
Un estudio de la Miguel Hernández señala que esta actividad no perjudica a la agricultura y que la productividad de sus recursos hídricos es ocho veces superior
VICENTE LÓPEZ
La provincia de Alicante, que afronta el estancamiento de ingresos en su oferta tradicional de sol y playa, tiene un filón por explotar y con gran capacidad de crecimiento como es el turismo de golf, que puede servir de complemento por su calidad y desestacionalidad. Un estudio del departamento de Economía Agroambiental de la Universidad Miguel Hernández de Elche fija en 47 la capacidad de instalaciones de golf en la provincia, lo que supone un importante margen de desarrollo para un sector que actualmente cuenta con 13 campos. Muy lejos de Málaga, que dispone de 37 instalaciones, o El Algarve, con 29.
Las ventajas de esta actividad van, según los autores del estudio, desde el acceso a un turismo de calidad, con un gasto medio diario cinco veces superior al turista convencional, hasta la oportunidad de generar inversiones en la provincia tales como complejos turísticos, urbanizaciones y servicios complementarios.
Una tesis con la que coinciden expertos del ámbito universitario de la Comunidad, además de agentes del sector turístico y el Consell, que este verano aprobará la futura Ley del Golf para promover la construcción de nuevos campos.
Este trabajo universitario considera que el límite de 47 campos podría establecerse teniendo en cuenta la rentabilidad económica de los mismos y su compatibilidad con el medio ambiente. El Patronato de Turismo de la Costa Blanca calcula que en 2010 puede haber 23 campos de golf en la provincia y el Consell pretende triplicar el número de estas instalaciones en la Comunidad en los próximos diez años, con el objetivo de hacer frente a otros competidores turísticos. Actualmente, se encuentran en construcción dos campos de golf en Benidorm y hay 18 en proyecto (en localidades como Teulada, Altea, Callosa d’En Sarrià, Alfaz del Pi, San Vicente del Raspeig, Orihuela, Guardamar y Villena). A estos proyectos que aún no cuentan con el visto bueno de la Administración hay que sumar otras 26 iniciativas empresariales aún sin tramitar.
La provincia de Alicante destina en estos momentos el 44,9% de su superficie total a cultivos, de los cuales un 53% corresponde a secano y el 47% a regadío, según el análisis realizado por el departamento de Economía Agroambiental, que destaca las 123.929 hectáreas destinadas al regadío como el suelo más adecuado para implantar los campos de golf. Actualmente, el porcentaje de tierras cultivables respecto a la superficie ocupada por campos de golf representa en Alicante sólo el 0,24% del total. Por este motivo, los autores del estudio consideran que «existe suficiente superficie para su implantación sin afectar al desarrollo de la actividad agrícola». Además, afirman que en Alicante sólo hay una instalación de golf que no esté ligada a actividades de tipo inmobiliario, si bien señalan que las necesidades de agua potable responderán a «la evolución de la construcción en la provincia, pues la urbanización se puede construir igualmente sin el campo de golf».
Precisamente, en lo referente a los recursos hídricos se indica que en el caso de contar ahora con los 47 campos de golf, establecidos como límite en el estudio, éstos consumirían el 27% del volumen total de las aguas recicladas en la actualidad. Además, la Universidad Miguel Hernández señala que «la competencia con la agricultura es, más bien, inapreciable ya que en el caso más desfavorable quitaría al sector agrario el 1,75% de la tierra cultivada de regadío». Por otro lado, si bien los investigadores advierten de que en el futuro puede producirse un conflicto entre la agricultura y el golf por el uso del agua reciclada, estiman que el golf puede ser un importante complemento para las zonas rurales alicantinas «ya que generan unos flujos económicos por superficie ocupada muy superiores a cualquier actividad agrícola de las que se realizan».
Este análisis refleja que la productividad del agua empleada en un campo es de seis euros por metro mientras que en un cultivo de cítricos es de 0,71 euros, «lo que significa que el golf es 8 veces más productivo». Y añade que «los campos de golf generan más empleo por superficie ocupada que la agricultura de la provincia y no sólo de carácter administrativo y restauración, sino relacionado con la agricultura». Sin embargo, los propios agricultores están perdiendo la oportunidad de entrar en un sector «en desarrollo y con futuro», según señalan los autores de este trabajo, debido a que no participan del desarrollo de esta actividad y se conforman con los precios que pagan los promotores por sus tierras.
Incremento de la demanda
En la provincia de Alicante existe un campo de golf por cada 135.476 habitantes, cantidad menor que en el conjunto de la Unión Europea, con un campo por cada 62.184 personas.
Con este criterio, Alicante debería tener 25 campos con el fin de tener una ratio similar a la media de la UE. Una expansión que se produciría coincidiendo con el fuerte auge que ha experimentado en los últimos años la demanda mundial de golf, y apoyada por las condiciones climáticas del norte de Europa que impiden que entre los meses de octubre y mayo no pueda jugarse al golf y se busquen otros destinos. Una circunstancia que beneficia a España, el primer país en la preferencia de los turistas de golf alemanes y el segundo país para ingleses y suecos.