Porque eso mismo podría decir cualquier sicario que mata por dinero. Y evidentemente entendemos que el policía que disparó su bala de goma no pretendía matar a nadie, aunque es probable que sí tuviera intención de hacer bastante daño, a tenor de lo cerca que debía estar cuando apretó el gatillo de su arma. En todo caso recibir órdenes no justifica nada de nada ni exime de la más mínima responsabilidad. Ya lo decía el poema de Benedetti, “uno no siempre hace lo que quiere, pero tiene el derecho de no hacer lo que no quiere”, y ante una orden injusta siempre cabe negarse y desobedecer. Cuando se obedece y se ejecuta la orden quien lo hace adquiere la misma responsabilidad que quien ordenó. Y, en este caso, la primera de toda la cadena de injusticias y violencias criminales es el hecho de haber optado por una profesión en la que se defiende a los poderosos, armas de fuego en la mano, en detrimento del pueblo. Señores de la Ertzaintza, sí es justo llamarles homicidas: que cada palo aguante su vela. Nota de Tortuga.


BILBAO, (EUROPA PRESS) –

Ertzainas que estuvieron presentes en la actuación policial del pasado 5 de abril, en la que resultó herido mortalmente el aficionado del Athletic Club de Bilbao Iñigo Cabacas, aseguran que no son «asesinos» y que «solo cumplen órdenes».

Estas reflexiones se recogen en las entrevistas concedidas al diario El Mundo por dos ertzainas testigos de esa intervención policial tras el partido entre el Athletic y el Shalke 04.

Uno de los que participaron en la carga, afirma que están «hechos polvo» y que lo «sienten mucho» y que les gustaría dar el pésame a la familia de Iñigo Cabacas. Según señala ha sido «un desastroso y lamentable accidente» y añade que no son «asesinos».

El agente afirma que no fueron a «fastidiar la fiesta de nadie» y que recibieron el aviso de un mando que se estaban produciendo disturbios y necesitaban apoyo porque les estaban atacando.

Preguntado por si había alguna alternativa a utilizar las pelotas de goma, responde que «puede», pero asegura que no están preparados como la Brigada Móvil a intervenir a mano sólo con la porra.

Respecto a la responsabilidad de lo sucedido, asegura que son unos trabajadores, «unos mandados». «Nadie ha tomado la decisión ‘motu propio’ de pegar un solo pelotazo. El que dispara es porque cumple órdenes», indica el agente, quien, en relación a la actitud del Departamento de Interior, asegura que se han sentido «un poco desprotegidos».

El agente señala que los 24 ertzainas que intervinieron han seguido trabajando y tienen claro que «no han hecho nada malo» y no tiene «nada que ocultar». «Somos los primeros interesados en que se esclarezca todo», apunta.

Otro de los ertzainas que acudieron esa noche al lugar de los hechos, asegura que todavía tiene «dudas» porque cree que «la autopsia no lo deja claro». «Dice que es compatible con una pelota de goma, no que sea por una pelota de goma», indica.

El agente afirma que, cuando llegaron al lugar, les estaban arrojando objetos, eran «muchos» y a él le dieron con un cenicero. El ertzaina dice que cuando vio a Cabacas pensaba que era el herido que habían ido a «sacar» y no un herido de la carga de la Ertzaintza.

El ertzaina asegura que lo único que intentan es «ayudar a la gente». «Que se le dé la vuelta a la tortilla y, de repente, nos conviertan en los malos de la película….Nosotros lo único que hemos hecho es llegar allí, recibir órdenes y hacer lo que teníamos que hacer», añade.