
Por Cristóbal García Vera – Canarias-semanal.org
Las tropas del Mando de Canarias se desplegarán en Mali para reforzar la ocupación comandada por Francia, la antigua potencia colonial de ese país africano. En una entrevista concedida a un diario local, el coronel del Ejército de Tierra y analista del Instituto Español de Estudios Estratégicos, Jesús Díez Alcalde, confirmó que las tropas instaladas en el Archipiélago llevan más de un año preparándose para incorporarse a la misión que la UE ha desplegado en Mali en apoyo a la intervención militar ordenada inicialmente por el socialdemócrata francés François Hollande.
Díez Alcalde realizó estas declaraciones en el marco de unas jornadas impartidas por altos mandos militares en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad de La Laguna (ULL), con el objeto de lograr una «participación activa de los periodistas» en la tarea de defender ante la opinión pública las aventuras bélicas en las que participa el ejército español. En dichas jornadas intervino, entre otros, el jefe de operaciones del Mando de Canarias, Juan Sevilla.
LAS TROPAS EUROPEAS SE QUEDAN EN MALI. RETORNO A LA ÉPOCA COLONIAL
Hasta la fecha, no obstante, el esfuerzo de orientar abiertamente a los medios del establishment para que presenten operaciones motivadas por espurios intereses económicos y geoestratégicos como «intervenciones humanitarias» ha resultado innecesario. Con disciplina marcial, la prensa corporativa ha venido trasladando a la población del Archipiélago la excusa oficial de la «lucha contra el contra el terrorismo yihadista en el Sahel», con la que ya se justificó la conversión de los puertos y aeropuertos de la isla de Gran Canaria en bases de la OTAN para la agresión al vecino continente africano.
Esta misma coartada servía a Jesús Díez Alcalde para defender la permanencia indefinida en Mali de las tropas europeas. «La misión que despliega la Unión Europea concluye en abril de 2014, aunque presumiblemente se va a aprobar una prórroga. En cuanto eso suceda, se volverán a activar los contingentes. Es lo previsible y lo deseable, porque no se puede formar un ejército como el de Mali en solo un año. La Brigada de Canarias es una de las más importantes del Ejército de Tierra, y por eso actuó en conflictos como los de Afganistán y Líbano» -manifestó el coronel en la citada entrevista.
Jesús Díez Alcalde recordó, asimismo, que actualmente ya hay 110 soldados españoles desplegados en Mali, participando en «la formación del ejército local».
EN DEFENSA DE LA «SEGURIDAD» DE EUROPA Y ESTADOS UNIDOS. UNA VIEJA JUSTIFICACIÓN IMPERIAL
Jesús Díez Alcalde, coronel del Ejército de Tierra y analista del Instituto Español de Estudios Estratégicos
El relato oficial sobre las cada vez más frecuentes intervenciones militares de países europeos en África insiste en presentarlas como una «necesidad» para salvaguardar la «seguridad» de las nacionales occidentales. «El propio presidente del Gobierno – aseguraba a este respecto Díez Alcalde- ha manifestado que África es un espacio de mucho interés para España, porque su seguridad es nuestra seguridad; por tanto, debemos llegar a un espacio de seguridad compartido».
No es en absoluto casual que la presunta amenaza a «su» seguridad haya sido también, históricamente, la excusa aducida por los Estados Unidos para bombardear, invadir o financiar la guerra sucia a lo largo de todo el Planeta. Desde Vietnam a Irak, de Nicaragua y El Salvador a Afganistán o Siria.
Y es que lo que se encuentra verdaderamente en juego es la pugna entre potencias imperialistas por el control de los recursos naturales y los mercados mundiales. Una carrera en la que África ha cobrado una creciente importancia y en la que el dominio militar, como siempre, se antoja decisivo.
MALI, CABEZA DE PLAYA PARA EL DESEMBARCO EN ÁFRICA
En este marco, la intervención de Francia en Mali, apoyada por EE.UU. Gran Bretaña, Italia y España, constituye una clara señal del retorno a la vieja política colonial europea.
No son pocas, en efecto, las razones que permiten explicar el desembarco en el citado país africano. Pero ninguna de ellas tiene que ver con alguna suerte de preocupación europea por garantizar el bienestar de los malienses o exportar la «democracia».
Malí es el tercer productor de oro de África y sus explotaciones son controladas sobre todo por firmas de su exmetrópoli. Hoy existen tiene siete minas operativas: Kalana y Morila, en el sur, Yatela, Sadiola y Loulo, en Mali occidental, y minas que han reiniciado la producción hace poco, en particular Syama y Tabakoto. Los proyectos avanzados de prospección incluyen: Kofi, Kodieran, Gounkoto, Komana, Banankoro, Kobada y Nampala.
Varias compañías realizan también prospecciones en busca de uranio en la nación del Sahel, con muchas expectativas de obtener este preciado mineral utilizado para la industria nuclear. El país posee, además, potencial para desarrollar prospecciones en busca de diamantes y existen otros recursos aún por explotar como mineral de hierro, bauxita y manganeso.
Pero Mali no es, tal y como hemos apuntado, el único objetivo de las potencias occidentales, implicadas actualmente en un proyecto de mucho mayor alcance que persigue la recolonización del continente africano.
A comienzos de 2013, el jefe del Mando Naval de Canarias, Gregorio Bueno Murga, reconocía que, junto al Sahel, serán objetivos preferentes de las «misiones de seguridad» de la OTAN los países ribereños del Golfo de Guinea. Es decir, que las futuras intervenciones «antiterroristas» tendrán lugar en una de las zonas más codiciadas por sus importantes recursos petrolíferos y gasíferos.
Actualmente, el 18 % del petróleo que importa Estados Unidos proviene ya de África Occidental, que posee reservas de crudo calculadas en unos 60.000 millones de barriles. Y solamente la producción de petróleo en los países del Golfo de Guinea -Nigeria, Congo, Gabón, Camerún y Guinea Ecuatorial- sobrepasa los 4,5 millones de barriles diarios. A finales del 2010 transnacionales norteamericanas como Exxon Mobil, Chevron, Maraton Oil, Amerada Hess y Ocean Energy ya habían invertido en la zona más de 50.000 millones de dólares. Compañías de países como Francia, Holanda o Gran Bretaña pugnan también para obtener su parte de este suculento pastel.
Es posible afirmar si miedo a equivocarse, pues, que en los próximos años se multiplicará el número de «guerras humanitarias» en África en las que, si la correlación de fuerzas políticas en el país no cambia sustancialmente, seguirán participando como carne de cañón los jóvenes canarios y del resto del Estado.
Fuente: http://canarias-semanal.org/not/10948/las_tropas_de_canarias_reforzaran_la_ocupacion_neocolonial_de_mali/