La política exterior de Occidente alimentó el radicalismo islámico que está detrás de los atentados con bombas que mataron a más de 50 personas en Londres, dijo el miércoles el alcalde de la capital británica, Ken Livingstone.

Livingstone, quien es apodado «Red Ken» por sus posiciones cercanas a la izquierda, se ganó la admiración generalizada por su desafiante respuesta tras los ataques en Londres, que ayudó a mantener unida a la población. Sin embargo, revivió su controvertida reputación en los últimos días.

Consultado el miércoles sobre cuál creía que era la motivación de los presuntos suicidas para cometer los atentados, respondió que era la política occidental en Oriente Medio y el apoyo estadounidense a Osama bin Laden en los tiempos en que éste era parte de la resistencia afgana contra los soviéticos.

«Mucha gente joven ve estos patrones dobles, ve lo que pasa en la Bahía de Guantánamo, y piensan que no es una política exterior justa,» dijo.

La policía piensa que hay un vínculo claro entre la red Al Qaeda de Bin Laden y los cuatro musulmanes británicos que explotaron bombas en tres estaciones de trenes subterráneos y un autobús de dos pisos el 7 de julio.

«Tienes 80 años de intervención occidental en tierras predominantemente árabes por la necesidad de Occidente de petróleo. Hemos apuntalado gobiernos repulsivos, hemos derrocado a los que no consideramos simpáticos,» señaló el alcalde a la radio de la BBC.

«Creo que el problema particular que tenemos en este momento es que en la década de los 80 los estadounidenses reclutaron y entrenaron a Osama bin Laden, le enseñaron cómo matar, hacer bombas y lo pusieron a matar a los rusos para sacarlos de Afganistán. No pensaron en el hecho de que una vez que él hizo esto, podía volverse contra sus creadores,» añadió.

El gobierno de Tony Blair insiste en que los ataques no tienen relación con su decisión de apoyar a Estados Unidos en la invasión a Irak. Pero una encuesta mostró esta semana que dos tercios de los británicos sí ven una conexión entre esa guerra y los atentados.

Livingstone ha dejado claro que condena todas las muertes, inclusive las de los suicidas con bombas, pero también es un aguerrido crítico de las políticas de Israel hacia los palestinos.

«Si uno está bajo ocupación extranjera, se le niega el derecho a voto, se le niega el derecho a arreglar sus propios asuntos, a menudo se le niega el derecho a trabajar, durante tres generaciones (…) Sospecho que si eso hubiera pasado aquí en Gran Bretaña, habríamos producido muchos suicidas con bombas,» señaló.

El embajador israelí en Londres, Zvi Heifetz, acusó a Livingstone de expresar simpatía por los extremistas palestinos.

«Es ultrajante que el mismo alcalde que con justicia condenó los atentados de suicidas con bombas en Londres como ‘perversos’ defienda a aquellos que bajo la misma bandera extremista matan israelíes,» dijo en un comunicado.