Nueva York, 16 jul. (COLPISA,
Mercedes Gallego, corresponsal).

La caza de reclutas está en temporada
alta. Con el final del curso escolar, los encargados de reclutamiento suelen
hacer el agosto entre los jóvenes de 18 años que acaban de terminar
el instituto y, o no tienen dinero para la universidad, o les falta talento.
Pero este año, en el que la situación de Irak dificulta la venta del
patriotismo, el Ejército se está encontrando con otro problema: el sobrepeso.
Las reglas son estrictas. El que supere el porcentaje de grasa corporal que
indica la tabla no se puede alistar. E incluso los que estén en activo y
hayan superado los límites a la hora de supervisión médica serán expulsados.
Se calcula que entre 3.000 y 5.000 miembros de las fuerzas armadas
estadounidenses son expulsados cada año por ese motivo. Con los turnos
sobreextendidos para mantener de forma constante 135.000 hombres en Irak, y
el número de reclutas hasta un 42% por debajo de los objetivos que semarcó el
Ejército de Tierra en abril pasado -en mayo los redujeron- para ajustarse a
la realidad del mercado, no es momento para permitirse ese lujo.

Es una
pena perder a alguien en el que has invertido un montón de dinero en su
carrera simplemente porque no puede cumplir los estándares, se quejaba ya en
enero pasado el coronel Karl Freidl, experto en adelgazamiento. Sus
superiores deben compartir el sentido de desperdicio, porque el programa de
prueba en el que participaba entonces en la base aérea de Tyndall (Florida)
ha sido extendido a otros lugares delpaís. En él se provee a los militares
que se enfrentan a la expulsión con consejos, dietas, ejercicios y
seguimiento médicoespecializado en nutrición. «Si no lo logras lo pierdes
todo, tucarrera, tu sueldo, el seguro médico y hasta la pensión», contó
la mayor Christine Hunter.

Provocarse vómitos.

Esa presión hace que casi la mitad busque medios más radicales que pueden resultar peligrosos.
Según un estudio dirigido por elcoronel Gaston Bathalon, experto en
nutrición del Ejército de Tierra, y realizado entre 1.435 soldados enviados
al hospital deFort Bragg (Carolina del Norte) para perder peso, el 11% de
las mujeres y el 6% intentaron resolver el problema provocándose vómitos.

Uno
de cada cinco recurrió a laxantes; un tercio de los hombres y la mitad de las
mujeres utilizó químicos para suprimir el apetito; y casi la mitad del total
intentó sudar los kilos de máscon trajes de goma y saunas. El Pentágono
alega que sus hombres no son ajenos a la epidemiade obesidad que afecta al
país. Según el Centro para Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus
siglas en inglés) elporcentaje de obesos en EE UU se ha doblado en los
últimos 25 años.En el año 2000 la obesidad se cobró 400.000 muertes causadas
porenfermedades relacionadas. Entre la población que busca el Pentágono
para nutrir las filas(hasta los 19 años de edad), el 16% sufre de obesidad y
un 15% adicional está en riesgo de adquirirla, lo que
reduce significativamente su mercado.

Rancho

El otro problema es la
fabricación estándar de las raciones militares, pensadas para alimentar a los
soldados en situaciones de combate en las que realizan el máximo esfuerzo
físico, pero en la práctica utilizada para todas las ocasiones en las que no
se puede llevar el rancho a cuestas, como campamentos, expediciones, etcétera.

En esas circunstancias cada soldado recibe tres raciones diarias, cada una
con 3.000 calorías. O sea, 9.000 al día, si se consume todo el paquete, que
incluye caramelos, chocolatinas y otros productos de baja calidad nutritiva.
Una barbaridad si setiene en cuenta que una persona activa debe consumir
unas 2.000 calorías diarias. No es de extrañar que el mayor porcentaje
de expulsados por sobrepeso se dé en las fuerzas aéreas, donde las horas de
vuelo requieren poco esfuerzo físico. Además de las razones obvias para
mantener en forma a la tropa, el Pentágono incluye la necesidad de
impresionar al enemigo conhombres fuertes y musculosos. La imagen es,
curiosamente, lo que más está forzando medidas contra el sobrepeso en las
fuerzas deseguridad de otros lugares del mundo, como Tailandia

Centímetros de cintura

Muchos estadounidenses reían divertidos esta
semana al ver entelevisión las imágenes distribuidas por la agencia APTN
con orondos policías de Bankok en sesiones forzosas de deporte. En esecaso la
obesidad de los agentes era tan visible que según la Oficina de Policía
Metropolitana de la capital tailandesa resultaba un obstáculo para dirigir
el tráfico, ya que apenas podían mover los brazos.

Un estudio reveló que
el 49% de los 4.150 policías tenían el colesterol alto y sufrían sobrepeso.
El problema era de talmagnitud que el corte para forzar la entrada en un
programa de ejercicio de un mes se estableció en 125 centímetros de cintura.
Sin duda las imágenes, que han dado al vuelta al mundo, eranhilarantes.
Sumidos en una guerra contra el terrorismo que no tiene fin a la vista, y en
la que cuenta más la percepción que la fuerza tradicional, el Pentágono
sopesa cuidadosamente hasta qué punto puede relajar sus exigencias físicas
para aumentar susposibilidades de reclutamiento