Aunque los medios de comunicación no nos informan de estas cosas, en Zaragoza han vivido durante 2012 en una situación extrema de urgencia que ha requerido la intervención del ejército. La “mosca que muerde” diezmaba la población y causaba males innombrables.

“está causando estragos a lo largo y ancho de la ribera del Ebro cebándose con los vecinos y el ganado de Zaragoza y sus localidades aledañas causándoles desgarros e inflamación en la piel. Acabar con ese insecto se ha convertido en el objetivo de políticos, expertos y científicos, que han solicitado la ayuda de la Unidad de Veterinaria de la Agrupación de Sanidad número 3 y del Regimiento de Pontoneros y Especialidades de Ingenieros número 12″ .

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Zaragoza en plena plaga, con la mosca cojonera cebándose con cuanto maño encuentra a su paso, causando estragos innombrables hasta el punto de convertirse en el problema político que concentra los esfuerzos de nuestros próceres (de alcalde para arriba y para abajo), científicos (de bedel en adelante) y expertos variopintos, todos los cuales han declarado enemiga a la mosca mordedora. Y en tratándose de enemigos, qué menos que el ejército tome cartas en el asunto.

La cosa no es para tomarla a chifla. Añade la revista militar que
” Según el Departamento de Salud Pública del Gobierno de Aragón, en 2011 se atendieron 22.000 personas víctimas de ataques de insectos, la mayoría de esta especie…”

Ante esta emergencia tan rotunda, que ha producido muchísimas más víctimas que el último ataque de marcianos en la región, la propia Universidad, tal vez reconociendo el prestigio, valor, abnegación y sacrificio de nuestras fuerzas armadas, todo ello actitudes básicas en esta encarnizada guerra, pidió ayuda al ejército. Concretamente dos veterinarios y un auxiliar, a lo que, por su propia voluntad y porque cuando se trata de la defensa nacional no hay que escatimar medios, el ejército añadió una zodiac, tres buzos y un mando (porque ¿dónde se ha visto una misión militar sin su correspondiente mando a cargo?).
Los miembros de la Unidad militar sufren a diario la más que molesta presencia de este insecto. Su trabajo se desarrolla en el río por lo que las picaduras son constantes.

El peligro se masca a lo lejos y lo que es peor, la puñetera mosca deja graves secuelas en nuestros defensores.

“Cada vez que volvemos de hacer gimnasia llevamos las piernas comidas de mosca negra»

El sargento primero “Montes” (al parecer el mando) añade
Vimos que el cauce estaba lleno de estas plantas. Y es que la mosca negra se ha aclimatado a las condiciones del río.  Históricamente vivía en aguas de montaña , limpias y frías. Pero ha descendido por el río Cinca y se ha acostumbrado a las temperaturas más altas y a la contaminación del Ebro.

Según uno de los científicos de la Universidad que actúan en esta lucha, la colaboración futura del ejército podrá continuar.
A nosotros esta noticia nos ha sorprendido por varias razones:
Primero, por el tono épico empleado por la revista militar para referirse a este asunto. Al parecer un ejército sin épica y ardor guerrero resulta poco creíble y una revista militar sin lugares comunes, un verdadero rollo.

Segundo, por la clamorosa falta de verdaderos acontecimientos que relatar que muestra la revista “altavoz” del ministerio de defensa español, lo que demuestra la banalidad de sus argumentos y el absoluto derroche de medios en el que se empecina el ministerio al destinar fondos para esta revista.

Tercero, por el despropósito del operativo en sí. ¿Hace falta usar al ejército para estudiar o atajar una plaga de moscas?¿Debemos gastar dinero en dotar un ejército sobredimensionado, con armamentos que nos llevan a la ruina y no necesitamos, lleno de oficios innecesarios, etc., cuando se comprueba que pequeños problemas cuyo enfoque no es para nada militar no están dotados de presupuesto ni de medios suficientes?

¿O es que de verdad queremos mantener un ejército y un gasto militar desmesurado para combatir a la mosca mordedora?