Esta texto trata sobre la vivencia de la iniciativa del Huerto Urbano de la Cuerna, un lugar de relación y aprendizaje compartido por vecinas muy diferentes. Allí cultivan plantas exuberantes, reconocen la diversidad, cooperan, hablan, ríen.

Una de las intenciones de este texto es mostrar la riqueza que convive en este espacio (de generaciones, conocimientos, naturalezas…) y ponerlo en valor. Quizás nunca antes haya visto yo un espacio en que toda persona no sólo es aceptada si no que puede dar y recibir de forma tan enriquecedora, espontánea y en igualdad.

La información viene en gran parte de la propia experiencia directa de quien escribe el texto, intentando mostrar así los sentimientos, deseos, necesidades y motivaciones que se mueven desde dentro y compararlas con lo que dicen aquellxs que han estudiado sobre cuestiones relacionadas e intentar teorizar, un poco, sobre el tema.

Este trabajo se lleva a cabo, también y en primer lugar, para que los voluntarios y voluntarias aprecien más esta excepcionalidad suya. En segundo lugar, para que otros puedan aprender de esta experiencia. Así, es necesario difundir ésta y otras vivencias similares, para que aporten inspiración a todos aquellos que se preocupan por la vida de su comunidad y que desean humanizar sus relaciones. En especial he pensado en aquellas quienes reivindican a instituciones sordas el permiso para realizar sus proyectos de vida propios. Quizás un testimonio detallado como éste, de lo que conllevan de enriquecimiento vital experiencias similares les pueda servir de ayuda e inspiración para potenciar su caminos de desarrollo.

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Huerto_de_la_Cuerna-1.pdf