Dentro de las jornadas organizadas por el Grupo Tortuga en conmemoración del Día Mundial por la Noviolencia, se ha celebrado en el Casal de Alacant y en el centre Sociocultural El Margalló de Elx una mesa redonda sobre la cárcel como elemento de control social, los días 5 y 6 de febrero.
La afluencia de gente fue escasa, como ya estamos acostumbrados, debido al desinterés generalizado que rodea a cualquier cuestión política que se sale de las cosas que hacen los partidos, pero la gente que fue, estaba muy interesada en el tema y los dos coloquios resultaron de gran interés, dados los diferentes enfoques y las distintas inquietudes que se compartieron.

Como ponentes estuvieron presentes un miembro de la Plataforma contra la Pobreza, la Desigualdad y la Exclusión Social de Alacant, el cual nos informó a nivel estadístico y a nivel de los datos locales que se tienen en dicha plataforma, de la conexión más que evidente entre cárcel y pobreza, y de como la cárcel se convierte en una herramienta para machacar e invisibilizar a las personas víctimas de esta injusta organización social que padecemos.
El padre Nacho, mercedario y capellán de la cárcel de Foncalent nos habló de su experiencia en contacto con las necesidades de las personas encarceladas y compartió su opinión, en linea con la anterior, acerca del elemento destructor de la persona que es la prisión y de las causas sociológicas que sostienen su existencia.
Jose, activista anticárceles, desde una perspectiva de carácter libertario, resaltó la situación de los presos de conciencia, y habló de la cárcel como un lugar en el que sistemáticamente se vulneran los derechos humanos más elementales, y puso sobre la mesa la difícil tarea de las personas que intentan denunciar estos abusos, así como el carácter ilegítimo de la misma existencia de las prisiones.
Por último, una persona ex-reclusa compartió su dramática experiencia carcelaria, que en sus propias palabra «ha marcado su vida» y nos habló de la visión y las necesidades de los presos, así de cómo la cárcel es un elemento aniquilador de la personalidad. También nos explicó las grandes dificultades por las que atraviesan las personas que una vez han abandonado la cárcel, intentan volver a la sociedad.
Entre l@s presentes había personas pertenecientes a movimientos sociales, algún familiar de presos, y en general gente de una manera o de otra sensibilizada con el tema. El debate fue prolijo y entre todos se dibujó un cuadro de amplio espectro que resultó muy enriquecedor.