
PÚBLICO. Madrid
200 personas intentan entrar en Ceuta a través de un paso fronterizo
Varios testigos han denunciado la excesiva contundencia con la que la Guardia Civil ha actuado esta mañana cuando un grupo de 400 subsaharianos intentó cruzar la frontera en Ceuta desde territorio marroquí. En el suceso han muerto al menos ocho personas, de las cuales cuatro habrían fallecido por aplastamiento y tres ahogadas al intentar llegar a nado a la costa ceutí, según el último balance ofrecido por las autoridades del reino alauí.
Los relatos culpan directamente a los agentes españoles de los fallecimientos. «La Guardia Civil ha disparado pelotas de goma a los flotadores y gases lacrimógenos, eso los ha matado», ha contado uno de los supervivientes a la ONG Caminando Fronteras.
Según las datos recopilados por el colectivo, habría diez muertos, numerosos heridos (sobre todo de fracturas) y al menos 350 detenidos. «Dicen [los testimonios] que la violencia de la Guardia Civil ha sido equiparable o mayor a la de la policía marroquí», asegura la ONG en su página de Facebook.
«La Guardia Civil ha disparado pelotas de goma a los flotadores y gases lacrimógenos, eso los ha matado»
Tanto la Guardia Civil como la Gendarmería marroquí han justificado su actuación debido a la «agresividad mostrada por los inmigrantes». El delegado del Gobierno en Ceuta, Francisco Antonio González, ha señalado que la «violencia extrema» de los subsaharianos ha provocado que «algún guardia civil» haya resultado herido al ser alcanzado por piedras y palos, algo que, según González, también ha ocurrido en la parte marroquí de la frontera.
El propio delegado había negado por la mañana que la muerte de las ocho personas se hubiera debido a «actos violentos», argumento que se ha desmoronado a tenor de los testimonios recopilados.
González confirmó que todavía hay cadáveres sin sacar del mar y, según dijo, el número total de fallecidos «podría ser entre 10 y 11».
El Servicio Marítimo de la Guardia Civil se ha unido a las labores de búsqueda de los servicios marroquíes en las inmediaciones de la playa del Tarajal, el único paso habilitado para el tránsito entre Ceuta y Marruecos, aunque fuentes de la benemérita han señalado que es improbable que algún cuerpo sea localizado en aguas españolas, ya que el grupo de personas que se lanzaron al mar apenas pudieron avanzar unos metros.
El intento de entrada a Ceuta comenzó a alrededor de las 07.00 de la mañana. Los inmigrantes avanzaron hacia la frontera desde los montes de Marruecos próximos a la aduana fronteriza sobre el tramo del litoral anexo. La Gendarmería marroquí no dudó en intervenir al instante, lo que provocó que el grupo se dividiera. Alguno intentaron franquear el espigón fronterizo situado ya en territorio español, que con la marea baja se puede cruzar a la carrera, y fueron repelidos por los agentes de ambos países. El resto se echó al agua para huir de las fuerzas de seguridad y tratar de alcanzar la costa ceutí. Ninguno consiguió entrar en Ceuta.
«En España no estamos dando la respuesta debida al drama que en ocasiones acompaña a los procesos migratorios»
Ante el trágico suceso, la directora de la Red Acoge, Mónica García, ha considerado que pone en evidencia que en España «no se está a la altura» ante el drama de la inmigración. En un comunicado, la ONG española en defensa de los derechos de la población inmigrante ha lamentado las muertes y ha criticado que estos hechos «sigan produciéndose». Estos acontecimientos, según la ONG, demuestran que «en España no estamos dando la respuesta debida al drama que en ocasiones acompaña a los procesos migratorios».
«Ni la instalación de cuchillas o concertinas, ni la prolongación de un espigón, nada evita que una persona huya de las violaciones de derechos humanos», precisa en su nota. La organización considera que continuar con la «fortificación» de las fronteras «no soluciona ningún problema» y ha añadido que hoy vuelve a ser un día «trágico» para las personas que, como reconoce el artículo 13 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, «creyeron que podían emigrar y confiaban en que tenían derecho a una vida digna», ha concluido.
La frontera del Tarajal ha vuelto a la normalidad después de haber permanecido cerrada desde las siete de la mañana para evitar que los inmigrantes que intentaban entrar en la ciudad se mezclaran con los cientos de marroquíes que a diario cruzan el control fronterizo. No obstante, durante toda la mañana se han registrado importantes demoras en el tránsito de vehículos. El Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), habilitado para 512 plazas, tiene actualmente un censo de unos 610 inmigrantes, la mayoría de ellos subsaharianos.
Público
«La Guardia Civil nos ha disparado con balas de goma cuando estábamos en el agua»
Hablamos con supervivientes del intento de entrada a nado en Ceuta en el que han muerto al menos once inmigrantes.
Varios testimonios acusan a las fuerzas españolas de disparar con balas de goma.
La Guardia Civil, tras primero negar cualquier actuación, dice que «han podido utilizar armas de fogueo» para asustar a los que intentaban cruzar nadando.
Gabriela Sánchez / Irene Castro
Habla desde una furgoneta con dirección a la comisaría de Tetuán. No tiene miedo, dice, parece acostumbrado. Aiman -nombre ficticio- acaba de arriesgar su vida pero se mantiene sereno: es una de las 400 personas que han intentado alcanzar Ceuta a nado, rodeando su espigón fronterizo. Hay mucho ruido, sus palabras se mezclan con gritos de sus compañeros, detenidos por las fuerzas auxiliares marroquíes. «Intentábamos llegar y la ‘guardia’ nos ha disparado balas de plástico. Hay muertos, hay muchos muertos».
Había muertos:cinco, siete, ocho… Las cifras oficiales van variando a lo largo de la mañana. El camerunés, de 31 años, culpa a la Guardia Civil española de las agresiones recibidas en su intento de entrar a nado en Ceuta.
P. ¿Quién os ha agredido? ¿La Guardia Civil española o agentes marroquíes?
R. La guardia, la guardia.
«La policía marroquí ha llegado después, la española estaba antes. Los marroquíes llegaron como media hora después. Es la Guardia la que se ha encargado de nosotros», explica convencido en conversación con Desalambre. «Han disparado mucho. Más que las otras veces. Por lo menos durante media hora. Ha pasado todo muy deprisa. Es la primera vez que han disparado así. La ‘guardia’ disparaba y algunas personas se quedaron inconscientes en el aguda. Otros se han ahogado »
También denuncia devoluciones en caliente. «Muchos de mis compañeros han logrado entrar pero les han echado otra vez fuera». Esta práctica es ilegal según la ley de Extranjería pero diferentes ONG como Prodein y Caminando Fronteras llevan denunciándolas desde hace años.
Fuentes de Delegación del Gobierno aseguran que las fuerzas de seguridad españolas no han intervenido en ningún momento.
«Estaban preparadas pero no ha sido necesario porque las autoridades marroquíes han frenado su entrada y estaban en su territorio», explican desde Delegación. En un primer momento fuentes oficiales de la Guardia Civil de Ceuta mantenían la misma versión que Delegación. Posteriormente, una vez preguntados directamente por las denuncias de los inmigrantes registradas por eldiario.es, este mismo portavoz ha reconocido que «han podido utilizar armas de fogueo» y se excusan añadiendo que «eso no hace nada, solo hace ruido». Se le recuerda que muchas de estas personas no saben nadar -suelen ir acompañados de neumáticos-. «El problema es que se lanzan al mar 400 personas sin saber nadar y se aplastan los unos a los otros». Además, mencionan una actitud violenta por parte de los inmigrantes, que sí parece más contrastada que el tipo de intervención realizada. «Han tirado piedras contra todo lo que han pillado».
Finalmente, fuentes de la Guardia Civil nacional han confirmado qel uso de material antidisturbios en la zona de tierra -desde el espigón- para reprimir la «actitud violenta» de los inmigrantes. «Es la primera vez que entran de una forma tan agresiva. La Guardia Civil ha intentado dispersarlos con armas de fogueo y balas de goma -mínimamente», indican los agentes. Aiman niega esta versión. «Nosotros teníamos las manos vacías no teníamos ningún objeto», indica el camerunés.
Desde el Ministerio de Interior mantienen la versión de la Gendarmería, aunque añaden el uso de botes de humo. «Se ha utilizado material antidisturbios en el espigón porque el grupo de inmigrantes ha mostrado actitudes violentas y los agentes han tenido que llevar a cabo una acción proporcionada».
«La policía marroquí nos ha golpeado mucho»
A medida que la charla continúaba, el joven nos narra dónde se encuentra. «Ahora estamos llegando a comisaría. Creo que nos van a fichar y después nos trasladarán a Rabat o a Casablanca. Depende de lo que les dé la gana, siempre ocurre lo mismo», dice mostrando parte de su rabia escondida.
Una vez en tierra, llegaron las agresiones de las fuerzas auxiliares marroquíes, añade. «Han empezado a sacar del agua cadáveres. Nos hemos manifestado porque no queríamos que se llevaran los cuerpos y nos han golpeado mucho», denuncia el joven de 31 años, mientras está a punto de llegar a su destino. «En mi furgoneta hay algunos heridos leves, pero detrás se han quedado personas graves. Hay muchos heridos. Hay cabezas heridas, brazos y piernas rotas», describe. «Nos han golpeado como perros. A mujeres y a hombres. Algunas mujeres se quedaron muy débiles. Dos o tres se quedaron inconscientes».
Louis (nombre falso), también camerunés, responde el teléfono horas más tarde desde la comisaría de Tetuán. Alejado del infierno que ha tenido que presenciar, explica que algunos de sus compañeros han sido trasladados al hospital. Otros ya no están. «He visto cómo sacaban los cuerpos del agua. Un camerúnes, un senegalés, un congoleño…», enumera el joven, quien asegura que la Guardia Civil española ha lanzado gas lacrimógeno sobre ellos cuando se encontraban en el agua.
Louis y Aiman son solo dos de los 400 inmigrantes que han intentado entrar en Ceuta durante esta mañana. No son los únicos que acusan a las fuerzas de seguridad españolas de utilizar material antidisturbios contra ellos. La ONG Caminando Fronteras ha recopilado una serie de testimonios que concuerdan. «Hablan de pelotas de goma, de gases lacrimógenos… Uno de ellos me ha llamado nervioso. Repetía ‘la guardia, la guardia'», explica la investigadora de la organización desde Tánger.
El Diario