Francisco Larrauri – Psicólogo

Mercedes Gallizo, directora general de Instituciones Penitenciarias (la marco sólo como objetivo político de su demagogia) ha visionado en página par los retos del sistema penitenciario español en el siglo XXI. Razona que como «se ha instalado la simplista e inexacta idea de que combatir la delincuencia es mandar cada vez más gente a la cárcelŠ Hay que hacer nuevos centros». Al ser éstos simplemente los retos del siglo XVII o XVIII, han venido a mi memoria las diez ideas-fuerza que Mathiesen en el año 2004 del siglo XXI ha reunido con éxito para no construir más cárceles. Puestas en línea, ahí radica uno de los éxitos, gracias a una buena sistematización de las razones y justificaciones son como los diez mandamientos definitivos que cuestionan la cárcel como institución de integración social.

Conservando el orden y el título como un justo tributo al autor actualizaré los argumentos y los centraré en el aquí y ahora.

1. Ineficacia de la rehabilitación

La primera en la frente. Muy pocos estudios en esta piel de toro sobre la reincidencia son científicamente empíricos ni imparciales, sin contar los que han sido «encargados» con un buen «interés» y unos buenos emolumentos; otros salen tan «redondos» que sólo hay que ver el currículo de ex carceleros o asimilados de sus autores. En otros un cúmulo de circunstancias, coincidencias y prebendas entre investigadores, estudiosos y profesores se convierte en un cruce de caminos en forma de conferencias, cursos, becas y publicaciones, para un sinfín de «titulines», congresos, y sociedades criminológicas de mérito caduco. En realidad ésta es la base teórica que ahora y aquí utilizan los que dicen que la cárcel es una contribución profunda para sacar de la marginalidad, la droga y la delincuencia a quienes están encerrados en ella. Los programas de intervención traducidos y acoplados ahora está de moda Canadá llevan a las mandatarias recién llegadas a asirse a cualquier madero que flote. Mientras tanto también fuera de nuestras fronteras se concluye que «las intervenciones investigadas produjeron efectos débiles o insignificantes sobre la reincidencia».

2. Ineficacia preventiva

Partiendo de un enfoque psicológico o sociológico el efecto intimidatorio que cumple la cárcel a la vista de las actuales cifras in crescendo es evidentemente nulo. Por lo que el problema no se soluciona (¡atención Zubieta!) con más cárceles sino con más humanidad. Es apropiado incluir en este punto, que el aislamiento y el primer grado (el 72% de los presos políticos vascos lo padecen) no aporta más seguridad a la sociedad ni más eficacia preventiva, por tanto estamos frente a una severidad punitiva con un carácter eminentemente político.

3. Ineficacia incapacitadora

¿Realmente la prisión incapacita para delinquir de nuevo? Desde un plano social, ¿la cárcel impide que el hijo de un preso pise también la misma celda que su padre? ¿Impide acaso que el vulgar raterillo callejero se convierta en un listo piquero carcelero, en el lugar por antonomasia reino de la in- capacitación delictiva? ¿Soluciona el conflicto?

4. ¿Justicia?

En una ideal democracia parece ser que el bien más preciado debiera ser la libertad pero el Gobierno español ostenta el triste record europeo de mantener por más tiempo a un hombre en prisión. El preso político vasco Gatza ha cumplido 25 años en prisión. El Gobierno español también ostenta el record de mantener a presos y presas en situación de aislamiento e incomunicación por más de diez años. Esta es otra contradicción flagrante con los derechos humanos de nuestra sociedad. ¿Justicia?

5. Irreversibilidad

Sólo se plantea el derribo de una prisión cuando ha quedado en medio del casco urbano. La teoría social de «no en mi patio» y una falsa y demagógica humanidad de los mandatarios, lleva a la vieja prisión a ser sustituida por otra, por supuesto más segura. En los viejos fortines restantes paradójicamente son los mismos presos los que se ven «retribuidos» para mantenerlos en pie.

6. Insaciabilidad

Es la misma cárcel la que fagocita insaciablemente desde su nacimiento todos los cambios que se puedan proponer. Planifíquense cien cárceles y las cien estarán sobresaturadas antes de ser terminadas. Es el milagro de los panes y de los peces, pero al revés.

7. Inhumanidad

Mayor control pero también mayor impunidad precisamente por el efectivo control que se ejercerá sobre todo «lo que molesta». Además la nueva construcción que ofrecerá mayor violencia física y pasiva, mayor seguridad activa y pasiva será todavía mas degradante e inhumana que los vetustos edificios con la ratio para que fueron construidos en el siglo XIX. En las nuevas cárceles ¿se aplicará la violencia de baja (¿o alta?) intensidad de no permitir hablar libremente euskara? En un mundo que ascienden los conformistas que no muestran la elemental sensibilidad ante la injusticia, cabrá todavía la pregunta: ¿continuarán José Luis «las palicillas» a los etarras?

8. Quiebra de los valores

Son los alejados del poder los que padecen la gravedad del sistema carcelario. Y cuanto más pobre peor. A los Gal-way les va bien.

9. No ayuda a las víctimas

Desde el punto de vista moral, promociona una psicología personal de venganza, que se transmite a los hijos y al entorno siendo la base de otros trastornos severos que la convierten de nuevo en víctima. Y desde el punto de vista económico, actualmente la obligación de hacer frente monetariamente a la responsabilidad civil se sustituye por un acuerdo de compromiso futuro de difícil seguimiento y cumplimiento.

10. Resolver la masificación por otras vías

Sra. Directora General, está usted dirigiendo las cárceles con la política carcelaria creada por Aznar. No han tocado ni una coma. La ley de Junio del 2003 que impone el periodo de seguridad para condenas de más de cinco años le va al PSOE muy bien, a pesar del talante. Seguir negando la libertad condicional a los prisioneros vascos o aplicarles una nueva condena sin salir de prisión es causa también de la saturación de la que usted se queja.

Yo añadiría humildemente una idea-fuerza más, pero contundente contra la construcción de nuevas cárceles. La once: La cárcel mata. Y después de 30 años de monarquía y democracia nadie sabe cómo. Todo son sombras detrás de un oficial «lo siento».

Sra. Gallizo, que las barbaridades actuales del sistema penitenciario desaparezcan durante su mandato deberían ser los auténticos retos del sistema penitenciario en el siglo XXI.

One thought on “Las barbaridades del sistema penitenciario”
  1. > Las barbaridades del sistema penitenciario
    Totalmente de acuerdo con todo lo que dices, creo que hay que intervenir en el origen del problema, no en el final.

    Los que especulan con dinero y dejan a 300 familias en la pobreza no solo son impunes sinó que salen por la tele. La igualdad ante la ley esta dejando de ser horizontal ( de hecho nunca lo fue ), cada dia es más vertical.

    Mi pregunta es, si el sistema penal y legal del pais no funciona, y se sabe que las carceles son una fàbrica de venganzas contra todo… Cual es la solución, teniendo en cuenta que es muy dificil invertir en centros de rehabilitación… que el presupuesto no esta para esas cosas (por desgracia)….

    Y además teniendo en cuenta que las victimas pasivas (familiares) necesitan ese alivio banal basado en el castigo del transgresor…

    Tengo entendido que tan solo un 5% de los presos son homicidas o violadores ? Es eso cierto ? Porque si lo es, me doy cuenta de que el que montó este sistema (supongo que las derechas) no le enseñaron la diferencia entre narco-traficante, ocupa, violador o homicida…. y el muy imbecil lo mete todo en el mismo saco del stigma delincuente.

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