Correo Tortuga

“No a los transgénicos, no queremos vivir rodeados de ellos”. El firme convencimiento de los habitantes de Ontinyent les ha llevado a declarar su municipio “libre de transgénicos”. El pleno del Ayuntamiento aprobó, con los votos a favor de PSOE, EUPV y Compromís y con la oposición del PP, la moción presentada por Compromís, que pide la oposición del consistorio a la introducción de organismos modificados genéticamente (OMG) y que se garantice que los establecimientos dependientes del ayuntamiento no sirvan comidas ni bebidas que contentan OMG.
Ontinyent se suma así a la lista de municipios declarados libres de transgénicos en el País Valencià: Altea, Calpe, Vinaròs, Benicarló, Crevillent y Alcoi, reflejando así el rechazo de la ciudadanía a estos cultivos y alimentos.


¿Qué son los transgénicos?

Un transgénico u OMG es un organismo vivo (microorganismo, vegetal, animal) al que se ha modificado de una forma no natural sus características químicas originales, introduciendo, suprimiendo o suplantando un gen por otro. El problema de su cultivo a gran escala es la gran incertidumbre que los rodea: los conocimientos científicos actuales no son suficientes para predecir con exactitud todas sus consecuencias ni para la salud humana ni para la ambiental ya que no se están evaluando correctamente (grandes intereses económicos lo impiden). Nuevas alergias, aparición de nuevos tóxicos, pérdida de eficacia de ciertos medicamentos o efectos inesperados son algunos de los riesgos.

Los transgénicos fueron presentados como la solución para acabar con el hambre pero la realidad está demostrando que el hambre sigue aumentando y que no parece cuestión de que falten alimentos en el mundo. El único resultado evidente es que un reducido grupo de empresas están haciendo negocio con los transgénicos: las que fabrican productos fitosanitarios, las mismas que están promocionando el cultivo de transgénicos, el 80% de los cuales se crea con el fin de ser tolerantes a herbicidas. El cultivo de este tipo de transgénicos ha provocado un aumento del uso de estos productos químicos que envenenan el medio y eliminan la vegetación, refugio de insectos y aves.
El otro 20 % de transgénicos son cultivos insecticidas (llamados Bt), es decir, cultivos que han sido modificados para producir un insecticida durante todo el ciclo de cultivo para hacerse resistentes a insectos plaga. La contaminación genética de especies silvestres sumada a la destrucción de bosques y zonas de agricultura tradicional para implantar estos monocultivos, supone una aceleración de la pérdida de la biodiversidad con el consiguiente riesgo para nuestra seguridad alimentaria.

Presentes en los alimentos

El maíz, la soja o sus derivados industriales están presentes en más del 60 por ciento de los alimentos transformados, desde el chocolate hasta las patatas fritas, pasando por la margarina y los platos preparados.
Un alto porcentaje del maíz y de la soja que llegan a España provienen de países que cultivan transgénicos a gran escala, como Argentina o Estados Unidos. Además, en nuestro país se cultivan unas 80.000 hectáreas de maíz transgénico MON810 (es el único país de los 27 de la UE cuyo Gobierno ha venido tolerando desde 1998 su cultivo a escala comercial), haciendo oídos sordos al gran rechazo que han mostrado los españoles y españolas hacia los transgénicos en numerosas encuestas.
Además, los OMG entran masivamente en la cadena alimentaria a través de los piensos utilizados para alimentar animales. Si bien la ley obliga a etiquetar los piensos transgénicos, no sabemos si la leche, la carne o los huevos que consumimos provienen de animales alimentados con piensos transgénicos porque la legislación no obliga a etiquetar el producto final.

Por eso Ontinyent y el resto de municipios han dicho “basta” y se han sumado al grito de “no queremos transgénicos ni en nuestros campos ni en nuestros platos”. La propuesta aprobada en Ontinyent también implica exigir tanto a la Diputación de Valencia como al Consell que declaren sus ámbitos territorios libres de transgénicos.

Desde la Plataforma por la Soberanía Alimentaria del País Valenciano celebramos y animamos a otros municipios a que se sumen a esta iniciativa y a construir una agricultura para la gente, que produzca alimentos sanos y que mantenga vivas las zonas rurales. Queremos la soberanía alimentaria.

PLATAFORMA PER LA SOBIRANIA ALIENTÀRIA DEL PAÍS VALENCIÀ

Por un País Valencià libre de transgénicos.