El otro día escribí un twit que enfadó a dos amigos sindicalistas, uno de UGT y el otro de CCOO, y se inició un debate acerca de si ambos sindicatos tienen o no demasiado puesta la vista en llegar a acuerdo, y en si no es demasiado tibia la respuesta que están dando no ya a la reforma laboral sino a la sucesión de ataques que se están produciendo contra derechos conseguidos tras décadas de luchas y sacrificio de quienes nos precedieron. En otros hilos de twits se habla de cosas parecidas, y algunos ponen de ejemplo de actuación a los sindicatos vascos, que han convocado una huelga general en Euskadi para el 29 de marzo.

Y yo, la verdad es que en esto –como en casi todo últimamente- me encuentro en un auténtico berenjenal. Fui militante de CCOO, y abandoné el sindicato porque me dejó tirado, junto a otro compañero que fuimos represaliados precisamente por nuestra actividad sindical en CCOO en nuestra empresa. Era un periódico de una capital de provincias, y parece que CCOO no quiso enfrentarse a él. Así que nos sacrificó con milongas. Evidentemente, me di de baja en el sindicato, pero desde fuera, lo seguí considerando mi sindicato, y lo apoyé siempre. Aún hoy, creo que hay que reconocerle la mayoría sindical de que dispone, y creo que hay que separar a los militantes que realizan el trabajo sindical en las empresas, en condiciones cada vez más precarias –es heroico, por ejemplo el trabajo de los compañeros de CCOO en El Corte Inglés- de las cúpulas, compuestas en muchos casos por personas que hace años que no pisan una sección sindical y una empresa más que de visita.

Tras el éxito de las manifestaciones de hoy, sin duda CCOO y UGT se pondrán a trabajar en la convocatoria de una huelga general. En mi opinión, lo primero que deberían hacer es sumarse a la convocada por los sindicatos mayoritarios en Euskadi, y pensar si el 29M es buena fecha para hacer la convocatoria extensiva a toda España o quizás hay que buscar otra fecha, para dar dos golpes, eso sí, acompañando la convocatoria de Euskadi con manifestaciones masivas de apoyo en todas las ciudades españolas.

En cualquier caso, y como ha señalado alguien en twitter, los sindicatos -y todos nosotros- no deberíamos perder de vista que el objetivo no es llenar las calles de gente, ni tener éxito en una huelga general, sino echar atrás la reforma laboral. Y eso, probablemente no se va a conseguir con una huelga general de 24 horas, ni con unas cuantas manifestaciones por masivas que sean. Los sindicatos mayoritarios tendrán la tentación de –si las protestas son efectivamente masivas, y la huelga sale bien- sentarse con el gobierno y llegar a algún acuerdo puntual. No es posible eso, ni debemos aceptarlo: si algún día, el mismo gobierno que hoy clama contra los sindicatos alaba su responsabilidad, es que nos han dado gato por liebre.

Sin embargo, hay que pensar lo que significa hoy, con la reforma laboral vigente, participar en una huelga general en cuya represión van a poner gobierno y patronal toda la carne en el asador. De entrada, a cualquier trabajador se le puede despedir casi sin explicación alguna. Eso es algo que los empresarios españoles, que son unos sinvergüenzas, saben y van a usar en los días previos a la huelga, para sembrar el miedo entre sus empleados. Por eso, es importante que haya piquetes y que sean contundentes y no sólo informativos: mucha gente va a querer hacer huelga, pero no se va a atrever: hay que impedirles físicamente entrar a trabajar, para que los empresarios no puedan acusarles de nada. Hay que parar el transporte, con cualquier medio. No se pueden aceptar servicios mínimos en el transporte de ninguna manera, y hay que sembrar el caos en las carreteras. No estamos hablando, pues, de una de esas huelgas generales que se hacían antes: estamos hablando de multiplicar la contundencia a la hora de golpear a un enemigo que ha elevado la intensidad del ataque hasta lo indecible. Y por cierto, hay que empezar a pensar que, probablemente en muy poco tiempo, las huelgas deban hacerse en la ilegalidad, si prosperan las propuestas de la CEOE, que prosperarán. Así que a entrenarse.

No hay que dejarse engañar por los cantos de sirena de la derecha acerca del derecho al trabajo de los esquiroles. No todos los esquiroles los son por decisión propia. Hay que saber diferenciar. A los esquiroles obligados, hay que facilitarles el no entrar a trabajar, a los esquiroles vocacionales hay que hacerles sentir el miedo.

Nos encontramos, que no lo dude nadie, ante un episodio de lucha de clases, en España y en la Unión Europea. El enemigo está atacando con contundencia, con decisión y sin complejos. Debemos tomar conciencia de ello y responder al ataque con la misma contundencia.

Pero como decía antes, creo que con una huelga general de 24 horas, salvo que deje al gobierno en estado de shock, como ocurrió el 14D por lo inesperado, no se va a resolver el problema que tenemos: hay que tumbar la reforma laboral, y no solamente corregirla, como han dicho esta mañana algunos en la Puerta del Sol. Una huelga indefinida es probablemente insostenible: el estado tiene en su mano todas las herramientas propagandísticas y represivas para acabar con ella. Por eso, hay que buscar formas de causar daño y de, como decía alguien en twitter esta mañana, sembrar el caos: ellos tienen el poder de imponer una legislación injusta, nosotros el de sembrar el caos. Estamos en guerra y somos la parte débil, porque el enemigo tiene las fuerzas represivas y propagandísticas de su mano. En estas condiciones, no hay más remedio que poner a la imaginación a buscar formas de golpear que hagan daño real y cuyo riesgo asociado podamos asumir. Ya lo hicimos con la insumisión.

Y eso ya no es cosa de los sindicatos, es cosa de todos, pero hay que ponerse a pensar cómo.

Fuente: http://www.asueldodemoscu.net/2012/02/y-ahora-que/

19 thoughts on “Después del 19 F: ¿y ahora qué?”
  1. Después del 19 F: alguien pasando miedo
    Testimonio de un estado de ánimo, para la reflexión: Alguien tiene que estar pasando miedo ahí arriba

    «Ayer, una señora que hoy tenía prevista una operación en la que le iban a extirpar siete tumores en el Hospital de Bellvitge, recibió una llamada que le comunicó que su operación había sido cancelada porque los recortes habían provocado el cierre de toda una planta del hospital, y no era posible atenderla. Estamos ya llegando al punto en que las listas de espera que según los políticos no existen se están transformando en una dejación clara de la prestación de servicios públicos -incluso esenciales, como la sanidad- por parte de las administraciones que tienen la obligación de prestar dichos servicios.

    Los servicios públicos no son, como pretende hacernos ver la ralea clasista de diferente calaña que gobierna nuestras comunidades autónomas y nuestro estado, un regalo que nos dan desde su magnanimidad, ni una gorda teta a la que nos agarramos los ciudadanos, siempre tan aficionados a la sopa boba. Los servicios públicos -el estado del bienestar- es algo que nos hemos ganado por dos vías: la histórica, mediante luchas y guerras contra la reacción llevadas a cabo por la clase obrera, y la contemporánea, mediante el pago de nuestros impuestos. Las fuerzas sociales a las que representan los partidos políticos que hoy gobiernan en nuestras comunidades autónomas y nuestro estado, históricamente han resistido a la creación del estado del bienestar y a la universalización de los servicios públicos porque ello suponía la pérdida de privilegios y de riqueza ilegítimamente conseguida. Posteriormente, se han negado insistentemente a colaborar en su mantenimiento institucionalizando un fraude fiscal vergonzoso que aún es una rémora para el progreso económico de España. Ahora están intentando desmantelarlo.

    No nos engañemos: la lucha de clases es algo real, palpable. No es una anticualla, ni un residuo del pasado: abran el periódico, la verán por todas partes. Ustedes no son de clase media, eso no existe. No tienen nada que perder: ya lo han perdido todo, porque arriba ya han tomado la decisión de quitárnoslo todo. Da igual el puesto que ocupe usted en su empresa (en muchos casos, da igual incluso que sea el dueño), o su estatus social. Incluso dan igual su patrimonio y sus rentas. Simplemente, póngase ante el espejo, échese agua fría en la cara para despertarse del sueño dogmático del pensamiento único, y decida a solas consigo mismo si es usted explotador o explotado, piense cómo sería su vida sin la existencia de los servicios propios del estado del bienestar, y sin los derechos sociales y sin las libertades políticas que conseguimos en el último siglo. Y no caiga en la tentación de pensar que puede salvarse usted sólo. No va a poder.

    Los recortes sociales a los que estamos asistiendo en España y en Europa no son una catástrofe natural. No es un tsunami, ni un terremoto, ni una erupción volcánica. Son el producto de una decisión política tomada por personas con nombres y apellidos, conscientes de que esa decisión supone pérdida de derechos, pérdida de bienestar social, y ahora empezamos a ver que, probablemente, empiece a producir pérdida prematura de vidas. Los ciudadanos y las ciudadanas somos para los sectores sociales que imponen los recortes y para sus representantes políticos daños colaterales cuando no directamente, como ya han dicho algunos de sus más torpes capataces, «el enemigo».

    ¿No tenemos derecho a defender nuestros derechos, no tenemos derecho a defender los servicios que pagamos y que no nos regala nadie, no tenemos derecho a defender nuestra historia, nuestro patrimonio social y colectivo? Debemos hacerlo. Nos están haciendo pasar miedo. Lo de Bellvitge es importantísimo. Yo recuerdo cuando mi madre estaba enferma, cuando había que operarla, y me pongo en la situación de los parientes de esa señora a la que ayer dijeron que los recortes suponían que debía quedarse con sus tumores, y les garantizo que yo hubiera matado. Y haciendo mucho ruido, además…

    Vamos a hacer una manifestación y vamos a sumirnos en la madeja de la derecha de si es legítimo o no manifestarse el día 11… Vamos a hacer probablemente una huelga general que desembocará en una guerra de cifras de seguimiento, y las cúpulas sindicales van a quedarse ya con la conciencia tranquila, pero ¿no vamos a hacer nada más, no vamos a intentar hacer daño real, no vamos a intentar colapsar el sistema como hicieron los que lucharon por los derechos que hoy nos quieren robar, no estamos dispuestos a asumir ningún riesgo, por mínimo que sea? ¿No es necesario acaso buscar la forma de que las persona que deciden y ordenan los recortes que tienen efectos reales y concretos en la vida y en los derechos de cientos de miles de personas pasen auténtico miedo, miedo, por ejemplo, a morir prematuramente como el que hoy estarán pasando la señora de Belvitge, y todas las personas que no van a recibir el tratamiento médico que necesitan porque un sinvergüenza, que además es empresario de la sanidad privada, ha decidido que hay que cerrar toda una planta del hospital?

    No sé ustedes: yo, desde luego, prefiero mil veces que mueran en atentados los políticos que ordenan los recortes a que muramos de cáncer los ciudadanos a los que no atienden en la sanidad pública».

  2. Después del 19 F: ¿y ahora qué?. – Por encima de nuestras posibilidades
    Para encuadrar lo anterior, no está de más tener en cuenta datos de uno de los ámbitos más disputados, la sanidad -cortesia de Juan Simó-:

    1) Vivir por encima de nuestras posibilidades, 1

    … Todos sabemos que la voz cantante sobre lo que hay que hacer para superar la crisis en la eurozona la llevan Alemania y Francia, precisamente dos de
    los países cuyo gasto sanitario público ha sido durante las dos últimas décadas no sólo muy superior al promedio del grupo de países europeos de la OCDE sino también sustancialmente superior al que les correspondería por riqueza. Se pretende que los PIGS mediterráneos reduzcan su gasto público (incluye el sanitario, claro). Ninguno de los PIGS mediterráneos ha tenido nunca un gasto sanitario público en la media europea, salvo Italia, pero al menos Italia mostraba al mismo tiempo un PIB per cápita también en el promedio europeo o incluso superior. Salvo Italia, y sólo
    durante 2 años (1990 y 1991), ninguno de los PIGS mediterráneos (tampoco Irlanda) ha tenido nunca un gasto sanitario público per cápita superior a su PIB per cápita en relación con el promedio europeo.

    2) Vivir por encima de nuestras posibilidades, 2

    … El gasto per cápita en farmacia de receta es el único que claramente crece, tanto en términos nominales como reales, muy por encima del PIB durante todo el periodo. Tanto el gasto per cápita en atención especializada como el gasto per cápita en atención primaria crecen igual o menos que el PIB. Llamativo el decenio (1996-2006) durante el cual el crecimiento de gasto en atención primaria es claramente inferior al crecimiento del PIB. El gasto en atención especializada crece
    claramente por encima del PIB a partir de 2005 muy probablemente influido por el crecimiento del gasto en farmacia
    hospitalaria que, como sabemos, ha sido exponencial durante los últimos años. Por lo tanto, si en alguno de estos tres sectores funcionales hemos vivido “por encima de nuestras posibilidades” ha sido clarísimamente en farmacia de receta. Y si en alguno hemos “vivido por debajo de nuestras posibilidades” ha sido claramente en atención primaria.

    http://1.bp.blogspot.com/-cC85E7X1jDo/T0VaRVbjfuI/AAAAAAAAAj0/-wJgoyMypjs/s1600/vi%C3%B1eta.bmp

  3. Después del 19 F: ¿y ahora qué? Sin miedo al Hombre del Saco
    Como se puede ver, hay gente que no tiene miedo al hombre del saco de las privatizaciones: el 92,3% de los empleados de la sanidad pública de Castilla y León no hizo huelga el 29 M. Por cierto, está totalmente suspendida la contratación de suplentes para el caso de que médicos o enfermeras deban ausentarse de sus consultas…

    http://www.europapress.es/salud/politica-sanitaria-00666/noticia-huelga-junta-castilla-leon-cifra-77-seguimiento-sanidad-publica-20120329144112.html

  4. Después del 19 F: ¿y ahora qué?
    Enlace: Los centros sanitarios privados ya superan a los de gestión pública

    El sector sanitario privado ha experimentado un importante crecimiento en el número de centros en los últimos años, tanto que ya ha superado a la red de centros sanitarios públicos. Actualmente, hasta 477 hospitales en España pertenecen al sector privado, lo que representa el 51% del total de los centros hospitalarios existentes en nuestro país.

    En relación al número de camas, los hospitales privados ofrecen una dotación de 53.530 camas, lo que supone un 33% del total de camas existentes en España. Además, el sector cuenta con otros 2.100 centros médicos ambulatorios.

  5. Las consecuencias de negar la sanidad al inmigrante irregular
    Enlace: Las consecuencias de negar la sanidad al inmigrante irregular

    … Ningún ahorro económico compensará el modo en el que esta medida envilece a nuestra sociedad y a nuestras instituciones públicas. Estamos convirtiendo en un infierno de incertidumbre y vulnerabilidad la vida de cientos de miles de hombres, mujeres y niños que llegaron a nuestro país para trabajar y prosperar. Seres humanos que conviven con nosotros, a menudo en nuestras propias casas, padecen una ciudadanía de tercera clase.

    La medida es cobarde porque se dirige contra aquellos que no pueden defenderse. Por eso es absolutamente esencial que quienes tenemos la capacidad de levantar la voz lo hagamos ahora. La oposición debe expresar con claridad lo que esto significa. La Conferencia Episcopal no puede mantener por más tiempo esta tibieza bochornosa (son sus propias organizaciones y fieles los que trabajan en las trincheras de la política migratoria, defendiendo la dignidad de nuestras comunidades). Los médicos, los enfermeros y enfermeras, el personal de administración de los centros de salud: rebélense contra esta medida. Niéguense a cumplir una ley que atenta contra la naturaleza de su profesión.

    No permitamos que esto ocurra. No admitamos la derrota del sentido común y de la compasión en nuestras conversaciones en el trabajo, en los colegios de nuestros hijos, en las reuniones con amigos. No aceptemos que, tratando de no ser una sociedad pobre, nos estamos transformando en una sociedad estúpida y cruel.

  6. Después del 29 M: Tengo miedo
    Enlace: Tengo miedo

    … Quizás esta entrada, o alguna de las anteriores, llame la atención de esos policía que vigilan en internet las opiniones políticas de la gente, buscando unos líderes que no existen, o tal vez den conmigo buscando a esos miembros «más activos» de la red entre los que sin duda me encuentro, porque soy todo lo activo que puedo denunciando desmanes gubernamentales y policiales y difundiendo convocatorias… Cuando era insumiso, cometí un delito, y por ello, esperaba el castigo, que efectivamente se produjo. No había nada arbitrario, todo estaba regulado. Ahora, sin embargo, no he cometido delito alguno: me limito a escribir y a participar en manfiestaciones y concentraciones. ¿Puede eso puede ponerme en el punto de mira de la Policía?

  7. Después del 19 F: ¿y ahora qué?
    Enlace: Entre lo malo y lo peor, nada

    Discutir sobre si el PSOE es de izquierdas o no es absurdo y no lleva a ninguna parte. La discusión debe centrarse en si se pueden formar gobiernos de izquierda con él, si se le puede apoyar en determinadas ocasiones, si es mejor dejarle gobernar para evitar que gobierne el PP, o sobre si PP y PSOE son lo mismo y por lo tanto da igual quién gobierne. Esos son en mi opinión los términos del debate sobre la relación de la izquierda con el PSOE.

    En una situación de normalidad democrática, mi opinión es que si la izquierda no tiene mayoría para gobernar sola (y nunca la ha tenido en España en todo el actual proceso constitucional) , debe intentar llegar a acuerdos con el PSOE para formar gobiernos progresistas que ejecuten políticas de progreso. Esa es mi opinión, y de hecho, durante 10 años he trabajado para un gobierno de Izquierda Unida y el PSOE en Rivas que ha sido extremadamente positivo para la ciudad.

    Sin embargo, no estamos en una situación de normalidad democrática, sino más bien de excepcionalidad. A lo largo de los últimos años se han realizado importantes reformas económicas y sociales dictadas por intereses económicos y políticos extranjeros que tienen por objetivo cuartear el estado del bienestar y convertirlo en un complejo conglomerado de negocios privados con clientela cautiva. Estas reformas se han intensificado en los últimos meses, y además,van acompañadas de medidas y actuaciones tendentes a recortar, además de los derechos sociales, los derechos políticos y civiles, que, en teoría, no estaban en cuestión.

    Hay que decir que estas reformas, por más que el PP las ejecute con mayor pasión, intensidad, e incluso placer, no son exclusivas del PP, sino que han sido impulsadas también por el PSOE. En ocasiones, pactadas, como la reforma constitucional que ata las manos a cualquier gobierno para llevar a cabo políticas públicas de carácter social, o la liquidación del sistema impositivo progresivo, que se ha llevado a cabo por gobiernos socialistas, principalmente.

    Todo esto está ocurriendo en España, pero es lo mismo -quizás con menor intensidad o dramatismo, pero en la misma dirección- que está ocurriendo en Grecia. La situación en la Unión Europea, especialmente en aquellos países en los que la especulación ha provocado las llamadas crisis de deuda soberana, es de excepcionalidad democrática, y en esta situación, cambia el criterio general: ya no está tan claro que merezca la pena llegar a acuerdos con el PSOE para gobernar nada, ni siquiera elegir entre PSOE y PP, porque ello pone a la izquierda en situaciones indeseables, como por ejemplo, tener que asumir a los pocos días de llegar al gobierno, un recorte salarial para los funcionarios, que es lo que ha pasado en Andalucía.

    Efectivamente, no estamos en una situación de normalidad democrática. Estamos en pleno proceso de destrucción de derechos económicos, sociales, civiles y políticos, con la complicidad y la colaboración de los partidos del régimen: PSOE y PP. Por eso, la única respuesta posible es la no colaboración, que es lo que está haciendo Syriza en Grecia. Es muy posible que PSOE y PP no sean lo mismo, pero hacen lo mismo, y apoyar a cualquiera de las dos formaciones en gobiernos concretos, hoy por hoy, supone acabar colaborando con los recortes sociales y políticos, algo que la izquierda no debe asumir, de ninguna manera.

    Por eso, en mi opinión, y en tanto no se recupere la normalidad democrática, el PSOE está en la otra orilla y no se debe colaborar con él. Nunca. Ni en Asturias, ni en Andalucía, ni en Extremadura, ni en España. ¿Que el sistema se hunde? No es problema: no es nuestro sistema y tenemos otro mejor. El ejemplo, salvando las distancias, es Syriza: no colaboración radical, aunque el país sea ingobernable. ¿Qué problema tenemos en España? Que la izquierda no tienen ni la credibilidad ni los líderes para un proceso político como el griego.

    He dicho.

    1. Después del 19 F: ¿y ahora qué?
      Comentario en el anterior enlace, por el autor:

      Mire, don Pau: si se da cuenta, el post que comentamos no habla de Izquierda Unida, sino de la izquierda. Es decir, habla también del movimiento 15M, que no sé muy bien con qué avales anda poniéndole deberes a todo el mundo y excomulga a todo el que emite una crítica. IU tendrá que hacer sus cambios, pero hacerlos o no es cosa de IU y sus militantes, y como ni usted ni yo lo somos, pues no podemos decirles lo que pueden hacer, ni cuál debe ser su discurso. Los harán, o no, y la historia les atropellará o no. Eso ya lo veremos. Personalmente, prefiero que los hagan, aunque no son los que usted dice.

      Pero lo mismo vale para el 15M, porque la sociedad ahora lo que necesita es defenderse, y nuestra mejor arma de defensa es un estado fuerte que plante cara a los especuladores y ponga por delante el interés general. Es decir: hay que tomar el poder. Hacer masivas caceroladas, inmensas desobediencias al gobierno, grandes acampadas, o paseos nocturnos mareando a la policía y a los putos helicópteros está muy bien: pero no vale para nada por sí mismo, si no se hace con organización y no está encajado en una estrategia encaminada a tomar el poder.

      Ahora, voy a tener que escribir otro post por su culpa, rufián.

  8. Estampas del golpe de Estado
    Algunas estampas sobre el golpe de Estado del que se viene hablando en este hilo.

    Enlace: Comentarios sobre el Plan Nacional de Reformas de Sanidad España 2012

    Enlace: Lo llaman eficiencia y no lo es

    Enlace: «Los recortes están acabando con el derecho a la salud»

    Y, last but not least, enlace: Triple recorte para los enfermos renales

    Todos los nuevos copagos afectan a la dolencia crónica del riñón: el del transporte no urgente, el aumento en los medicamentos y el de los complementos dietéticos | El nuevo decreto puede costar 150 euros al mes a los enfermos renales con medicación estándar .

  9. Contra las multas represoras
    Enlace: Presentación masiva de alegaciones a las multas de Cristina Cifuentes

    Este jueves, 14 de junio, a las 12:00 del mediodía, varias decenas de ciudadanos y ciudadanas represaliadas por Cristina Cifuentes y el Partido Popular por participar en movilizaciones de protesta contra la escalada antidemocrática y antisocial del gobierno de Mariano Rajoy, vamos a presentarnos en la Delegación del Gobierno en Madrid (c/García de Paredes 65) para hacer entrega de nuestras alegaciones a las multas que nos han sido impuestas por hacer patente en la calle nuestra protesta política. A mí, como a la mayor parte de los que presentaremos las alegaciones, me han caído 300 euros de multa.

    Mi multa se debe a mi participación en la concentración que se produjo el 27 de abril en la Puerta del Sol en solidaridad con los activistas detenidos por la acción pacífica conocida como Toma el Metro. Lo conté aquí. Han multado a otras 78 personas por participar en aquella movilización. Además, acudirán el jueves a presentar sus alegaciones decenas de personas represaliadas por participar en los actos de conmemoración del primer aniversario del 15M, en los que la policía identificó a varios centenares de personas, la mayor parte de las cuales han sido multadas también.

    La represión violenta del descontento político en Madrid, que se ha recrudecido desde que Cristina Cifuentes es delegada del Gobierno, y que vemos un día sí, otro también en las redes sociales gracias a los vídeos que graban quienes la presencian, se está viendo complementada por la represión generalizada y económica a base de multas. Y digo generalizada porque puede ocurrir, como ha ocurrido con la concentración del 27 de abril, que se multe a todos los participantes en una protesta. Se trata de una forma de represión especialmente dañina, porque ataca a dónde más daño puede hacer a las personas que participan en las movilizaciones, que, en su mayor parte están afectadas de una u otra forma por los recortes sociales del Gobierno: la cartera. Desde que Cristina Cifuentes es delegada del gobierno, debemos ser conscientes de que participar en una protesta política, especialmente si no es demasiado numerosa es muy posible que nos cueste un mínimo de 300 euros.

    Este tipo de represión es silenciosa y poco visible, y deja sólo al ciudadano o a la ciudadana contestataria frente al estado represor: la sanción se conoce varias semanas después, y su proceso es necesariamente individual, por lo que se resuelve entre la víctima y el estado, ante el que aquella está sola y de hecho, indefensa, como muestra el hecho de que los policías mienten sistemáticamente, pero como tienen presunción de veracidad, es imposible tirar abajo las multas. Hay un procedimiento, pero es prácticamente inútil. Por esto, es una forma de represión que si no se neutraliza a tiempo puede dar sus frutos. Es, por ello, imprescindible, hacerla visible, y esa es la razón por la que cientos de represaliados vamos a presentar en un sólo acto las alegaciones este jueves.

    Debo reconocer que como ciudadano, tengo miedo. Y no soy fácil de amedrentar, que cumplí condena de dos años cuatro meses y un día por negarme a ir al servicio militar. Pero la represión económica es más cruda, porque ya no te afecta a ti solo, sino que puede afectar a terceras personas. ¿Qué ocurrirá si deciden dar un paso adelante e imponer sanciones más altas, en lugar de las mínimas que están imponiendo ahora? La ley les permite llegar a los 6.000 euros.

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