
Noruega suele ser llamada “el último socialismo del siglo XXI”. con un ingreso promedio de 57.300 dólares anuales por habitante, educación pública y bilingüe… Pero ¿qué hay realmente detrás de esta fachada? ¿Están justificadas las ilusiones que en el llamado «modelo noruego» han puesto nuestros reformistas y socialdemócratas autóctonos?
En un articulo recientemente publicado el el digital «La Izquierda Diario», su autor Angel Zunino, trata de desmontar con datos, cifras y argumentos, un mito frecuentemente esgrimido por las corrientes reformistas y socialdemócratas españolas, parapetadas tras las formaciones politicas como el PSOE, IU y Podemos consistente en que en los paises escandinavos se ha superado la contradiccion fundamental de la sociedad actual entre socialismo y capitalismo. De él resumimos sus aspectos más destacados.
«Noruega suele ser llamada “el ultimo socialismo del siglo XXI” – comienza escribiendo Zunino en su articulo- con un ingreso promedio de 57.300 dólares anuales por habitante, educación pública y bilingüe, uno de los impuestos a la renta más altos, una fuerte presencia del estado que garantizan seguridad social para sus habitantes y uno de los estándares de vida más altos del mundo, la ubican en el imaginario social, como un modelo al cual todos los países podrían aspirar sin la necesidad de cambiar el sistema político por uno más justo.
Hasta 1969, cuando se realizó el primer hallazgo de una gran reserva de petróleo en el mar del norte, Noruega vivía de la pesca y de una incipiente producción agropecuaria. Con un clima favorable para la producción agrícola, el problema que se le presentaba era la poca extensión de tierra y un clima duro que no permitía que se poblara la totalidad su territorio. Fue en ese año cuando los noruegos vieron que sus mares, ricos en fauna, les podían proveer del oro negro que había vuelto ricas a otras naciones.
Conocedores de que los precios del petróleo fluctuaban, en 1990 el gobierno decidió crear el Goberment Pension Found para contrarrestar las fluctuaciones futuras del precio del crudo; en realidad no es un fondo de pensiones, ya que sus ingresos no derivan del salario de los trabajadores, sino que recauda sus ingresos del excedente generado por permisos de explotación, impuestos al petróleo y dividendos por la participación del estado en la petrolera nacional STATOIL.
Statoil, la petrolera off shore mas grande del mundo
La compañía noruega de petróleo Statoil, establecida en 1972, es la mayor compañía de su país. Mientras que figura listada en la Bolsa de Valores de Nueva York, el estado noruego aún mantiene la mayor parte de su propiedad, lo que hace que pueda controlar sus operaciones alrededor del mundo.
Es la compañía con mayor cantidad de operaciones off shore del mundo, en febrero de este año compro el 11.93 % de la petrolera sueca Lundin Petroleum por 497 millones de Euros. Está presente en más de treinta países en el mundo y sus principales operaciones en América son en Brasil, en donde tiene el 60 % de participación en la cuenca de Campos y participa en un 50 % en los trabajos de exploración en Sao Bernardo, en la cuenca de espíritu Santo.
La ilusión del «modelo noruego»
El fondo Noruego del petróleo es el mayor fondo soberano del mundo. Con un valor estimado de 850.000 millones de dólares, invierte su mayoría en la bolsa, operando con un volumen que sostiene el 1,05 % de los mercados bursátiles del mundo y el 2,15 % de las reservas europeas, es decir que es el mayor propietario de valores en Europa.
Gestionado por el Norges Bank Investment Management, y amparado en su increíble volumen de operaciones, durante la crisis del 2008, mientras las bolsas europeas sufrían increíbles caídas y los trabajadores de países como España, Grecia, Irlanda, Italia y Reino Unido perdían sus viviendas y sus empleos, el fondo noruego aprobó aumentar sus posiciones bursátiles de un 40 % a un 60 %. Las economías de los países más afectados por la crisis le presentaban una oportunidad única, acciones de empresas y deuda soberana en sus niveles más bajos, mercados inmobiliarios derruidos con gente desalojada de sus viviendas y bancos con grandes deudas, hacían las delicias de un fondo millonario que quería comprar bajo y vender alto…
“La única razón por la cual Noruega puede sostener su sistema, – dice el periodista noruego Helge Hiram Jensen – es que su micro Estado es dueño (o es adueñado por) una empresa de petróleo que lucra con el calentamiento global, y que opera en el mercado como cualquier empresa transnacional. La única razón por la cual Noruega puede controlar sus yacimientos petrolíferos es porque se alinea con EE.UU., incluso contribuyendo a guerras neo-coloniales en Afganistán o Libia. Tal es así que en 2011 Noruega se unió a EE.UU., Reino Unido y Francia en la operación Freedom Falcon, bombardeando al pueblo libio”.
Estas economías que se pretenden proteccionistas, no son más que semi-periferias que tomando ventaja del sistema colonial, con un aparente cuidado de los suyos, explotan y rapiñan al resto de las naciones. Los increíbles volúmenes con los que opera su petrolera, socavan las soberanías de las naciones que tienen petróleo para abastecer las arcas del mayor fondo europeo que con un solo movimiento puede hundir nuevamente los mercados y arrastrar más trabajadores a la miseria.
Estos fondos son ahora los nuevos acreedores de las deudas que trabajadores británicos y españoles deberán pasar años pagando con sus salarios, las nuevas escuelas noruegas y los nuevos paraísos turísticos del norte se pueden medir con el sudor de los explotados a los que les toco estar del otro lado de la crisis, y todavía no es suficiente para garantizarle el empleo a los noruegos.
Todo esto nos plantea una pregunta: si en países ricos, que basan su subsistencia en la expoliación y el drenaje de plusvalía repatriando las remesas de utilidades de las empresas con capital noruego que están en otros países, no es posible garantizar el empleo a la totalidad de sus habitantes, y aun así debe basar su subsistencia en la explotación de otras naciones. ¿Cómo pueden sobrevivir, entonces, las demás naciones que quedan subordinadas y sin recursos?
La respuesta es que no hay un capitalismo bueno ni eficiente, un sistema que basa su misma existencia en la explotación del hombre para generar riquezas, no puede garantizar la subsistencia del género humano, y lo que se nos presenta como casos testigos de que se puede modificar el sistema sin arrancarlo de cuajo e imponer uno más justo, son apenas ilusiones, que miradas de cerca, terminan develando como el más fuerte sobrevive con la sangre del más débil, por ejemplo: el “milagro” noruego.
Fuente: http://canarias-semanal.org/not/18998/noruega-el-mitico-paraiso-de-nuestros-reformistas-autoctonos/