A la vista de todo el mundo está el resultado del trabajo sobre las guerras dirigido por los historiadores. A fuerza de preguntarse sobre las causas y producir razones, han elaborado no sólo un saber inútil sino también un pesado obstáculo que exonera de la incomodidad de ver el horror y, sobre todo, impide pensar que es posible evitar la guerra.

La necesidad de «lucidez» es muy distinta de la necesidad de encontrar razones. En esto Simone Weil no ha dejado lugar a dudas.

¿Cómo encontrar razones de lo que está sucediendo en Bosnia?

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Simone Weil a Joë Bousquet: «Para pensar la desdicha hay que llevarla en la carne, hundida muy adentro, como un clavo, y llevarla largo tiempo, a fin de que el pensamiento pueda hacerse lo bastante fuerte para mirarla. (…) Creo que en todos, quizá, pero especialmente en aquéllos a quienes ha marcado la desdicha, y sobre todo si ésta es biológica, la raíz del mal es la fantasía. (…) Renunciar a ello por amor a la verdad es verdaderamente llevar la cruz. El tiempo es la cruz… la fantasía es la mentira».

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Para Simone Weil, el pasado es una necesidad del alma, uno de los lugares del arraigo.

Debemos amar el pasado, dice. Y añade, paradójicamente, que amar el pasado conlleva separarse de él. Que no puede ser amado si no se le mantiene a distancia.

Quiere decir que no debo confundirme con él, que debo mantener con el pasado una relación de libertad.

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Textos de Lejos de los caminos trillados / Delfina Lusiardi. – Editorial Sabina, 2008. Ficha: http://www.sabinaeditorial.com/catalogo/lejos-caminos-trillados-delfina-lusiardi/

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