
Boletín armas contra las guerras nº 99
Alfredo Embid.
Leonard A. Dietz, murió el 24 de octubre de 2005 a los 82 años de edad. Lo que
sigue es un resumen de su historia enviado por su familia y algunas pinceladas
sobre su constructiva vida y sobre sus preciosas e invalorables aportaciones.
Dietz nació en Manistee, Mich. y creció allí. En febrero de 1943 se alistó en el
Cuerpo del Ejército del Aire de EEUU y tras graduarse sirvió como piloto en el
506th Fighter Group, 462nd Fighter Squadron y estuvo en la base de Iwo Jima.
Volaba un caza P51D Mustang en misiones de muy largo recorrido durante los
últimos meses de la Segunda Guerra Mundial. Se le otorgaron tres Medallas del
Aire y una Citación de Distinción de Unidad, y fue dado de baja de los Cuerpos
del Aire en agosto de 1946 como Primer Teniente.
Tras la guerra, se graduó en física en la Universidad de Michigan en 1949.
Trabajó en la empresa nuclear General Electric en el laboratorio de ingeniería
en Schenectady hasta 1955, y luego en el laboratorio atómico de Knolls Atomic
Power Laboratory (KAPL) donde trabajó durante 28 años.
Dietz también desarrolló en su vida otras actividades: Fue bombero voluntario
durante 14 años. Fue el tesorero de Jones Boarding Home, una organización sin
ánimo de lucro local que cuidaba de adultos mentalmente desaventajados, y era un
miembro activo de la First Unitarian Society of Schenectady y la Unitarian
Universalist Society of Albany, y presidente de la Albany Memorial Society.
Tras su muerte dejó a su mujer de 55 años, Betty; a sus hijos, Thomas, Kristin y
Allen; a sus tres nietos, y sobre todo una obra muy importante para todos y para
todas las generaciones futuras.
Dietz era físico nuclear experto en investigación experimental en espectrometría
de masas y fue el responsable de desarrollar instrumentación avanzada de
espectrometría de masas y nuevas técnicas analíticas para el análisis de las
proporciones de los isótopos del uranio y el plutonio. Sus extensas
investigaciones publicadas en la detección de iones tuvieron como resultado los
detectores de conteo de pulsos para la espectrometría de masas. Fue el jefe del
grupo técnico del laboratorio atómico en detección y análisis de la
contaminación radiactiva con espectrometría de masas (hay cientos de
documentos sobre ello en la web).
En 1979 demostró que las partículas de uranio empobrecido UE se extienden al
menos hasta 40 Km.
Dietz y sus colegas estaban utilizando la espectrometría de masas para medir el
contenido de uranio en los monitores de los filtros de aire de las instalaciones
de la Marina cuando accidentalmente descubrieron partículas de Uranio
Empobrecido. Como sabían que sus instalaciones del KAPL no procesaban UE,
supusieron que provenía de la fábrica National Lead Industries (NLI), cerca de
Albany en el estado de New Cork, que producía municiones penetradores de cañón
de 30mm con 300 grs. de UE para el ejército norteamericano.
Se pidió una investigación al laboratorio donde trabajaba Knolls Atomic Powers
Laboratory de Schenectady en 1979.
«Hicimos un seguimiento durante 5 meses. Encontramos las partículas incluso en
el punto de control más lejano, situado a 40 Km. al noroeste. Encontramos
partículas esféricas y no esféricas de UE de 4 a 6 micrómetros de diámetro
(milésimas de milímetro). Una persona puede inhalar una partícula de esas
dimensiones y que se quede en los pulmones» (1).
Según Dietz, la única razón por la que no se detectaron partículas más lejos es
porque no existían estaciones de control más lejanas. Sostiene como muchos otros
científicos (ver sus trabajos en anteriores boletines) que con condiciones de
viento adecuadas, las partículas, seguramente, se extenderían mucho más lejos
(1).
Dietz compiló sus datos en un informe que mandó a la Marina en enero de 1980
Las mediciones del Departamento de Conservación Medioambiental estatal
encontraron que la cantidad de UE emitido en enero de 1980 era diez veces
superior al valor máximo permitido en el estado (150 microcurios por mes). Así
que ante estas evidencias la producción se detuvo. Aunque él personalmente no
cree que su informe fuera la causa de ello.
En su intervención en el Foro de Jonesborough, Tennessee, el 12 de noviembre de
1994, evocó el testimonio escrito del doctor Carl Johnson, uno de los
principales investigadores del National Cancer Institute, según el cual, en
1982, es decir, dos años después del cese de sus actividades , » ciertos
trabajadores de la fábrica de NLI presentaban concentraciones de uranio en la
orina correspondientes a una emisión de 30 picocurios por litro».
La fábrica se cerró definitivamente en 1983, y comenzaron las labores de
descontaminación y limpieza en 1996.
Hasta ahora se han gastado 100 millones de dólares, que salen del bolsillo del
contribuyente, por supuesto (2).
Dietz no pudo comunicar sus resultados a los medios de comunicación hasta que se
retiró en 1983 (1).
Desde entonces se mantuvo activo pero no ya trabajando para la industria
nuclear, si no con pleno conocimiento de causa como científico experto en temas
cruciales de contaminación, trabajando incansablemente en su contra.
Desde febrero 1991, antes de que empezaran los combates terrestres en Iraq,
Dietz protestó y calificó la operación Tormenta del Desierto como la operación
«más tóxica de la historia»; elaboró un informe sobre el uranio empobrecido para
el Departamento de Energía.
Demostró que una partícula de «uranio empobrecido» de 2.5 milésimas de milímetro
engendra una contaminación radiactiva de 170 rems por año, es decir 100 veces
mas de los límites autorizados para la población y 34 veces mas para los
trabajadores nucleares (que como todos sabéis son una raza de superhombres que
pueden ser 10 veces más resistentes a la radiactividad según las definiciones de
los expertos oficiales).
Una partícula de 5 milésimas de milímetro engendra 1.360 rems y así en
consecuencia.
Pero además hay que recordar que estos límites son en el fondo un fraude que se
basa en los estudios de Hiroshima, como hemos discutido y demostrado en
anteriores boletines.
Dietz aseguró que:
«No existe ninguna solución para las áreas afectadas con uranio empobrecido, a
no ser que removiéramos todas esas tierras por completo. Además, debemos tener
en cuenta que los efectos de este material pueden durar 4.500 años».
En una carta a Chemicals & Engineering News, Dietz y al boletín de científicos
atómicos, preguntaba haciendo referencia al cierre de la fábrica National Lead
Industries por contaminación radiactiva comparándola acertadamente con la
contaminación radiactiva diseminada en Iraq:
«Si las autoridades del Estado de Nueva York se han preocupado por una emisión
mensual de radiaciones equivalente a la de las partículas emanadas de uno o dos
proyectiles de uranio de 30 mm, ¿cómo es posible que el gobierno norteamericano
no se preocupe por los efectos de decenas de miles de proyectiles lanzados en
algunos días de guerra?»(3)
El profesor Leonard Dietz redobló desde entonces sus publicaciones y
declaraciones para dar a conocer los peligros de las armas radiactivas de uranio
mal llamado empobrecido.
Tras la Guerra del Golfo de 1991, proporcionó información sobre la física de las
partículas aéreas de uranio provenientes de municiones de uranio a periodistas
de la TV, radio y prensa, al Congreso, y a los ecologistas e investigadores que
estaban interesados en la expansión y los riesgos para la salud de estas
partículas radiactivas.
Colaboró con el UMRC, Uranium Medical Research Center, en el campo en que era
especialista, los análisis de bajas concentraciones de uranio en los veteranos y
en las victimas de Afganistán e Iraq.
Ver al respecto sus trabajos en inglés publicados en la web del UMRC cuyos otros
trabajos hemos difundido ampliamente en nuestra web.
Ver en español el boletín armas contra las guerras nº 87 donde figura el texto
integro de su carta (4).
Podéis enviar vuestra solidaridad y reconocimiento a la organización donde
trabajaba (5).
Pero estoy seguro de que desde su tumba él aprecia mucho más vuestra solidaridad
si hacéis algo por difundir la lucha en la que el se implicó intensamente
especialmente desde su constructiva jubilación.
Por cierto este homenaje a Dietz me invita a recordaros con su ejemplo que la
jubilación puede ser mucho más creativa que la vida laboral que habéis vivido.
Puede ser incluso una ocasión de revivir y no de pudriros y moriros de
aburrimiento.
Puede ser una ocasión para que seáis mucho más libres y una ocasión para ser
sinceros, honestos y solidarios como él lo fue.
Dietz denunció incansablemente y valientemente:
El genocidio transgeneracional
del complejo nuclear militar-industrial.
a pesar de haber trabajado en él.
Y demostró que sus denuncias no estaban basadas en opiniones sino en pruebas
científicas.
Todos nosotros debemos estarle profundamente agradecidos por sus aportaciones
científicas en la lucha contra la contaminación radiactiva impune y creciente .
Todos debemos agradecérselo,
incluyendo los miembros de TODAS las generaciones futuras que aún no han nacido
que serán sus víctimas desgraciadas e inevitables.
…………….
Fuentes:
(1) Entrevista publicada en el excelente libro:
The Chugoku Shimbum
«Discounted causalities» 2001.
transnet-jp.com
(2) Fecha de la entrevista en Discounted Causalities, op. cit
(3) «Uranium Health Hazards «, Chemicals & Engineering News, 4 febrero 1991,
vol. 69, 5.
Publicado también en agosto de 2000 por el Ministerio de Asuntos Exteriores de
la República Federal de Yugoslavia
FACTS ON CONSEQUENCES OF THE USE OF DEPLETED URANIUM.
http://www.ucm.es/info/nomadas/3/yugoslavia.htm
(4) Análisis del uranio. La metodología y la dificultad de efectuar pruebas de
UE. Carta a los veteranos de la guerra del Golfo preocupados por la enfermedad
de la guerra del Golfo y a los veteranos y civiles preocupados por la posible
contaminación por isótopos radiactivos. L. Dietz
(5) Leonard Dietz
DU Citizens’ Network, Technical Advisor
1124 Mohegan Road, Niskayuna, NY 12309-1315
Tel: 518-377-8202
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