
Investigadores de varias universidades concluyen que se desprenden grandes cantidades de arsénico y plomo, cuyo uso está prohibido en la Unión Europea, y recomiendan a los artistas de hogueras utilizar pinturas sin esos componentes.
j. hernández
Los niveles contaminantes caerán en dos días si sopla viento fuerte
La Cremà de las 182 hogueras que anoche ardieron en Alicante se notará al menos durante dos días en el ambiente, que estará cargado de sustancias contaminantes ya que la quema de los monumentos fogueriles multiplica hasta 1.500 veces la emisión de algunos metales pesados a la atmósfera, lo mismo que ocurre con las mascletàs de Luceros. Así se refleja en un estudio sobre las fiestas del fuego en el que ha participado la Universidad Miguel Hernández de Elche, a través de Javier Crespo, del Laboratorio de Contaminación Atmosférica, junto con profesores de Física de la Universidad de Florencia (Italia).
El incremento en la emisión de contaminantes también lo certifican investigadores de la Universidad de Alicante en base a los datos que arrojan las estaciones que miden la calidad del aire repartidas por la ciudad. Adoración Carratalá, experta en contaminación atmosférica, explicó que la pólvora que llevan los fuegos artificiales y tracas con que se prenden los monumentos en la Cremà elevan los niveles de óxido de nitrógeno y SO2 (dióxido de azufre) «de forma preocupante» así como partículas de metales pesados. «Son contaminantes regulados porque tienen toxicidad, y en algunos momentos de la mascletà y la Cremà los niveles de algunos metales pueden aumentar hasta 1.500 veces. Como en la ciudad ya hay partículas, estos eventos pueden aumentar estos días por encima de lo que marca la legislación», explicó.
La pólvora, además, lleva nitrato potásico y percloratos para hacer los colores de los fuegos artificiales, y aunque el potasio no contamina demasiado, el nivel en el aire se dispara. También de metales pesados, como bario, estroncio, zinc, magnesio, cobre y cobalto, entre otros, «muchos más de los que se emiten en un incendio normal», que se multiplican más de cien veces de media. Incluso se desprenden también partículas de metales que están regulados por su elevado poder contaminante, como el arsénico y el plomo, que están prohibidos en la Unión Europea pero que se pueden colar en fuegos artificiales que llegan de otros países donde están autorizados, y que en las mediciones del aire suelen alcanzar después de la Cremà el doble y hasta el triple de lo permitido.
La investigadora explicó que la cantidad de metales que se emite a la atmósfera estos días puede ser importante. «Las industrias filtran para contener los contaminantes pero cada año en la ciudad se emiten a la atmósfera, de repente y sin control, muchos materiales y metales. Afectan a los valores medios diarios y contribuyen a que la contaminación aumente de forma puntual».
Los expertos reconocen que hay controversia y recomienda a los artistas que construyen las hogueras la utilización de materiales y pinturas que no lleven tantos metales pesados. «Tenemos que ser conscientes de que eso está ahí. Se pueden usar materiales que no lleven los metales que están prohibidos y que la gente sea consciente de que no es bueno».
La contaminación que se emitió anoche a la atmósfera estará en el aire hasta que se diluya. En un par de días puede comenzar a disiparse siempre que sople viento fuerte. En ese caso los niveles caen enseguida y el aire se limpia. «En las estaciones se ve que las cantidades se depositan rápidamente y se nota en el punto de medida».
Las personas con problemas respiratorios deben alejarse
Los investigadores del Departamento de Ingeniería Química de la Universidad de Alicante aconsejan a las personas que sufran asma o problemas respiratorios alejarse de los lugares donde se disparan mascletàs, castillos de fuegos o de la Cremà de las hogueras ya que su afección puede agravarse. «En mi caso, no estoy ni a favor ni en contra de su uso en manifestaciones festivas pero las personas con problemas críticos tienen riesgo si están cerca. La gente debe ser consciente de que eso no es bueno», dijo Adoración Carratalá. La profesora añadió que el aumento de los niveles se produce hora a hora, y que ocurre lo mismo en Valencia con las Fallas. «Cuando ocurre el evento se produce un incremento pero también al día siguiente porque la atmósfera no se limpia bien». Una de las estaciones medidoras que mejor refleja esta situación es la que está situada en General Marvá, muy cerca de Luceros, donde se dispara la mascletà.
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