
Si no queréis saber quienes son los reyes magos, no leáis esto.
Podemos es la rebelión controlada y acotada por el sistema. Una hábil maniobra para vaciar las calles de alborotadores y sofocar los brotes de insurgencia. Podemos no nacionalizará la banca, no pondrá fin a la monarquía, no acabará con los desahucios, no restablecerá la soberanía popular…
Hace unos meses, pensé que el PSOE, IU y Podemos podrían confluir en un tripartito, pero creo que me equivoqué. Es más probable un pacto entre el PP y el PSOE, que permitiría cumplir con el objetivo de un déficit estructural anual inferior al 0’5%. La insólita coalición acturía como pararrayos de la indignación ciudadana. Es posible que el PSOE no sobreviva a este pacto, reproduciendo al declive del PASOK, que en las últimas elecciones generales cosechó un raquítico 12% de votos y 33 escaños en el Parlamento griego.
Dado que mi predicción del tripartito ha sido parcialmente refutada por los acontecimientos, mis hipótesis de futuro no resultarán muy creíbles, pero me pregunto si Podemos no se convertirá en la fuerza política mayoritaria en un lejano 2019 o incluso antes. Podemos disfruta de una extenuante presencia mediática, lo cual invita a reflexionar. En un trabajo conjunto, Chomsky y Herman señalaron que la función esencial de los medios de comunicación de masas era “inculcar [en los ciudadanos] los valores, las creencias y los códigos de comportamiento que les integrarán en las estructuras establecidas de la sociedad”. Dicho en términos marxistas: los medios trabajan para que las ideas dominantes sean las ideas de las clases dominantes. “En un mundo marcado por la concentración de la riqueza e importantes conflictos de clase –apuntan Chomsky y Herman-, el cumplimiento de este papel requiere una propaganda sistemática. Dinero y poder tienen la posibilidad de filtrar las noticias que pueden ser impresas, marginar a los opositores y permitir al gobierno y a los intereses privados dominantes transmitir sus mensajes al público” (Manufacturing Consent, New York, 1988). Desde los años 80, los gigantes bancarios han comprado la mayoría de las acciones de los medios de comunicación. En 1945, ocho de cada diez diarios norteamericanos pertenecían a propietarios independientes.
En 1990, el 80% se hallaban en manos de grandes grupos empresariales y esa tendencia solo se ha agudizado desde entonces, destruyendo la libertad de prensa. Escribe el periodista belga Michel Collon: <
Los grandes grupos empresariales, con la mayoría de sus acciones en manos de la banca, controlan todo el circuito mediático: periódicos, editoriales, cadenas televisivas, cadenas de radio, librerías, distribuidoras, agencias publicitarias. Esa trama les permite influir en la opinión pública de un modo determinante, controlando la aparición de nuevas formaciones políticas y condicionando la intención de voto. De un modo más claro: fabrican el éxito político, editorial, cinematográfico, televisivo o musical y propician el fracaso y la marginación de lo que atenta contra sus intereses.
Las tertulias de La Sexta y Cuatro han prestado sus platós televisivos a la irresistible ascensión de Podemos, con Pablo Iglesias Turrión en el papel estelar, y Juan Carlos Monedero como ideólogo y estratega. Por otro lado, Público ha desplegado su alfombra roja en su diario digital y Público TV emite La Tuerka. No está de más señalar quiénes controlan estas plataformas mediáticas. Cuatro pertenece a Mediaset España Comunicación, una de las empresas que cotiza en el IBEX 35. Después de fundirse con el Grupo Antena 3, La Sexta pasó a manos de Atresmedia Corporación, que cotizó en el IBEX 35 hasta finales de 2007 y cuyo mayor accionista es el Grupo Planeta, presidido por José Manuel Lara Bosch. Jaume Roures Llop, propietario y fundador de Público, preside el grupo de comunicación Mediapro, que en 2006 se fusionó con el Grupo Globomedia (antes Grupo Árbol) y la multinacional de publicidad británica WPP. Surgió de este modo Imagina Media Audiovisual, el mayor holding empresarial español de la producción audiovisual. Imagina Media Audiovisual es accionista minoritaria Atresmedia Corporación. En este laberinto de acciones y diversificaciones, Jaume Roures desempeña el papel de taumaturgo. Roures se define como un catalanista de izquierdas. Su pasado como militante de la Liga Comunista Revolucionaria y sus estancias en la cárcel como opositor al franquismo, no le impidieron en enero de 2012 despedir a casi toda la plantilla de Público mediante la aplicación de dos ERE. En mayo de 2012, se subastó el rotativo. Una asociación de ex trabajadores y lectores participaron en la subasta, pero no pudieron competir con Roures, que recuperó el cabecero. Los frustrados ex trabajadores y socios fundaron una cooperativa para crear el diario digital MásPúblico, que en diciembre de 2012 se convirtió en la revista mensual en papel La Marea, donde Podemos también disfruta de barra libre. ¿La sombra de Roures es alargada o el encanto de Pablo Iglesias Turrión irresistible?
Se ha dicho que el objetivo oculto de Podemos era restar votos a IU y que Izquierda Anticapitalista ejercía de matriz fundacional. De hecho, Esther Vivas y Miguel Urbán escriben en Público. Urbán pidió “Todo el poder para los círculos” en un conocido artículo, pero con el tiempo ese lema se ha convertido en un boomerang, pues Podemos se construye desde arriba, con un gran apoyo mediático. Esa circunstancia explica su oposición a que los círculos presenten delegados en las asambleas, con la posibilidad de establecer acuerdos vinculantes. Juan Carlos Monedero ha dicho que “los círculos no son democráticos”, pero en realidad nada puede ser menos democrático que convocar una elección por internet con un margen de seis días y una lista cerrada encabezada por Pablo Iglesias. Esa maniobra representa la liquidación del modelo asambleario, explotado hasta ahora para rentabilizar el 15-M y captar los votos de los indignados. Podemos habla contra la casta, pero su cúpula obra como una casta y se suma al PSOE para desmarcarse de los que piden un referéndum que permita elegir entre monarquía y república. No son de “derechas ni izquierdas”. Son “los de abajo”, pero actúan como una elite que ignora a las bases.
Pablo Iglesias adquirió notoriedad, mostrándose partidario de salir del euro, no pagar la deuda ilegítima, abandonar la OTAN, reconocer el derecho de autodeterminación, nacionalizar la banca, proteger los derechos de los trabajadores y frenar los desahucios, pero ahora es incapaz de manifestarse claramente a favor de la república o de pisar la calle para apoyar la Marchas de la Dignidad del 22-M. Si alguien menciona a Chávez, Iglesias sella sus labios y espera que pase el mal trago, sin defender la revolución bolivariana, pese a que en el pasado afirmaba que “lo ocurrido en Venezuela es una referencia fundamental para los ciudadanos del Sur de Europa”. En esa época, Pablo Iglesias no escatimaba elogios al desaparecido Hugo Chávez: “Se le echa mucho de menos. ¡Cuántas verdades nos ha dicho este hombre!” […] No permitamos que se ridiculice o caricaturice lo que pasa en América Latina, cuando América Latina puede ser una alternativa”. En la campaña de las elecciones europeas, el recuerdo del Comandante Chávez se quedó en un armario, casi como un pasquín revolucionario que no desea ser aireado.
Dicen que Podemos inquieta al club Bilderberg, pues pretende nacionalizar el IBEX-35, pero Mediaset Comunicación España, que cotiza en el IBEX-35, no deja de concederle minutos en Las Mañanas de la Cuatro. No se puede acusar a Podemos de incumplir sus promesas, pues aún no ha gobernado, pero la historia reciente de España está llena de promesas incumplidas y nos hace desconfiar de los políticos. Felipe González prometió salir de la OTAN, pero cuando al fin convocó el anhelado referéndum el 12 de marzo de 1986, hizo campaña a favor de la permanencia en una alianza militar que invade y bombardea países con el pretexto de defender la democracia y la libertad, si bien nadie ignora que sus motivaciones no son nada humanitarias. Los que nacimos a principios de los 60 aún recordamos los tres puntos del manipulado referéndum: “1. La participación de España en la Alianza Atlántica no incluirá su incorporación a la estructura militar integrada. 2. Se mantendrá la prohibición de instalar, almacenar o introducir armas nucleares en territorio español. 3. Se procederá a la reducción progresiva de la presencia militar de los Estados Unidos en España. ¿Considera conveniente para España permanecer en la Alianza Atlántica en los términos acordados por el Gobierno de la Nación?” El “no” triunfó en Catalunya, Euskal Herria, y la provincia de Las Palmas en Gran Canaria. ¿Qué sucedió después? En 1997, España se incorporó a la estructura militar de la OTAN. Poco después, se introdujo una cláusula por la que Estados Unidos puede instalar, almacenar o introducir armas nucleares en territorio español, previa autorización del Gobierno de España. Fueron medidas del gobierno de José María Aznar, que no despertaron las protestas del PSOE. No es extraño, pues desde 1986 no ha cesado de crecer la presencia militar de Estados Unidos en España, incumpliendo el compromiso adquirido con el pueblo español en el referéndum.
No cuestiono la honestidad de Pablo Iglesias Turrión o Juan Carlos Monedero, pero creo que han perdido el control de su iniciativa. Son los rehenes de un montaje hábilmente urdido por el poder económico. Podemos es la rebelión controlada y acotada por el sistema. Una hábil maniobra para vaciar las calles de alborotadores y sofocar los brotes de insurgencia. Podemos no nacionalizará la banca, no pondrá fin a la monarquía, no acabará con los desahucios, no restablecerá la soberanía popular frente al poder de los mercados, no abandonará la OTAN. No lo hará porque sencillamente no podrá. El poder económico y militar jamás lo consentiría. Sería tentador retratar a Pablo Iglesias y Monedero como dos canallas sin escrúpulos que pactan con la oligarquía para asegurar una jubilación dorada, gracias a la famosa puerta giratoria. Sin embargo, no creo que esa imagen se corresponda con la realidad. Ni siquiera creo que se pueda aplicar a Felipe González. La realidad a veces se parece al vodevil, pero en este caso el fenómeno es más complejo. Pienso que Felipe González realmente creía en la necesidad de un cambio impulsado por un socialismo democrático y que Podemos realmente desea acabar con la dictadura de la Troika y los mercados de capitales, pero el sistema es un parásito que actúa como el terrorífico alienígena de Ridley Scott. Se apodera de todos los que juegan con sus reglas. No lo hace de una forma invasiva, sino poco a poco, de forma silenciosa e inadvertida. Nunca me he movido en el terreno de la política. Así que pondré el ejemplo de la enseñanza. Después de quince años en las aulas de diferentes institutos de la Comunidad de Madrid, he sido testigo de los cambios que se operaban en mis compañeros. Algunos comenzaban su carrera docente llenos de idealismo, intentando cambiar el sistema desde dentro, pero después de dos o tres cursos, el sistema les había cambiado a ellos. Al cabo de un tiempo, su identificación con el sistema era tan acentuada que se convertían en fieles ejecutores de una pedagogía basada en la selección, la confrontación y la exclusión. Pocos eran conscientes de ese proceso y los que sí lo eran explicaban su evolución como simple madurez. Creo que sucede algo semejante en la política. Pese a todo, no quiero finalizar el artículo con un tono sombrío y desesperanzador. Hay alternativas, pero se encuentran fuera del sistema y solo pueden articularse desde espacios libres y autogestionados, comprometidos con el activismo de calle, el decrecimiento y la solidaridad de clase. No es posible derrotar al Estado, pero sí crear una sociedad que restablezca los lazos comunitarios, transformando lo marginal y excéntrico en una forma de acción colectiva. Entiendo que cuestionar una ilusión produce tanta ira como revelar la verdadera identidad de los Reyes Magos, pero no se escribe para que te quieran más, sino para asumir un riesgo y averiguar la verdad.
Podemos: ¿Es posible cambiar el sistema desde dentro?
Aún con el pesar de no poder creer en los reyes magos, votar a Podemos, y ser profe de instituto en Asturias viendo cómo vamos en la educación en los últimos 20 años, no me llena de ira tu reflexión. Estrañamente, me tranquiliza que otros vean y sean capaces de expresar parte de lo que está realmente sucediendo, a dónde vamos, pero también, hacia dónde podríamos ir.
Sólo decirte que gracias, al menos, por reflexionar sin ira, con lógica, equilibrio y perspectiva.
Un saludo
Cova
Podemos: ¿Es posible cambiar el sistema desde dentro?
Hace unos años, hubo una movilización importante en mi ciudad contra la instalación de antenas de empresas de telecomunicaciones al lado de colegios. Se insistía en que no se había demostrado que esos equipos no fueran peligrosos para niñas y niños, que había que desconfiar de las empresas,y se subrayaba además que aquellas antenas no eran necesarias, que servían para una tecnología «de ricos». La tecnología de ricos en cuestión resultó ser el wi-fi y hoy en día, salvo honrosas excepciones, muchos de los que nos manifestábamos allí somos ansiosos usuarios de wi-fi, aunque nadie nos haya demostrado o seamos capaces de esbozar una demostración de que no es peligroso. No creo que nos hayamos vuelto ricos, pero nos resulta cómodo, y lo que antes nos resultaba indudablemente rechazable ahora no nos suscita pensamiento.
Hace muchos más años, y en muchos más sitios, la izquierda asentía sin dudarlo a las tesis de Chomsky & Herman o de Collon que se citan arriba: los medios de comunicación actúan como instrumentos al servicio de las corporaciones, y todo lo que sale en ellos ha de ser objeto de desconfianza. Según esto, o bien Podemos debería ser objeto de desconfianza, dado lo famoso que lo han hecho los medios, o bien el hueco que Podemos se ha hecho en los medios muestra que Chomsky y los demás no tenían razón. Me pregunto si no acabaremos sosteniendo lo segundo no porque sea verdad, que a lo mejor lo es, sino porque Podemos es en política como el wifi para los sistemas de comunicación, una cosa cómoda.
Naturalmente, la situación también se puede enjuiciar de otra manera. Ni el wi-fi es peligroso ni Podemos ha de ser acusado como una farsa, y la desconfianza hacia el wi-fi o la política en los medios viene a ser, más bien, un lema con el que gente marginada de la política intenta darse notoriedad sin haber reflexionado lo suficiente, sin tener argumentos a favor de lo denunciado, pero tampoco en contra (y su discurso se hunde como un azucarillo cuando lo denunciado por ellos simplemente funciona).
No lo tengo claro. Sí que debo decir que no comparto esa obsesión de muchos, entre otros tortuga, por advertir reiteradamente contra Podemos, y sobre todo de hacerlo en nombre de altos ideales revolucionarios que, precisamente, Podemos no comparte y no comparte de modo explícito. Dejemos que Podemos moleste a la casta cavernaria -que la está molestando- y el resto vayamos a lo nuestro y dejemos hacer al tiempo, que es un gran maestro en un mundo donde nadie nace enseñado.
Podemos: ¿Es posible cambiar el sistema desde dentro?
Gracias por este interesante articulo. Dice lo que se barrunta en muchos sitios, pero lo expone bastante bien: ¿Es podemos más de lo mismo, o realmente es un cambio estructural en la politica? Solo el tiempo nos sacará de esa duda. El tiempo, y que los electores le den a Podemos la oportunidad de resolver la duda, si es que no nos la resuelven ellos mismos antes.
Hay un dato que puede ser intrepretado como valedor de las tesis, chungas, de este artuculo: en las pasadas elecciones europeas habia otras formaciones enormemente similares a Podemos que han quedado, como era de esperar, en datos marginales. Véase el caso del Partido X. La unica diferencia notable con Podemos era que no tenian una estrella mediatica (lo intentaron con Falciani, pero no funcionó). ¿quiere esto decir que si Podemos esta hoy donde está, es porque así lo han deseado e impulsado desde el poder, que es quien controla quien sale en los medios y en qué medida?
Podemos: ¿Es posible cambiar el sistema desde dentro?
Que haya una postura tan crítica contra Podemos, tanto desde los partidos liberales y neoconservadores como desde partidos de la izquierda con los que no llegaron a un pacto , me hace cierta ilusión. Creo que se ha reabierto un debate político e ideológico que puede ser positivo para plantaernos qué tipo de sociedad queremos, aún cuando sea para clarificar lo que no queremos. Cada partido debe ser consciente de las consecuencias de las decisiones que toma, por ejemplo yo no he vuelto a votar al PSOE desde la farsa de la OTAN.
No creo que Podemos sea el causante de la falta de movilización y protesta ciudadana. Antes de presentarse como candidatos a las elecciones europeas ya era notoria la falta de participación en las distintas movilizaciones; ni las convocatorias de las distintas mareas (verde, blanca, naranja), ni de otros tipos de plataformas han sido capaces de mantener ese espíritu crítico que apareció con el 15M.
No sé si Pablo Iglesias o Juan Carlos Monedero pueden ser ese lider carismático, al estilo weberiano, que puedan promover una verdadera revolución, pero lo cierto es que su presencia ha inquietado a los «grandes» de la política. Habrá que estar atentos al porqué.
Podemos: ¿Es posible cambiar el sistema desde dentro?
En nada ha inquietado a los magos de la política ni de las finanzas.De hecho,todo el dinero que han recibido,¿quién se lo ha proporcionado?Lleva saliendo meses en TV,con lo que vale salir en los medios de masas en la franja donde lo ven casi todas las personas.Eso solo lo ha podido financiar el gran capital.Si fuese verdad que los medios exponen todas las opiniones,¿por qué no exponen las verdaderas opciones revolucionarias?Pues hay bastantes personas que defienden la revolución social o integral y no aparcecen en los medios masivos.Esto me indica que poco tiene de revolucionario para las clases populares y mucho para el sistema,un cambio para que nada cambie,o sí,para que cambie para adaptar el capitalismo y el Estado al siglo XXI.Hay que competir contra China ,Urss y los emergentes.No,a los paniaguados nos tocará aguantar carros y carretas,nos tocará la peor parte,la de ver como,poco a poco,vamos perdiendo las libertades(que ya había pocas) y vamos entrando en una espiral orwelliana de degradación del individuo.
Conclusion,lo que hay es malo,pero nada indica que lo que quieren hacernos venir(pues podemos es un fenómeno creado desde arriba)es mejor,muy al contrario yo creo que será mucho peor.Por eso necesitan crear a Podemos,pues con el PPSOE en el poder no pueden gestionar lo que se nos viene encima.
Un saludo para todos y muy acertado el artículo y las opiniones,aunque disiento en parte.
Podemos: ¿Es posible cambiar el sistema desde dentro?
Muy interesante reflexión….
Podemos: podemos votar por internet
a): «La formación liderada por Pablo Iglesias quiere huir de modelos tradicionales donde el poder se reparte en base a cuotas territoriales. De este modo, los territorios no tendrán peso específico a la hora de participar en los órganos de dirección. Como ejemplo, el consejo ciudadano estará distribuido por áreas temáticas y no por territorios. Se pretende, señalan fuentes de la formación, que el objetivo político de la formación sean los ciudadanos, al margen de su procedencia, contribuyendo con esta nueva manera de organizar el partido a conjurar lo que consideran errores de otras formaciones, como el excesivo peso de las baronías en la toma de decisiones».
b): «En el preborrador de principios organizativos se plantea que la dirección de Podemos será propuesta por el portavoz (previsiblemente Pablo Iglesias) y avalada por el consejo ciudadano; algo muy similar a lo que ahora ocurre en el PSOE: todos votan al líder, pero solo unos pocos escogen a su ejecutiva. – el consejo ciudadano podrá «determinar los procedimientos que permitirán definir relaciones y posibles alianzas electorales con otras fuerzas políticas y sociales en cada proceso electoral». Dicho de otro modo, la confluencia con otras fuerzas será una cuestión sobre la que tendrán la última palabra un grupo de 80 personas».
Artículo completo: http://www.eldiario.es/politica/Podemos-disena-modelo-partido-militancia_0_284172298.html
Las personas interesadas deberían contrastar esto con el sesudo artículo publicado por Iñigo Errejón en el número de julio de ‘Le monde diplomatique en español’ -¿Qué es ‘Podemos’?-, en el que se utilizan más de mil palabras para advertir de que sólo los mariquitas pueden ver algun problema en las fórmulas de liderazgo de ‘Podemos’.
Podemos: podemos votar por internet
Si,están haciendo un gran esfuerzo por suavizarnos la enculada,además de que la enculada nos la harán ellos mismos.Mucho mejor,nos la hacen los «nuestros» y no los malvados de la derechona españñola.A otro perro con ese hueso,amigos,no me creo nada que venga de partidos políticos y el que se lo crea,con todos los datos que hay en el mostrador,es que es estupido y ya perdio la capacidad de pensar por sí mismo,el sistema ya piensa por él.
Podemos no puede
«No cabe duda de que está en honda y radical crisis esa amplia y difusa sensibilidad de ideas o de sentimientos avanzados que, genéricamente, viene caracterizada con el inapropiado y semánticamente vacuo rótulo de «izquierda».
Ya no se sabe en qué cree, qué espera, cuáles son sus valores. Demasiadas renuncias, demasiadas traiciones, demasiados reinventos, demasiadas ocurrencias han acabado comprometiendo a sus dizque representantes con el hediondo e injusto sistema occidentalista, con relación al cual algunas de esas gentes «de izquierda» son meros agentes alternativos y otras meros opositores desde dentro –o sea, discrepantes que comulgan con lo esencial.
Denunciar esa claudicación ante la oligarquía dominante no me lleva, sin embargo, a dejar de aplaudir lo poco bueno que, de tarde en tarde, hacen algunos de los «de izquierda» –quizá por ese algo que solemos conservar en nuestra alma de nuestros valores juveniles–.
Así, p.ej., (aunque en términos de la más descafeinada timidez) con motivo de la exaltación al trono de S.M. el rey Phelippe VI de Bourbon & Schleswig-Holstein, unos cuantos líderes de esa adocenada «izquierda» han manifestado un rechazo a que se produzca un relevo en la jefatura del estado sin que se consulte para nada al pueblo en modo alguno.
Tal fue el contenido de la reunión del Ateneo, donde intercambiaron ideas al respecto varias formaciones: Izquierda Unida –en la persona del anodino Cayo Lara; Equo; Compromís; IC-Els Verdes; la Chunta Aragonesista; izquierda anticapitalista y alguno más.
A causa del tono rebajado y acomplejado de sus declaraciones, no merecen grandes alabanzas los participantes. Así y todo, al menos algo han dicho, por flojo que sea; algo que no sea sumarse al coro de pleitesía de los fieles vasallos de la realeza que son el PP, el PSOE y UPyD o los pseudoinhibicionistas del separatismo vasco y catalán –cuya abstención no es sino una benévola neutralidad de fachada para con el poder, al que así confortan y respaldan para propiciar mejor la causa de la secesión, con la cual el propio Trono tiene conchabanzas no tan ocultas.
Pues bien, ese engendro salido de la nada y destinado a volver a la nada que es el fantasmagórico y vaporoso PODEMOS, ese sueño de una noche estival de la primavera hispana, esa pompa de jabón oloroso, ha rehusado sumarse a tal iniciativa conjunta, no por ser endeble y timorata, sino, al revés, excesivamente audaz: «El protagonismo tiene que ser de los ciudadanos, ninguna lista de partidos puede ponerse por delante del sentir ciudadano».
Hablando en plata: mientras el «sentir ciudadano» no se haya manifestado, expresa y mayoritariamente, a favor del plebiscito sobre la forma de gobierno, nadie ha de proponerlo. No hablamos ya de proponer la república, sino sólo de proponer que el pueblo opte entre monarquía y república. Aun esa opción no ha de ser sometida a debate público hasta que haya sido formulada por «los ciudadanos» (entiendo que se quiere decir: por la mayoría de los ciudadanos); a la espera de un previo pronunciamiento mayoritario de la población en ese sentido, la cuestión no ha de ser propuesta por ninguna formación o grupo de formaciones.
¿Tal es su criterio y su regla en todo o sólo en eso? Un hecho prueba su trapacería politiquera de pacotilla (adornada con los oropeles de un movimiento espontaneísta, de la base, apolítico, inmaculado): que el criterio de no enunciar nada que los ponga «por delante del sentir ciudadano» lo reservan para el asunto más crucial para la oligarquía financiera y terrateniente y para el imperialismo yanqui-europeo, a saber: el tránsito sin perturbaciones del reinado de D. Juan Alfonso Carlos al de su hijo D. Phelippe.
Un tránsito para asegurar el cual, evitando cualquier impureza, ha vuelto a tomar Madrid el ejército que lo ocupó el 28 de marzo de 1939 –y que desde ese año viene celebrando cada año el Desfile de la Victoria–. Las fuerzas represivas han acordonado, acogotado y atemorizado a la población, arrojando de los barrios bien a cuantos exhibieran el color morado y, desde luego, aplastando con violencia todo conato de manifestación disconformista; como si se estuviera en situación de guerra, se ha cerrado incluso el espacio aéreo.
Todo eso confirma el miedo de la oligarquía en el poder, a los 75 años de su triunfo militar, cuyos frutos se consolidaron en una amañada transición y se han seguido afianzando a través de una secuencia de elecciones no menos manipuladas, cuando no falseadas. Miedo porque saben que ilegal fue el régimen fascista del 18 de julio y no muy legal es el que le ha sucedido para conservar la supremacía oligárquica por medios en parte similares y en parte diferentes.
La pieza clave de ese poder oligárquico es la monarquía, para cuya restauración tuvo lugar el alzamiento del 18 de julio de 1936 (un propósito al principio larvado, luego patente y consumado en 1947 por la Ley de Sucesión franquista).
Pues bien, PODEMOS puede prometer el oro y el moro, encandilar a un cúmulo de escaldados votantes con cantos de anticorrupción, poder ciudadano y justicia. Todo eso se le consiente. Hasta se le ríen las gracias. Para propalar tan perogrullescas y hueras vaguedades tiene a su disposición tertulias televisivas, los salones del hotel Ritz y el condescendiente y socarrón beneplácito de aquellos círculos del sistema que ven en esa burbuja un medio para dividir aún más al menguado y acobardado sector de opinión no adicta al régimen.
Lo que le está prohibido es meterse con la monarquía, así sea en los términos más comedidos. Y cumple a rajatabla esa prohibición. Podríamos resumir su postura: dentro de la monarquía, todo; sin o contra ella, nada.
Se le premiará, pero poco. Ya tienen la poltrona en Estrasburgo y otras prebendillas. Alguna rosca más se comerán. Pero quien nace traidor a lo que dice representar no puede acariciar un futuro brillante. La crisis de la partitocracia borbónica no se sana con el perfumado ungüento curalotodo de quienes se rajan a la primera» (Lorenzo Peña; fuente: http://www.eroj.org/monarcomaquia/podemos.htm).
A Podemos no le parece bien la defensa del Estado de bienestar
Atención, firmes- Habla Juan Carlos Monedero, uno de los lidercillos de Podemos, hoy en la contraportada de «El Mundo»:
«Pregunta: 20 españoles tienen la misma riqueza que 10 millones de pobres. ¿Qué le pide el hambre nacionalizar?
Monedero: Je, je… Son tiempos de desprivatizar. Hay que gestionar entre todos el agua, la educación, tener calefacción. Pero el Estado no es buen gestor y va siendo hora de inventar un SECTOR PÚBLICO NO ESTATAL. La Banca la hemos reprivatizado, rescatado. Nos cobran tres veces por lo mismo. Es un fraude. Hay que acabar con ello».
Me pregunto: ¿habrán leído en Podemos este artículo: http://www.grupotortuga.com/No-nos-parece-bien-la-defensa-del ? ¿Será Felix Rodrigo Mora su ideólogo en la sombra? Veremos.
A Podemos no le parece bien la defensa del Estado de bienestar
Bueno, el artículo editorial de Tortuga citado, y el mismo Félix Rodrigo, vienen a sugerir el horizonte utópico de una sociedad sin estados gobernada por una federación de asambleas libres, y proponen ir dando los pasos que se puedan dar en esa dirección.
Monedero y sus amigos no creo que pretendan la desaparición del estado ni el horizontalismo asambleario. Todos ellos provienen de una tradición política que cree en todo lo contrario. Lo que pasa es que ahora andan a la caza de los votos del centro y de la derecha moderada y tienen que inventarse ambigüedades tranquilizadoras totalmente vacías de contenido como lo de «sector público no estatal» para dejar claro a la gente que no se van a dedicar a crear terremotos ni revoluciones, que le van a dar a cada cual aquello que desea tener pero sin poner en peligro lo que no desea perder. ¿Cómo se llama eso? ¿Demagogia quizá? Salut.
A Podemos no le parece bien la defensa del Estado de bienestar
O sea, que no es el amor al Estado -estatolatría- sino su rechazo -¿estatofobia?- lo que reporta votos demagógicos… Supongo que se verá como buena señal.
A Podemos no le parece bien la defensa del Estado de bienestar
Es más sencillo de lo que parece. La demagogia es decirle a cada cual lo que quiere oír.
A sus futuros votantes «de izquierdas» les hablan de defender «lo público».
A sus futuros votantes «de centroderecha» les hablan del «sector público no estatal».
Y todos tan contentos.
Podemos preguntará a los españoles si son mayores de edad
Al menos eso es lo que he sacado en claro de la respuesta que suelta Pablo Iglesias en su boletín oficial, Público, cuando le preguntan si en su partido estarán a favor de la monarquia o de la república: «Creo que esos términos les encantan a los monárquicos. Si le preguntas a un monárquico sobre qué hay que decidir en España dirán que sobre monarquía y república, por supuesto. Creo que el debate hay que plantearlo en términos de mayoría de edad de los españoles: no hay que preguntarles si se identifican con la segunda república o con Juan Carlos de Borbón, sino si son mayores de edad o no para decidir cómo se elige al jefe del Estado. A partir de ahí, creo que la mayor parte de la gente va a decir que, en democracia, al jefe del Estado se le elige a través de elecciones. Si Felipe de Borbón se presenta a las elecciones porque se siente muy preparado para hacerlo, a lo mejor las gana, pero entonces será jefe del Estado porque le han votado los españoles, no por tener sangre azul». – Fuente: http://www.publico.es/politica/556362/pablo-iglesias-vamos-a-hacer-el-gobierno-de-los-mejores