Prensa-Rural

Se presentaron choques entre indígenas y soldados, hasta el momento no se han reportado heridos. La situación más tensa ocurrió cuando los indígenas alzaron a un sargento y lo bajaron 10 metros de la montaña, como símbolo, según ellos, de que tenían que irse del cerro Berlín.
Esto generó que un soldado hiciera un disparo al aire y los indígenas, que son cerca de mil, reaccionaron y le tiraron tierra. Luego, otros soldados hicieron otros tiros al aire y lanzaron gases lacrimógenos, pero los indígenas no se retiraron.

Después de esto, los soldados del Batallón de alta montaña N°8, de la Fuerza de Tarea Apolo, que se encuentran en el cerro, en donde tienen una base comenzaron a bajar sus víveres y enseres.

Los indígenas nasa del Cauca habían dicho que los militares tenían hasta la medianoche de hoy para salir de su territorio.

Se estima que en la zona hay unos 5.000 indígenas, que participan desde el miércoles pasado en la destrucción de trincheras del Ejército y Policía , como una respuesta a la cantidad de hostigasmientos, daños y víctimas que dejan los enfrentamientos entre la fuerza pública y los guerrilleros de las FARC en el norte del Cauca.

Este martes temprano había comenzado el traslado de las comunidades indígenas del Cauca a la parte alta del municipio de Toribío, para exigir a la salida de los soldados que custodian una antena de comunicaciones ubicada en el cerro El Berlín.

Esta movilización se da como parte del ultimátum dado por las autoridades indígenas a las partes del conflicto, en el que plantearon como plazo máximo para el retiro de las tropas la media noche del lunes.
Mientras tanto militares y funcionarios públicos desarrollan una campaña para desprestigiar la movilización indígena, señalándola de estar infiltrada por la guerrilla y de favorecer a las FARC.


Colombia. Norte del Cauca: Los medios oficiales le hacen eco a las mentiras de los militares

Tejido de Comunicación – ACIN / Mariátegui

Este martes 17 de 2012, desde muy temprano las carreteras del Norte del Cauca se inundaron de chivas que transportaban a centenares de indígenas hacia el municipio de Toribío. Todos empujados por la fuerza de los bastones de mando que representan para ellos la autonomía.
Mientras en los medios masivos publicaban la respuesta del ministro Juan Carlos Pinzón sobre la petición de los indígenas de retirar las tropas del Cauca,» A los indígenas hay que decirles que los respetamos, que el diálogo es la voluntad del Gobierno, pero de ninguna manera la Fuerza Pública se va a ir de allá», más de dos mil indígenas avanzaban hacia uno de los cerros que se imponen sobre las montañas de la cordillera central del nororiente caucano, para llegar hasta donde se encuentran 400 indígenas que acampan y cuidan el cerro el Berlín desde el pasado 11 de julio, (día de la visita del presidente Juan Manuel Santos a Toribío). Es en esta montaña donde se encuentra una de las bases militares que cuidan las dos antenas de las compañías de telefonía celular.

Estando allí el gobernador indígena de Toribío, dio a conocer a los militares, la carta dirigida a los diferentes actores armados, que dice “…No nos vamos a quedar de brazos cruzados mirando cómo nos matan y destruyen nuestros territorios, comunidades, planes de vida y nuestro proceso organizativo, por esto, enraizados en la palabra, la razón, el respeto y la dignidad, iniciamos caminar en grupos hasta donde están atrincherados los grupos y ejércitos armados, para decirles frente a frente, que en el marco de la autonomía que nos asiste, les exigimos que se VAYAN, QUE NO LOS QUEREMOS, QUE NOS CANSAMOS DE LA MUERTE, QUE ESTAN EQUIVOCADOS, QUE NOS DEJEN VIVIR EN PAZ.…”.
Ante este comunicado los militares argumentaron que ellos estaban allí para proteger a la población porque es un gran riesgo dejarla sin fuerza pública. Pero la gente ya no cree en este discurso pues ha tenido que padecer los abusos que le han hecho confirmar todo lo contrario, ya que ha sido blanco de ataques de ambos bandos. “Siempre dicen lo mismo,” gritaba una mayora, mientras la multitud procedía a recoger las pertenecías de los militares. “Pedimos a los espíritus para que nos protejan, en esta lucha que es justa” dijo una de las autoridades de la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca – ACIN; desde el cerro Berlín en Toribio –Cauca.

Al ver la decisión de los civiles, el comandante a cargo en la torre, con respeto y acatando la decisión de la gente, dio la orden de salir del lugar. Sin embargo seis de los militares opusieron resistencia y se tiraron al suelo, entonces la guardia indígena procedió a cargarlos para sacarlos del lugar. Al mismo tiempo, otros comuneros se dispusieron a cargar víveres y demás pertenencias de los militares, ayudando a agilizar su retiro. La guardia indígena acompañó a los militares hasta un lugar determinado”. Afirmó un comunicador de la emisora Radio Nasa.
Sin embargo los integrantes de las fuerzas militares afirmaron lo contrario por los medios: En Caracol Radio habló Jorge Humberto Jerez, comandante de la Fuerza de Tarea Conjunta Apollo “Nos quemaron los víveres, maltrataron a los soldados, la guerrilla está hostigando las tropas en el mismo sitio, es un trabajo conjunto de las FARC y los indígenas porque se les ha bloqueado los corredores del narcotráfico, los cristalizaderos, tenemos asesores jurídicos para más adelante judicializar a estos indígenas con la fiscalía y los sectores del estado …”

Las afirmaciones del comandante Jerez son irresponsables y sumamente riesgosas para nuestra comunidad, fueron los mismos soldados quienes quemaron un colchón para que ante la prensa se atribuyera al supuesto ataque de los indígenas. Al contrario de lo que decían todos los medios sobre la quema de los víveres, la guardia fue la que transportó las remesas hacia la parte baja del cerro donde se alojaría la fuerza pública. Quienes dispararon al aire y tiraron gases fueron los militares tratando de hacer un montaje y afirmando que la guerrilla estaba cerca hostigando.

Sólo al comandante Jerez, se le ocurre comparar empujones y gritos a los soldados con balas, muertos, ocupación de nuestras viviendas, señalamientos y falsos positivos contra nuestros comuneros. Sin embargo parece que no sólo el comandante usa la estrategia de la mentira y la manipulación porque al instante todos los medios le hicieron eco a estas afirmaciones malintencionadas. Es así como el gobierno planea justificar las arremetidas contra las comunidades indígenas y desdibujar la legitimidad nuestra lucha por la defensa del territorio. La embestida mediática de la ultra derecha está criminalizando al movimiento de indígena y campesino. Durante años los actores del conflicto han usado a la poblacion indígena como escudo y eso incluye al estado. ¿A usted le gustaría tener una trinchera en la puerta de su casa en plena zona de guerra?. Es muy fácil y cómodo para estos medios de pacotilla presentar a un soldado ser sacado a rrastras y señalar al movimiento indígena como criminal, sólo por hacer valer sus derechos constitucionales. Estos medios omiten las décadas de masacres orquestadas por el ejército en asociación con los grupos paramilitares, QUE AGRADEZCA LA CASA DE NARIÑO Y EL CONGRESO QUE NO LES HA CAIDO LA GUARDIA INDIGENA PARA SACARLOS ARRASTRAS COMO SE MERECEN!!!!!!. «Quién permitiría que le pongan una trinchera en la puerta de la casa, el Cerro Berlín es nuestra casa.»

Es la vida la que está en riesgo

El cerro Berlín es un sitio sagrado para los y las indígenas nasas. Es un cerro que hace parte de la Yat Wala (casa grande). Es un lugar que tiene un dueño espiritual. Por eso cada vez que lo atropellan, se manifiesta. Después de cada combate las nubes se visten de gris y comienzan a llorar. Los mayores (rayos) se expresan con fuerza. Sus gritos claman justicia porque ya no aguantan más tanto atropello a la vida. Asimismo, hoy miles de hombres y mujeres manifiestan que están cansados de ser víctimas de los actores armados y del gobierno que cada vez abre paso a los proyectos extractivos, que desangran la Mama Kiwe (Madre Tierra).

Sí. Esa es la verdad que hay frente a este problema de la guerra, aquí hay resistencia pacífica, hay tierras fértiles para la agricultura y además riqueza mineral.

La comunidad de Toribío aprendió a la fuerza a vivir en medio del conflicto. Han soportado los atentados guerrilleros y los ataques del ejército. Sus hijos deben transitar en medio de retenes de la policía y en las escuelas deben recibir clases “custodiados” por las trincheras de la guerra. Sus casas destruidas y familias llorando a sus muertos. Es un pueblo semidestruido, es una comunidad que sufre la desgracia de una guerra por el poder.

Por eso hoy este pueblo milenario le esta gritando al mundo entero que tiene sed de justicia y que ninguno de los dos bandos les protege su territorio. Que es necesario que sepan que aquí en el Norte del Cauca, en Toribío se encuentra gente dispuesta a proteger la vida, ya que nunca lo ha hecho el gobierno con su fuerza pública.

Tejido de Comunicación ACIN

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La soberanía indígena en el Cauca

Los indígenas siempre han tenido que luchar, desde la Conquista hasta la Invasión de las multinacionales.

Las luchas de los indígenas del Cauca, se remontan a los años de la conquista, cuando los españoles llegaron y tomaron posesión de su territorio, sus mujeres y hombres sometiéndolos y enajenando su territorio. Sin embargo, los indígenas lograron resistir lo que les permitió permanecer en su territorio y reconstruir la identidad que había sido pérdida gracias al proceso de conquista y vasallaje impuesto por la corona. Pero esta no sería la única guerra que tendrían que soportar los indios del Cauca, en defensa de su territorio y su autonomía.

El siglo XIX, después del proceso de independencia, los que vinieron a usurpar el territorio indígena del Cauca fueron los terratenientes quienes con el beneplácito del gobierno Central se adueñaron de parte del territorio sometiendo a los indios a los sistemas de contratación y a la pérdida del derecho a la propiedad que sostenían sobre su territorio, lo que los llevo a su casi desaparición como organización indígena. Sin embargo, los indios no abandonaron la resistencia y sus formas de organización. Esta se inició hacia 1910, donde se constituyeron como Consejos y Ligas de indios que reivindicaron los derechos indígenas, los que el gobierno no atendió. Como respuesta se da la insurrección indígena de Manuel Quintín Lame en 1914, luego de que no prosperaran sus reiterados recursos jurídicos para la defensa y autonomía de los pueblos indígenas.

Por su parte, el gobierno somete a estas comunidades a una violencia sostenida, a lo largo de todo el siglo XX, lo que finalmente conduce a la defensa del territorio con acciones armadas, de ahí el surgimiento del Movimiento Armado Quintín Lame que emergió como autodefensa a mediados de la década de los setenta del siglo XX, frente a la violencia ejercida por los pájaros al servicio de los terratenientes y por la insurgencia que desconocía la autonomía de los pueblos. Este grupo armado se convertiría en movimiento insurgente a mediados de la década de los ochenta, para asumir la protección de las comunidades indígenas y la defensa de los derechos de los pueblos indígenas. A principios de la década del noventa este movimiento se desmoviliza, lo que no quiere decir que los indígenas renunciaran a su autonomía sobre sus comunidades.

El derecho de los cabildos y comunidades a controlar, vigilar y organizar su vida social y política al interior de los resguardos y de rechazar las políticas impuestas por el Estado. Quedo consagrado en la Constitución del 91 a saber: el derecho de posesión de sus territorios, conservación de la cultura, educación, participación en las Cámaras Legislativas y derecho a ejercer su propio gobierno. Esta autonomía se hace extensiva a todas las entidades gubernamentales, privadas y no, que ejercen e imponen aspectos económicos, sociales, políticos y religiosos. Sin duda estas formas de organización les ha permitido a los pueblos indígenas mantenerse como comunidades frente a las agresiones externas.

En los últimos tiempos, las múltiples confrontaciones armadas han dejado una estela de violencia para las comunidades asentadas en este territorio, son más de 1500 personas desplazadas y al menos 30 mil personas que se encuentran sin los servicios básicos e incomunicadas, no solo por no contar con vías y desarrollo, sino por las constantes incursiones militares. La única presencia que se conoce del Estado es la fuerza pública que lejos de proteger aumenta la zozobra y el desplazamiento, luego de que sus viviendas, escuelas y lugares públicos son utilizados como trincheras y teatro de operaciones. Como oposición, los indígenas que han demostrado gran unidad y cohesión en su comunidad, decidieron poner fin al olvido estatal y exigirles a los actores armados el retiro de su territorio y el derecho a conservar su autonomía.

Ante la crisis social que vive el Cauca, el presidente Santos, organizó una visita a la que esperaba que las comunidades lo recibieran casi de rodillas, y le agradecieran por tan grata visita y se doblegaran ante la fuerza pública, aceptando que su territorio sea teatro de operaciones. Frente a la posición de los indígenas, Santos les responde con una estrategia de consolidación en la que espera enviar un total superior a los 12.000 soldados, una estrategia de guerra para una región que solo espera inversión social y desarrollo. A bala se eliminan las asimetrías sociales, menos pobres que reclamen sus derechos.

Las paradojas del Estado colombiano, mientras cede soberanía frente a los EEUU, considera que es ilegitimo que los indios sean soberanos en su propio territorio, posiblemente esto se debe a los recursos naturales que posee la región, desocupar el territorio para entregarlo a las multinacionales.

Por otro lado, el ex juez Baltasar Garzón se ofreció como facilitador para que las partes (Estado- indígenas), concilien sobre el retiro de la fuerza pública, decisión que ya está tomada por parte de los indígenas de no admitir ningún actor armado en sus territorios y del gobierno de enviar más tropas y mantener la guerra. La permanencia de Baltasar Garzón, en estos territorios nos recuerda cuando la corona enviaba sus emisarios a controlar a los indios que se levantaban a “imponer el orden”, estos también lo hacían a través de las armas. Aquí surgen algunas preguntas ¿Qué intereses defiende Garzón? ¿Cuáles han sido los logros para la comunidad durante tantos años que dice representarlos?, ¿será que el gobierno es incapaz de dialogar con los indígenas y necesita que la corona española intermedie como hace 200 años? No hemos avanzado mucho, sobre todo cuando se trata de pueblos indígenas que reclaman sus derechos frente al Estado.

www.quimeran.blogspot.com

Artículos tomados de Kaosenlared


Desalojo ordenado por Santos deja un muerto y 26 indígenas colombianos heridos

La Haine / Telesur

El narco-presidente de Colombia ordenó este miércoles el desalojo de indígenas de las bases militares a sangre y fuego. Un desaparecido.

Antidisturbios reprimen a los indígenas que ocupan un campamento militar.

Al menos 26 indígenas colombianos resultaron heridos y uno muerto la madrugada de este miércoles al reprimir miembros del autodenominado Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD), luego que el presidente Juan Manuel Santos ordenara el desalojo de bases del Ejército.

En la madrugada tropas del Ejército tomaron la Torre en Toribío. Entre los heridos destacan tres por esquirlas y uno por bala de fusil, mientras que otro originario está desaparecido.

Un muerto

Además de los 26 heridos y un desaparecido, la represión provocó la muerte de un indígena. El cabildo indígena de Caldono lo identificó como Fabián Cuetía, de 22 años de edad, y agregó que “pertenecía al movimiento campesino de la región”. Versiones periodísticas procedentes de la zona aseguran que las tropas le dispararon «al no acatar un control militar.»

Rubén Darío Guetió, líder indígena de Caldono y tío de la víctima, confirmó a los medios locales que su sobrino murió por disparos del Ejército en esa zona del país. Cuetía recibió varios impactos de bala cuando regresaba a su vivienda este martes en la noche.
Telesur mostró imágenes del comandante militar de la zona, quien desencajado gritaba «Fue un error, fue un error, pero ya estamos investigando».

Aumenta el número de indígenas concentrado en la zona
“Es muy delicada la situación de orden público que se están viviendo en este momento en el cerro de Berlín (…) Hay 26 heridos porque el ESMAD los arremetió con gases lacrimógenos y sus bastones”, dijo la corresponsal de Telñesur.

La periodista indicó que ayer al mediodía los indígenas comenzaban a subir al cerro Berlín, pero ya no son los mil que había inicialmente. “Se calcula que unas tres mil personas podrían llegar a establecer una especie de cerco. Los indígenas han dicho que no se irán y que el Gobierno no debió reprimirlos cuando estaban dormidos”, apuntó.
Destacó que en horas de la mañana periodistas que intentaban ascender al cerro también fueron agredidos con gases lacrimógenos, porque la orden que le han dado a la Fuerza Pública es que no permita el acceso de testigos de la represión.

Desde las 05H00 locales (10H00 GMT) de ayer, Antidisturbios comenzó la operación represiva de desalojo de los indígenas de la base militar del cerro Berlín, situado en la zona rural del municipio Toribío en el departamento del Cauca (suroeste).

Tras las acciones, agentes del Escuadrón Móvil Antidisturbios mantienen el control en la zona mediante el lanzamiento de gases lacrimógenos, con los que evitan que los indígenas vuelvan a tomarse la base militar que se encuentra al pie de tres antenas de comunicaciones.
El narco-Jefe de Estado expresó a través de twitter que “no quiero ver a un solo indígena en las bases militares. Esa es la orden desde anoche”.

Desde el martes 10 de julio los habitantes del norte del Cauca iniciaron acciones de resistencia a los militares, que han dejado miles de desplazados en la región.

Por otra parte, y en una nueva derrota de los narco-represores, al menos un policía ha muerto y dos han resultado heridos en enfrentamientos entre la «Fuerza Pública» y las FARC este miércoles en el departamento de Cauca, ubicado en el suroeste del país, informa la agencia EFE.