
La mujer, destinada en la unidad de violencia de género, retiró varias denuncias por miedo a las represalias de su jefe, que le daba más tarea y le cambiaba turnos si no cedía a sus chantajes sexuales.
Roberto R. Ballesteros
El sargento de la Guardia Civil O. M. G. estaba casado, pero su estado civil no era impedimento para coquetear con otras mujeres. Flirteó con una subordinada, una guardia de base, y la cosa fue a más. Ambos mantuvieron una relación sentimental, siempre después de que él comentara en su entorno laboral que se había divorciado de su mujer. Jefe y empleada estuvieron juntos tres meses, entre septiembre y diciembre de 2010. En enero y febrero de 2011 continuaron los encuentros esporádicos entre ambos. Hasta que el sargento decidió confesar a su amante que su mujer estaba embarazada y que, por ello, sentía la obligación de volver con ella y poner fin a esa situación extramatrimonial. En ese momento, dejaron de verse.
Siete meses después, sin embargo, el sargento quiso volver a las andadas. Intentó retomar la relación carnal con su subalterna, pero ésta lo tenía claro: todo había terminado definitivamente. Rechazó la proposición y eso sentó muy mal al reclamante, quien inició un «acoso» constante e «insistente» sobre la chica. Él era jefe del Área de Atención al Ciudadano del cuartel, ubicado en la Región de Murcia, y ella, responsable de la Oficina de Violencia de Género, dependiente del primer departamento, con lo que tenían que encontrarse todos los días.
La persecución comenzó sobre todo en el verano de 2011, cuando el superior jerárquico reclamaba insistentemente a su subalterna «para que mantuviera relaciones sexuales con él». Así lo entiende el Juzgado Militar Territorial número 14, que procesó al sargento el pasado 24 de junio precisamente por este acoso sobre la guardia y tras tener conocimiento de los hechos a través de un escrito presentado por la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), que según la instructora de la causa comenzó a recibir constantes proposiciones vía correo electrónico que ella rechazaba también por este medio «de manera explícita y clara».
Ante la negativa de la chica, los correos comenzaron a tornarse «insultantes, groseros y humillantes», describe el auto de procesamiento, que incluso apunta que alguien intentó ‘hackear’ la dirección de ‘e-mail’ de la mujer, como mostraron los diferentes avisos remitidos por Microsoft. Durante varios meses, el sargento intercaló periodos en los que mostraba su deseo carnal y realizaba continuas propuesta sexuales a su subordinada con momentos de «furia» y «enfado» en los que lanzaba «insultos, groserías e improperios» motivados por el rechazo.
En cuanto ella giró la llave, él «entró como un loco» en la estancia y la violó; luego se subió los pantalones y le dijo: «¿Ves como no era para tanto?»
Fue entonces cuando ella comenzó a perder peso y sufrir «trastornos» alimentarios por los que ingresó en Urgencias del hospital La Vega en diciembre de 2011. Pero en seguida volvió al trabajo. Y también su jefe, que se incorporó a principios de 2012 a su puesto tras su permiso de paternidad y que no tardó en volver a acosar a su empleada. Un día, como narra el auto judicial, entró en el despacho, se colocó detrás de ella y le tocó los pechos, momento en el que ella trató de zafarse y le dijo que no la tocara. El sargento, sin embargo, hizo caso omiso a la petición de la guardia, «le sujetó la cabeza y comenzó a besarle el cuello». Las escenas de este tipo «se repetían prácticamente a diario» cuando el hombre advertía que no había nadie en la zona.
En otra ocasión, a la salida del trabajo, «el sargento siguió a la guardia hasta su domicilio y la abordó» cuando esta se bajó del coche. Al verle allí, la chica le pidió que se marchara, a lo que el perseguidor le respondió «en tono amenazante» que abriera la puerta y no montara numeritos. En cuanto ella giró la llave, él «entró como un loco» en la estancia y la violó. Luego se subió los pantalones y le dijo: «¿Ves como no era para tanto?». Desde entonces, narra el auto judicial, fueron «continuos e indeterminados en número (…) los tocamientos, amenazas y accesos carnales» del superior hacia su subordinada, tanto en el trabajo como fuera de él.
Si la mujer cambiaba de ruta para regresar a su casa, él la reprendía. «A tu casa derecha y sin jueguecitos», le recriminaba. Si ella se negaba a acceder a sus deseos, él respondía con mayor carga de trabajo, con cambios en los turnos o amenazas de echarla del puesto, avisos que intimidaban a la guardia, que no olvidaba que tenía un hijo que atender en casa.
Para más inri, la subordinada era la única mujer del departamento. Tan solo durante unos meses hubo otra compañera, que aseguró en sede judicial haberse encontrado «en muchas ocasiones» a la guardia «llorando, sentada en el suelo del vestuario con los pies contra la puerta». «Este cabrón me va a hundir, me voy a tener que cambiar de destino», aseguraba entre lágrimas.
La guardia era la única mujer que había en el departamento de atención al público. (EFE)La guardia era la única mujer que había en el departamento de atención al público. (EFE)
No fueron pocas las veces en las que el procesado se ponía el turno de noche la madrugada del viernes al sábado, cuando abandonaba su puesto para ir a casa de la guardia. Tocaba el telefonillo «insistentemente», ella le decía que se fuera, que iba a despertar a su hijo, pero él no cesaba hasta que la mujer abría. Ella llegó a desconectar el timbre, como confirman sus compañeros, que aseguraron en el juzgado que para ir a verla había que llamarla antes por teléfono.
En julio de 2012, ella se enteró de que estaba embarazada, se lo comunicó a su presunto acosador, pero solo encontró rechazo en él. «Saca eso de ahí, lo quiero fuera, tu no me vas a joder la vida, entérate bien», le gritaba mientras la sujetaba contra la pared. «Y déjate de llantos», le insistía durante unos días en los que cesaron las visitas nocturnas y las que tenían lugar en el vestuario, pero se incrementaron las amenazas para que abortara hasta el punto de que en una ocasión incluso llegó a darle un golpe en la barriga.
Le indicó que sacara dinero del cajero y que fuera a una clínica abortista, que él le iría dando el dinero poco a poco para que no se enterara su mujer. También le dio permiso para cogerse los días libres. Ante la insistencia y las amenazas, la mujer cedió y acudió a que le practicaran un aborto el 25 de julio de ese 2012. A pesar de que ella no confesó a nadie lo de su embarazo, la jueza instructora asegura que existen referencias a ello en los correos que enviaba el sargento a la guardia.
En diciembre de 2012, la compañera de la chica se fue de vacaciones. Ella trataba de no quedarse nunca a solas con su superior, salía por otra zona del edificio o se encerraba en el baño para evitar encontrarse con él. Pedía a otros funcionarios que se esperaran para salir con ellos y comenzó a usar aseos situados en otras dependencias. Ella no podía seguir atendiendo las demandas sexuales del sargento, que volvió a reaccionar con enfados y cambiándole los horarios.
Cuando ella comunicó al presunto acosador que estaba embarazada, solo encontró su rechazo. «Saca eso de ahí, tu no me vas a joder la vida», le gritó
Como consecuencia, durante unos días, la mujer tenía que levantar a su hijo a las cinco de la mañana, llevarlo con ella a su puesto de trabajo, donde el chico esperaba hasta la hora del colegio. Ella le preguntó que por qué hacía eso, pero él se limitaba a responder con malos modos. «Porque lo mando yo», decía el hombre, que también comenzó a cabrearse porque la mujer no le devolvía las llamadas. Él la obligaba a hacerlo cuando le hacía una perdida, pero llegó un punto en el que la chica decidió no contestar. Fue entonces cuando contó lo que ocurría a unos compañeros, que elevaron la queja ante la Dirección General de la Guardia Civil, que sin embargo no abrió expediente disciplinario debido a que ella «en todo momento negó el acoso y los malos tratos» y rechazó interponer denuncia contra el sargento.
El 13 de abril de 2013, según relata el auto judicial, a media tarde, el jefe ordenó a la empleada que fuera a patrullar con él en el vehículo oficial. El sargento condujo hasta un descampado, paró el coche, se desabrochó el pantalón y le sujetó con fuerza la cabeza para obligarle a que la agachara, pero ella opuso resistencia. Al no poder someterla, le golpeó la cabeza contra el volante y le mordió el cuello. Luego la llevó hasta el puesto malhumorado mientras la guardia lloraba. Una vez regresó ella a su puesto, el hombre entró en su despacho y le lanzó sobre la mesa un pañuelo manchado de semen. «Mira lo que te has perdido», le dijo.
Días después, la víctima puso los hechos en conocimiento de sus superiores, pero volvió a echarse atrás ante el temor, según el Juzgado Militar número 14, a que no la creyeran o a provocar un escándalo. Pidió perdón a la teniente C. S. a la que había anunciado lo que pasaba y se negó a denunciar con actitud -según la propia superior- «de miedo, vergüenza y agobio».
La intervención de la Asociación Unificada de Guardias Civiles fue decisiva para que la denuncia fuera admitida. (EFE)La intervención de la Asociación Unificada de Guardias Civiles fue decisiva para que la denuncia fuera admitida. (EFE)
El auto señala califica de «grave deterioro físico y mental» el que sufrió la guardia durante todo el periodo en el que sufrió el acoso, que este afectó a su trabajo y a su familia, que le gritaba a su hijo como no solía hacer, que no podía tragar por miedo a ahogarse, que tenía migrañas, palpitaciones, trastornos dermatológicos, dificultades para dormir, que comenzó a tomar antidepresivos y que «no tuvo alivio terapéutico por no haberse sincerado en las consultas a las que acudió», que únicamente utilizaba para reclamar ayuda sintomática. Según el parte médico, «el acoso prolongado ha desencadenado en ella un estado de ansiedad intenso, de miedo, de terror, que la ha sometido», ha provocado en ella una actitud «insana» y «sumisa» que le impedía aplicar «los mecanismos de defensa adecuados».
Según el escrito del juzgado, el procesado «no da explicaciones racionales y coherentes» a las pruebas presentadas en su contra, como los correos «humillantes y vejatorios, las llamadas telefónicas continuas y no atendidas» o los «cambios de servicios e incremento de tareas a la guardia». «Las presuntas agresiones sexuales denunciadas las define como relaciones tras la ruptura, esporádicas y mutuamente consentidas», explica el auto, que sin embargo concluye que el hombre sometía a la mujer para que esta atendiera sus deseos contra su voluntad «so pena de sufrir un mal mayor que podía ser físico» o que podía reflejarse en su trabajo a través de «cambios de servicios, mayor carga de tareas o pérdida del puesto».
«Las vivencias de terror y la reiteración de ofensas han llevado a la guardia a un trastorno psicológico complejo y grave» y los hechos, según el juzgado -que ha retirado el pasaporte al acusado pero le ha dejado en libertad con cargos-, merecen ser calificados como un delito de abuso de autoridad en su modalidad de trato degradante o inhumano en concurrencia con otro contra la libertad e indemnidad sexuales en concurso con lesiones psíquicas graves y maltrato.
El Confidencial
Acoso salvaje en la Guardia Civil: Viola a una subalterna, la embaraza y la obliga a abortar
Estas cosas hay que cogerlas con pinzas.
Acoso salvaje en la Guardia Civil: Viola a una subalterna, la embaraza y la obliga a abortar
¿Qué cosas,las noticia?Las cosas están bien claras,un acoso de un superior jerarquico sobre una subordinada.Donde hay mandantes y mandados,surge la ocasión de aprovecharse de esa situación.Así es el ser humano y así seguirá siendo mientras exista la división jerarquica,ya sea em la empresa capitalista o en las instituciones del Estado.Me hace mucha gracia que el ex delegado para la violencia de género,el sinverguenza de Lorente Acosta no pare de despotricar de los varones(de clase baja,por supuesto)y de los millones de casos de violencia de género que hay escondidos y no salen a la luz y no hable de lo principal,de los millones de casos que hay en las empresas capitalistas y en las instituciones del Estado,donde son sojuzgadas y acosadas millones de mujeres y los miles de casos que no saldrán a la luz,por miedo a ser despedidas o por la verguenza de dar a conocer el caso.Los matrimonios,con todo lo malo,están en situación de igualdad,pero cuando un jefe acosa a una subordinada la desigualdad es patente y en esa situación la victima es muy vulnerable.
Por otra parte,las mujeres,que ya están llegando a puestos de poder,también podrán hacer lo propio con sus subordinados/as.No me da pena de este tipo de gente,saben a donde se meten,saben que van al sitio mas machista del mundo,es el machismo por excelencia,el Estado y sus instituciones.Que yo sepa,el Estado no se ha creado por las mujeres ni ha sido creado para las mujeres,pues hace tan solo 50 años,el 99 por ciento eran hombres y las mujeres no eran ni siquiera comparsa,no eran nada,como mucho las secretarias de los jefes.Y si nos remontamos mas atras,es difícil encontrar a alguna mujer en alguna institucion.Mucho más cuando a donde vas es al ejército español,genocida hasta la médula.Sólo hay que ir contando cuantas tropelías tiene en su haber,como las guerrras coloniales,de conquista(America)de sojuzgamiento de su propio pueblo,como en el siglo XIX y XX.¿Quien en su sano juicio,con tan grande curriculum,puede pensar que no es machista una institución de estas caracteristicas?Si le va la marcha puede elegir la legión…yo los que conozco que han salido de allí,están todos medio locos y es mejor estar alejados de ellos varios kilómetros.
Acoso salvaje en la Guardia Civil: Viola a una subalterna, la embaraza y la obliga a abortar
Que penita. Te han comido el coco con su rollo estatal y deshumanizador de la guerra de sexos. Lo siento.
Acoso salvaje en la Guardia Civil: Viola a una subalterna, la embaraza y la obliga a abortar
Yo lo siento por ti,pues en ningún lugar he sacado a colación la guerra de sexos,pero ya que lo traes,a mi parecer hay una guerra promovida por el Estado y sus adláteres.Yo no quiero la guerra de sexos,amigo,y en mi comentario lo expongo.No a los beneficios de las mujeres ni a los beneficios de los hombres,unos y otros debemos crear el futuro juntos,pero no con el Estado ni la gran empresa,ellos buscan la división,compran a unos cuando les interesa y perjudican a otros y luego cambian la estrategia para siempre tener divididos y enfrentados al pueblo.Si tu estas de acuerdo con los privilegios,es decir,eres feminista convencido y crees que debemos tratar a las mujeres como a niños de teta,perfecto,pero no es mi opcion.En cualquier caso,¿quién está más adoctrinado aquí,siendo que tú defiendes al poder y a los poderosos?¡Esto es valentía,ponerse de parte del que tiene el poder!
Acoso salvaje en la Guardia Civil: Viola a una subalterna, la embaraza y la obliga a abortar
En cualquier caso,parece que defiendes al sargento de la guardia civil o el cargo que sea,¿qué eres,algún mando del cuerpo?Yo ya dije que no me pongo de parte de nadie,pues he criticado que ella se metio solita al cuerpo,nadie la obligó.Ya dije que es una institución de violencia y la violación a las mujeres es un arma de guerra desde tiempos inmemoriales.Es así y más en una institución de violencia como el ejército español.Pero ella era mayorcita para saber donde se metía.Si yo voy a trabajar a una mina,¿voy a criticar que tenga que respirar polvo de carbon o polvo del mineral que se extraiga?No somos niños,sabemos donde nos metemos.Ahora bien,nadie puede dañar a nadie,y mucho menos la violación y además valiendose del cargo.Yo siempre he pensado que un flirteo del jefe con empleada no es inocente,está por medio el puesto y el vivir mejor o peor.Ya,sin coacción directa es una coaccion indirecta.He conocido a compañeras que lo han sufrido y defender que una mujer sea violada o no se la crea cuando lo diga es algo repugnante.Más aún si el que lo hace es jefe.Si fuera el marido tiene menos sentido,aunque todo se tendría que investigar y luego castigar si fuera falso,pero no parece el caso.La pena la siento yo por ti por pensar de una manera tan carcamal.Yo no estoy a favor de los cuerpos de represión,ni mucho menos,estoy en contra,pero las personas son personas y las mujeres siempre están expuestas a sufrir violaciones y esto será delito hoy, ayer y siempre.Si a ti te parece que las violaciones es una invencion de las mujeres para hacer daño a los hombres no tienes mas que decirlo y explicarte un poco mejor.