La derecha promueve la desobediencia civil contra la evacuación

Los extremistas de la derecha israelí se proponen hoy bloquear el tráfico en importantes carreteras del país y hacen llamamientos a la desobediencia civil como protesta por la evacuación de Gaza, prevista para dentro de tres meses.

La protesta, convocada para las cinco de la tarde (14.00 GMT), forma parte de una campaña cada vez más intensa contra el primer ministro, Ariel Sharón, autor del ‘plan de la desconexión’, que debe de comenzar a mediados de agosto próximo.

El llamamiento al bloqueo de las carreteras también fue difundido este último fin de semana en sinagogas a las que acuden a orar el sábado (shabat) activistas y simpatizantes del sionismo religioso, cuyos representantes militan en la oposición parlamentaria.

A los colonos judíos que serán desalojados, comienzan a sumarse universitarios del ‘Liderazgo judío del Likud’, un sector radical de ese partido que reniega de Sharón, su líder, y la organización de Profesores por un Israel Fuerte.

Representantes de grupos extraparlamentarios de la derecha ultranacionalista, reunidos la semana pasada en un hotel de Jerusalén, llamaron a una ‘masiva desobediencia civil no violenta’.

En la operación para el desalojo de los 8.000 colonos de los 25 asentamientos de Gaza y el norte de Cisjordania, en la que algunos analistas locales ven el posible desencadenamiento de una guerra civil, participarán miles de agentes policiales desarmados.

Los últimos sondeos indican que alrededor del 70 por ciento de los israelíes apoya el plan del Gobierno pero los opositores consideran que podrán revertir esa decisión con el argumento de que ‘no fue adoptada democráticamente’ a pesar de haber sido aprobado por amplia mayoría en el Parlamento (Kneset).

La mayoría de los afectados por el plan oficial se niegan hasta la fecha a negociar las compensaciones que por ley les ofrece el Estado, convencidos de que sus protestas, y quizá ‘una intervención divina’ impedirá finalmente la evacuación.

El lema de los militantes que tratarán de paralizar hoy el tráfico a una hora de mayor aglomeración es: ‘Triunfarás si eres arrestado’.

Los manifestantes, a los que se aconseja no llevar documentos de identidad y no revelarla para que la policía no les abra un expediente, tienen por consigna juntar al menos a otros diez, e invadir los cruces de carreteras con los brazos en alto y con una cinta de color anaranjado, que significa que se trata de una protesta no violenta.

‘Cuando el régimen es criminal, la cárcel es el refugio de los hombres honestos’, declaró el director del ‘Liderazgo Judío del Likud’, Mijael Fue, ex líder de otro grupo irredentista, Zu Artzenu (‘Esta es nuestra tierra’), que hace dos años, en otra protesta, sorprendió a las autoridades policiales bloqueando el tránsito en arterias vitales del centro del país, en la zona de Tel Aviv.

Las autoridades policiales han desvelado hoy la existencia de una ‘sala de comando y control’, que cuenta entre otros con helicópteros y planeadores para vigilar a los manifestantes e informar de la situación a los jefes de operaciones en el terreno.

La policía halló ayer, domingo, dos falsas cargas explosivas en dos estaciones de tren, atribuidas a extremistas israelíes, lo que interrumpió el tránsito ferroviario durante media hora. Dentro del envoltorio, entre unas piedras para darle volumen, hallaron una leyenda: ‘La desconexión nos explotará en la cara’.

Frente al despacho de Sharón comenzaron hoy su segundo día de huelga 18 universitarios que no residen en asentamientos pero que impugnan la ‘desconexión’ de los palestinos, un plan estratégico que beneficiará al Estado de Israel, según el jefe del Gobierno.

El primer ministro y general israelí, que combatió en todas las guerras libradas por el Estado judío desde su fundación en 1948, reveló ayer en una entrevista al semanario estadounidense ‘Time’ que la retirada de Gaza ‘ha sido la decisión más difícil de mi vida’, pero reiteró que ha sido correcta.

Terra Actualidad – EFE

3 thoughts on “Desobediencia civil: ahora le toca a la derecha israelí”
  1. > Desobediencia civil: ahora le toca a la derecha israelí
    Me parece estupendo todo lo que pueda provocar el debate, y más si es un debate que incomoda, pero me parece poco fructífero que para ello se utilicen
    confundentes titulares de prensa, y no la querida realidad. Vamos, que nos sumemos a esa confusión. En fin, si las provocaciones dialécticas están para caer en ellas,
    alla vamos.

    Noto que a la luz de la «objeción de conciencia» de los alcaldes del PP a los matrimonios homosexuales, o de noticias como la arriba citada, se difunde la especie
    de que «la objeción y la desobediencia civil también puede ser reaccionaria», cosa que quizás agrade pensar a los reaccionarios o los gacetilleros, pero que no es
    más que una confusión; y no una confusión cualquiera, sino aquella a la que se refería Julio Cortazar en sus artículos sobre la dictadura argentina (Muchnik editor),
    sobre cómo los demagogos de la dominación podrían hacerse con palabras muy dignas gracias al avasallamiento mediático -y la debilidad dialéctica de quien se
    opone, todo hay que decirlo-..

    La aplicación de sintagmas como «objeción de conciencia» o «desobediencia civil» a la conducta de los alcaldes del PP o a la citada en el artículo anterior es
    completamente ilegitima y pervierte el significado del término. Y cuando hablo de un significado «correcto» del termino no me refiero al significado oficial de aa.moc
    -que no sería poco-, sino al que valía para las personas que formaron la AIT y difundieron el anarquismo en el siglo XIX, en tanto hablaban del valor de la
    conciencia por encima de las leyes. El significado de las palabras no solo los fijan los que mandan -como decía el huevo parlante de «Alicia a través del espejo»- sino
    también quien se lo merece, o el significado para el que se lo trabaja.

    La perversión que veo consiste en asociar la palabra «objeción de conciencia» o «desobediencia civil» con el reclamo de un derecho para oprimir a otras personas
    -algo que no tiene nada que ver con la objeción de conciencia y que es muy poco civil, en el sentido profundo de lo ‘cívico’, es decir, defender la comunidad libre-.
    Naturalmente, ni los desobedientes civiles ‘auténticos’ ni estos ‘presuntos’ hacen nada éticamente malo por desobedecer al derecho positivo -pues no existe una
    obligación moral de obedecer al derecho (González Vicen), pero la desobediencia al derecho no coincide con la desobediencia civil. Obviamente, un alcalde o un
    fascista o un torturador no tienen obligación moral de anteponer el derecho a sus convicciones, pero eso no significa que sus convicciones sean aceptables
    éticamente. Confundir a quien busca evitar la restricción de libertad y dignidad de las personas y a quien busca aumentarla puede divertir mucho a los segundos,
    pero echa confusión sobre cosas distintas. (Me produce pudor entrar en la presunta argumentación de que el desertor restringe la libertad de quien ordena asesinar,
    o de que el saboteador restringe la libertad del empresario para llevar a cabo una producción destructiva con la naturaleza).

    Que los desobedientes quizás no estemos o no hayamos estado a la altura de nuestra intención no significa que debamos permanecer impasibles o convertir en
    «hecho provocativo» una manipulación del lenguaje destinada a enmascarar intenciones de todo tipo diferentes. A mi, que soy noviolento por una mera incapacidad
    de reprimir la jocosidad ante los gestos solemnes (y por eso no me quieren en ningún otro sitio), me cuesta conceder que los noviolentos estemos «en posesión de la
    verdad», pero me cuesta más aceptar que se me equipare con gente que defiende valores completamente opuesto y finge propagandística y coyunturalmente
    aceptar ciertos medios.

    1. > Desobediencia civil: ahora le toca a la derecha israelí
      Buena respuesta, no esperaba menos. Creo que está bien que recordemos precisamente esto, que «desobediencia al derecho no coincide con la desobediencia civil». No se puede hablar «objeción de conciencia» o «desobediencia civil» como el reclamo de un derecho para oprimir a otras personas.

      Gracias, utilizaré esto en mis próximas charlas.

      1. > Desobediencia civil: ahora le toca a la derecha israelí
        De nada, además de verdad.

        Puntualizo que donde pone AIT deberia hablarse de «sección española de la AIT», por Anselmo Lorenzo y compañia.

        Sí, esa es la idea del comentario. La desobediencia a una ley no se hace en nombre de otra ley, sino de la conciencia libre. Bueno, es una idea naif, pero ya vendrá la realidad a hacerla expresionista.

        Como hablas de charlas, te regalo un caso práctico: ¿Sería desobediencia civil que un profesor se negase a aplicar la ley que prohibe llevar el «velo islamico» en los centros educativos? ¿Y que se negase a obedecer una ley que lo permitiese?

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