
El buque insignia de la llamada Armada Invencible de las letras inglesas publica novela. En Sábado
(Anagrama) McEwan ajusta cuentas con la realidad y reflexiona sobre las
consecuencias del 11-S a través de un día en la vida de su
protagonista, un neurocirujano que cree que Londres ha sufrido un
ataque terrorista. En esta entrevista McEwan asegura que está ante una
nueva etapa creativa, que el 14 -M Al Qaeda ganó las primeras
elecciones en Europa y que a Francia le debería dar vergüenza procesar
a escritores como Houellebecq por expresar sus ideas. Además,
adelantamos un fragmento de la novela que se publica el día 4.
Ian
McEwan (Aldershot, Inglaterra, 1948) estuvo detenido durante 24 horas
en el aeropuerto de Vancouver a consecuencia de las medidas de
seguridad post 11-S. Cuando un guarda le preguntó por su oficio McEwan
respondió que era escritor. “¿Qué tipo de obras escribe, ficción o no
ficción?”, insistió el agente.
Esa misma pregunta sobrevuela todas las obras del inglés, retazos de
realidad convertidos en ficciones con la precisión con la que un
cirujano -profesión de los protagonistas de Amor perdurable y Sábado–
o un relojero encajan sus piezas. Máximo exponente de las literatura
inglesa actual -junto con Martin Amis, Julian Barnes y Katzuo
Ishiguro-, el autor de Amsterdam, Expiación y El jardín de cemento escribe con la mano invisible de la Historia una novela que late al mismo ritmo que los acontecimientos del presente.
-¿Es el 11-S el origen de Sábado?
-Sí, sin lugar a dudas. Esta novela hubiera sido imposible si aquello
no hubiera sucedido. Todo está relacionado: el 11-S, la decisión de
invadir Iraq en febrero del 2003 -que no se hubiera realizado si no
hubieran sucedido los atentados de Nueva York- y todas las
consecuencias políticas derivadas de ello han afectado a nuestras vidas
privadas. Así que Sábado es un intento de plasmar cómo esa realidad ha
influido en nosotros; he intentado fotografiar la vida y la conciencia
de la gente en un solo día al comienzo del siglo XXI.
El comienzo de una nueva etapa
-La Historia ya estaba muy presente en Expiación, en la que tienen especial importancia los hechos de Dunkerque. Sábado parece casi una consecuencia lógica de aquélla, como si transitasen una línea narrativa distinta a Amsterdam o Amor perdurable…
-Cuando terminé Expiación
estaba decidido a escribir una novela que tuviera lugar en el presente
y que tratara del presente. Tomé esta decisión antes de que sucediera
el 11-S y ni podía imaginar el horrible presente que nos esperaba. Pero
sí, es cierto que quería “escapar” del pasado. Sin embargo, cuando
empecé a escribir Sábado me di cuenta de que es imposible huir
del pasado: la Historia siempre está acechando. Creo que por eso decidí
que la novela transcurriera en un solo día. El pasado, sobre todo el
más inmediato, tiene un peso muy fuerte en nuestras vidas.
-¿Estamos, entonces, ante una nueva etapa en su escritura?
-Sí, creo que esta novela es un comienzo. Cuando escribo intento que
pase algún tiempo entre una obra y otra, de tal forma que cada vez que
comienzo una obra yo soy una persona diferente. Reconozco que es una
gran tentación para un novelista simplemente seguir escribiendo el
mismo libro, pero mis esfuerzos se encaminan a encontrar un nuevo
vehículo cada vez que comienzo una obra.
-Pocos meses después de la publicación de Sábado tuvieron lugar los atentados de Londres. ¿Qué reinterpretación podría hacerse de la novela?
-Creo que después de los atentados de Madrid todos los ingleses
estábamos esperando este momento. Así que la gente estaba conmocionada
pero no sorprendida. No hay nada de premonitorio en Sábado, aunque su atmósfera y la realidad mental que describe todavía continúa.
-¿Y en su próximo trabajo se va a notar la huella del 7-J?
-En principio no. Mi próximo trabajo se sitúa 40 años atrás, es una
historia de amor en la que también estará involucrada la Historia y ese
poder del que no podemos escapar que comentábamos antes.
-Martin Amis en una entrevista reciente aseguraba que empezó a escribir
una novela pero que era muy ofensiva para el Islam, así que desistió.
Es decir, encontró un obstáculo a su libertad. ¿Cree que la literatura
y su libertad pueden verse frenadas por la nueva situación del mundo
después de esta ola de atentados? ¿A usted le ha ocurrido?
-Sí, creo que es un problema real. Ya lo hemos visto con lo que ocurrió
con Salman Rushdie. De alguna manera estábamos viviendo una especie de
preludio de algunas de las dificultades a las que ahora nos
enfrentamos. Siempre tendremos ese problema con la gente que tiene unas
creencias religiosas muy firmes, tanto islámicas como cristianas, con
aquellos que intentan imponer y proclaman un conocimiento que ellos
creen que no puede ser desafiado. Nosotros tenemos que encontrar la
forma de enfrentarnos a eso porque, sinceramente, no creo que la
religión se merezca un tratamiento especial a cualquier otro tipo de
ideas. Así que lamento oír que Martin haya tenido este problema y haya
desistido, pero le comprendo perfectamente porque tiene una familia y
debe protegerla. Es una desgracia que un buen escritor como él se
sienta limitado en su libertad. Fíjate en el caso de Michel
Houellebecq: él dijo que el Islam es la religión más estúpida del
mundo. Ésa es su opinión y tiene derecho a expresarla, nunca debería
haberse enfrentado a cargos criminales, ¡es totalmente indignante!,
estoy muy conmocionado por eso; es un escándalo que un país, estoy
hablando de Francia, que es el origen del concepto de los Derechos
Humanos y la Ilustración, abra un proceso a un escritor.
-¿Usted ha sentido ese miedo?
-Sí, todos lo tenemos, y especialmente los escritores. Es increíble que
por hacer una broma sobre el Islam tu vida esté en peligro.
-¿Cuál es el papel del escritor en estos tiempos oscuros?
-Tenemos que seguir diciendo la verdad.
-Hay un pasaje de Sábado en el que la hija del protagonista es salvada de unos vándalos al recitar, como suyo, un poema clásico de Matthew Arnold, Dover Beach. ¿Es la victoria del arte sobre la violencia?
-Sí, posiblemente. El héroe de la novela, Henry Perowne, es un hombre
que tiene un gran escepticismo sobre el poder de la literatura. La
ironía es que, a pesar de lo que él cree, un tipo rudo y violento como
Baxter cambia con la lectura de un poema. Él responde a los versos de
una forma que Perowne es incapaz.
“La poesía no cambia nada”
-¿Entonces cree que el arte puede salvarnos?
-Esa es una aspiración más ambiciosa. El gran poeta W. H. Auden tenía
razón cuando dijo que “la poesía no cambia nada”, y aún así la
necesitamos para vivir. Es esencial para la libertad. No creo que si un
ladrón entra en tu casa debas empezar a leerle poemas de Arnold. ¡Lo
mejor que puedes hacer es librarte de él! No, tenemos que tomar cada
cosa en su medida. Pero no creo que vayamos a vencer el terrorismo con
la poesía.
-El 11-S también ha afectado a la novela, a sus géneros, con la aparición de la llamada “Novela post 11-S”.
Sábado es un ejemplo. ¿Asistimos al nacimiento de un nuevo género?
-No lo creo. Lo que está sucediendo es que la novela está respondiendo
a un cambio de condición. No cambia como género, se adapta. La novela
es una de las mejores formas que tenemos de dejar constancia de nuestra
situación o de investigar sobre ella; es nuestra gran memoria. Así que
es inevitable que ahora empiecen a aparecer novelas que reflejen estos
asuntos que nos afectan.
Leyes controvertidas
-¿Y cuáles son las aportaciones de la novela a la realidad?
-Es capaz de llegar a los rincones de nuestra experiencia de una forma
que el ensayo no puede, ni siquiera la psicología o la historia son
capaces de ello. Nos conduce a la mente del protagonista, algo que no
puede hacer la no-ficción. Este viaje a nuestro interior es muy
revelador. Hemos desarrollado una forma de investigación muy poderosa.
Sin embargo, yo dedico mucho tiempo a leer ensayo porque me gusta estar
informado.
-En el artículo que escribió en The Guardian después del 7-J se
pregunta, “¿cuánto poder estamos dispuestos a ceder al Leviatán?
¿Cuánta libertad tendremos que ceder para nuestra seguridad?” Usted,
¿tiene ya la respuesta a esa pregunta? Como londinense ¿cuánto poder
está dispuesto a ceder?
-Ahora mismo estamos teniendo en Londres ese debate porque el gobierno
está proponiendo nuevas leyes anti-terroristas y una de las más
controvertidas es que a la policía le gustaría arrestar a los
terroristas sospechosos durante tres meses sin juicio previo en vez de
sólo semanas. Y esto, obviamente, cambia la atmósfera de nuestros
derechos civiles. Es un equilibrio muy difícil de lograr.
Personalmente, necesitaría que me mostraran pruebas muy evidentes de
que esos tres meses son necesarios. Yo, sinceramente, soy escéptico al
respecto. Me gustaría tener todas las garantías posibles de que este
tipo de legislación podrá ser derogada al cabo de un año o enviada de
nuevo al parlamento. Pero es muy difícil. El propósito de las campañas
terroristas es asustarnos y quien está asustado es menos libre. Tenemos
que encontrar un equilibrio y para cada persona ese punto está en un
lugar diferente dependiendo de su personalidad. Sigue siendo un asunto
muy complejo y estoy seguro de que en España tenéis el mismo problema
que en Inglaterra.
-Sí, aunque aquí la reacción de la población ha sido muy distinta a la de Londres…
-Creo que fue lamentable que después de los atentados de Madrid el
gobierno anunciase la retirada de las tropas de Iraq. Deberían haber
dejado pasar algo más de tiempo. Creo que es posiblemente la primera
vez que Al Qaeda gana unas elecciones en Europa y hace cambiar la
política exterior de un gobierno. Fue una señal poco esperanzadora. Sé
que en cualquier caso era la política del nuevo gobierno pero el
momento no fue el oportuno. Lanzaron un mensaje inadecuado, pero ésa es
mi opinión.
-Katzuo Ishiguro comentaba que para él Londres es un lugar mítico. ¿Qué
significa para usted, ya que está tan presente en sus obras?
-Creo que se ha convertido en una especie de ciudad universal. Una de
las cosas que los atentados del 7-J nos enseñaron es que es una ciudad
muy multirracial en la que probablemente cada raza esté representada y
en la que la integración racial ha sido todo un éxito. Creo que todos
nos sentíamos muy fuertes después de los atentados, la gente se unió
mucho. Así que Londres se ha convertido para mí, quizás más fuerte
después del 7-J, en una ciudad planetaria, un lugar en el que todas las
razas tienen un sitio, donde se pueden sentir libres. Espero que
permanezca así.
-¿Qué motiva en sus novelas esa sensación de amenaza, de que algo desastroso va a suceder?
-Creo que el origen está en el propio mundo. La gente me suele decir:
“en tus novelas el desastre aparece de pronto en medio del cielo azul”.
Bueno, así es como llegan los desastres, y así es como sucedió en el
11-S. El mundo está lleno de maravillas y cosas hermosas pero también
está lleno de peligro, y esos peligros encuentran su camino en mis
ficciones.
-Henry, el protagonista, dice que desde que operó a un catedrático
iraquí y escuchó sus relatos y vio sus cicatrices ha tenido ideas
confusas y ambivalentes sobre la invasión de Iraq. ¿Usted, comparte sus
dudas?
-Sí, reconozco que tengo unas ideas muy conflictivas y a veces contradictorias sobre lo que está pasando.
-Sorprenden las ideas de Henry sobre la literatura y sobre obras como Ana Karenina o Madame Bovary, “cuentos de hadas” cuyo mérito es ser detallistas y pormenorizadas. ¿Reflejan sus ideas sobre la literatura?
-No, no (risas). Son dos de mis novelas favoritas.
-También dice odiar una de sus novelas…
-Sí, Niños en el tiempo.
-Usted publicó un artículo en The Guardian cuando el 11-S y otro cuando el 7-J. ¿Qué ha cambiado desde entonces?
-El mundo ha cambiado mucho, sobre todo, Estados Unidos. Su política
exterior ha cambiado y su posición y proyección también. Y eso ha
afectado a Afganistán, a Iraq, etc. Hay una división política que
afecta a todo el mundo. Después del 11-S todos estamos esperando y nos
preguntamos dónde será la siguiente explosión. Porque sabemos que habrá
una próxima.
-Sorprende que nos habituemos a vivir con ese sentimiento….
-Le sorprendería lo rápido que lo hacemos.
-Sí, aunque previamente pasamos por la fase de sospecha permantente.
-Eso es lo que estamos sufriendo nosotros en Londres. A la gente le
entra el pánico con las falsas alarmas. Estamos todos muy desconfiados.
-Para terminar y parafraseando su cita de Herzog: ¿Qué significa ser un hombre -escritor- en una ciudad -Londres- en un siglo como el XXI?
-Mi respuesta a eso es Sábado.
Es el reto del novelista, su manifiesto, mostrarnos qué es ser un
nombre en una ciudad en un siglo. Así que ésta es mi aportación, mi
respuesta al reto de Saul Bellow.
DE FRANCISCO, Itzíar
> «Sábado» es mi manifiesto, la respuesta a qué significa ser hombre, en una ciudad, en un siglo como éste
Toma, toma, toma…
Creo que fue lamentable que después de los atentados de Madrid el gobierno anunciase la retirada de las tropas de Iraq. Deberían haber dejado pasar algo más de tiempo. Creo que es posiblemente la primera vez que Al Qaeda gana unas elecciones en Europa y hace cambiar la política exterior de un gobierno. Fue una señal poco esperanzadora. Sé que en cualquier caso era la política del nuevo gobierno pero el momento no fue el oportuno. Lanzaron un mensaje inadecuado, pero ésa es mi opinión.