
PARA DAR LA ESPALDA A LOS «HUMANIZADORES» DEL CAPITALISMO
(Cinco invectivas contra las urnas del bienestar)
1) VOTAR PUEDE MATAR
En el actual estado político-militar del mundo, votar en Europa significa mancharse las manos de sangre. Como ya las tenemos sobradamente manchadas, como nuestras manos son las de la muerte desde hace siglos (la democracia liberal se impuso en Francia a golpe de guillotina y en un rodar de cabezas cortadas, y luego se exportó a medio mundo mediante cañonazos y euforias imperialistas de la pólvora), seguiremos votando.
La política occidental es una máquina de daños, un sembradero de cadáveres. Pero depende de nuestra voluntad de votar para propagar el horror. Lo hará, ya que acudiremos en masa a legitimarla a través de las urnas. Y nos haremos así corresponsables de las masacres perpetradas por nuestros gobiernos. Votar es convidar a la muerte, asunto de monstruos.
“Mi mundo no es de este Reino”: siento la necesidad de repetírmelo, para no asfixiarme, para respirar. Pero, ¿dónde está mis compañeros?, ¿ por qué son tan pocos? Y ya que se trata de intra-minorías: ¿Cómo puede ser la relación de la excepción con la excepción?
2) DEL MIEDO A LA LIBERTAD A LA HUMANIZACIÓN DEL CAPITALISMO
Se dijo que nos daba miedo la libertad. Lo dijeron gentes no-libres, esclavizadas de un modo o de otro, cobardes o amedrentadas por añadidura, si hemos de creer en sus propias palabras: un siervo que se atrevió a hablar del «arte de amar» y al que su novia llamaba Erich; Jaspers, el profesor; el viejo martillo martilleado por la vida, que se dejaba nombrar Nietzsche,…
Pero lo que estos envilecidos como nosotros (torturados, explotados y humillados no menos que todos los demás) nos contaron, lo que escribieron para sentirse mejor o mejores, es una verdad inmensa, que esta mañana me asalta cuando estaba pensando en otras cosas y no tenía la menor gana de conversar con nadie.
¿Es verdad que la libertad, lo que sea la libertad, es una posibilidad (real aunque difícil) que nadie desea, que nadie busca, que da miedo; y que por eso nos abrazaremos siempre a las cadenas del trabajo, del mercado, de la propiedad, del veneno patriarcal, del Estado del Bienestar, etcétera?
¿Es verdad que la gente quiere Vivienda, Trabajo, Futuro, Democracia Real, humanización del Capitalismo?
Porque si es así, si solo queda el pánico a la libertad y el deseo de un Capitalismo humanitario, yo ya no sé qué hacemos hablando, escribiendo, soñando. Yo ya no sabría qué hago siendo.
3) CAPITALISTAS CONTRA EL NEOLIBERALISMO
Cuando el Capitalismo advirtió que se podía engrosar la bolsa de sus antagonistas, inventó una estrategia de diversión, una tecnología para el despiste. Se desdobló y empezó, desde su propia arena, a inventar al Enemigo Mayúsculo de la Humanidad. Lo nombró “Neoliberalismo”. Escritores de la esfera de la socialdemocracia avanzada se prestaron gustosos, o bajo recompensa, económica o de prestigio, a alimentar la patraña. Yo ubico ahí a Klein, Morin, Chomsky, Bauman, Amin, Jarauta, Sloterdijk, etcétera (autores, algunos, que leí con amor).
Penosamente, movimientos que surgieron contra lo dado, contra el sistema, se dejaron ganar por la nueva plubicística, desde Chiapas hasta el Congo, desde Egipto hasta Madrid o Barcelona,…
La carta que se guardaba el Capitalismo bajo la manga puede nombrarse “Estado del Bienestar” o “Estado Social de Derecho”, alternativa funcional al Estado Mínimo Neoliberal. Y en Argentina, en México, en buena parte de Asia o de África, un poco en todas partes, la gente se levanta y lucha por esa opción clásica del Capital y del Estado, que reasegura la dominación social y la opresión política. Como marionetas, desobedeciendo al modo inducido, los descontentos queman ahí sus energías y quedan disponibles para un expolio sin límites.
Clama al cielo que el Neoliberalismo no es el adversario; que el enemigo de la libertad se sigue llamando Capitalismo. Clama al cielo que el Estado del Bienestar es hermano de sangre del Estado limitado neoliberal.
Clama al cielo que demasiados indignados y hasta desesperados han empezado a disparar contra el Neoliberalismo con un arma que le cargó el propio sistema capitalista, que le puso en sus manos la propia sociedad liberal mercantil. Y me descorazona que estos “rebeldes” apunten, borrachos de insumisión, ya solo al blanco diseñado por el poder y por el mercado para aplacarlos, desahogarlos y utilizarlos.
El blanco de marketing se llama Neoliberalismo. Y el veneno para la Tierra, para la biosfera toda y, de paso, para los muy engreídos animales humanos, se sigue llamando, sin más, Capitalismo.
4) AL VIEJO PERRO SOCIALDEMÓCRATA SE LE QUIERE CAMBIAR EL COLLAR EN ESPAÑA
(Sin ladrarnos, y hasta acercándonos el hocico, nos muerde)
Cuando percibí claramente que el Principio Izquierda moría en el parlamentarismo, me desapunté.
Al viejo perro socialdemócrata se le quiere cambiar el collar en España.
Los crímenes de la socialdemocracia histórica son de sobra conocidos, desde su fortalecimiento en Europa, con el asesinato pionero de Rosa Luxemburg y Karl Liebknecht y el aplastamiento también augural de los movimientos populares en la Alemania de 1919.
La socialdemocracia reprime y sofoca a buena parte de sus bases. Barcelona, Madrid, Valencia, Zaragoza, etcétera, por vías distintas, lo han ilustrado recientemente. ¿Cómo no verlo, si se está al pie de la calle, al pie del pie?
Sloterdijk llamó a esos politicastros, siempre politiqueros, a esos politicínicos de la izquierda institucional, “inteligentes perros sanguinarios”. Dijo que, aparte de encerrar y de matar, tenían el alma de la doblez y de la hipocresía. Pero eso era ya sabido y padecido desde hacía décadas… Y el propio Sloterdijk ha terminado “disfrutando de la vida” (el modo acomodado de morir) bajo la capa de esa socialdemocracia que cuestionaba para conquistar su amor. Supo ganarse su afecto por la vía más indirecta y más eficaz: interpelándola sin aborrecerla. El estilo “PODEMco”…
Que estos embusteros arribistas, con la hambruna de poder que los señala y ese Ego desorbitado que los marca como ejemplares del rebaño, pidan el voto y lo obtengan denigra precisamente a sus víctimas, a sus votantes.
¿Pero cómo PODEMOS creer en estos ventrílocuos del Estado Social de Derecho y del Bienestar Administrado (“organizado” contra los individuos y contra las comunidades resistentes, en beneficio de la abstracción más dañosa y que más les sirve: el ciudadano)?
Si podemos creer en la socialdemocracia, solo podremos creer en la dulcificación mortífera del Capital y del Estado. Solo podríamos creer en nuestras propias cadenas centenarias, enjabonadas para que no dañen nuestras sucias muñecas -las más temibles de las muñecas y las más sujetadoras de las cadenas.
Cuando alguien me dice “Sí se puede”, yo respondo: “De tu parte”. Es sabido que el Poder siempre puede… ¿Queremos erradicar el ansia de poder de nosotros mismos y escupirle en la cara cuando se nos presente disfrazado de papeleta para una urna? Me temo un mundo, una civilización entera, que no.
5) DEPOSITAR UN VOTO EN UNA URNA ELECTORAL NO ES UN ACTO ASÉPTICO
(Automatismo homicida)
No hay nada más temible que el automatismo. Los automatismos nos eximen de la conciencia, del sentimiento, de la libertad.
Automatismos a la hora de conservarnos y de subsistir, que nos llevan a las galeras del trabajo.
Automatismos a la hora de cuidarnos y de cuidar de los nuestros, que nos arrastran al veneno del mercado y del consumo.
Automatismos a la hora de amar, que encierran la estima en estuches, en fórmulas prefijadas.
Automatismos a la hora de votar, cuando depositar una papeleta en una urna electoral significa hoy, en el contexto internacional y nacional dado, suscribir la explotación de tantísima gente en nuestro país y alentar la guerra contra el otro, contra aquellos que no se nos parecen y no nos aprecian.
Desde el siglo XIX, acudir a un colegio electoral y elegir una papeleta, para acercarnos después a una urna, con la docilidad de una oveja o de un tornillo de máquina, nos salpica de horror y nos renombra “homicidas”.
Con Awka
Pedro García Olivo
www.pedrogarciaolivo.wordpress.com
Buenos Aires, 1 de marzo de 2018
Fuente: https://www.facebook.com/pgarciaolivo/posts/10214071488772742