Ucrania: contra el fascismo bajo todas las banderas

En este artículo no intentaré hacer un análisis global de la situación en Ucrania, sino señalar algunos temas de importancia para el movimiento unitario contra el fascismo. [Aquí hay varios artículos que tratan las cuestiones políticas generales en castellano, y aquí un buen análisis de esta cuestión en inglés.]

Uno de los muchos aspectos preocupantes del conflicto en Ucrania es que los fascistas se están aprovechando de él para fortalecerse. La izquierda ve muy claramente una parte de esta amenaza; pero la otra no la reconoce en absoluto, y tiene una gran confusión al respecto.

La subida de los nazis en Kiev

En sus inicios, dentro de las protestas Euromaidan, se vio como los combatientes nazis de Pravy Sektor (sector de derechas), inicialmente una minoría muy pequeña, jugaron un papel cada vez más importante. La verdad es que lo lograron gracias a su disposición a hacer frente a los brutales ataques de las fuerzas de seguridad del gobierno de Yanukovich, responsables de matar a tiros a decenas de manifestantes y de herir a centenares de personas más.

Al caer Yanukovich, subió un gobierno pro occidental, formado por tres partidos, uno de ellos el partido fascista con corbata, Svoboda. Es vergonzoso que la Unión Europea no tuviera problema alguno a la hora de aceptar este gobierno, fascistas incluidos, como a un interlocutor válido. Mientras tanto, algunos grupos de la extrema derecha occidental expresaron su apoyo a Euromaidan y sobre todo a los fascistas ucranianos; hacía muchos años que los partidos fascistas europeos más conocidos mantenían relaciones con Svoboda.

En la situación actual de conflicto abierto en el este de Ucrania, un sector importante de la izquierda europea —del entorno de los partidos comunistas y del antifascismo clásico— no ha dudado en calificarlo de una lucha entre el fascismo y el antifascismo; la realidad es más compleja. Es cierto que fascistas ucranianos han llevado a cabo barbaridades, como el brutal ataque a una sede sindical en Odessa. Igual que el movimiento Euromaidan, el bando “pro ruso” incluye a elementos muy diversos, desde gente corriente realmente preocupada ante las decisiones reaccionarias del gobierno de Kiev, hasta sectores auténticamente nacionalistas rusos e incluso fascistas.

El conflicto en Ucrania ha adquirido ciertas características de lucha sectaria, en la que los abusos del sector más extremo de un lado refuerzan al sector más extremo del otro. Crea una dinámica que lleva a la gente de cada bando a agruparse tras el grupo más extremo y violento, para “protegerse”. Huelga decir que los sectores ultra no representan los intereses reales de la gente trabajadora, ni ucraniano ni ruso hablante. Los únicos que se benefician de esta situación son los oligarcas —y los dirigentes fascistas aliados con ellos— de cada bando.

Miremos el papel de los fascistas dentro del bando pro ruso, supuestamente antifascista.

La extrema derecha en Donetsk

Una figura clave es Pavel Gubarev, nombrado “Gobernador popular” de la región de Donetsk en marzo de 2014. Gubarev (a veces escrito Gubarov, Gubariov, Gubariev, Gubariew… lo que complica la búsqueda de información) era empresario y también militante del partido nazi, “Unidad Nacional Rusa”. Metapedia —la Wikipedia de los fascistas— incluye una extensa y halagadora entrada sobre Gubarev que explica que su partido pertenecía a la “Unión Mundial de Nacional Socialistas”. También informa que “El 13 de mayo, [Gubarev] fundó un nuevo partido político, el Movimiento Social Político – Partido de la Nueva Rusia, abreviada Novorossiya o Partido Nueva Rusia. Con sede en Donetsk, Nueva Rusia celebró su primer congreso el 22 de mayo [de 2014]…”. Pocos días después Gubarev anunció que las autoproclamadas Repúblicas populares de Donetsk y Lugansk se habían fusionado en un solo Estado… llamado Novorossiya. Como comenta Metapedia, la bandera de Novorossiya, “probablemente diseñada por el propio Gubarev”, se parece mucho a la insignia confederada, la del bando esclavista en la guerra civil de EEUU.

Alexander Borodai, que hasta hace poco ocupaba el cargo de Primer Ministro de la “República popular” (acaba de dimitir por ser ciudadano de Rusia, no de Ucrania), también es un histórico militante de la extrema derecha, asociado con Alexander Prokhanov y su periódico ultranacionalista y antisemita, Zavtra (Mañana). Al asumir Borodai su cargo en Donetsk, Prokhanov lo alabó como un “verdadero nacionalista blanco ruso” (los “blancos” eran los que se levantaron contra la revolución de 1917). El gran proyecto de Prokhanov es unir a estalinistas y fascistas. En el pasado ha colaborado tanto con Ziuganov, dirigente del Partido Comunista de Rusia, como con David Duke, dirigente del Ku Klux Klan; parece que en el este de Ucrania ha dado un nuevo paso importante en esta dirección. (Hay que añadir que en una reciente entrevista, Prokhanov se refiere a “nuestros amigos Borodai, Strelkov y Gubarev” y poco después despotrica contra “los judíos”.)

Igor Strelkov, nombre real Igor Girkin, es un ex militar ruso, veterano de operaciones en Chechenia, Serbobosnia, Móldova… y un viejo amigo de Borodai. Strelkov explicó, en una rueda de prensa conjunta con Borodai el 10 de julio de 2014, que hasta el marzo pasado perteneció al servicio de inteligencia ruso, el FSB, heredero de la KGB. Durante muchos años su afición era realizar recreaciones de batallas antiguas, en las que su “ídolo” era un general contrarrevolucionario de la guerra civil rusa. Ahora, según Borodai, Strelkov es el “Comandante en Jefe de las fuerzas armadas, Ministro de Defensa y Jefe del Consejo de Seguridad, de la República Popular de Donetsk”.

Lo más revelador sobre Strelkov son una serie de declaraciones que hizo en el marco de una mesa redonda sobre Siria en junio de 2013. Strelkov denunció la “inmigración masiva” a Rusia de personas “ajenas” que no podrían ser “digeridas, ni en una o dos generaciones”, y que serían “tierra fértil para el islamismo radical”. Concluyó que “Por tanto, es esencial combatir con decisión la extensión del islam radical. Esta lucha… podría incluso ir más allá del marco de los derechos humanos.” Aun más chocante fue lo siguiente. Tras hablar de cómo evitar en Rusia algo como la Primavera Árabe, añadió que: “no hay nada nuevo en el nuevo tipo de guerra. En 1917 experimentamos la misma situación. Una parte de la élite política concibió la idea de un derrocamiento. Empezó a implementar esta idea, sobre todo con la ayuda de las masas en la calle, totalmente empapadas de propaganda, así como de las tropas que no querían ir al frente. Como resultado, ya que no habían tomado las medidas oportunas para neutralizar a esta élite, los poderes en Rusia no fueron capaces de aplastar la calle, y bajo la presión de esta élite, al final el poder en sí se derrumbó.” En resumen, explicó y lamentó la incapacidad de la dictadura zarista para reprimir la revolución en 1917. No debe sorprendernos que su héroe sea un general contrarrevolucionario.

Otro sector de la extrema derecha que participa en este peculiar “movimiento antifascista” son los chetniks serbios, implicados en la limpieza étnica —y masacres— durante las guerras en los Balcanes. Finalmente, se ha demostrado que muchos grupos nazis de la propia Rusia apoyan activamente al bando pro ruso en el este de Ucrania, algunos de ellos incluso tienen combatientes participando en el conflicto.

El fascismo europeo con Rusia

Todo esto ha contribuido a un cierto cambio de orientación de importantes grupos fascistas occidentales, que ahora apoyan, en su gran mayoría, al bando pro ruso. La histórica revista antifascista británica, Searchlight, informó de un congreso internacional de grupos fascistas para apoyar a la “República popular de Donetsk”, con la participación del Front National francés, del FPÖ de Austria —representado por su máximo dirigente, Heinz-Christian Strache, en persona—, Ataka de Bulgaria… El bando pro ruso de Donetsk estuvo representado por Alexander Borodai.

Incluso antes, durante el referéndum que devolvió Crimea al control ruso, el Setmanari La Directa informó de la presencia como “observadores”, avalando la votación, de una amplia delegación fascista. En otra muestra de “internacionalismo” fascista, el grupo español Democracia Nacional tradujo una declaración de Amanecer Dorado favorable a Rusia.

Hay que destacar que un elemento importante en este giro fascista es la creciente atracción que ejerce sobre estos sectores la figura de Vladimir Putin. Con su autoritarismo, su nacionalismo, su racismo, su homofobia… Putin tiene cada vez más fans entre los nazis occidentales, y él cultiva activamente sus relaciones con ellos.

La izquierda y los nazis pro rusos

Esto es lógico y coherente entre los fascistas. Lo que no lo es el amplio apoyo mostrado hacia el bando ruso dentro de la izquierda occidental, sobre todo entre los partidos comunistas. Incluso, según informa una página web de este entorno, bajo el título “Brigadistas internacionales españoles se unen a milicias antifascistas de Ucrania”:

“Activistas de varios países, entre los que se encuentran, además de España, Italia, Rusia, Francia, Canadá y Polonia, han acudido a la ciudad de Donetsk, capital de la República Popular de Donetsk, para unirse a sus milicias o dar apoyo logístico y humanitario, según afirmó Paul Gubariov, gobernador de la región alzada en su página de Facebook.

“Según recoge Al-Manar, Grupo de Comunicación Libanés, los voluntarios, que podrían tomar parte en combates contra las tropas ucranianas, estarán bajo el mando de Igor Strelkov, jefe de las Fuerzas Armadas de la República Popular de Donetsk. Las autoridades de la región han llamado directamente a la formación de unas ‘Brigadas Internacionales’.”

Son los mismos Gubariov/Gubarev y Strelkov a los que se acaba de hacer referencia.

Una página de Facebook que promueve estas “Brigadas Internacionales”, con el nombre Internacionalistas36, cita, sin crítica ni comentario alguno, a Gubarev: “Es por eso que hago esta predicción firme: no sólo alcanzaremos Kiev, sino que también llegaremos hasta Lviv, y estrangularemos a esta escoria para que los ucranianos se olviden de Bandera, Shukhevych y el fundamentalismo nacionalista ucraniano durante otros 300 o 400 años.” [Traducción sacada de la fuente italiana]. Todo esto adornado con la bandera confederada.

Dejémoslo claro: una página “antifascista” difunde las declaraciones de un nacionalista ruso, un nazi, que anuncia su intención de tomar todo el territorio de Ucrania bajo control ruso, y eliminar durante 3 o 4 siglos los anhelos nacionales del pueblo ucraniano. Este tipo de declaración ahonda las divisiones dentro de la población de Ucrania, y fortalece a los fascistas de Pravy Sektor, ayudándolos a presentarse como la única fuerza capaz de defender a los ucraniano hablantes, de los otros fascistas. La izquierda no debería fomentar estas declaraciones, y aún menos luchar con armas en la mano para hacerlas realidad.

Los supuestos brigadistas internacionales se han puesto bajo las órdenes militares de un fan de la contrarrevolución rusa de 1918-19 y protagonista de las barbaridades cometidas por Rusia contra el pueblo checheno, así como bajo el control político de un nazi.

El acto más reciente de esta historia es que el grupo italiano Banda Bassotti ha anunciado su intención de realizar una gira “antifascista” por la región, y busca colaboraciones económicas para hacerla posible. La gira sería imposible sin la aprobación de la “República Popular de Donetsk”, es decir del nazi Gubarev. Sería una locura intentar denunciar en estos conciertos a los nazis del bando pro ruso, y no hay indicio alguno de que lo piensen hacer. En otras palabras, sean cuales sean las intenciones de sus organizadores, el efecto político del concierto no será combatir el fascismo, sino apoyar a un bando dirigido por fascistas, frente a otro.

Contra todo fascismo, sea cual sea su bandera

Un movimiento antifascista coherente debe oponerse al fascismo, sea cual sea su bandera. Unitat Contra el Feixisme i el Racisme ha dejado claro que no sólo se opone al fascismo españolista, sino también a los grupúsculos de fascistas catalanistas. Aunque los nazis fuesen un elemento marginal en el bando pro ruso, una posición coherente antifascista respecto a Ucrania implicaría denunciar el fascismo de ambos bandos. Y como hemos visto, la influencia de la extrema derecha en la “República Popular de Donetsk” no es nada marginal.

Nada de esto debería hacernos olvidar lo terribles que son los grupos nazis de Pravy Sektor y los fascistas trajeados de Svoboda, en el bando de Kiev. Sigue habiendo nazis occidentales dentro de este bando. Pero no hay indicios de que nadie en la izquierda o en el movimiento antifascista les brinde su apoyo. En cambio, con los nazis del bando pro ruso, hay confusiones graves y peligrosas dentro de la propia izquierda occidental.

Debemos ser capaces de denunciar a todos los sectores fascistas implicados y no tomar partido a favor de unos nazis contra otros.

http://davidkarvala.blogspot.com.es/2014/08/ucrania-contra-el-fascismo-b

http://barcelona.indymedia.org/newswire/display/487627/index.php



Ucrania: el anarquismo en el contexto de guerra civil

El viernes 2 de mayo la Casa de los Sindicatos en Odessa fue incendiada. Un total de al menos 42 personas perdieron la vida durante los enfrentamientos en la ciudad, la mayoría de ellas en el incendio y las otras en peleas callejeras. Hay un excelente testimonio en ruso de un testigo presencial de los hechos disponible aquí.

Los acontecimientos comenzaron a desarrollarse cuando combatientes armados pro-rusos AntiMaidan atacaron una manifestación organizada por ultras de fútbol con simpatías nacionalistas. En el ataque hubo muertes, pero pronto los pro-rusos fueron superados. Huyeron de vuelta a su campamento de protesta en la plaza Kulikovo Pole, pero los manifestantes pro-Kiev los siguieron y prendieron fuego al campamento de protesta. Los pro-rusos escaparon a la Casa de los Sindicatos, que en poco tiempo fue incendiada. La propagación del fuego puede verse en este vídeo. A partir del segundo minuto se puede ver una llama tras una ventana cerrada, por lo que es posible que alguno de los incendios fueran iniciados desde el interior. Por ejemplo debido a los accidentes con cócteles molotov que fueron utilizados por ambos bandos durante la lucha. Sin embargo también se puede ver nacionalistas pro-ucranianos lanzando cócteles molotov, lo que les hace al menos parcialmente responsables del fuego.

Hay dudas sobre si el grupo central de pro-rusos que atacaron la manifestación con armas de fuego eran provocadores externos. Pero es cierto que en la Casa de los Sindicatos había gente que nada tenían que ver con el ataque. En una serie de fotografías se puede ver a policías que protegen el núcleo de los atacantes. De todos modos la policía fue muy pasiva durante el incendio, y no interfirió en los acontecimientos. Incluso si la policía no formó parte de una conspiración, por lo menos, actuaron con una absoluta falta de profesionalidad.

Durante el fin de semana tropas del gobierno central y “federalistas” locales habían estado librando una guerra en la ciudad de Kramatorsk en la Ucrania del este. Esto quiere decir que lo que está sucediendo en Ucrania puede ya ser considerado una guerra civil. En las próximas semanas se esclarecerá hasta donde se extenderá la guerra y si Rusia va a interferir.

Me considero un experto en el contexto ruso porque viví en Moscú durante más de 12 años, pero esto no quiere decir que sea un experto en temas ucranianos. Sólo he visitado el país en tres ocasiones en los últimos años, y tengo poco más de 20 amigos allí. Sin embargo, habiéndome familiarizado con Ucrania, comprendí rápidamente que podría ser el escenario de una posible guerra civil. Todos mis amigos ucranianos, sin embargo, estaban absolutamente seguros de que aquello era imposible. A pesar de todas las diferencias entre la Ucrania del este y del oeste, nadie estaba dispuesto a matar en su nombre. Estaban convencidos de que Ucrania nunca podría convertirse en otra Yugoslavia. Todos ellos tenía conocidos, amigos y seres queridos a ambos lados del río Dniéper, y de habla ucraniana y rusa. Pero si uno sólo tiene en cuenta sus propios amigos, cae en la trampa de diferencias de escala, ignorando los mecanismos que generan odio a gran escala.

La guerra no requiere odio personal entre las personas, las razones geopolíticas y económicas son suficientes. Y en Ucrania los intereses geopolíticos son mucho mayores que en Yugoslavia. Si alguien tiene interés en inflamar el odio o la guerra étnica, con un pequeño roce étnico es suficiente. Unos pocos abusos, asesinatos y secuestros, y todo el mundo estará listo para la batalla. Esto ha funcionado ahora en Ucrania, al igual que anteriormente en muchos otros lugares.

Por el momento la “izquierda” occidental parece estar desorientada en relación con la situación en el país. Es porque la “izquierda”, en términos generales, no es un concepto muy útil en la antigua Unión Soviética, ya que puede significar cualquier cosa, desde los socialdemócratas y los anarquistas, a estalinistas que apoyan a Putin. Personalmente prefiero escribir siempre la palabra entre comillas. Me identifico con los anarquistas, no con la “izquierda”, ya que, desde hace bastante tiempo los anarquistas han sido la única fuerza política en Rusia, que unía el espíritu de oposición contra el racismo, el sexismo y la homofobia a la ética de la igualdad social. Hasta hace muy poco no había mucha “nueva izquierda” de tipo occidental en Rusia, con la excepción de un puñado de trotskistas .

Una división dentro de la “izquierda” en Ucrania es completamente predecible y hasta necesaria. En Járkiv la organización callejera estalinista “Borotba” (“Lucha”) ha estado en el lado opuesto de los anarquistas. En esta región de la antigua Unión Soviética, el 99,9 % de la “izquierda” siempre apoyará el imperialismo por el bien de “estar con el pueblo”. Ya es hora de que los anarquistas rechacen la etiqueta de “izquierda”. Nosotros no tenemos nada en común con esa gente.

Pero los anarquistas también pueden ser fácilmente manipulados con palabras de moda tales como “autoorganización” y “democracia directa”. Por ejemplo Boris Kagarlitsky, un intelectual ruso ampliamente conocido entre la “izquierda” occidental y un invitado frecuente de los Foros Sociales Mundiales, ha encontrado terreno fértil en el este por el uso de estas palabras de moda.

Al parecer los anarquistas de Ucrania y Rusia no fueron capaces de prever el desarrollo de los acontecimientos que han conducido a la guerra civil. El movimiento Maidan sólo se había debatido desde el punto de vista de que podría ofrecer algo mejor que el régimen de Yanukovich. No se esperaba que Rusia reaccionase a un victoria del Maidan fomentando de manera consciente el conflicto, y que la situación eventualmente pudiese llegar a una guerra civil.

Mientras que Rusia es el principal proveedor de maquinaria de propaganda y armas del conflicto, los países occidentales no lo están haciendo mucho mejor, ya que sólo reconocen los intereses del nuevo gobierno en Kiev y presentan al movimiento de Ucrania del este como unas simples marionetas de Rusia. El brazo armado de los “federalistas” son sin duda títeres del Kremlin, pero si no fuera por el descontento generalizado y las protestas contra el nuevo régimen en Kiev, no habría aparecido este brazo armado.

No creo que una guerra civil sea el objetivo del Kremlin. En primer lugar quería desestabilizar Ucrania al máximo con el fin de que Kiev renunciase a cualquier intento de recuperar el control de Crimea. Ahora la situación está fuera del control del Kremlin, y puede que tenga que enviar tropas regulares a Ucrania con el fin de cumplir con la promesa de apoyo que ha dado a los “federalistas”.

El gobierno de Kiev ha dado tantos “ultimátums finales” que fueron rápidamente olvidados, y ha anunciado tantas “operaciones antiterroristas” inexistentes, que es evidente que tiene muy pocas tropas listas para la batalla. En realidad las tropas del gobierno central han pasado unas cuantas veces a la acción con resultados tragicómicos. Por lo tanto el gobierno entiende que todavía se cuestiona si tendría éxito en un guerra civil a gran escala. Sin embargo, también entiende que la guerra puede ayudar a disciplinar la sociedad, estabilizar el nuevo orden y relegar las promesas dadas al Maidan al olvido. Con el tiempo ambas partes han llegado a comprender que podría ser necesario para sus intereses desencadenar una guerra a gran escala, aunque no hubiera sido el plan inicial.
Los desacuerdos dentro del movimiento anarquista

En el transcurso de los acontecimientos los movimientos anarquistas de Ucrania y Rusia se han dividido en tres partes diferentes. El primer grupo se ha concentrado en producir declaraciones para Internet, en contra de ambos lados del conflicto. Para ellos el mantenerse fuera de cualquier proceso social es casi un principio y sólo quieren hacer seguimiento y evaluar. La participación en la protesta social no es su objetivo, ya que prefieren mantener sus manos limpias. Como en cada proceso participan o los liberales repugnantes, los odiados nacionalistas, los horribles estalinistas, o los tres al mismo tiempo, u otros indeseables, uno no puede participar nunca plenamente en nada y la única alternativa es quedarse en casa y publicar declaraciones en Internet escribiendo cómo todo va de mal en peor. Sin embargo, la mayoría del tiempo estas declaraciones son sólo obvias banalidades.

El segundo grupo lo componen los que se entusiasmaron con todo el espectáculo de los disturbios (“riot porn”) y la violencia contra la policía de Kiev, sin tener en cuenta quién ejecutaba esta violencia y en interés de quién. Ciertos antifascistas incluso llegaron tan lejos que empezaron a defender la “unidad nacional” en el Maidan, y amenazaron a algunos anarquistas de Kiev por sus críticas al Maidan y su negativa a participar. La mayoría de esta gente son sólo fans de la violencia contra la policía sin ningún marco teórico, pero algunos quieren darle al Maidan un imaginario sabor antiautoritario, equiparando la junta general del Maidan (“Veche”) con los consejos revolucionarios establecidos durante las revoluciones del siglo XX. Basan esta afirmación en las demandas sociales ocasionalmente presentadas en el Maidan, pero estas demandas siempre han sido marginales dentro de la agenda del Maidan.

Una de estas demandas marginales fue la propuesta de que los oligarcas paguen una décima parte de sus ingresos en impuestos, lo cual, en general, correspondía con las ideas del populismo nacionalista. Sin embargo, las demandas del Maidan de Kiev estaban muy lejos de exigir que los oligarcas devolvieran los miles de millones robados a la sociedad. En Vinnytsa y Zhitomir hubo un intento de expropiar fábricas de propiedad de capital alemán, pero fue el único caso que conozco que intentó ir más allá del contexto nacional-liberal.

En cualquier caso, el problema principal en el Maidan no era la ausencia de una agenda social y de democracia directa, sino el hecho de que la gente ni siquiera lo exigía. Incluso aunque todas las participantes repetían que no querían otra “revolución naranja”, como en 2004, ni que volviese Yulia Timoshenko, al final del día, el magnate del chocolate Poroshenko y el boxeador Vitaly Klichko están liderando las encuestas. Ésta fue la elección del pueblo una vez se cansaron de la vía revolucionaria, tal como la proponían los nacionalistas radicales de “Pravy Sektor” (Sector de Derechas). A partir de ahora la gente quiere volver a “la vida normal y corriente”, a la vida de antes de Yanukovich, y no están dispuestos a hacer los sacrificios que los nuevos acontecimientos revolucionarios exigen. La democracia representativa es, en efecto, como una hidra, si cortas una cabeza, dos crecerán en su lugar.

Sin embargo, ninguno de los temores de “golpe de estado fascista” se han materializado.

Los fascistas ganaron muy poco poder real, y en Ucrania su papel histórico es ser los soldados de asalto para las reformas liberales que exige el FMI y la Unión Europea – es decir, recortes de pensiones, la subida de más de cinco veces del precio de consumo de gas, y otras medidas. El fascismo en Ucrania tiene una larga tradición, pero ha sido incapaz de poner en marcha su propio programa en la ola revolucionaria. Es muy probable que el partido “Svoboda” (“Libertad”) se haya desacreditado por completo ante sus votantes.

Pero cualquiera que hubiera tratado de intervenir, anarquistas incluidos, habría encontrado el mismo destino – es decir, ser marginalizado después de todo el esfuerzo. Durante las protestas, anarquistas y la “izquierda” miraban hacia el Sector de Derechas con envidia, pero al final de todo la visibilidad y notoriedad, por las que pagaron un alto precio, no ha sido suficiente para ayudar al Sector de Derechas a ganar una influencia real.

Si los anarquistas de Kiev hubieran escogido la posición de “observadores neutrales” después de que Yanukovich disparase a los manifestantes, los habría desacreditado completamente. Si después de ser fusilados, la clase obrera, o más exactamente “el pueblo”, es decir, la clase obrera junto con la capa más baja de la burguesía, no hubieran derrocado a Yanukovich, la sociedad ucraniana caería en un sueño letárgico, experimentado ya en la actualidad por las sociedades rusa y bielorrusa. Obviamente, después de la masacre no había otra opción posible excepto derrocar el poder, no importa lo que viniera en su lugar. Los anarquistas de Kiev estaban en posición de influir significativamente en la situación, pero mantenerse al margen ya no era una opción.

Y así llegamos a la tercera posición adoptada por anarquistas, la “centrista” – entre el afán por acción sin pensamiento previo y las declaraciones “neutrales” en Internet. El grupo de los anarquistas realistas entendió, que incluso si las protestas del Maidan prácticamente carecían de un programa positivo significativo, algo había que hacer o en el futuro sería terrible .
Los límites de la intervención

Los anarquistas de Kiev participaron en una serie de iniciativas importantes durante la oleada revolucionaria – en primer lugar, la ocupación del Ministerio de Educación, y el asalto contra la Oficina de Inmigración por parte del grupo local de “No Border”, que estaba buscando pruebas de cooperación ilegal con los servicios de seguridad de países extranjeros. Pero la intervención anarquista más exitosa fue la de Járkiv, donde el Maidan era relativamente débil, pero también más libre de influencia nacionalista.

Sin embargo, este centrismo tiene sus propios problemas. Por un lado, puedes ayudar sin querer a que las fuerzas equivocadas ganen poder, también desacreditando la protesta radical. Un segundo problema sería que podrías terminar luchando en una guerra que no es la tuya. Cuando el AntiMaidan atacó el Maidan en Járkiv, su enemigo imaginario no fueron los anarquistas, sino la OTAN, la UE o los fascistas occidentales de Ucrania. Ya que los anarquistas se habían unido al Maidan, habría sido una cobardía abandonar la lucha una vez comenzada. Así, los anarquistas acabaron luchando codo con codo con los liberales y fascistas. No quiero criticar a los anarquistas de Járkiv; después de todo, lo que hicieron fue, tal vez, el intento más serio entre los anarquistas ucranianos de influir en el trascurso de los acontecimientos, pero ésta apenas era su lucha, y éstos no eran en absoluto los aliados que querían.

Y así llega el momento en que la deserción se convierte en imperativo, y es cuando comienza la guerra civil. Hasta ahora todavía es demasiado pronto para hacer una evaluación definitiva de los intentos anarquistas por influir en el Maidan, y tras el comienzo de una guerra civil, el Maidan ya no juega ningún papel. A partir de ahora, las asambleas se convertirán en ejército, y los rifles de asalto reemplazarán los cócteles molotov. La disciplina militar reemplazará la organización espontánea.

Algunos partidarios de la organización ucraniana “Borotba” y el Frente de Izquierda rusa han declarado que están tratando de hacer las mismas cosas que los anarquistas hicieron en el Maidan, es decir, protestar directamente por demandas sociales. Pero el AntiMaidan no tiene estructuras de democracia directa, ni siquiera distorsionadas. Adoptaron rápidamente el modelo de las organizaciones jerárquicas, militares. El liderazgo del AntiMaidan se compone de ex-agentes de policía y de la reserva del ejército. No intenta ejercer influencia a través de las masas, sino con el poder militar y las armas. Esto tiene mucho sentido, teniendo en cuenta que según una reciente encuesta incluso en la zona más pro-“federalista”, en Lugansk, apenas un 24 % de la población está a favor de la toma armada de estructuras gubernamentales. Es decir, el AntiMaidan no puede alcanzar la victoria a través de manifestaciones masivas.

Considerando que en su esencia el Maidan era una protesta liberal de clase media y nacionalista, con el apoyo de parte de la burguesía, el AntiMaidan es de tendencia puramente contra-revolucionaria. Por supuesto que el AntiMaidan tiene sus bases populares. Un intento anarquista de intervenir en el movimiento significaría apoyar el enfoque soviético e imperialista. El Partido Comunista de la Federación Rusa, Borotba, el Frente de Izquierda Ruso y Boris Kagarlitsky se han sumado a este sector chovinista soviético. Intervenir en el Maidan sólo tenía sentido siempre y cuando el enemigo fueran las fuerzas de policía Berkut y matones a sueldo. Cuando los oponentes son participantes del AntiMaidan desorientados, ya no tiene sentido luchar en las calles.

Cuando se mira a ambos lados del conflicto se puede ver una tendencia peligrosa, con la que cada anarquista y antiautoritario se enfrentará en el futuro: la recuperación de la retórica y terminología anti- autoritaria para fines de ideologías jerárquicas. Por un lado tenemos a los “nacionalistas autónomos”, que han encontrado la simpatía entre muchos anarquistas, y, por otro, los intelectuales como Boris Kagarlitsky. Ambos lados caracterizan facciones en guerra con atributos tales como “democracia directa” y “autoorganización”. En realidad, estas características están, o bien, presentes de una forma distorsionada, o no están presentes en absoluto. Cuando dos diferentes sabores de nacionalismo son “autorganizados” con el fin de mutilarse y asesinarse entre sí, no hay nada que celebrar. Tras los acontecimientos en Ucrania, está claro que los anarquistas deben explicar al mundo la diferencia esencial entre la “autoorganización” y la autoorganización.

Según la encuesta de opinión a la que se hace referencia más arriba, en la Ucrania del este como conjunto sólo el 12 % de la población apoya las acciones armadas de los “federalistas”, mientras que al gobierno de Kiev le apoya un 30 %. El restante 58 % no apoya a ninguno de ellos, y en condiciones de guerra civil, esta es la mayoría con la que debemos contar. Debemos alentar la deserción y la prevención de conflictos. En cualquier otra situación, y si los anarquistas tuvieran más influencia, podríamos formar unidades independientes en contra de ambas facciones beligerantes.

Civiles desarmados han detenido baños de sangre en varios lugares moviéndose entre las tropas como escudos humanos. Si no fuera por este tipo de desobediencia civil, una guerra a gran escala habría estallado mucho antes. Deberíamos apoyar este movimiento y tratar de dirigirlo al mismo tiempo contra los “Federalistas” y las tropas del gobierno. En caso de que Rusia reaccionase, ya sea mediante la ocupación de partes Ucrania del este, o el país en su conjunto, podríamos tomar el ejemplo de los partisanos anarquistas de la época de la Segunda Guerra Mundial en Francia e Italia. Bajo tales condiciones, el principal enemigo es el ejército de ocupación, que generaría muy rápidamente en toda la población gran hostilidad hacia el invasor. Pero también es necesario mantener la máxima distancia de los elementos nacionalistas de la resistencia, pues cualquier alianza con ellos dificultaría que anarquistas realizasen su propio programa en el marco de la resistencia.

Los acontecimientos de Odessa son una tragedia, y es posible que entre las que murieron en la Casa de los Sindicatos también hubo personas que no participaron en la escalada de violencia. Las personas que lanzaron cócteles molotov al edificio debían haber entendido las consecuencias. Aún cuando el incendio no fue exclusivamente su culpa, no fue por falta de intentos.

En caso de que la guerra civil se extienda, estas muertes son sólo el comienzo. No cabe duda de que en ambos lados la mayoría sólo quiere una vida mejor para los suyos y su tierra, y que muchos odian a los gobiernos y oligarcas en igual medida. Cuantas más personas sinceramente ingenuas mueran, mayor será la presión para apoyar a una de las facciones en la guerra, y debemos luchar contra esta presión.

Aunque en ciertas ocasiones creemos que puede valer la pena respirar gases lacrimógenos o sentir la porra policial en una revolución burguesa, no tiene ningún sentido en absoluto morir en una guerra civil entre dos bandos igualmente burgueses y nacionalistas. No sería otro Maidan, sino algo completamente diferente. Ninguna sangre, anarquista o de cualquier otro, debería derramarse por esta estupidez.

Antti Rautiainen

http://barcelona.indymedia.org/newswire/display/487609/index.php



URGENTE GUERRA CIVIL. Situacion compañerxs en Ucrania

Situacion de extrema gravedad para nuestrxs compas y los movimientos sociales en Ucrania y Rusia. Solidaridad ya!

En primer lugar por favor difundir esto en todos los foros y redes social. Está circulando un llamamiento a la incorporacion en las milicias de Novorusia y páginas antifascistas y estalinistas lo están secundando de forma irresponsable e indocumentada.

Siguiendo los contactos aparecidos en estas páginas para ver su credibilidad, nos envían un formulario para rellenar con nuestros datos personales, en él nos comentan que para la incorporación habría que llegar a rusia y presnetarse en ¡la comisaría! de Rostov del Don. El coronel al mando de las milicias en el este de ucrania es un ex-agente reconocido de Rusia y oficial veterano de Chechenia y otros conflictos, relacionado con crimenes de guerra contra la población civil. Strelkov, forma parte de organizaciones nacionalsocialistas rusas y es un nacionalista «blanquista» (seguidor de los oficiales zaristas que se enfrentaron a los revolucioanrios en 1917) que desde hace años está relacinándose con diferentes grupusculos estalinistas nacionalistas rusos y eslavos (nacional-bolcheviques).

Actualmente las incipientes repúblicas federalistas se encontrarían unificadas bajo un estado, Novorussia, Nueva rusia, y se habla de asesinatos de otros líderes politicos y militares en una lucha de poderes de los responsables militares de estas milicias, cuya composicion y alineamiento se nos escapan, pues no hay nada de informacion verificable que nos llegue.

Obviamente la resistencia ante la Guardia Nacional, que engloba a diferentes grupos y paramilitares nacionalistas y neonazis germanófilos ucranianos tiene un componente popular y antifascista, pero está en manos de agentes rusos y políticos «comunistas» miembros del anterior gobierno. Tenemos noticia de voluntarios «antifascistas» polacos en la milicias, y se está denunciando que en realidad son un conocido grupo paramilitar nacional-bolchevique polaco. Tambien está publicado en las propias paginas «oficiales» de las milicias la incorporación de «antifascistas» serbios, 200, que habrían formado una columna de brigadistas internacionales… en realidad son chetniks serbios, mercenarios-paramilitares recordados por las matanzas de la guerra de yugoslavia.

Los partidos comunistas locales, para nada «alternativos» ni de «base», con relaciones con el establishment ruso y parte del ejercito y policia ucranianos que cambiaron de bando ante el golpe militar estarían formando milicias propias y llamando a voluntarios a traves de dudosos partidos estalinistas europeos.

Activistas que habrían viajado a la zona están denunciando secuestros e interrogatorios por parte del «Ejercito de Novorusia» y advierten que en la zona no existe ya ningún proceso asambleario o popular de base, sólo militarizacion, ejército… En otras partes de ucrania compañerxs anarquistas se encontrarían en una situación confusa, enfrentandose en algunos lugares al movimeinto «antimaidan» dirigido por organizaciones estalisnitas como «Borotba», hasta entonces sectarias y anecdóticas en la convulsión política de los ultimos años. En otras zonas se estarían planteando abiertamente la resistencia armada junto a sectores de base que han participado en las protestas antigubernamentales, resistencia a tres bandos frente a los paramilitares nazis ucranianos, la policia y el ejercito gubernamental (hay desapariciones y detenciones selectivas) y a su vez ante nacionalistas prorrusos y estalinistas de los partidos comunistas afines al anterior gobierno. En esta confusión compañerxs se habrían visto luchando en alguna situacion,»codo con codo» con nacionalistas autónomos, nazis de base que participaron en el Maidan y que ahora se estarían enfrentando a su vez, con los nazis que también participaron y que ahora han sido encuadrados en el ejercito gubernamental. Esto está siendo aprovechado por los poderes prorrusos para cargar contra los anarquistas como aliados de los neonazis ucranianos y marionetas de EEUU y la UE, principales financiadores del golpe de estado fascista en Kiev.

La prensa ya señala a 4 españoles como brigadistas y a muchos mas europeos ¿cual es su situación? Recordemos el apoyo recibido en el 36… ¿Cómo actuaremos ahora nosotrxs?

Por favor, la situación es extremadamente grave, hemos abierto esta dirección de correo para poder intercambiar/recibir cualquier información:

solidaridadanarquista (at) autistici.org

http://barcelona.indymedia.org/newswire/display/487606/index.php

One thought on “Ucrania: Contra el fascismo bajo todas las banderas”
  1. Ucrania: Contra el fascismo bajo todas las banderas
    En Ucrania hay 80 por ciento libros en ruso musica rusa Los rusos los que viven en Ucrania tienen todos los derechos mismos que ucranianos Gobierno de Rusia arma a los milicias terroristas para conquistar lentamente tierra sud este de Ucrania rica en recursos Los rusoablantes de Ucrania qui representan 60 por cietos de la poblacion no viven bajo miedo fascista Ademas gogierno de Rusia continua armando y apoyando al cruel ejercito nazi de Nueva Rusia No es resistencia antifashista son conquistadores y nazis rusos

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