
Estos días van a celebrarse en Uviéu los actos de los Premios Príncipe de Asturias. Inmersos como estamos en un periodo de crisis-estafa -agravado por las salvajes medidas neoliberales del PPSOE- no se me ocurre mejor momento que este para sumar fuerzas y que los que hasta ahora fueron súbditos pasen a ser ciudadanos.
En un momento donde la sociedad se preocupa más que nunca por el destino del dinero público y los movimientos de los de arriba contra los de abajo, creo que nos corresponde a las gentes de la izquierda descubrir todos los dispendios y relaciones de poder que se encuentran tras estos premios. Quizás con ello consigamos que, personas que nunca se cuestionaron la institución o mismamente el marco constitucional, empiecen a hacerlo ahora. Esta es mi humilde aportación.
Los Premios Príncipe de Asturias dependen de la Fundación privada de mismo nombre, constituída en septiembre de 1980 con un capital de 120.202,42 euros. Esta cantidad inicial la aportaron: la Caja de Ahorros, en un 50%; el Banco Herrero, la Banca Masavéu, la Caja Rural y un particular anónimo.
Nació con el objetivo doble de estimular los trabajos científicos en España y Latinoamérica, y estrechar lazos entre el Príncipe de Asturies y el Principáu. Ya desde el inició se vendio su “proyección internacional” como indispensable para el futuro de Asturies y de España. En la firma del acta constitucional el presidente del Consejo Regional de Asturies; Rafael Fernández, senador por el PSOE, llegó a pedir “encarecidamente” a todos los diputados y senadores su asistencia a los actos.
Al frente del Patronato de la entidad siempre han estado personas del mundo empresarial y financiero: Pedro Masaveu, Plácido Arango o José Ramón Álvarez Rendueles.
El gasto en la organización y entrega de los Premios en estos treinta años es difícil de cuantificar: ni la parte privada, ni la pública. Sólo desde el año pasado la Fundación hace público su presupuesto. Ateniéndonos a esas últimas cifras la cantidad subvencionada este año asciende a 728.000€, no se sabe muy bien en concepto de qué, a lo que habría que sumar todo el gasto de seguridad que suponen los actos en los que intervienen miembros de la Casa Real y que hacen que los asturianos y asturianas vivamos en un auténtico estado policial, criminalizando cualquier intento de protesta.
Estas aportaciones públicas proceden del Gobiernu del Principáu d’Asturies; quien mantiene un convenio con la Fundación por valor de 150.000€ anuales, a los que suma otros 211.185€ de la partida presupuestaria relativa a “Promoción cultural y bibliotecas”. El resto, lo aportan los ayuntamientos de Uviéu, Xixón y Avilés, por los actos que allí se desarrollan.
La Fundación sigue solicitando fondos públicos pese a que está teniendo superávit: 300.000€ en 2011 y un 23% más en 2010.
Los ingresos privados de la Fundación proceden de las donaciones de las personalidades e instituciones que integran su Patronato y de los rendimientos de su patrimonio. Los espacios donde la Fundación desarrolla su actividad están cedidos, en muchos casos, por el Ayuntamientu d’Uviéu.
A día de hoy cuenta con un patrimonio de 29.500.000 €.
Con todos estos datos, a modo de ejemplo, es fácil darse cuenta del negocio que existe detrás de este lavado de cara de la monarquía española que, desgraciadamente, lleva el nombre de Asturies.
Fuente: http://vitorsuarezp.wordpress.com/2012/10/25/premios-principe-de-asturias-quien-lo-decidio-y-cuanto-nos-cuesta/