
Por EUGENIO FERNÁNDEZ/ CANARIAS-SEMANAL.ORG.-
Casi seis de cada diez canarios están en contra de que España participe en una intervención militar contra el Estado Islámico, también conocido como Dáesh, según una encuesta realizada por la empresa Técnicos en Socioanálisis (TSA, SL) para el periódico tinerfeño Diario de Avisos.
Concretamente, el 59,4% rechaza que tropas españolas se sumen al operativo liderado por Estados Unidos, con la participación de Francia y Gran Bretaña, que han venido bombardeando Siria de manera sistemática con el pretexto de acabar con el citado grupo terrorista. El porcentaje de canarios que está a favor de una intervención española es tan solo de un 30,3%, mientras que el 10,4% no tiene una posición fijada o no contesta.
Las estadísticas varían en función de la orientación política de los entrevistados. Solo entre los votantes del ultraconservador Partido Popular una exigua mayoría del 50,1% está a favor de que el Ejército español participe en esa guerra, entre los electores de Ciudadanos ese porcentaje baja al 48,7%. En los declarados votantes del resto de partidos el respaldo a una intervención armada es muy inferior: 30,2%
Las cifras arrojadas por este sondeo resultan significativas, si se tiene en consideración el bombardeo mediático al que se ha visto sometida la población de todo el Estado, a partir de los recientes atentados de París. Especialmente, porque precisamente los grandes medios de comunicación se han encargado de ocultar datos contrastados que desmienten las razones esgrimidas para justificar esta intervención.
Por un lado, los datos que demuestra que el Estado Islámico ha sido financiado, directa e indirectamente, por las potencias ocidentales y sus aliados regionales como Arabia Saudí. Por otro, el hecho de que los bombardeos de Estados Unidos en Siria, lejos de alcanzar mayoritariamente las posiciones del Estado Islámico, han castigado duramente a la población civil y al ejército sirio que se enfrenta cuerpo a cuerpo con los terroristas de ISIS.
No es del dominio público, en suma, que la misma creación y el crecimiento del Estado Islámico han formado parte de la estrategia de los Estados Unidos, Francia y otros «aliados» para derrocar al presidente sirio Bashar Al Assad con el objeto de promocionar a grupos sumisos a sus intereses, en una región del planeta de importancia geostratégica fundamental.
Pese a todo, se podría conjeturar que episodios como los de la guerra de Irak, Afganistán, o Libia, podrían haber empezado a generar un notable escepticismo en torno a los discursos oficiales construidos para justificar dichas intervenciones, en una buena parte de la población.