
Publicamos en Tortuga varios fragmentos del libro de Peter Gelderloos «Cómo la No Violencia protege al Estado» con la intención de abrir una brecha de análisis autocritico a nuestros propios planteamientos. Esperamos que estas tres entregas den lugar a interesantes reflexiones y debates. Nota de Tortuga.
El frecuente papel de lxs activistas no violentxs de controlar y sabotear a
los movimientos revolucionarios, así como sus fracasos a la hora de proteger a lxs activistas revolucionarixs de la represión del Estado y su énfasis en las “victorias” de su movimiento, sugieren un motivo ulterior para el activismo no violento. Me parece que, básicamente, sus motivos son: abalarse a sí mismxs en su supuesta superioridad moral y aliviar la culpa sustancial que sufren al reconocer muchos de los sistemas de opresión de los que se ocupan. Ward Churchill sugiere que lxs pacifistas blancos buscan protegerse de la represión, consignando su activismo a posturas y formulaciones de la organización social de un mundo postrevolucionario, mientras la gente negra de todo el mundo sufre todas las fatalidades luchando por ése mismo mundo.
Esto dista mucho de corresponderse con el rol solidario que
lxs pacifistas blancxs creen estar cumpliendo.
El activismo no violento que tiene como objetivo la School of the
Americas (SOA) nos da un buen ejemplo. Organizarse contra la SOA incluye una
de las campañas más largas de desobediencia civil llevadas a cabo en la historia
reciente, y que ha atraído la mayor participación y el apoyo de líderes pacifistas.
Durante mi implicación con el activismo anti-SOA, concebí la desobediencia civil
y la condena a prisión como un medio para demostrar la absurda y autoritaria
naturaleza del proceso democrático, y fomentar la escalada hacia un verdadero
movimiento revolucionario que tuviera como objetivo todos los aspectos del
capitalismo y del imperialismo, no sólo la SOA. ¿Qué ridícula sería la campaña por
el cierre de una sola escuela militar, cuando muchas otras instituciones, incluida
toda la estructura capitalista del Estado, trabajan hacia los mismos fines? Pero
antes de que terminara mi sentencia en prisión, capté que para la gran mayoría del
“movimiento” anti-SOA, la desobediencia civil era un fin en sí mismo, usado para
ganar influencia como lobby en el Congreso y para reclutar a nuevxs participantes,
así como para mitigar la culpa proveniente de su posición privilegiada y alcanzar
la rectitud moral que les permita tomar la palabra para aleccionar a lxs demás. Les permite alcanzarla lograr ser condenados a una relativamente fácil condena de seis
meses o menos, en la que “se abanderarán como testimonios vivos” y se “alzarán
en solidaridad con los oprimidos” de Latinoamérica, por ejemplo.
Por toda esta falsa fanfarria, la no violencia resulta decrépita. La teoría
no violenta se reduce a un extenso número de manipulaciones, falsificaciones y
engaños. La práctica no violenta es inefectiva y no merece ser considerada. En un
sentido revolucionario, la no violencia no sólo no ha funcionado nunca, sino que
nunca ha existido. Conducir un coche, comer carne, comer tofu, pagar el alquiler,
pagar los impuestos, ser amable con un policía…. todas estas actividades son
violentas
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El sistema global y todxs los que estamos en él estamos absorbidos por
la violencia; es reforzada, coaccionada e involuntaria. Para aquellxs que sufren bajo
la violencia del colonialismo, de la ocupación militar, o de la opresión racial, la no
violencia no es siempre una opción; la gente también debe defenderse mediante la
violencia hacia sus opresores, o desplazar esa violencia en una violencia anti-social
de lxs unxs contra lxs otrxs.
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Comer carne y pagar los impuestos quizá se explique por sí mismo. Buscar en la producción de aluminio (y la concomitante construcción de presas hidroeléctricas), las condiciones de
las fábricas automovilísticas, la contaminación del aire por las máquinas de combustión internas,
el nivel de fatalidades ocurridas como algo natural para una cultura que rinde culto a los coches,
y la manera en que las naciones industrializadas se procuran el petróleo revelan porque conducir
un coche es un acto violento, suficiente para que no tomemos en serio a un pacifista que conduce
un coche. Comer tofu, en la economía corriente, está integralmente conectado a tener mano de
obra inmigrante, modificaciones genéticas de la soja y la destrucción de ecosistemas y culturas
alimentarias, así como la capacidad de Estados Unidos de minar las granjas de auto subsistencia
a lo largo del mundo, la globalización del petróleo con la amenaza y la realidad del hambre. Pagar
rentas de apoyo a lxs propietarixs que echarán a una familia a la calle si no pueden hacer sus pagos
a tiempo, que invierten en el desarrollo ecocida
y la expansión urbana, que ayudan al aburguesamiento de las ciudades, que apoyan la violencia contra la gente sin techo, la gente de color, las
familias con bajos ingresos; ser amable con un policía contribuye a la masoquista cultura de culto
que lleva a los agentes de la ley a golpear y asesinar a gente con total impunidad. Es una llamativa
peculiaridad de la historia que permite a la policía gozar de un apoyo popular general, y verse a sí
mismos cómo héroes, cuando antes se acostumbraba a verlos como escoria y lacayos de la clase
dominante.
Como la No Violencia protege al Estado
x Peter Gelderloos
Edicions Anomia, Barcelona 2010.
Ver también:
La Noviolencia es racista:
http://www.grupotortuga.com/La-Noviolencia-es-racista
La Noviolencia justifica al estado:
http://www.grupotortuga.com/La-Noviolencia-justifica-al-estado
Construcción de alternativas versus destrucción de lo existente
La desobediencia civil como fin en si misma
delirante…un sofista,,,,TRATA DE LABURAR DE VERDAD, tu mundo de fantasia es porque no sudas, no cojes, ni podes defenderte….buscate un novio…cuando te la meta…decile que sea suave… EL SEXO ES LA PRIMER VIOLENCIA….