Había gente que tenía su casa de campo la cual fue absorbida por el crecimiento urbanístico desenfrenado propio de estas latitudes. Otras tenían su gallinero, su conejera, en la casa que habitaban en el pueblo que hasta no hace tanto era Sant Vicent. Ahora deberán pagar multas por haber conservado su actividad y forma de vida tradicional. Son las virtudes tanto del progreso como de haber permitido que los políticos y su administración tengan la última palabra hasta del más mínimo detalle de nuestras vidas. Nota de Tortuga.


San Vicente abre el primer expediente por tener un gallinero en el casco urbano

C. R. F.

El Ayuntamiento de San Vicente del Raspeig tramita ya la primera sanción a un ciudadano por tener un gallinero en una vivienda situada en el casco urbano. La cría de animales de corral está prohibida en la nueva ordenanza municipal de animales, que entró en vigor el pasado 5 de marzo y que establece sanciones de trescientos euros por este motivo. Mientras, la Policía Local todavía no ha impuesto ninguna sanción a propietarios de perros que no recogen excrementos aunque se están realizando tareas de vigilancia.

La nueva ordenanza prohíbe «la cría doméstica o tenencia de aves de corral, conejos, cerdos, palomos y otros análogos en viviendas o locales ubicados en el suelo urbano», así como «la tenencia de animales no considerados de compañía».

La concejal de Sanidad, Mercedes Torregrosa, explicó durante la tramitación de la normativa que el Ayuntamiento no sancionaría de oficio a los propietarios de viviendas que tengan gallineros -una práctica muy común décadas atrás que aún se mantiene en algunos domicilios-, aunque sí actuaría en los casos en que se produjeran denuncias de los vecinos por las molestias que se les pudiera ocasionar de tipo higiénico, sanitario o por el ruido.

La edil explica que ahora se ha firmado un decreto de Alcaldía sancionando al dueño de una vivienda de la zona de la calle La Huerta donde se estaban criando animales domésticos, aunque no ha concretado el importe de la multa.

De momento, la responsable de Sanidad hace un balance positivo de la entrada en vigor de la ordenanza pues apunta que desde la Concejalía de Mantenimiento y Servicios le han informado de que las calles están ahora más limpias. La nueva normativa endurece las sanciones y prevé multas de doscientos euros por no recoger las heces de los animales en la vía pública.

Vigilancia y censo

La concejal reconoce que todavía hay excrementos caninos en la vía pública y atribuye la falta de sanciones a que los propietarios de perros que incumplen las normas permanecen más vigilantes ante la presencia policial. Los agentes están realizando controles sobre todo en horarios como primera hora de la mañana, cuando hay más personas paseando a los canes. Además , asegura que los pipicanes y parques caninos están teniendo buen uso ya que las papeleras se llenan.

Por otra parte, aunque la situación en general haya mejorado, la concejal afirma que todavía hay zonas especialmente problemáticas en este sentido como el vial del Teraplé o la zona de Haygón situada detrás del instituto. Torregrosa apunta que en estos puntos se va a incrementar la vigilancia con el fin de hacer cumplir la normativa.

Por otra parte, el Ayuntamiento está gestionando ya la puesta en marcha el nuevo censo Censo Municipal en el que tendrán que estar inscritos todos aquellos perros que se encuentren habitualmente en San Vicente del Raspeig. Los animales deberán circular provistos de una chapa identificativa numerada complementaria al certificado que se entrega al inscribirlos en el Registro Informático Valenciano de Animales de Compañía -RIVIA-.

Entre otras novedades, la nueva Ordenanza Municipal de Animales también prohíbe que los perros miccionen sobre el mobiliario urbano -como bancos o farolas- con el fin de evitar su deterioro, aunque este tipo de acciones resulta más difícil de controlar.

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