
Cuatro mossos d’esquadra han aceptado una pena de multa por haber pegado a dos transportistas a los que persiguieron y confundieron con dos delincuentes. La fiscala reclamaba inicialmente cuatro años y cuatro meses de prisión para cada uno de ellos por un delito de lesiones.
J.G. Albalat/Prensa
pero al final las acusaciones, entre ellas la que representa a las víctimas, y las defensas han llegado a un acuerdo de conformidad. «Buscábamos un resarcimiento moral, no venganza», ha explicado el abogado de la acusación particular.
Los agentes serán condenados, por lo tanto, a seis meses de prisión, pero esta pena será sustituida, tal y como se ha pactado, por una multa de 1.440 euros. También tendrán que pagar una indemnización de más de 8.000 euros a uno de los afectados y 6.000 euros al otro. Los agentes no serán inhabilitados, porque la fiscala también ha retirado esta petición.
Los hechos se remontan a las 1.50 horas del 9 de mayo del 2008. En una gasolinera de Santa Perpètua de Mogoda (Vallès Occidental) se encontraban los dos transportistas descansando y comiéndose un bocadillo. De repente, vieron que dos vehículos se acercaban a ellos.
En uno viajaban dos de los mossos imputados. Uno de los agentes salió pistola en mano y se acercó a la camioneta de los repartidores de pollos. Creía que dentro había dos sospechosos de haber cometido un delito. Al ver el arma, los transportistas se asustaron y con mucho nerviosismo arrancaron la camioneta y escaparon.
PERSECUCIÓN EN LA AUTOPISTA
Su conducta alimentó las sospechas de los policías, que subieron de nuevo al coche y se lanzaron a la carrera. El vehículo policial camuflado impactó en la camioneta, pero no logró detenerla, y se inició una persecución. Ya en la autopista, las víctimas vieron de nuevo a sus perseguidores por el retrovisor y llamaron al 112. A la entrada de Ripollet, observaron con alivio la llegada de un coche patrulla de los Mossos, y se detuvieron “pensando que estos les podrían proteger del fundado temor que sentían”, incide la fiscalía.
Pero no. Al bajar, uno de los policías empujó a uno de los transportistas a la mediana, le tiró al suelo, y otro agente le pegó patadas por todo el cuerpo y la cabeza. «Durante todo este proceso el resto de los acusados permanecieron impasibles ante la conducta de su compañero», relata la acusación. A la otra víctima también se le tiró al suelo y uno de los mossos la golpeó con una barra extensible, a la vez que le daba patadas. Además, le pisaron el cuello para que no se moviera.
¿Por qué hay tan pocos policías españoles cumpliendo condena por torturas?