«Pocos movimientos revolucionarios de los años sesenta han destilado tanto glamour underground como el Partido de las Panteras Negras, sin embargo, su trayectoria dista mucho de un desfile de moda. Las Panteras crearon uno de los programas sociales de regeneración de los barrios pobres de las grandes ciudades norteamericanas más ambiciosos de su época y fueron el núcleo de una coalición de movimientos revolucionarios con una fuerte implantación étnica y social que llegó a tener cierto peso en la vida pública estadounidense, aunque sólo fuera como amenaza al statu quo. El resultado de la aventura revolucionaria tampoco fue muy chic: más de cuarenta muertos por arma de fuego y cientos de encarcelados».

Aun cuando los conceptos políticos del Grupo Tortuga tienen, por el momento, poco que ver con los del partidario de la lucha armada Partido Pantera Negra U.S.A., creo que la figura del artista revolucionario Emory Douglas tiene interés dentro de estas páginas. De hecho, creo que tiene interés para cualquier persona sensible. Junto a exposiciones retrospectivas realizadas en México, la editorial Atlas dedicó un libro a la obra de Emory Douglas, «El arte revolucionario de Emory Douglas», de donde se han tomado los textos e imágenes que siguen (Crates).

Emory Douglas ha sido un incansable artista revolucionario, caricaturista político a quien le importaba absolutamente poco la censura del Estado. Demostró en las páginas del periódico The Black Panther su inconformidad y desenfado hacía un puñado de caníbales políticos que manoseaban y ultrajaban a los sectores más vulnerables.
En sus ilustraciones Emory retrata de forma contundente y sin tapujos el otro color de la cultura americana, el color de la raza negra, a quienes se puede ver a todas luces y sin cortinas, ocupando los espacios ya sea en escritos o con dibujos. Con el progreso bien planteado en sus mentes, las Panteras Negras supieron combatir a la tiranía.

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Danny Glover . Cuando uno piensa en Emory Douglas, viene a la mente su manera de ser cálida y gentil. Es muy sencillo y callado, casi tímido. La sonrisa llega primero, antes que cualquier palabra. Es difícil imaginarse que algunas de las imágenes que creó devinieron legendarias y hasta en cierto sentido icónicas.

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Recuerdo aquellas imágenes. Sam Napier, el encargado de la circulación del periódico The Black Panther, y yo desayunábamos siempre en un pequeño restaurante en la esquina de Ellis y Fillmore. Antes de vender los ejemplares, los Panteras iban y los pegaban en las paredes de la comunidad. Consideraban que la comunidad era su galería. En cierto sentido es una analogía apropiada. Eran imágenes que la comunidad acogía con entusiasmo, muy acertadas y adecuadas a la lucha inmediata de estos tiempos; es así que un sentido de autodeterminación surgió a partir de esas imágenes que Emory creó.

Cuando pienso en ello, veo que existía un sentimiento de inmediatez en el arte de Emory. Por supuesto, estamos hablando de usar el arte en su forma más elemental, con el objetivo de llevar a las personas a cierto lugar; al llevarlas ahí, también se define y se legitima el espacio en que se encuentran. Desde el punto de vista del estudio del arte es realmente fascinante porque no era sólo su arte individual, era además un arte colectivo. Eso es lo que debería ser el arte colectivo, y el arte de Emory mostraba una forma de energía colectiva.

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… Por ejemplo, sus primeras obras artísticas para el periódico The Black Panther, en cierto sentido definieron a los policías como cerdos y por tanto el periódico del partido tenía una imagen gráfica de ellos como tales. Cuando uno analiza la brutal respuesta por parte de la policía a esa expresión, constata que ésta corroboró la imagen misma.
Por ello, cuando rememoro aquellas primeras imágenes, pienso que, por un lado, la caracterización iba hasta cierto punto de la mano con la definición. Pero fueron los jóvenes los que en cierta forma incorporaron aquellas imágenes, y fue una vez incorporadas que tuvieron algún grado de credibilidad. Creo recordar la credibilidad que respaldaba ese trabajo.

Por supuesto, cuando uno usa las frases: «¡Abajo el cerdo! ¡Abajo el cerdo!», se crea otro lenguaje. Y el arte mismo reflejaba el lenguaje que se estaba creando. Por tanto, el lenguaje se convirtió en parte del discurso. Ahora, si eres un policía, ¿cómo te sientes con esto? Existe por un lado la reacción de hostilidad e ira, pero al mismo tiempo, ¿cómo comienzas a cuestionarte tu papel en toda esta situación, si las personas con las cuáles interactúas te han definido a través del arte de Emory?

Ciertamente el arte y las imágenes que creó Emory Douglas desempeñaron un papel importante en todo ese proceso que a su vez logró infundir un sentimiento de poder y posicionamiento sociales. Y estoy seguro que eso nos hizo ser mejores.

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Bobby Seale . Emory Douglas estuvo presente durante los días de la fundación del Partido Pantera Negra en la Casa Negra de Eldridge Cleaver, en San Francisco, a principios de 1967. Luego de una reunión de planificación en esa misma ciudad para proveer de una escolta armada a la hermana Betty Shabazz -la viuda de Malcolm X-. Emory nos pidió a Huey Newton y a mí unirse a nuestra organización. Sin embargo, no se involucró en nuestro partido hasta un tiempo después, cuando Huey y yo acordamos hacer a Eldridge Cleaver ministro de información. Cleaver inmediatamente quisó que Emory Douglas trabajase con él como artista revolucionario. Emory dijo en ese mismo momento: «¡Muy bien, sí, genial! Me uniré al Partido Pantera Negra por la Autodefensa ahora mismo, esta noche». Y dije: «¡Justo a tiempo!».Nuestra conversación al principio fue sobre las pautas de diseño que le di a Emory para el periódico The Black Panther: «Servicio de Noticias para la Comunidad Negra».

Fui yo quien fundó el periódico del Partido Pantera Negra, y con Big Man Elbert Howard (quien luego se convirtió en nuestro viceministro de Información) y L’il Bobby Hutton redactamos, diseñamos, mecanografiamos, hicimos mil copias del primer número del periódico The Black Panther. Fue Emory el que dio las pautas de diseño del siguiente número para imprimirlo en una prensa de rodillo y en papel de prensa verdadero. Mientras yo estaba interesado en técnicas de diseño y en la necesidad de obtener más fotografías para el próximo número, Emory comenzó a explicarme cómo podríamos usar las ilustraciones y el arte, cómo podríamos insertar mucho arte que representase nuestra causa y nuestro Programa y Plataforma de Diez Puntos.

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En el tercer número, antes de que acuñáramos y popularizásemos el término «cerdo» -que se refiere a «la policía que ocupa nuestra comunidad como las tropas extranjeras ocupan un territorio»-, Emory fue la clave de nuestra urgente necesidad de contrarrestar la campaña «Apoya a tu policía local»-. Tomó un dibujo de un cerdo con hocico y cuatro patas y le dibujó una gorra de policía, una placa con forma de estrella, un cinturón con revolver y todo. Cuando nos mostró el diseño, no encontramos pasmados ante la habilidad artística de Emory… Emory empalmó la hoja con el diseño y le puso la leyenda «Apoya a tu policía local»… «Cerdo» se convirtió en sinónimo de la imagen de Emory de la policía -o de un político dando órdenes- que trataba brutalmente a las personas y violaba los derechos constitucionales de los manifestantes pacíficos. Si le explicabas a Emory tu asunto o dilema, antes de que te pudieras dar cuenta ya había hecho una caricatura.

Más adelante le sugerí a Emory que fuese nuestro ministro de Cultura durante mi reorganización del partido, luego del arresto de Huey Newton en octubre de 1967 y mi cumplimiento de una pena de prisión de seis meses por nuestra protesta en la capital del Estado de California. Luego se convirtió en portavoz del partido justo después de mi detención.

Emory comprendió claramente en ese momento que lo más importante que había que preservar, en medio de la opresión racista manifiesta, era nuestra cultura revolucionaria, que trataba de la necesidad de brindar a las personas poder económico, político y social… El gusto artístico de Emory Douglas fue el reflejo humanístico y revolucionario de la atmósfera de aquellos años, de nuestras aspiraciones y de las demandas de nuestros derechos constitucionales y democráticos durante del auge del Partido Pantera Negra, durante la primavera de 1967 hasta finales de los años setenta.

Cuando nuestro periódico del Partido Pantera Negra circulaba con más de cuatrocientas mil copias en el momento de mayor distribución semanal, la responsabilidad de Emory era terminarlo a tiempo. Fueron las imágenes de Emory las que en mayor medida llegaron al manifestante promedio y al organizador de base para ayudarles a definir quiénes y qué eran nuestros opresores… Las imágenes de Nixon, los políticos avaros junto a J. Edgar Hoover y los titanes de la avaricia corporativa. Imágenes de personas luchando, defendiéndose a sí mismas, y las muertes de algunos de aquellos que equivocadamente atacaron a nuestro pueblo…

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Todas las imágenes reunidas en este libro son las obras que definieron las metas y objetivos de nuestro Partido Pantera Negra. Como se ejemplifica en nuestra consigna sinérgica: ¡Todo el poder para todo el pueblo! ¡Poder para el pueblo – ahora! ¡Hacia un Mundo Futuro de Humanismo Cooperativo!

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* Para saber más. – Libros:

Nación Negra, Poder Negro / José Manuel Roca

Una autobiografía / Assata Shakur

Un acto de Estado : la ejecución de Martin Luther King / William F. Pepper

Películas:

Black Panthers / Agnes Varda

The Black Power Mixtape / Göran Olsson

*

Dedico el picado de estos textos a los manifestantes de Nantes que han sufrido la brutalidad policial por protestar contra la brutalidad policial. – «La Policía francesa dispersó con cañones de agua y gases lacrimógenos a los manifestantes que salieron a las calles de Nantes para protestar contra el abuso policial. La movilización fue convocada en homenaje al activista ambiental Remi Fraisse, un joven que murió a causa de una granada supuestamente lanzada por un policía en una marcha contra el proyecto Sivensm, en el sur de Francia».

2 thoughts on “Pantera Negra: El arte revolucionario de Emory Douglas”
  1. Pantera Negra: El arte revolucionario de Emory Douglas
    La historia de los Pantera Negra también incluye lecciones sobre las salidas electorales para los movimientos sociales – y una de ellas, según el libro «Nación negra – Poder negro» que se cita arriba, tiene que ver con Bobby Seale, uno de los autores de los textos. Transcribo:

    «La vocación revolucionaria, el pensar en las drásticas transformaciones del día de mañana, y acometer las estrictas tareas de formación y agitación política no impidieron al Partido Pantera Negra adoptar una estrategia radicalmente reformista pensando en el presente, para atender las necesidades inmediatas de la población negra pobre hasta que llegase el Gran Día: eran los llamados por Newton programas de supervivencia hasta que llegase la revolución. Entre las necesidades más apremiantes para atender estuvo, en primer lugar, la seguridad de la gente de los barrios, que, acosada por la policía, vivía en un permanente estado de excepción.

    … Tras estar primeras tareas de protección contra la violencia policial, que tuvieron un eco muy favorable en la comunidad, los panteras acometieron otros servicios de ayuda en los barrios negros para facilitar la vida cotidiana, ofrecer empleo a los militantes y un contacto estrecho con la población, y conseguir tiempo libre para que la gente lo pudiese dedicar a la formación política.

    En 1968, en Seattle, pusieron en marcha el programa de desayuno gratuito para niños, repartido en parroquias y otros centros sociales con ayuda de voluntarios y militantes. Pronto se hizo popular, y en 1969 se extendió a otras ciudades. Cientos de niños pobres se beneficiaron durante años de los desayunos gratuitos de los panteras. En ese gesto desprendido, vieron en el FBI la prueba de que eran realmente peligrosos comunistas, y en no pocos casos la policía acudía a los desayunos para amedrentar…

    Luego surgieron los programas de comida gratuita, de ayuda contra la anemia, de ambulancias y zapatos gratis y de ayuda para abandonar el consumo de drogas… En Misuri se abrió un hospital con el nombre de Bobby Hutton, el primer mártir del partido, y en otras ciudades jicieron lo mismo… No todos los programas sociales podían ser atendidos simultáneamente en todas las delegaciones, sólo en ciudadades con organizaciones importantes como Los Angeles, Nueva York o Chicago; en localidades más pequeñas atendían los programas básicos de desayuno gratis, ayudas para ropa y atención sanitaria, así como la ayuda contra la drogodependencia en clínicas de barrio…

    Con el fin de decidar el máximo de fuerzas a promover la candidatura de Bobby Seale y Elaine Brown en las elecciones municipales y regionales de 1972, el Partido ordenó cancelar todas las actividades para concentrarse en Oakland apoyando la campaña electoral. La orden fue muy mal recibida por los militantes, es más, no fue comprendida, pues implicaba cerrar los locales y abandonar los programas de supervivencia comunitaria para trasladarse a California. No tenía sentido abandonar precisamente aquel trabajo que había proporcionado respaldo social al Partido y que le había granjeado el respeto de los habitantes de los barrios negros. Era liquidar su mejor patrimonio en aras de una actividad temporal, de una aventura política que, finalmente, salió mal. Ante la orden de repliegue, muchos militantes bandonaron el Partido y otros lo hicieron después de las elecciones. A pesar de haber realizado una buena campaña, Bobby Seale no ganó; quedó el segundo, que era un puesto honroso, pero que en este caso no justificó el altísimo precio pagado. El abandono del trabajo comunitario y el esfuerzo de tantos militantes resultaron baldíos. El Partido Pantera Negra continuó funcionando pero muy mermado de fuerzas y desempeñando un papel político menor que el de la etapa previa. La muerte oficial se produjo en 1982. Simplemente se paró».

    «Nación Negra – Poder Negro» / José Manuel Roca. – Madrid, editorial La Linterna Sorda, 2008.

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