Tortuga

Las VIII Jornadas de Cultura Popular «El Sarangollo», que en esta ocasión convocan El Margalló-Ecologistes en Acció y el Grup Antimilitarista Tortuga, con la colaboración de la Associació Veïnal El Raval, abrieron boca con la conferencia del historiador Gaspar Agullo titulada «L’afonament de la Plaça del Raval d’Elx».

En el salón de actos de la citada entidad vecinal, el cual completó su aforo de casi una cincuentena de personas, Agulló puso en común sus recientes y todavía inconclusas investigaciones, acerca del luctuoso suceso acaecido en Elche en el mes de mayo de 1955, cuando el refugio antiaéreo construido en la Guerra civil en la plaça del Raval se hundió, sepultando a seis jóvenes de los que fallecieron cuatro.

Según dio cuenta Agulló, ayudándose de un amplio e interesantísimo material fotográfico de la época, éste fue uno de los trece refugios que se construyeron en la ciudad en las postrimerías de la guerra, en momentos de grave escasez y penuria material, circunstancia que fue causa de su debilidad (se entibaban con troncos de palmera, por ejemplo, al no disponerse de cemento) y su rápido deterioro. Dicho deterioro fue reseñado ya por las autoridades republicanas de la ciudad, constando en el acta del último pleno celebrado antes de la entrada de las tropas franquistas.

Sin embargo las nuevas autoridades municipales colocadas al frente de la ciudad por la dictadura, con la mayor de las negligencias, ignoraron el problema, obviando la problemática de los refugios y no haciendo nada durante décadas para evitar su deterioro. Ni siquiera actuaron cuando en 1948 se derrumbó uno de ellos en el carrer Major de la Vila causando un fallecido.

Resulta de interés la investigación realizada por Agulló de los medios de comunicación de la época, sometidos a la censura del régimen. La catástrofe del Raval fue divulgada a la opinión pública de Elche y de todo el estado español sin hacer la menor mención a la desidia de las autoridades municipales franquistas, a cuya inacción, sin duda hay que atribuir la causa de estos sucesos. De hecho, los medios de comunicación, de forma más o menos implícita, trataron de dirigir la responsabilidad hacia «los rojos» y «los marxistas» de la ciudad que habían construido los refugios casi 20 años atrás. Por su parte, el velatorio de los fallecidos y el multitudinario entierro fueron aprovechados para hacer exhibición y propaganda de los referentes del régimen.

Tras la ponencia se abrió un turno de participación a las personas presentes, muchas de las cuales habían sido testigos del suceso o estaban emparentadas con las víctimas del mismo. Estas personas aportaron testimonios emotivos desde su vivencia personal. En línea con lo dicho en el párrafo anterior, es de reseñar la aportación de una persona que narró como su padre, miembro del cuerpo de bomberos voluntarios, con grave riesgo de su vida, fue el primero en penetrar en la galería abierta desde la ladera del río tras varios días de trabajo, para poder acceder a los cadáveres y a los jóvenes que permanecían aún vivos bajo los escombros. Cómo a la noche, la familia entera se congregó junto a la radio en espera de oír el noticiario local en el que se iba a hacer mención del heroísmo de su familiar. Y cómo la noticia que escucharon fue que había sido la Guardia Civil, y no los bomberos voluntarios, quien había logrado acceder a las víctimas desde dicho túnel.

img_20190f405_203213.jpg

Reproducimos como complemento un reportaje publicado en Diario Información en 2010:

El fatídico sábado en que la tierra se abrió

El emblemático zoco de El Raval y su fuente central se hundieron hace 55 años, cobrándose la vida de cuatro jóvenes que pertenecían al equipo de fútbol del barrio

maría jesús mora 09.05.2010

2010-05-16_img_2010-05-09_01.46.14__d1801elche.jpg.jpg

La plaza albergaba una fuente en su parte central. diego fotógrafos

Hay tragedias que marcan la historia de las ciudades y de sus habitantes y de los barrios y de sus vecinos y que, a pesar del paso del tiempo, quedan marcadas para siempre en la retina. El próximo 14 de mayo se cumple el 55 aniversario del hundimiento de la plaza de El Raval, un espacio público que contaba en su parte central con una fuente alrededor de la cual se reunían muchos ilicitanos, sobre todo los fines de semana, para departir sobre temas de la vida cotidiana.

Narran las crónicas de la época que el accidente se produjo a última hora de la tarde de aquel fatídico sábado, cuando la tierra se tragó la plaza y a seis jóvenes que quedaron sepultados en un refugio que había sido construido durante la Guerra Civil y que conectaba el barrio ilicitano con la ladera del Vinalopó. El inmenso boquete presentaba unas dimensiones de siete por cinco metros. Como consecuencia del accidente, perdieron la vida Vicente Arróniz, José Canals, Jacinto Selva y Rafael Palao, mientras que Fermín Bernad y Juan Gasó pudieron ser rescatados días después con vida. Al parecer, los seis desafortunados jóvenes se habían reunido en la plaza para llevar a cabo una buena obra: todos ellos formaban parte del equipo de fútbol «Arrabal» y uno de los fallecidos, José Canals, se había lesionado en el partido de la semana anterior y no podía trabajar, con las consiguientes penurias económicas que ello le reportaba. Por ello, los 17 titulares y suplentes del equipo deportivo se habían comprometido cada uno a darle a su desafortunado compañero cinco pesetas al finalizar cada jornada semanal para paliar sus miserias pecuniarias. En el momento del hundimiento, la mayor parte de los jóvenes había cumplido con su compromiso y sólo quedaban en el zoco del emblemático barrio ilicitano los seis jóvenes que cayeron a una profundidad de 15 metros.

Instantes después del accidente, tanto las brigadas municipales como los bomberos y los vecinos comenzaron un frenético esfuerzo por rescatar a las víctimas, algo que no fue inmediato. El entierro de los desdichados jóvenes se celebró el martes siguiente, después de haberse instalado la capilla ardiente en la escuela contigua al Santo Hospital. Las crónicas de INFORMACIÓN, que dio una amplia cobertura informativa a la tragedia, apuntaban a que cerca de 30.000 personas se habían sumado al entierro y que acompañaron los féretros de los fallecidos, que fueron trasladados a hombros hasta el cementerio por sus compañeros de trabajo. La presencia en el sepelio de autoridades eclesiásticas, civiles y militares fue espectacular.

Mientras tanto, Juan Gasó y Fermín Abad permanecían hospitalizados en una sala de cirugía del hospital ilicitano, desde donde narraron los luctuosos acontecimientos. Los jóvenes explicaron que en un primer momento creyeron que se había producido un terremoto y que, sin tiempo alguno para reaccionar, quedaron envueltos entre piedras y escombros mientras que iban cayendo por el inmenso socavón hasta que llegaron al fondo del refugio, «donde nos salpicó ya el barro», explicaba entonces Gasó.

Los supervivientes contaron que una de las víctimas falleció de inmediato a causa del impacto, mientras que los demás habían quedado empotrados entre el barro y las piedras, por lo que la muerte les sobrevino poco después. Las dos víctimas rememoraron la odisea que padecieron bajo el subsuelo ilicitano hasta que consiguieron nuevamente ver la luz del sol. «Pudimos recorrer gran parte del refugio, con la pena de no haber podido salvar a nuestros compañeros», señalaron, al tiempo que mostraron su gratitud a la Cruz Roja que los recogió a las puertas del refugio. Ellos sólo tenían rasguños en los brazos.

El hecho, además, coincidió con la muerte un día antes de dos personas en la explosión de una tintorería en la calle Alfonso XII.

https://www.diarioinformacion.com/elche/2010/05/09/fatidico-sabado-tierra-abrio/1007309.html


jornades-culturals-2019-v3-sarangollo-en-margallo-3.jpg

Más sobre Tortuga

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *