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El personaje al que nos acercamos en esta ocasión es de los que no deja indiferente a nadie, su nombre ‘de guerra’ (nunca mejor dicho) era ‘el bárbaro’ o ‘el luchador’ y fue el precursor de la ‘Tribu Caníbal’, ni más ni menos. Se trata de Juan Carrillo Palazón «Marcos», luchador profesional, actor y miembro de Pobladores de Elche. En el Museo Escolar de Pusol encontramos este viejo cartel de 1976, de los que abundaban en su época por las calles de la ciudad.

Nacido en Fortuna (Murcia), muy pronto se traslada con su familia a Elche, donde su hermano mayor Marcos Carrillo juega al fútbol en el Ilicitano, el joven Juan sigue sus pasos entrando en el equipo con el sobrenombre de ‘Marquitos’, de ahí vendría el nombre artístico de ‘Marcos’ que le acompañaría toda su vida. Por su actitud ‘enérgica’ y algo brutal pronto tuvo que abandonar el fútbol.

Gran aficionado a los deportes, practicaba el boxeo, el atletismo y el rugby, entre otros, cuando unos amigos le iniciaron en la lucha libre, a la que se dedicó profesionalmente durante más de 30 años. Durante las primeras décadas de la segunda mitad del siglo XX el ‘wrestling’ o lucha libre fue verdaderamente popular en toda España y Elche no fue una excepción, destacando Marcos en la escena local. Míticas son sus sesiones de lucha en el Cine Victoria o en el Parque Deportivo, en las que interpretaba un papel bronco y rebelde que hacía las delicias del público con sus fanfarronadas. También populares en aquellos años sesenta, fueron sus compañeros y rivales Hermógenes, el Tojo, Nino Pizarro, Santi y Serrano.

Pero si entre todos los luchadores destacaba Marcos es, sin duda, por su personalidad excéntrica, que alcanzó cotas estrafalarias con la formación de un grupo autodenominado la Tribu Caníbal. Una especie de peña, formada por algunos luchadores y sus amigos o simpatizantes, que tenían que cumplir como condición sine qua non el tener una excelente condición física. Tomaron como sede una vieja caseta en las inmediaciones del Pantano, en la que se reunían para ejercitarse, luchar y organizar algún que otro banquete a base de carne de burro, el mismo Marcos explicaba que de vez en cuando sacrificaban uno de estos animales para comérselo. Como bien se puede entender, este tipo de actitudes levantaban gran revuelo en aquella pequeña ciudad que era el Elche de los sesenta. Marcos no hacía más que acrecentar los comentarios apareciendo con una gran serpiente sobre los hombros, bien en el cuadrilátero o bien más tarde en los desfiles de Pobladores de Elche. Todo un shock para los niños.

Al retirarse de la lucha se dedicó a la organización de estas veladas, hasta que la lucha libre sufrió un gran declive. Pero reinventado como actor, Marcos participó en varias películas y series, entre las más recordadas la producción de TVE ‘Ramón y Cajal’ que se rodó en parte en el Hondo como si fuera Cuba, en la que hizo de cocinero.

Retirado a vivir en un huerto de palmeras, Marcos cultivó una de sus grandes aficiones, la poesía. En el Museo Escolar de Pusol conservamos algunos de sus poemas, de los que reproducimos aquí uno en el que el autor reivindica que más allá del personaje pocos conocían su verdadera personalidad, afable y tranquila:

Todos me conocen por MARCOS

unos … por luchador

otros… por BARBARO

por Poeta y hasta por… VIOLENTO.

Por mi imagen y por mi espejo

¡y en cambio tengo un corazón tierno como una criatura

por fuera y por dentro!

Eso lo saben aquí… en la tierra… en el mar

y allí arriba… ¡¡Y ALLÍ ARRIBA EN EL FIRMAMENTO!!

SOY BÁRBARO – admiro a mi Escuadra

porque hay fuerza y talento

tenemos a Vicente Sánchez – a Galindo – a Santi y el Tojo

todo es bondad – nobleza y… mucho conocimiento.

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Foto propiedad del Museo de Puçol

Fuente: http://www.elchediario.com/display.aspx?id=19500