CÁDIZDIRECTO.- “Un golpe mortal en la cabeza”, según publicó ayer Diario de Cádiz, José Antonio Martínez, que falleció la madrugada del Sábado de Gloria en el barrio de Santa María cuando cinco policías intentaban reducirlo, habría sufrido hasta un total de 32 lesiones que derivaron en su muerte. Ese al menos es el dictamen forense al que accedió el citado medio. En concreto, explica que “la causa del fallecimiento es un mecanismo funcional que tiene su origen en un trauma craneoencefálico cerrado”.

Por entonces, los agentes comunicaron que José Antonio, de 50 años, había sufrido un fallo cardiaco durante la detención. También, informaron que el fallecido, que sufría una enfermedad menta, se encontraba fuera de sí en el momento en el que llegó la Policía. Incluso, “amenazó de muerte”, agredió a los agentes “e intentó clavar un destornillador en el pecho a uno de ellos, no llegándole a causar lesiones gracias al chaleco antibalas”.

De ahí la reducción por la fuerza. De los golpes, los forenses destacan cuatro por su “acción intracraneal”: una en el parietal provocada por “un objeto contuso”, otra en la región frontal, otra encima del ojo izquierdo y otra en el hueso cigomático, situado en la parte más extrema de la cara.

La familia de José Antonio, que reside en Albacete, iniciará ahora acciones legales contra los agentes que intervinieron en la detención, a los que pretende imputarles un delito de homicidio. En su día, los agentes presentaron un escrito en el que reconocieron agresiones en brazos y piernas. Por su parte, la inspectora de guardia, encargada de la coordinación policial aquella noche, sí que reconoció, según esta denuncia, que uno de los agentes le podría haber dicho que le habían golpeado en la cabeza, pero no lo identificó.

El juez tendrá que decidir ahora si se produjo un uso proporcionado en legítima defensa o, en cambio, se trató de un acto agresivo.

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