
Con ocasión del 25 aniversario del comienzo de la campaña de Insumisión al servicio militar obligatorio y a la prestación sustitutoria, el colectivo antimilitarista de Zaragoza Mambrú propone dos jornadas de conmemoración en La Pantera Rossa con las que ilustrar la vigencia de la desobediencia civil como herramienta de empoderamiento y de cambio social.
PROGRAMA:
21 de febrero, 19 h
Presentación del libro Teoría e historia de la revolución noviolenta.
El libro de Jesús Castañar Pérez, ‘Chuchi’, compañero de Alternativa Antimilitarista.MOC, nos hace partícipes de las discusiones y discrepancias existentes entre las corrientes defensoras de la noviolencia, a la hora de definir qué se entiende por acción noviolenta y cuáles son sus límites (el sabotaje o destrucción de bienes, la presión psicológica o la coacción, la violencia a nivel simbólico…), y nos presenta la noviolencia como una herramienta eficaz de la que se han apropiado numerosos movimientos políticos a lo largo de la historia, sin declararse noviolentos y sin renunciar a otras formas de lucha.
28 de febrero, 19 h
Proyección del documental INSUMISIÓN. 20 años desobedeciendo + mesa redonda sobre la evolución y actualidad de la desobediencia civil, con la participación de diferentes colectivos sociales que en la actualidad proponen y/o están llevando cabo prácticas desobedientes y de acción directa noviolenta.
El documental ofrece un repaso de la historia reciente del antimilitarismo y de la objeción de conciencia en el Estado español. Abarca desde los últimos años de la dictadura franquista hasta la actualidad y está centrado en la campaña de insumisión en la que miles de jóvenes desobedecieron al ejército para construir una sociedad desmilitarizada, enfrentándose, incluso, a penas de cárcel.
Autoría: Raúl Fdez. de Pinedo – Bakearen Etxea, KEM-MOC – 2011 – 25min – Creative Commons
’25 años desobedeciendo’
El próximo 20 de febrero se cumplirán 25 años desde la primera presentación de insumisos al Servicio Militar Obligatorio ante las autoridades militares. Miles fueron quienes les siguieron, tanto a los centros regionales de mando, como a los juzgados e incluso a prisión. Ni los tribunales (cuatro mil juicios) civiles o militares, ni las inhabilitaciones, ni la cárcel (más de un millar de condenas) pudieron frenar la insumisión. Más bien, al asumir las consecuencias de su desobediencia, los insumisos encendieron un altavoz plagado de significado para sus reivindicaciones.
Fueron, finalmente, más de veinte mil insumisos, tanto al Servicio Militar Obligatorio (SMO) como a la Prestación Sustitutoria (un intento estatal de canalizar la brecha de desobediencia antimilitarista). En mayo de 2002, cinco meses después de haber desaparecido el SMO, fueron excarcelados los últimos insumisos, que rechazaron el indulto que se les estaba imponiendo.
La insumisión entró en la agenda política, aumentó el desapego social al ejército (cuya profesionalización estuvo luego a punto de fracasar como tal por falta de “vocaciones”) y disparó, como efecto colateral, las solicitudes de objeción de conciencia legal, llegando a saturar y hacer, de hecho, impracticable, la Prestación Sustitutoria. Sin embargo, el fin del servicio militar no fue celebrado por los insumisos como una victoria, sino como un paso más hacia la desmilitarización social, en la que sigue centrada la acción antimilitarista.
Por otro lado, el legado de la insumisión es significativo: ha mostrado que es posible poner en práctica la desobediencia civil y luchar de manera eficaz desde la noviolencia. Ha servido de referente a muchos movimientos sociales, que hoy en día se la plantean y practican. También ha revelado que la organización y las estrategias colectivas pueden poner en jaque a instituciones tan poderosas como el ejército.
La memoria de esta experiencia desobediente nos ayuda a afrontar un camino cargado de retos. Queremos compartirla con vuestro colectivo y reflexionar sobre cómo, partiendo de ella, y de sus similitudes y diferencias con el momento actual, podemos encontrar, conjuntamente, claves para hacer progresar las protestas contra la situación que hoy vivimos. Desde Mambrú apostamos por bosquejar entre todas una estrategia de empoderamiento social, incluyente y horizontal con la que responder desde la desobediencia o con otros medios de acción coherentes con los fines que se persiguen. Para ello estamos preparando una mesa redonda a la que queremos invitaros expresamente y que tendrá lugar el viernes 28 de Febrero, abierta a todo tipo de colectivos y organizaciones y, muy en especial, a quienes, como vosotr@s, están proponiendo y/o llevando a cabo prácticas desobedientes.
El mundo actual exige nuestra respuesta y nuestra lucha: los poderosos, lo son en su pretensión de serlo cada vez más, y desmantelan las conquistas sociales a la par que mientras los presupuestos militares y la represión siguen aumentando desaforadamente. La insumisión nos señala las armas que podemos usar contra estos desmanes: la desobediencia, la noviolencia y el sentido común, con grandes dosis de imaginación y de organización colectiva. Y, nos recuerda que son eficaces.
Mambrú, Febrero de 2014
http://www.lapanterarossa.net/25-anos-desobedeciendo-xxv-aniversario-de-la-insumision/