Hace un par de semanas tuve una interesante conversación con un compañero de la Asamblea por la Sanidad Pública de Calidad del Hospital donde trabajo, en relación con la hipótesis de que la privatización de la Sanidad y la Educación (y demás Servicios Públicos) es un camino sin retorno siempre y cuando no se recuperen las “viejas ideas”, así como el por qué, cómo, cuándo y quiénes hicieron posible que la Sanidad y la Educación fuesen considerados un derecho y un Servicio Público ajeno a intereses económicos.

Bajo esta premisa y con el interés de plantear una alternativa seria por todos aquellos que antes y ahora (o siempre) luchan de manera tozuda contra los “Recortes” y las privatizaciones, y dejando de lado las acciones superficiales y banales (ya sea del tipo de hacer desaparecer de la escena al político de turno, al que gracias a la alternancia imperante, le sustituirá otro que hará más o menos lo mismo, o ya sea creyendo que la solución es tan básica – y tan sencilla de realizar- como hacer que “los que más tengan más paguen” o “impedir la corrupción”, etc) le indico que me diga lo que él haría si fuese el presidente de gobierno.

“No realizar recorte alguno.”

De acuerdo, pero si hay una cosa en estos momentos en lo que están de acuerdo todas las fuerzas parlamentarias de este país (y de Portugal, Grecia, Italia) es que resulta incompatible el pago de la deuda y la no realización de recortes, es decir, no es una cosa de PP o Psoe, sino que la misma Izquierda Unida es consciente que si tuviese que pagar la deuda no le quedaría más remedio que realizar recortes.

Es entonces cuando el compañero de la Asamblea plantea en un primer momento “renegociar la deuda”

De acuerdo, pero existe un hecho objetivo y es que la intención de que la Sanidad y la Educación pase a manos privadas y genere beneficios es una cuestión planteada en los años novena, es decir, que no es a causa de esta “crisis” ni la solución para esta “crisis”, y por lo tanto sería extraño que en la quita de la deuda, los acreedores accediesen a permitir una Sanidad y una Educación pública cuando llevan quince años esperando las condiciones adecuadas para meter mano en el negocio sanitario y educativo – hecho que por otra parte ya lo llevan haciendo aunque a pequeña escala en en europa, y de manera total en el resto del mundo.

“No pagaremos la deuda”

De acuerdo, pero esa decisión chocará frontalmente con la concepción de Unión Europea y su política económica. Y sin Unión Europea no hay euro, y sin euro no hay fondos de cohesión ni fondos estructurales ni ayudas ni subvenciones ni “rescates”.

“Pues nos salimos de la Unión Europea y regresamos a la peseta”

De acuerdo, ¿pero entonces cómo conseguimos los ingresos necesarios para pagar los Servicios Públicos, para el funcionamiento del Estado?

“Pues muy fácil, con una Banca Pública y llevando a cabo una reforma fiscal progresiva que haga que los que más tienen paguen más en cuanto a porcentaje, así como combatiendo la corrupción y la evasión fiscal, metiendo mano en las SICAV, los paraísos fiscales, etc”

De acuerdo, ¿pero y si la banca privada y las grandes empresas no están de acuerdo con dichas medidas?

“Pues lo tendrán que estar”

De acuerdo, ¿pero y si dicen que NO, e incluso te exigen que todo vuelva a ser como “antes” (Unión Europea, Euro, pago de la deuda, “recortes”) o si no se llevarán sus capitales a otros países o bien paralizarán el país poniendo en marcha una “huelga patronal” por el bien del país?

“Pues en ese caso, no me amedrentarán y realizaré las expropiaciones y nacionalizaciones necesarias para el normal funcionamiento del país”

De acuerdo, pero parémonos un momento para recapitular todo lo hecho hasta ahora: Nos hemos negado a pagar la deuda, ello nos ha obligado a salirnos del euro y de la Unión Europea, tras ello hemos creado una Banca Pública y hemos nacionalizado empresas en base al interés general (sin olvidar el artículo 128 de la constitución).

Llegados a este punto, es necesario el mostrar una serie de aspectos que hasta ahora hemos dejado de lado, y que si bien ya han debido de ir apareciendo de manera progresiva a medida que se iban llevando a cabo las distintas medidas, es ahora, en el momento en el que nos hemos quedado, cuando se harán notar de manera crucial.

No podemos obviar que durante todo este proceso la totalidad de los medios de comunicación (que son privados, es decir, que son propiedad de empresas, en la mayoría extranjeras, que provienen de fondos de inversión que son los mismos a los que nos hemos negado pagar la deuda) van a ir en contra de estas medidas y te van a criminalizar, creando una fuerte opinión en contra tuya y de tus políticas. Y de ello se hará eco parte de la población – y no solo la adinerada o propietaria.

Por otro parte, es otro hecho objetivo, que ante una “huelga patronal”, los obreros cobran su sueldo por no trabajar, sin olvidar de que no es extraño de que una parte de los trabajadores – y eso es la política sindical actual- miren por el bien de aquel que les da trabajo, no de manera futura, sino presente, no de manera ficticia sino real, es decir que los oídos de los trabajadores escucharan más las palabras de su jefe que tus palabras sobre “emancipación”, “libertad”, “soberanía”, etc.

Y en ningún momento podemos olvidar tanto el papel del ejército para evitar el “caos” en el que ha entrado el país, así como la condena de la comunidad internacional a las medidas ejecutadas.

En definitiva, bajo este clima tan hostil, en el que tienes en contra a la práctica totalidad de los países, a los medios de comunicación nacionales e internacionales, a los banqueros y empresarios, y presumiblemente al ejército, ¿A quién tienes a tu favor?

“A los trabajadores, al pueblo”

De acuerdo, ¿pero por qué crees tú que te van a apoyar?

“Porque ahora el poder suyo, porque tienen en sus manos las empresas”

De acuerdo, ¿pero me estás queriendo decir que los trabajadores de hoy, “mañana”, cuando se encuentren en la situación descrita, te van apoyar a ti en base a que ahora son ellos los que detentan el poder y son ahora los jefes de las empresas y fábricas? Es decir, la clase trabajadora de hoy, de ahora, la presente, “mañana” no harán caso a las informaciones en tu contra de los medios de comunicación, no harán caso de la condena internacional a tus políticas, que ante la decisión a corto plazo de o bien trabajar más por menos a causa de la circunstancia actual para mantener un normal funcionamiento del país o bien colaborar en la huelga patrocinada y pagada por los empresarios nacionales y extranjeros, elegirán la primera opción, y finalmente, que no tendrán miedo a inundar las calles de todo el territorio para prevenir cualquier acción del ejercito. ¿Es eso lo que me quieres decir?

“¡SÍ!»

De acuerdo, ¿pero acaso estamos preparados los trabajadores de hoy para acometer ese crucial final? Es decir, ¿somos conscientes de que al querer ser soberanos o libres o independientes, significa irremediablemente pasar por ese proceso relatado? En definitiva, ¿quienes hoy participamos de manera loable en asambleas, manifestaciones, mareas, estamos de acuerdo en su mayoría en la inevitabilidad de las medidas a llevar a cabo y por otra parte estamos seguros de proseguir la lucha cuando esta se intensifique de manera grave?

Lo que pregunto es si la gran mayoría de aquellos que en los últimos años (o siempre) apelamos en contra de los recortes, de la corrupción política, de la evasión de impuestos, de los desahucios, etc., sabemos o somos conscientes, que dicha lucha solo es posible queriendo “cambiar”, de verdad, de manera seria, no utópica, el estado actual ( el sistema, la sociedad) y que ello significa el pasar por las distintas fases descritas – salvo que acontezca una excepción histórica- Y en todo caso, si estamos siendo preparados para ello (si somos conscientes de que ello ha de pasar y por ello sabemos cómo deberemos de actuar en cada momento), para continuar la lucha manteniendo un apoyo masivo y creciente a pesar de las graves adversidades que nos vamos a ir encontrando por el camino. O por lo contrario, si entre tanta marcha, marea y asambleas de trabajadores, aun ni nos hemos planteado en planificar la alternativa sería, no utópica (no hay mayor utopía que el reformismo), ni superficial (no hay posibilidad de cambio alguno sin el concepto de revolución) con la que enfrentarnos a la dictadura del capital, y si estamos seguros de que en cuanto la represión se intensifique un poco más el apoyo masivo no empezará a decrecer.

Fuente: http://lamanchaobrera.es/preparados-para-la-lucha-final/

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7 thoughts on “¿Preparados para la lucha final?”
  1. ¿Preparados para la lucha final?
    Es una buena reflexión. Sin embargo, a pesar de su aparente exahustividad haciendo de abogado del diablo, deja numerosos cabos sueltos. Uno de ellos se debería añadir a las adversidades citadas. Además de la comentada presión de los medios, la banca, la UE el ejército y la madre que la parió, ese pueblo determinado a la lucha final se debería enfrentar, aunque fuera a corto plazo, a un empeoramiento aún mayor de sus condiciones materiales de vida, a causa no solo del boicot y el estrangulamiento por parte del capital resentido, sino de las necesidades de transición a una economía más social. Incluso la URSS en sus primeros años atravesó una gravísima crisis económica de cambio de modelo. ¿Va a a estar esa abnegada clase trabajadora que se define en el artículo dispuesta a tamaños sacrificios?. Viendo el nivel actual ético en nuestra sociedad, fruto de largas décadas de adoctrinamiento, es de prever que una gran mayoría va a preferir las ollas de Egipto antes que el maná de la larga travesía por el desierto. Llamadme pesimista.

    Pero la cuestión más relevante que echo a faltar es un análisis de la cuestión política. En el artículo hay una premisa antes de la catarata de medidas, que es: «que me diga lo que él haría si fuese el presidente de gobierno». O sea, que para poder empezar a recorrer ese difícil e incierto camino, primero alguien «de los nuestros» tiene que llegar a ser presidente del gobierno. Porque el autor, que disecciona bien los intereses del capital, repartidos en bancos, instituciones europeas, empresas que se quieren quedar con los servicios estatales, y hasta militares como garantes, no dice nada de la concentración de poder político que se da en la institución del estado, la cual es la caja fuerte y el sello de lacre de todo lo anterior. Para él que el estado exista es lo de menos y ni siquiera dedica una línea a explicar a ver cómo el lider de la clase obrera se va a hacer con la presidencia del gobierno a pesar de los numerosos obstáculos que hay diseñados de forma orgánica para impedirlo. Tampoco dice, en el hipotético y remoto caso de que tal cosa pudiera darse, a ver cómo ese líder y la organización política que necesariamente ha de sustentarlo para poder cumplir con las reglas del juego del sistema, se van a mantener en el poder de forma distinta a lo actualmente existente, sin sucumbir a las tentaciones de los sobres, gestionando el ejército, la policía, la cárcel, la supuesta banca pública, la recaudación del IVA con altruísmo, generosidad y amor a la clase obrera.

    1. ¿Preparados para la lucha final?
      Qué raro, a mí me parece un artículo que trata de la cuestión política. El artículo llama a la reflexión para las personas implicadas en las campañas contra los recortes, personas que reivindican al gobierno que los paren. Como el punto de partida son los recortes y los recortes son una medida de un gobierno, el artículo busca qué podría hacer un gobierno para frenarlos. A través de la acumulación de preguntas, se ven todas las dificultades que tendría ese gobierno para llevar a buen puerto la anulación de los recortes (o todas las cosas que hoy no existen y que serían necesarías para que no hubiese recortes). A fin de cuentas, casi parece que la retirada de los recortes necesita que la sociedad haya llevado a cabo una revolución, con lo cuál queda una especie de paradoja: si la sociedad puede parar los recortes no le hace falta el gobierno, porque el poder popular es tanto que no hay gobierno que recorte y el problema ni se plantea; si la sociedad necesita obligar al gobierno que pare los recortes, no puede parar los recortes, porque el gobierno siempre va a tener más poder. De ahí que el artículo tenga entre sus conclusiones que nada es más utópico que el reformismo. De ahi que se titule «¿Preparados para la lucha final?», pues la duda que plantea es si la gente que rechaza los recortes está tan motivada para recuperar niveles anteriores de bienestar que está dispuesta a prepararse para la revolución, o bien ante las complicaciones que supone la revolución preferirá conformarse con la situación actual y aceptar un servilismo y estilo de vida medieval con tal de librarse de problemas.

      1. ¿Preparados para la lucha final?
        No tengo claro que el autor del artículo quiera decir exactamente lo que tú interpretas, pero en todo caso tu interpretación me parece más interesante que el propio artículo. Sobre todo en el enunciado de paradojas. Lo de que el reformismo es pura utopía lo lleva demostrando la Historia desde los tiempos de Bernstein. Salut.

        1. ¿Preparados para la lucha final?
          En mi opinon el articulo es solo la busqueda personal del autor, del nuevo lenguaje que necesitamos…

          Un lenguaje en el que predominará necesariamente el NOSOTROS y el TODOS, frente al YO, TU, EL, ELLOS…

          Es una busqueda no solo licita por supuesto, sino totalmente personal e
          IMPRESCINDIBLE, asi como intransferible.

          internete
          1234567

          PD: No es por molestar a nadie, pero no creo que aporte gran cosa mas allá del titulo, que si, ciertamente es sugerente. El camino del autor es largo y lo tiene que recorrer. Otros debemos recorrer otros caminos, quizá mas largos y penosos aun… Y nadie sabe si terminaremos donde el empieza, o empezaremos donde el acaba.

          PD2: Tenemos un atasco verdaderamente gordo y preocupante. Estamos estreñidos y se nos puede formar una peritonitis o algo peor.

          Yo propongo una solución simple: CAGAR DE UNA SANTA VEZ…

          (Y a ser posible sin dolor)

          Y la cagada que propongo, es igual de simple: Cambiar el modelo de creación del dinero. Pasar del dinero-deuda al dinero-tiempo-persona.

          http://www.sindeuda.org

          http://www.ibu1000.net

          No se si este es el salto definitivo que necesita la civilización, pero si que tengo claro que SERÁ UN GRAN SALTO.

          Pienso en lo grande, y actúo en lo pequeño…

          Pienso en ayudarte, para ayudarme a mi mismo…

          Pienso en ti como si fueras yo…

      2. ¿Preparados para la lucha final?
        Si la revolución se quiere hacer «para recuperar el bienestar anterior», afirmo que:

        1) El bienestar anterior era, en el mejor de los casos, un bienestar material propio de cerdos ahítos en una porquera.

        2) No sé qué opinarán los millones de pobres que existían en España ANTES de la crisis financiera.

        3) Si esa revolución no destruye el poder y lo disuelve entre las asambleas locales, será cuestión de (poco) tiempo que la situación se revierta.

        4) Cualquier revolución que sólo busque el bienestar material, sin que otros valores y principios tengan más peso, degenerará en un abrir y cerrar de ojos en un duro fascismo.

  2. ¿Preparados para la lucha final?
    Me ha gustado el artículo. Obviamente carece de cuestiones fundamentales:

    – Lo difícil que sería, para empezar, que esa persona llegara a presidente, que consiguiera la financiación adecuada, que evitara verse obligado a hacer promesas a poderes fácticos, que no se viera desprestigiado por los medios, etc.

    – Cómo se aseguraría el suministro de agua, alimentos y carburantes en un probable escenario de bloque económico total.

    – El escenario de crisis sistémica total. No se ha tenido en cuenta el agotamiento del petróleo, la erosión de los suelos cultivables, el cambio climático, el agotamiento de la pesca, etc. Siempre es más fácil resolver una situación política en un contexto de crecimiento económico que en uno de decrecimiento (además, forzoso).

    – Cómo quedaría el país de cara a la inevitable III Guerra Mundial, que será una guerra por recursos.

    – Qué haría con las centrales nucleares en funcionamiento y con los residuos nucleares en un probable escenario de bloque económico total.

    – Cómo se enfrentaría al más que probable acoso de la CIA y demás agencias de inteligencia que lo espiarían y acosarían con el fin de desprestigiarlo, echarlo del poder o matarlo (véase el caso de Venezuela, por ejemplo).

    – Cómo acogería a los inmigrantes que llegaran a ese país con las necesidades básicas cubiertas, cómo aseguraría la sostenibilidad de toda la población.

    – Cómo se preparía militarmente contra la más que probable invasión de una coalición internacional de fuerzas armadas, bajo algún pretexto inventado de corte humanitario.

    Pero no intenta ser exhaustivo y la idea queda clara.

    1. ¿Preparados para la lucha final?
      Por cierto que el concepto de «la lucha final» es una fantasía: aunque suene a tópico, es cierto que la revolución debe ser permanente o fracasar.

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