Rajoy a los que protestan: “Cada viernes, reformas; y el que viene, también”

El presidente del Gobierno defiende la agenda de recortes “hasta el fin de la legislatura”, aunque admite que “hay muchas reformas que no gustan” a los electores.

Francesco Manetto. Madrid

Habrá más recortes “Hasta el fin de la legislatura”. Mariano Rajoy se dirigió ayer a la calle mientras la calle se manifestaba. Ya ocurrió hace dos meses, en la clausura del congreso nacional del PP en Sevilla, y volvió a repetirse en el cónclave regional de su partido en Madrid. El presidente del Gobierno habló a los ciudadanos que protestaban contra los recortes en sanidad y educación en 55 ciudades para advertir de que “cada viernes continuarán las reformas; el viernes que viene, también”. Y que esas medidas serán “muy importantes”, sin precisar nada.

Si las obsesiones del jefe del Ejecutivo han sido el objetivo de déficit y la estabilidad presupuestaria o, lo que es lo mismo, proyectar una imagen de confianza ante los mercados y los socios europeos, ahora comienza a preocupar el desgaste por la reforma laboral, la subida del IVA en 2013 y el copago farmacéutico. Por esta razón, además de la habitual petición de esfuerzos, Rajoy apeló a la comprensión de los ciudadanos. “Lo entiendo perfectamente. Muchas personas pueden no comprender en un determinado momento las decisiones que estamos tomando. Pero el problema es la crisis, el paro, la recesión, el desorden de las finanzas públicas. Hay que hacer cambios estructurales y tomar medidas integrales”, argumentó.

“Hemos subido el impuesto sobre la renta para dos años. Intentaremos no tener que volver a hacer estas cosas en el futuro”, concedió el jefe del Ejecutivo antes de agregar que “no quedaba alternativa”, en referencia a unas reformas impopulares en las que, reiteró, han intentado ser “justos” y “equitativos”. No obstante, anunció que “la agenda reformista no parará”.

La idea de Rajoy es que “los efectos no se ven a corto plazo” y, si el Gobierno “sigue haciendo las cosas bien, vendrán tiempos mejores”. Fueron quizá las palabras más tranquilizadoras de un discurso que no llegó a entusiasmar. El presidente habló arropado por los suyos, en especial por la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, quien ejerció de anfitriona. Sin embargo, sus mensajes no lograron animar a todos los asistentes, conscientes del impacto de medidas como la subida del IVA en 2013 y del desgaste de imagen en el electorado en solo 100 días. En Génova, por ejemplo, la dirección del PP ya ha dado la orden de trabajar para minimizar los efectos de los recortes ante los comicios autonómicos en el País Vasco y en Galicia previstos para la primavera de 2013.

En este contexto, Rajoy se dirigió a los partidos de la izquierda para volver a responsabilizar al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero de la herencia recibida. “Ahora se oponen a todo, se oponen a las reformas”, reiteró evitando en todo momento la palabra ajustes y, mucho más, recortes. “No entienden, o no quieren entender, que para salir del pozo hay que hacer lo que ellos no hicieron. Hay que hacer exactamente lo contrario”, añadió. El jefe del Ejecutivo fue más allá al señalar que “lo menos que podían hacer es callarse”, aunque lo dijo en términos más suaves que Aguirre, que acusó a los sindicatos de “desvergüenza” y “algaradas callejeras”.

“La mayoría de los españoles quiere reformas, aunque es verdad que hay muchas que no les gustan”, insistió Rajoy para escudarse en la herencia socialista. “Ha habido que hacer más porque la situación no era la que esperábamos”, dijo en alusión al déficit del 8,5%, los 18.000 millones de desequilibrio presupuestario y los objetivos para 2013.
Todos los mensajes del Gobierno suponen últimamente una justificación de los recortes. Ayer fue el propio presidente —que habla poco en público y ha evitado explicar personalmente los Presupuestos— el que defendió que “todo” lo que se está haciendo “es sacar al país de la mayor crisis que ha conocido” y que los objetivos del calendario de ajustes son “el crecimiento y la creación de empleo”.

“Por eso”, añadió Rajoy, “no hemos tardado ni un minuto en poner en marcha las reformas”. La situación “ha obligado a actuar muy pronto y con toda determinación”, recordó, antes del enésimo aviso: “Lo vamos a hacer, pero va a costar”.

El País


AJUSTES DEL EJECUTIVO PARA SALIR DE LA CRISIS

Rajoy dice que el próximo viernes se anunciarán nuevas medidas «muy importantes»

El presidente del Gobierno afirma que ha tenido que subir los impuestos porque «no quedaba alternativa»

El líder del PP subraya que «la agenda reformista no parará hasta el fin de la legislatura»

MAYKA NAVARRO / Madrid

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha aprovechado hoy su intervención de clausura en el Congreso del PP de Madrid para justificar las últimas medidas de su Gobierno, mandar callar a los socialistas y advertir a los que protestan por sus reformas, que van a seguir “porque no queda otra alternativa”. Por primera vez en mucho tiempo, Rajoy ha asegurado no solo que España “va a salir de esta”, sino que el próximo año será “mucho mejor que el 2012” y que vendrán “tiempos mejores”, si se siguen haciendo las cosas como hasta ahora. Es decir, que el próximo viernes, y los que siguen, ha avanzado, su Ejecutivo seguirá aprobando nuevas reformas. Diga lo que diga la calle.

Rajoy ha sido duro contra los socialistas, ha dicho que no les entendía porque se oponían a todo lo que está proponiendo este Gobierno, cuando ellos “en siete años, no han hecho ni la mitad que está haciendo este gobierno en cuatro meses”. Y les ha mandado callar. “Tal como nos han dejado las cosas aquí, lo mínimo que pueden hacer es callarse” ha asegurado el presidente tras insistir que “se oponen a todo, votan que no a todo lo que propone este gobierno. No entienden, o no quieren entender, o no se que les pasa, pero para salir de este pozo en el que nos han metido siento mucho tener que decir que hay que hacer exactamente lo contrario de lo que ellos hicieron”.
El presidente ha repasado buena parte de las polémicas medidas de su Gobierno. Y las ha defendido, una a una, como la única alternativa para salir de una crisis de la que está convencido que se va salir. Pero sabedor de lo complicado que es entender algunos recortes y de al inicio de su discursos empezaban manifestaciones en toda España contra sus reformas, Rajoy a empezado asegurando que iba a intentar explicar “como lo veo yo, y a ser lo más claro posible para que se me entienda”.

Medidas meditadas y justas

El presidente ha asegurado que es “absolutamente consciente” de lo que está haciendo su gobierno, que son medidas meditadas y justas. Y también ha dicho que entiende que haya gente que no las entienda. Pero ha defendido su apuesta por una “agenda reformista, sin parangón en nuestra democracia” que tiene que dar la vuelta a la actual situación de crisis que atraviesa España. “Y le vamos a dar la vuelta”.

El presidente ha dicho que las medidas aplicadas son “positivas, necesarias y obligadas y tienen como único objetivo devolver a España al crecimiento económico y a la creación de empleo”.

Sus referencias a los socialistas a los que ha señalado como únicos responsables de la actual situación han sido constantes en su intervención. “El Gobierno de España se comprometió en Europa, y nadie le obligó, al 6% del déficit. Ese mismo Gobierno lo dejó en el 8,5%. Y eso supone que este año 2012, del que nosotros somos responsables, tenemos que reducir el déficit en 18.000 euros más de lo previsto. Y la responsabilidad la tienen los que la tienen. Y encima no les parece bien. Lo mínimo que deberían hacer es callarse, después de lo que nos han dejado aquí”.

Sin mención a la subida del IVA

El presidente se ha referido a la reforma laboral, a los recortes en educación y sanidad y a la subida de impuestos. Medidas todas que ha defendido porque “no quedaba otro remedio”. “Se que la subida de impuestos no figuraba en nuestro programa electoral. Intentaremos no tener que hacer estas cosas en el futuro, pero no quedaba otra alternativa”.

No se ha referido a la anunciada subida del IVA para los próximos presupuestos, pero si ha puesto en valor la progresividad en el aumento del IRPF: “Hemos intentado ser justos y equitativos, y que la carga recayera en los que están en una mejor situación”.

Y ha querido ser realista, y con el argumento de que no piensa mentir a los españoles, ha advertido de que las medidas no tendrán un efecto a corto plazo. “Como todo en la vida, las cosas tienen su tiempo”. Por eso ya recordado que este año el crecimiento será negativo, del -1,7%, “pero es mejor decir la verdad”.

El Periódico