
Qué vamos a contar de los libros de Saramago que no se sepa ya, de su estilo conceptista, sus frases cortas, su desprecio por el barroquismo y los artificios literarios, su pasión por el acercamiento a la vivencia más cruda de los sentimientos y emociones de sus personajes, su capacidad de retratarnos a tod@s con nuestras grandezas y miserias, sus escenarios intemporales, sus imposibles llevados a la realidad.
La caverna nos habla sin nombrarlo del capitalismo, de los tiempos que vivimos y los que se avecinan, de la globalización vivida y sentida por un pequeño grupo de seres humanos.
Una pequeña alfarería ha de competir con un nuevo centro comercial gigantesco, que como un pulpo ha acaparado todas las funciones comerciales de la zona (¿les suena a algo?) Un mundo tradicional que desaparece, otro que crece y se multiplica como un juego de espejos donde no parece haber límites para la ilusión engañosa. Todos los días se extinguen especies animales y vegetales, todos los días hay profesiones que se tornan inútiles, idiomas que dejan de tener personas que los hablen, tradiciones que pierden sentido. En este nuevo orden de cosas el centro comercial dice a la alfarería: «Muere, ya no necesito de tí».
Sin haber leído toda su obra, esta me parece la novela de Saramago que mejor refleja y critica el momento histórico en que vivimos. Y con el genio que le ha hecho Premio Nobel, el escritor portugués cuestiona este sistema no con descripciones o argumentos referidos a las principales contradicciones del status quo, como puede ser la desigualdad económica norte-sur, el imperialismo, el militarismo etc. Saramago se centra en un hombre viejo, en su hija y en su yerno, y nos cuenta como el sistema los pisotea y devora de forma desigual a cada uno de ellos, y como ellos se integran o resisten de forma igualmente desigual, y sobre todo nos habla de cómo sienten; de sus sentimientos, esa parte que ocupa el lugar principal de nuestra persona y que l@s militantes y activistas políticos tenemos la mala costumbre de arrumbar en el último rincón de nuestros espacios colectivos. Lo que les pasa a estas tres personas es lo que nos pasa a algun@s ciudadan@s de este mundo occidental que todavía no hemos decidido cerrar los ojos y la boca y seguir la corriente como si nada.
El libro está escrito en una clave muy tierna e intimista pero una veta de pesimismo lo recorre de principio a fin. No puede ser de otra manera si se tiene en cuenta que como decimos, refleja la realidad que sin querer apreciar vivimos. No obstante queda un lugar para la esperanza de que las propias contradicciones del monstruo son las que pueden acabar con él.