Cuando los días se suceden iguales los unos a los otros,‭ ‬como calcados,‭ ‬sin nada que reseñar de sus horas salvo que ya han pasado,‭ ‬cuando la vida se compone meramente de un sinfín de jornadas idénticas,‭ ‬siempre en torno a lo mismo,‭ ‬siempre haciendo lo mismo,‭ ‬cabe preguntarse entonces si se habrá errado el camino,‭ ‬si se estará desperdiciando la existencia,‭ ‬dando la espalda a la posibilidad de una vida diferente,‭ ‬martilleada por la novedad,‭ ‬sorpresiva,‭ ‬imprevisible,‭ ‬en la que cada día podría llevar nombre propio y no se conocería más rutina que el despertar por las mañanas‭; ‬cabe preguntarse si será un problema nuestro,‭ ‬de cobardía,‭ ‬incompetencia o raquitismo de la imaginación,‭ ‬lo que determina esa falta de sustancia,‭ ‬de inquietud,‭ ‬de‭ “‬viveza‭”‬,‭ ‬de nuestra existencia,‭ ‬o si,‭ ‬por el contrario,‭ ‬la vida misma será así de sencilla,‭ ‬monótona,‭ ‬tediosa y maquínica,‭ ‬así de ayuna de color,‭ ‬insípida,‭ ‬y no tenemos más remedio que adaptarnos,‭ ‬tomarla o dejarla‭; ‬cabe interrogarse acerca de‭ ‬dónde está el vacío,‭ ‬el hueco,‭ ‬eso que un escribidor de nuestro tiempo ha llamado‭ “‬levedad‭”‬,‭ ‬dónde la entraña de lo anodino,‭ ‬el imperio del gris,‭ ‬la esencia del‭ “‬ya no hay más‭”‬,‭ ‬si en la forma de ser de la vida o en la manera que tienen las gentes de vivirla,‭ ‬si en la existencia misma o lamentablemente en nosotros.

La respuesta que doy ahora no la hubiera hecho mía años atrás,‭ ‬cuando la épica enturbiaba mi percepción de la realidad.‭ ‬Y no la darán quienes todavía se consuman en el teatro vanilocuente de la‭ “‬vida intensa‭”‬.‭ ‬La vida es este sinsabor,‭ ‬así de poco pesa,‭ ‬lívida,‭ ‬lisa,‭ ‬descolorida,‭ ‬irrelevante‭; ‬la repetición devoradora,‭ ‬la ingravidez inconsolable,‭ ‬la ausencia de poesía,‭ ‬el hastío que no cesa,‭ ‬forman parte de la existencia misma.‭ ‬Una persona puede engañarse,‭ ‬recubriendo su existencia con un barniz de aventura,‭ ‬de irregularidad,‭ ‬de frenesí y melodrama,‭ ‬acaso de pulsión heroica,‭ ‬pero a poco que se arañe la superficie de sus días enseguida se descubrirá el suelo de rutina y tedio,‭ ‬de falta de sustancia y de‭ “¿‬esto es todo‭?”‬,‭ ‬sobre el que descansa su aspaventoso y gesticulante devenir.‭ ‬Risa nerviosa e inmotivada,‭ ‬esplendor de domingo por la mañana,‭ ‬trajín de patio de recreo,‭ ‬la‭ “‬vida intensa‭” ‬hiede a impostura y señuelo.‭ ‬Se puede correr tras la sexualidad lo mismo que si se huyera de la vejez y de la muerte,‭ ‬saltar de hombre en hombre como de hombre en mujer o de anciana en niño,‭ ‬jugando al desgarramiento pasional y a la incontinencia lúbrica‭; ‬puede cualquiera drogarse,‭ ‬afiliarse a lo demoníaco,‭ ‬autodestruirse ante el espejo,‭ ‬puede matar,‭ ‬y,‭ ‬sin embargo,‭ ‬no deja por ello de ser trivial su peripecia,‭ ‬no deja de estar vacía,‭ ‬espectáculo vano,‭ ‬nimiedad,‭ ‬fanfarria.‭ ‬Queda debajo de esa falsa tormenta,‭ ‬de ese inflar los días artificiosamente,‭ ‬un mismo hueco irrellenable,‭ ‬un no-color,‭ ‬nada de nada.‭ ‬Tírate a todos los hombres que te de la gana.‭ ‬Siete u ocho cada noche.‭ ¿‬Y qué es eso‭? ‬Bébete todas las botellas del bar‭; ‬llénate de agujeros los brazos,‭ ‬hasta que parezcan colmenas.‭ ¿‬Y qué‭? ‬Deja el trabajo,‭ ‬abandona a la familia,‭ ‬sal del país,‭ ‬rompe con todo.‭ ‬Seguro que volverás a empezar.‭ ‬Estarás donde estabas.‭ ¿‬Qué has hecho‭? ‬Mata,‭ ‬mata.‭ ¿‬Y eso es tanto,‭ ‬carnicero‭?

Al final,‭ ‬todo se resume en lo más simple:‭ ‬se duerme por las noches,‭ ‬se come cada cierto tiempo,‭ ‬se va de un lado para otro,‭ ‬algo se hace o no,‭ ‬y pasan los años,‭ ‬se vive una vida.‭ ‬Así de sencilla es la existencia de los animales‭; ‬y los humanos,‭ ‬aunque se nos antojen los peores de todos,‭ ‬no tienen por qué constituir una excepción.‭ ‬Así vive mi perro.‭ ‬Así son estas cabras,‭ ‬que,‭ ‬aparte de comer,‭ ‬dormir y procrear,‭ ‬se enfrentan con saña,‭ ‬a veces matándose,‭ ‬enloquecen temporalmente de celo,‭ ‬copulan entonces sin descanso,‭ ‬disfrutan desobedeciéndome,‭ ‬se rebelan,‭ ‬rompen todo lo que encuentran…,‭ ‬y no pretenden que por ello merezca el nombre de‭ “‬intensa‭” ‬esa vida suya tan apasionada…‭ ‬Así somos.‭ ‬Así vive Basilio,‭ ‬cada día a la cabeza del hato,‭ ‬cada noche regresando sobre su mulo,‭ ‬solo,‭ ‬sin otra cosa en el horizonte de su deseo,‭ ‬sin pedirle más a la existencia,‭ ‬incapaz de engañarse a ese respecto.‭ ‬Y así vive todo el mundo,‭ ‬cada día al pie de la fábrica o del terruño,‭ ‬cada noche persiguiendo el sueño o convidando al placer‭; ‬a veces,‭ ‬lo mismo de noche que de día,‭ ‬buscando esquinas donde sacar la navaja,‭ ‬clavándose agujas en la vena de la frustración,‭ ‬o apaleando sin piedad a la esposa que se pasó de sal en la comida…‭ ‬Así vive la gente,‭ ‬de paz o de guerra,‭ ‬solo que mintiéndose,‭ ‬poblando su cabeza de fantasmas,‭ ‬aspirando a exprimir de algún modo esta fruta seca de la vida,‭ ‬que nunca dio jugo,‭ ‬exigiéndole a la existencia un vago‭ “‬algo más‭”‬,‭ ‬no sé qué brillo,‭ ‬una especie de doble fondo,‭ ‬ruido y movimiento,‭ ‬todo lo que no tiene.‭

La esperanza que ha depositado la humanidad occidental en sí misma y en todo lo que compone su mundo,‭ ‬la esperanza que envuelve a la humanidad hegemónica como una segunda piel y que la lleva a enfrentarse con su propia condición animal,‭ ‬a no reconocer su propio mezquino ser físico,‭ ‬funda también esa ilusión de una‭ “‬vida viva‭”‬,‭ ‬de una existencia abigarrada,‭ ‬de unos días repletos e irrepetibles,‭ ‬ilusión de que aún resta un infinito por hacer y por vivir a condición de que en verdad se desee y al precio de la intrepidez,‭ ‬de la fantasía,‭ ‬de la inteligencia valerosa y de la imaginación que inventa caminos.‭ ‬Desesperada, la persona toma la verdadera medida de la vida,‭ ‬y puede entonces,‭ ‬si quiere,‭ ‬atiborrarse de sexo,‭ ‬maltratarse entre risas,‭ ‬irse,‭ ‬herir a los amigos,‭ ‬puede matarse o matar‭; ‬pero todo ello tranquilamente,‭ ‬sin afectación,‭ ‬consciente de que no hay en su obrar ni rastro de epopeya,‭ ‬no da a sus días un sabor especial,‭ ‬no tienta la intensidad,‭ ‬no acaricia la grandeza‭ ‬-simplemente,‭ “‬hace eso‭”‬.

Desesperada,‭ la gente‬ no se apena de Basilio‭; ‬no lo considera insignificante,‭ ‬reo de limitaciones insuperables,‭ ‬malgastador de la existencia.‭ ‬No percibe en sus jornadas‭ “‬menos vida‭” ‬que en las de los demás.‭ ‬Ve en el aldeano,‭ ‬simplemente,‭ ‬a otro hombre dedicado a otras cosas.‭ ‬Otras cosas también sin color,‭ ‬sin aureola,‭ ‬sin luz particular.‭ ‬Desesperado,‭ ‬lo mismo da irse que quedarse,‭ ‬estar en un sitio que en otro,‭ ‬cambiar que no cambiar.‭ ‬No dejando lugar a la épica,‭ ‬la vida sin esperanza desmitifica al ser humano y lo devuelve a su inocultable elementalidad animal‭; ‬limpiando de engañifas el horizonte de la existencia,‭ ‬ofrece a los ojos del entendimiento descreído la simpleza radical del vivir.‭ ‬A Basilio,‭ ‬todo esto que escribo no le dice nada que no haya sabido desde siempre.‭ “‬Comparando y no igualando‭ ‬-repite-,‭ ‬el hombre y el animal hacen lo mismo‭”‬.‭ ‬Lucidez de la desesperación.‭

‭[Cuando me releo, me enfrento a las palabras de un otro. La multiplicidad que nos constituye puede expresarse en textos heterogéneos, necesariamente contradictorios. Hoy quise reelaborar en cierta pequeña medida ‭esta composición, para llevarla a mis modos de expresión actuales. No lo logré del todo, y más bien la he dejado estar a su manera; pero lo que sí ha conseguido este escrito, en contrapartida, ha sido trasladarme a una forma de pensamiento que está en mí sin duda, a lado de otras contrapuestas, antitéticas, que también llevo conmigo. ¿Miseria de la vida intensa?]

‭Pedro García Olivo
‭_ A partir de un fragmento de “Desesperar”

‭www.pedrogarciaolivo.wordpress.com

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