
Texto original
Hace unos dias Empire Magazine decidió celebrar su propia existencia buceando los bajos fondos de las colinas doradas y estableciendo un podio de tres: oro, plata y bronce para las peores escenas de sexo en la historia del cine. Han merecido los galardones Showgirls, por su memorable escena de la piscina, a medio camino entre mamá, mamá, en el colegio me llaman la motosierra dentuda y Tiburón; Herida, por la intensa y apasionante escena en la que un agotado Jeremy Irons agarra a Juliette Binoche por los pelos y le machaca la cabeza contra la tarima flotante en un arrebato de pasión prohibida o para que deje de mirarle con cara de vaca mirando al tren (y eso es algo que su director hace bien en dejar en el aire) y, finalmente, una en la que la rubia patinadora de Boogie Nights se lo monta con un montañero que no me suena de nada.
Personalmente, me arrodillo ante la clarividencia de las dos primeras clasificadas. Aunque juntar a la empollona de salvados por la campana y a la inconmesurable Gina Gershon en una pelea de gatas que incluye morreo, pezones y una barra vertical y dejarnos frios en el asiento requiere al menos lobotomía frontal. Pero luego me levanto porque las que le siguen son una vulgaridad: Madonna con lo de las velas, Katleen Turner como China Blue (demostrando una vez más que no hay malos actores sino directores bazofia porque Katleen Turner siempre ha sido una sartén al rojo, para bien y para mal), Ben Affleck y Jennifer Lopez como el mafioso chovinista y la asesina lesbiana (y póngase unos padrenuestros por no decirme que tan admirable evento podía tener lugar), la de Harrison Ford con la novia de Ellen Degeneres y un largo etc hasta llegar a la número nueve, que fue la primera que me vino a la mente en cuanto leí el titular. Esa en la que todos van a morir y hay una rave y Trinity va a ver a Neo a ver si por fin moja cacho y Neo, con la delicadeza y la fuerza de espíritu que corresponde al elegido, coge y le suda encima. Esa escena que hizo llorar a todos los niños de la sala. De horror.
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Dos pequeñas aportaciones.
1. Además de recordar los peores, merece la pena recordar el mejor. A mi juicio -y también el de Billy Wilder- y por lo visto, el mejor aparece en El tambor de hojalata (1980) de Volker Schlöndorff.
2. «Herida» es una película nauseabunda, y aun peor, un plagio encubierto de, ni más ni menos, «Convivencia prematrimonial», un título del destape obra de Pedro Masó. Pero también es una película del nunca bien ponderado Louis Malle, que clavó en nuestras almas una obra tan seductora y sensual como Le souffle au coeur (1971).
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como puedo conseguir esta pelicula: Le Souffle au coeur
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Joer, qué marginación hacia el cine español. Con lo que molan las escenas de sexo de las pelis de Pajares…