Vigilantes privados controlan las 24 horas el inmueble para presas con hijos pequeños en Fontcalent, que costó casi 7 millones y aún no se ha puesto en marcha pese a concluir las obras en 2011.

INFORMACION (P. CERRADA).- Los sindicatos ya consideraron el proyecto un despilfarro cuando se anunció en plena crisis y no iban desencaminados. El inmueble construido dentro de la prisión de Fontcalent para albergar a la Unidad de Madres de la Comunidad Valenciana para reclusas con hijos de menos de tres años tiene vigilantes privados las 24 horas del día pese a estar vacío al no haber sido puesto en marcha después de haber concluido las obras desde diciembre de 2011.

Instituciones Penitenciarias aún no ha recepcionado dicha obra y la Sociedad estatal de Infraestructuras y Equipamientos Penitenciarias (SIEP) se está gastando más de 100.000 euros al año para costear la vigilancia de un edificio que está dentro de un complejo penitenciario y esta plenamente equipado para inaugurarlo, según denuncian a este diario fuentes sindicales de la prisión.

La falta de personal parece que es el principal motivo que está retrasando la puesta en marcha de esta Unidad de Madres, que sería la tercera que se abre en España tras Sevilla y Palma, según fuentes sindicales. Este es uno de los proyectos impulsados por Mercedes Gallizo durante su etapa como máxima responsable de Instituciones Penitenciarias mientras gobernaba el PSOE. De hecho, poco antes de ser relevada tras la llegada del PP visitó Fontcalent para recorrer el edificio proyectado por su equipo.

El relevo en el Gobierno y el empeoramiento de la crisis han dejado en el olvido el proyecto. La Secretaría General de Instituciones Penitenciarias no se quiso pronunciar sobre la situación del edificio de la Unidad de Madres porque aún no es de su competencia, mientras que una portavoz de la SIEP dijo a este diario que nunca hacen «valoraciones a la prensa».

Mientras tanto, lo cierto es que vigilantes de seguridad privada se turnan las 24 horas del día para controlar que todo esté en orden en el edificio. «Se deben aburrir bastante los vigilantes», asegura un funcionario de la prisión. Las fuentes consultadas indicaron que la SIEP intentó el pasado año que dicha vigilancia fuera asumida por funcionarios de la cárcel de Fontcalent, aunque el anterior director rechazó la petición.

Para muchos trabajadores de la prisión es incongruente que tenga que gastarse más de cien mil euros -algunas fuentes hablan de 120.000 euros anuales- en la vigilancia porque el inmueble esta dentro del centro penitenciario, que ya cuenta con su propio control de acceso y la seguridad que presta la Guardia Civil.

Otros funcionarios estiman que sí debe tener vigilancia porque el inmueble está equipado y las celdas de las internas están equipadas con electrodomésticos y todo lo necesario para que un niño pueda ser criado en un ambiente nada carcelario. No obstante, estos trabajadores señalan que al estar dentro del complejo penitenciario probablemente bastaría instalar un sistema de alarmas que evitaría tener que pagar tanto dinero.

El nuevo inmueble en cuya construcción se han invertido 6,7 millones de euros tiene capacidad para 32 plazas, un número que en la actualidad está sobredimensionado porque «apenas hay presas con hijos pequeños», según aseguran fuentes penitenciarias. Mientras la Unidad de Madres de Fontcalent espera sin fecha su apertura, la prisión de Picassent dispone de un módulo especial para estas reclusas.

Aún más grave para los sindicatos es que en 2002 se inauguró la cárcel de Villena con un módulo especial de madres que nunca llegó a inaugurarse y se reconvirtió para otros usos. Las cunas, biberones, juguetes, cambiadores de bebé y otros objetos de dicho módulo fueron almacenados sin que se hayan estrenado.

Las diferentes fuentes sindicales consultadas por este diario no creen que a medio plazo pueda inaugurarse este módulo especial porque la plantilla está muy ajustada y no hay oferta de empleo público para reforzar el personal. Las mismas fuentes añadieron que el antiguo director de Fontcalent ya les dejó claro que no abriría la Unidad de Madres si no les mandaban más funcionarios.

UNAS GARITAS NUEVAS QUE TAMPOCO SE USARON

El despilfarro de la inversión en la Unidad de Madres no es la única denuncia sindical similar sobre los gastos realizados en Fontcalent. En 2006 se gastaron cerca de 100.000 euros en construir unas garitas de vigilancia y cuatro años después no se habían utilizado aún. Actualmente tampoco las utiliza la Guardia Civil porque ya dispone de vigilancia mediante cámaras.

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