Existe una marca propia para los productos que se fabrican en las cárceles suecas y se venden fuera. Los reclusos suecos pueden estudiar a todos los niveles, con tutor personal, e incluso aprender yoga o cerámica.

TE INTERESA (M.G.).- El Servicio de Prisiones y Libertad Condicional de Suecia llamado Kriminalvården se organiza en una oficina central y seis regiones administrativas. Cada región tiene su propia área de actividad, que se traduce en una o más ubicaciones para el cumplimiento de penas.

En 2012, el servicio sueco de Prisiones y Libertad Vigilada tuvo un coste total aproximado de 837 millones de euros (7.500 millones de coronas suecas, SEK). Según datos oficiales del Kriminalvården, el año pasado el coste medio de tener a una persona en prisión preventiva fue de 353 euros por persona y día.

Tras las rejas los precios se abaratan. De esta forma, y aunque el coste de una persona en prisión varía en Suecia, por los diversos tipos de cárceles que tienen, el coste promedio en una prisión normal o de alta seguridad es de 315 euros por recluso y día.

Además, el coste medio en una prisión de baja seguridad es 200 euros por recluso y día. En comparación con lo anterior, la asistencia penal sin reclusión es considerablemente más barata. El coste promedio de las personas en el sistema penitenciario, pero no privadas de libertad, fue de 22 euros por persona y día en 2012.

En las Instituciones Penitenciarias suecas trabajan cerca de 9.000 personas. Este número incluye muchos tipos de perfiles profesionales, siendo el grupo principal el de los funcionarios de prisiones, pero incluyendo a los inspectores de la libertad condicional, los conductores de transporte, maestros, psicólogos, directores de programas, jefes de producción, personal sanitario, personal de catering, limpiadores, abogados, asistentes y distintas categorías de gerentes y expertos.
Además, el Servicio de Prisiones y Libertad Condicional sueco también emplea a médicos, dentistas y otros grupos de profesionales a través de servicios externalizados.

Los presos suecos pueden volver a la calle con estudios y preparados para trabajar. El Kriminalvården trabaja en estrecha colaboración con el Servicio Público de Empleo para ofrecer a los reclusos diversas formas de capacitación para el mercado laboral.

Además, Instituciones Penitenciarias también ofrece su propia formación profesional, por lo general en programas de corta duración para adquirir habilidades tales como técnico de ascensores o conductores de camión.

Además de esta formación reglada, en algunas prisiones existe una asociación de estudio que puede ayudar a establecer programas de formación y algunas actividades de ocio, principalmente a través de programas culturales.

Entre estas actividades destacan la música, conferencias, cursos en actividades creativas y clases de cuidado del medio ambiente.
La autoridad penitenciaria sueca también contempla otra línea educativa para los reclusos, enfocada a que puedan recibir formación práctica en las tareas el día a día. Entre ellas se incluye aprender a limpiar, a lavar la ropa y hacer la comida, por ejemplo. Otras disciplinas que les ofertan son el yoga, o la cerámica.

APRENDER Y VENDER

El objetivo que persigue el Kriminalvården con la formación de los reclusos es, en primer lugar darles una ocupación significativa durante su tiempo en la cárcel. En segundo lugar pretenden dar a los reclusos la oportunidad de desarrollar conocimientos y habilidades que los capaciten para reintegrarse en la sociedad tras haber cumplido su condena.

La organización de las tareas laborales dentro de las prisiones incluye el procesamiento de madera, industrias mecánicas, agricultura y silvicultura, así como artesanías. La fabricación está orientada a su venta. Parte de la producción que se realiza tras las rejas se vende a través de mayoristas y minoristas. Estos productos se comercializan bajo la marca KrimProd.

Además de trabajar para la venta exterior y formarse en disciplinas como el yoga, las cárceles ofrecen a los reclusos formación reglada. A través de la educación de adultos pueden cursar la enseñanza secundaria básica y superior, sueco para inmigrantes y formación profesional, así como los estudios a nivel universitario.

Por supuesto que en Suecia no se limitan a ofertarles los estudios a los reclusos en la cárcel, ya que en prisión preventiva también pueden optar a los estudios y a orientación profesional. Los alumnos pueden optar también a un apoyo individual para aprender a leer y a escribir con soltura, o para mejorar en técnicas de estudio. Durante 2012, un total de 1.150 reclusos recibieron 1.900 certificados de estudios a todos los niveles.

DROGAS Y FUGAS

El 29% de las personas que cumplían penas de prisión en Suecia el 1 de octubre 2012 tenía a su espalda una condena por delitos relacionados con las drogas. Las Instituciones Penitenciarias suecas son el mayor organismo de tratamiento de toxicómanos del país, atendiendo de 9.000 a 10.000 personas cada año que tienen un problema de drogas.

Además, en los centros penitenciarios suecos se mantiene una política de cero alcohol y drogas. Para evitar el abuso de sustancias en las cárceles, se llevan a cabo controles periódicos en las habitaciones de los internos y en áreas comunes. Además, los presos se someten a test de consumo de drogas mediante análisis de orina, por ejemplo. A esto se suma el uso de 21 perros rastreadores de estupefacientes.
En el Kriminalvården , las prisiones tienen una clasificación de seguridad de 1 a 3, siendo 1 el nivel de máxima seguridad y 3 el nivel más bajo. El destino a uno u otro de los niveles de seguridad está en línea con la evaluación realizada para todos los internos.

En 2012, hubo una fuga de una prisión de máxima seguridad, mientras que 25 personas se fugaron de instituciones de baja seguridad.

Junto a la población reclusa tradicional, Suecia apuesta firmemente por el control mediante pulseras electrónicas. Aproximadamente 2.300 clientes comenzaron un programa de supervisión intensiva en 2012, de los que 207 terminaron su condena en la cárcel. Además de ser una alternativa a la prisión, en Suecia la pulsera electrónica se puede utilizar también en la salida progresiva de los reclusos, y para la vigilancia en prisiones de baja seguridad.