
El singular y provocador Terry Gilliam volvió a hacer de las suyas. El estadounidense llamó «estúpidos» a muchos de los periodistas y críticos que asistieron en San Sebastián a la multitudinaria presentación de Tideland, cuya proyección provocó la deserción de muchos de los asistentes.
«El mundo está ahí, sólo hay que ir con la mente y los ojos abiertos para ver su magia, y eso es lo que hace la pequeña protagonista de Tideland, construirse un mundo imaginario y de fantasía para sobrevivir a la realidad», defendió el autor de filmes tan imaginativos como Brazil y 12 monos y que en la actualidad tiene dos filmes en el mercado: El secreto de los hermanos Grimm, que concursó en Venecia, y Tideland, que compite por la Concha de Oro donostiarra.
Gilliam ha vuelto a contar con Jeff Bridges para Tideland, una extraña historia basada en el libro homónimo de Mitch Cudllin en la que todo el protagonismo recae en una niña de nueve años que comparte sus aventuras con una serie de cabezas cortadas de muñecas.
El excéntrico y muchas veces incomprendido cineasta reconoció que siempre se sintió una persona normal, «pero empiezo a sospechar que soy una mutación genética, un desvío de la naturaleza». «Me gustaría fomentar la soledad, que la gente apagara los móviles y la televisión y se sentara en un bosque a pensar, a imaginar cosas».
«Enfoque inocente»
«No es la primera vez que una película mía no se entiende, mis trabajos no son fáciles de ver; si eres un niño sí, pero el público está educado para que se lo den todo hecho, y mis filmes tienen un abanico de posibilidades. Tideland tiene un enfoque inocente, es mejor que los estúpidos no vayan a ver esta adaptación honesta de un libro que me sorprendió y que está escrito con el corazón. Mis filmes son curiosos y complicados en una primera visión, pero luego se convierten en clásicos y la gente los recuerda», recalcó el realizador.
Gilliam se mostró entusiasmado con la joven intérprete de Tideland, Jodelle Ferland, que se enfrenta al difícil papel de una niña hija de yonkis que vive oscuras y peligrosas experiencias tras la muerte de sus padres. «Se queda sola y recurre a la imaginación para reinventarse el mundo en el que está. No entiendo el empeño por proteger a los niños, son más fuertes de lo que creemos».