Sacado de Guerra Eterna

¿Existe alguna relación entre terrorismo y petróleo? Los países con las mayores reservas petrolíferas del mundo son Arabia Saudí e Irán, así que la pregunta no puede ir muy desencaminada. Desde el 11S, muchos políticos y comentaristas conservadores lo tienen claro en EEUU. Aunque, obviamente, Arabia Saudí no fue incluida en el eje del mal, el reino saudí se ha convertido para ellos en el enemigo público número uno.

En estos días, las televisiones norteamericanas están llenas de historias sobre el aumento del precio de los combustibles. Aparecen imágenes de conductores que no dan crédito cuando ven lo que les cuesta llenar el depósito de su vehículo. Son noticias similares a las que se pueden encontrar en Europa.

Con el barril de petróleo cerca de los 70 dólares, (hoy el crudo tipo Texas está a 67 y el Brent a 66) hay un cierto consenso entre los expertos que se resume en una idea: es más fácil que el petróleo siga subiendo en los próximos meses -algunos creen que años-, a que inicie un descenso progresivo.

Durante años, los llamamientos de los ecologistas a reducir el consumo de gasolina han sido desechados. En EEUU, la idea de hacerlo a través del aumento de los impuestos a los carburantes es anatema. En Europa, los Gobiernos obtienen ingresos multimillonarios gracias a esos impuestos, así que no parecen muy interesados en recibir menos.

En los westerns, y en la realidad de la época, era costumbre que se ahorcara a los ladrones de caballos. Los que piden que los norteamericanos no consuman gasolina de forma tan voraz suelen arriesgarse a recibir un castigo similar. Ya no. Y los que creen que la costumbre de tragar combustible como si fuera agua es una tendencia que no se puede sostener a largo plazo han encontrado inesperados aliados entre los analistas más preocupados por el terrorismo y la seguridad.

El último en unirse a la lista es Fareed Zakaria, en Newsweek, que sostiene que EEUU debe escapar de esa trampa que es el petróleo. No hay posibilidad de una reforma real en Oriente Medio, dice, mientras los regímenes saudí e iraní continúen nadando en petrodólares. No tienen ningún incentivo para emprender reformas que den más poder a la sociedad civil y más libertad a las relaciones económicas.

Esa lluvia de dinero permite además a Teherán continuar financiando un programa de energía nuclear que aún no sabemos si se aplicará a las necesidades energéticas o militares.

Zakaria admite que hay factores que se escapan del control de EEUU (como los 6,5 millones de barriles diarios de petróleo que importó China el año pasado), pero recuerda que los norteamericanos son los principales consumidores del mundo (20,4 millones diarios en 2004). ¿Quiénes son los culpables? Los todoterrenos y otros vehículos de gran consumo que pueblan las calles de las ciudades de EEUU.

En su artículo, cita un dato que desconocía y que me parece tan espectacular que no sé si es cierto (¿alguien sabe dónde puedo confirmarlo?). Dice que en los 90 los 4×4 (o SUV, como les llaman allí) eran el 5% de la flota de vehículos. Ahora son cerca del 54%. Quizá incluya en el porcentaje a los monovolúmenes y pick-ups.

Coches que consuman menos gasolina, pide Zakaria. El blogger conservador Andrew Sullivan no lo pide, lo exige, y acusa a los dueños de 4×4 de estar colaborando con Al Qaeda.

We are in a war. As far as I’m concerned, those people driving SUVs are aiding and abetting the enemy, and helping to finance the terrorists that want to kill us all. I’m well aware that the notion that the Bush administration has any interest in energy independence or taxing gas or deterring SUVs is about as likely as their demanding subsidies for sex-changes, but I might as well vent. We can always stigmatize these SUV-terror-enablers. How about bumper-stickers for non-SUVs that simply say: my car doesn’t subsidize Saudi terror. Would that help?

Sí que está cabreado.

Aunque no soy muy partidario de los 4×4, ni de la forma de conducir de sus usuarios, parece un poco duro crear esta especie de quinta columna automovilística. Antes de colgar a sus propietarios de los semáforos, habría que pensar en eliminar los subsidios indirectos que reciben en EEUU e imponer niveles de eficacia en el consumo por todo el mundo. Si sus propietarios quieren seguridad al conducir un 4×4, al menos que renuncien a algo de potencia.

En cualquier caso, la necesidad de poner freno a este consumo desbocado de petróleo que aqueja a todas las sociedades nos afecta a todos, y no sólo a los que conducen coches que parecen carros de combate.

El primer problema está en la factura. La posibilidad de un barril de petróleo a 100 dólares ya no es una paranoia propia de adeptos a la teoría de la conspiración. La segunda alerta proviene de una pregunta que ya aparecía en los libros escolares cuando yo estaba en el colegio: ¿cuánto petróleo queda en el mundo? Seamos más precisos: ¿cuánto petróleo queda en el mundo que podamos extraer a un precio razonable?

En realidad, esta pregunta se puede centrar si la limitamos a Arabia Saudí, el auténtico banco central del sistema petrolífero. Si hay algo que los saudíes no puedan hacer en términos de producción, es improbable que otro país pueda asumir su papel.

Los saudíes producen actualmente unos 10,5 millones diarios de barriles de petróleo. Se ha planteado alcanzar el objetivo de 12,5 millones para el 2009 y se calcula que su tope histórico, si se toman las medidas necesarias, puede acercarse a los 15 millones. ¿Será suficiente?

En el suplemento dominical de The New York Times, Peter Maass responde a esta pregunta y consigue preocuparnos gracias a las opiniones de gente que sabe de lo que está hablando. Nos cuenta que estamos cerca del momento en que la producción de petróleo no pueda hacer frente al constante crecimiento de la demanda.

Mass tiene una fuente de calidad: Sadad al-Husseini, que acaba de jubilarse como principal directivo para los asuntos de exploración y producción de Aramco, la gran empresa pública petrolera de Arabia Saudí. En un mundo en el que los países productores guardan celosamente bajo siete llaves sus cifras reales de extracción y reservas, Al-Husseini da algunas pistas con datos que no suelen aparecer todos los días en los medios de comunicación.

Éstas son sus cifras. En el 2002, se extraían en todo el planeta 79 millones de barriles diarios. En 2003, los países productores pudieron llegar hasta 82,5 millones, y un año después a 84,5. Al-Husseini explica que la producción está subiendo entre dos y tres millones al año, lo que todos sabemos que no ha sido suficiente para hacer frente al aumento de la demanda.

Ese ritmo de crecimiento de la demanda no es sostenible y ni siquiera Arabia Saudí puede afrontarlo. Al-Husseini cree que el objetivo de mantener en las próximas décadas de 12,5 a 15 millones de barriles es realista, pero no más.

Resulta entonces casi inaudito descubrir, según el reportaje de Maass, que la Agencia Internacional de la Energía preveía hace un año que los saudíes pondrán en el mercado 18 millones diarios de barriles en el 2020, y 22,5 millones en el 2025.

Alguien ha hecho mal las cuentas. Tenemos un problema y no va a ser suficiente con apretarles las tuercas a los propietarios de todoterrenos.

One thought on “Petróleo: poco y en malas manos”
  1. > Petróleo: poco y en malas manos
    583. Venezuela adopta las primeras medidas para evitar la especulación derivada de la escasez (tomado de http://www.crisisenergetica.org)

    ASPO (Asociación de Estudios sobre el Agotamiento del Petróleo) ya ha propuesto el denominado Protocolo de Rimini, por el que los importadores deberían reducir sus importaciones para ajustarse a la tasa de agotamiento mundial (en la actualidad, del 2,6%) Al poner la demanda, cuyo declive viene impuesto por la naturaleza, en la balanza con la oferta, el protocolo estabilizaría los precios a unos niveles razonables, en relación con los costes de producción.

    Ello tiene dos objetivos principales: primero animar a los consumidores a reducir el gasto y a colocar energías renovables al máximo nivel posible. Y en segundo lugar, a evitar la especulación derivada de la escasez (aunque no sea intencionada), lo que supone unas transferencias financieras masivas y desestabilizadoras a Oriente Medio

    Existen planes adicionales en marcha, para aumentar el nivel de conciencia sobre esta solución. Es significativo que Venezuela parezca mirar en la misma dirección.

    Venezuela lidera un pacto energético

    CARACAS, Venezuela 30 de junio 2005 5:11:37 PM IST

    Venezuela, el mayor exportador de petróleo de Sudamérica , ha encabezado la firma de un acuerdo de cooperación energética entre 13 naciones, incluida Cuba.

    La alianza de Petrocaribe, firmada en la cumbre de un día en Puerto La Cruz, en Venezuela, suministrará petróleo más barato a las naciones signatarias. Para conseguir esto, el acuerdo prevé la creación de una red de refinerías regionales, supervisada por Venezuela, para producir y embarcar petróleo a las naciones miembros, dijo El Universal hoy.

    El presidente Hugo Chávez garantizó asimismo reducir un 40% dle coste del petróleo que va a los países de Petrocaribe, si el precio de barril en el mercado mundial sube por encima de los 50 US$ el barril, como sucede ahora.

    También dijo que el acuerdo reduciría los costes al eliminar intermediarios petroleros que provocan inevitables subidas en los puntos de venta. Venezuela quiere compartir su potencial energético con Sudamérica y el Caribe, dijo Chávez a los líderes.

    Dos naciones caribeñas, Barbados y Trinidad Tobago, prefirieron no firmar el acuerdo de Petrocaribe, alegando que necesitaban más tiempo para estudiar sus términos.

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