El presidente francés aseguró ante su homólogo norteamericano, Barack Obama, que cumplirán con su promesa y removerá a las fuerzas combatientes antes de fin de año.

El gobierno de Hollande inicia con la necesidad de enderezar las cuentas públicas, dentro de una economía estancada en el primer trimestre, pero también con una agenda sin tregua a nivel internacional.

Washington, D.C. | El Universal

El presidente francés Francois Hollande dijo este viernes a su anfitrión Barack Obama que cumplirá su promesa de retirar las fuerzas combatientes de Afganistán antes de fin de año, dos años antes de lo que París había previsto anteriormente.

Tras la reunión de los mandatarios en la Casa Blanca, Hollande dijo que mantiene su promesa electoral de retirar las fuerzas, pero que Francia seguirá apoyando a Afganistán «de otra manera». La guerra, que ya lleva una década, tiene menos apoyo público en Francia que en Estados Unidos.

En su primer encuentro, los presidentes coincidieron en administrar la crisis de deuda de la eurozona es crucial para la salud financiera mundial. Obama dijo que la reunión de las potencias económicas del G8 el fin de semana en el retiro presidencial de Camp David promoverá la consolidación fiscal y «planes para un crecimiento fuerte».

«El presidente Hollande y yo coincidimos en que éste es un asunto de importancia extraordinaria, no sólo para los pueblos de Europa sino también para la economía mundial» , dijo Obama a la prensa después de la reunión.

Washington apoya una expansión de los programas de crecimiento o estímulo junto con las medidas de austeridad. Pero Hollande ha dicho que quiere avanzar mucho más allá.

Con respecto a Afganistán, es probable un compromiso por el cual los 3,300 efectivos franceses dejarán de cumplir funciones de combate antes de lo previsto, pero quedará una presencia francesa en el país asiático para cumplir otras funciones.

«Le recordé al presidente Obama el compromiso que formulé al pueblo francés: el retiro de las fuerzas de combate desde ahora hasta finales de 2012» , dijo Hollande a la prensa, con el presidente estadounidense a su lado. «También aclaré que habrá apoyo para Afganistán…
Podremos respetar nuestro compromiso pero de otra manera».

Obama asintió, pero no respondió cuando Hollande describió su conversación sobre Afganistán. «Coincidimos que en la transición de la fase de combate en Afganistán, es importante mantener nuestro compromiso de ayudar a los afganos a construir su seguridad y seguir avanzando por la senda del desarrollo» , dijo Obama.

Hollande, elegido el 6 de mayo, insiste en reelaborar un tratado europeo sobre la austeridad. Pero también quiere convencer a Obama y otros jefes de estado o gobierno del Grupo de los Ocho que su posición no agravará la crisis de deuda.Obama buscaba a conocer al nuevo mandatario francés, cuyas promesas de campaña son contrarias a la política de Washington en materia económica y con respecto a Afganistán.

La visita de Hollande marcó el comienzo de cuatro días de reuniones cumbre en las que debuta con escasa experiencia internacional.
Quiere defender los intereses de Francia a la vez que establecer una buena relación con Obama, muy popular en Francia pero que algunos colaboradores de Hollande consideran demasiado amigo del ex presidente conservador Nicolas Sarkozy, derrotado por Hollande en las elecciones.

El Universal



Hollande sorprende a la OTAN: retira las tropas de Afganistán

El flamante presidente de Francia anunció que a fin de año no habrá más soldados galos en ese enclave. El anuncio sacudió la cumbre de la Alianza que se desarrolla en Chicago.

Por:
Tiempo Argentino

Amenos de una semana de haber asumido como presidente de Francia, François Hollande se convirtió en un aguafiestas: ayer horas antes de comenzar la cumbre de la OTAN, en Chicago, reiteró que a fin de año retirará las tropas galas de Afganistán, dos años antes de la fecha que había fijado la Alianza atlántica. Es más, cuando todo estaba programado para que la mayor cumbre en la historia de la organización fuera el escenario donde se luciera el presidente estadounidense, Barack Obama, el francés le ganó de mano.

A cinco meses de las elecciones presidenciales, los asesores políticos y de imagen de Obama confiaban en poder presentarlo como líder y unificador en el marco de la cumbre del G-8, que concluyó el sábado en Camp David, y la de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), que se cerrará hoy en Chicago, pero Hollande frustró ese plan, de buenas maneras pero con firmeza, con el más que comprensible argumento de que el retiro era parte sustancial de sus compromisos de campaña.

El paso que dará Hollande provocó inquietud en el seno de la alianza. En el mundo diplomático son muchos los que temen que su decisión lleve a otros a retirar antes de tiempo al menos una parte de los 130 mil soldados de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad en Afganistán (ISAF, según su sigla en inglés), que en teoría deberían permanecer allí hasta fines de 2014. Para los talibanes supondría, además, una muestra de debilidad de la OTAN.

“Entrar juntos, salir juntos.” Ese era el lema de la misión conjunta, que el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, repitió sin cesar –y sin éxito– durante meses, y que ayer volvió a estar en boca de la alemana Ángela Merkel. Ya desde 2010 fueron varios los miembros de la alianza que manifestaron su deseo de irse del país centroasiático, aunque sus intenciones pudieron frenarse en parte. El último fue Australia.

Según el planteo de Rasmussen, durante la cumbre abierta ayer no debía hablarse de retirada. En lugar de ello estaba previsto que los 50 países de la ISAF prometieran al gobierno de Kabul una buena ayuda para la década posterior a la salida del país. Ayer, en soledad, Obama le dijo eso al presidente afgano Hamid Karzai. “En 2014 habrá acabado nuestro papel de combate, pero nuestro compromiso de mantener la alianza con Afganistán continuará”, aseguró Obama.

Ese apoyo debe concretarse en forma de instructores y asesores en materia de seguridad, así como en 3200 millones de dólares para el mantenimiento del ejército y la policía. En total, unos 4100 millones de dólares anuales. Para evitar posibles discusiones, Washington ya había hecho incluso alguna propuesta sobre la cantidad que debería aportar cada país, algo que no le cayó muy bien a muchos aliados.

En un encuentro con la prensa previo a la cumbre, el consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Tom Donilon, confió en que el costo de la misión sea compartido, “para que Estados Unidos no tenga que asumir toda la carga”. Donilon señaló que, aunque “esta no será una conferencia de donantes”, se espera que cada uno de los 50 países de la ISAF anuncie su contribución durante la cumbre. Anoche no parecía ser ese el espíritu dominante.

Tiempo Argentino