
Aprovechando el militarismo del lenguaje (y no solo) empleado por la retórica del poder en los últimos días y dado que nos encontramos en confinamiento sanitario merced al decreto del gobierno “socialcomunista” apoyado por la derecha extrema y la extrema derecha como medio para “luchar” contra el virus contagioso y “proteger” la salud en esta “guerra” que vamos a ganar indudablemente, no vendría mal, para distender el ambiente, repasar las últimas cifras ofrecidas por la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE) referida al gasto del Ministerio de Defensa en los presupuestos de 2019.
Recordemos que el gasto del Ministerio de Defensa es un componente (uno más) del gasto militar español, que además se dispersa por los restantes ministerios (menos justicia) y en otras partidas destinadas a clases pasivas, organismos autónomos militares, etcétera.
Recordemos también que el gasto presupuestado para 2019 en la partida del ministerio de defensa era de 8.537 millones de euros en números redondos.
Y ahora es cuando viene lo bueno. En el avance mensual que ofrece la IGAE sobre la ejecución del gasto de los presupuestos generales del Estado para el mes de noviembre de 2019 (último que ha aportado) nos habla de un gasto final (a 30 de noviembre de 2019) de la nada despreciable cifra de 1.191´3 millones de euros que se han gastado “de más” sobre lo que presupuestaron en su día nuestros preclaros próceres.
El desvío parece tener explicaciones redundantes, como la necesidad de cubrir cuantiosas inversiones en funcionamiento operativo de más de 259 millones de euros de desvío, así como otras inversiones inmateriales de carácter militar por valor de algo más de 70 millones de euros, junto con inversiones en infraestructuras por encima de los 80 millones de desvío, sin contar con otros gastos extras que como siempre se explican no dando ninguna explicación.
¿Se quedan fríos? ¿Se preguntan qué diablos son inversiones inmateriales referidas a lo militar? ¿Les parece impresentable que quien haya programado los gastos de defensa haya cometido el fallo de calcular en funcionamiento operativo 259 millones menos de los que se necesitaron hasta noviembre? Pues allá ustedes, porque estas sorpresas nos las vienen ofreciendo año tras año sin que, hasta la fecha, a nadie se le haya movido una pestaña.
Dice este avance además que de todo este pastuzal de desvío que han comprometido nuestros nunca bien ponderados administradores militares, han ejecutado además el 97%, es decir, que se lo han gastado casi todo.
¿Y eso es todo?
Todo no, porque queda por cerrar el ejercicio 2019, es decir, les quedaba el mes de diciembre de 2019 para gastar y para comprometer más gasto y, como dijo aquel, todo lo pensable es posible y aquí mucho nos tememos que por la ley de la fatalidad militar (una ley sociológica que ha descubierto un servidor en estos días de aburrido confinamiento) si piensas mal acertarás.
Pero volvamos sobre las cifras. ¿Qué son 1.191 milloncetes de euros?
- Pues para empezar, una séptima parte del presupuesto previsto para 2019 en defensa y un 14% más de lo presupuestado inicialmente.
- O, puestos a ello, casi el 50% del presupuesto del Ministerio de Sanidad (2.392,19 millones de euros) para todo 2019.
- O 20 veces lo presupuestado ese mismo año para prestaciones sanitarias y farmacia dentro del referido ministerio.
- O casi 32 veces lo presupuestado para salud pública, sanidad exterior y calidad.
- O 2,6 veces lo que se destina a “Promoción, administración y ayudas para rehabilitación y acceso a vivienda”, programa desde el que se apoyan las diversas modalidades de acceso a la vivienda y de soluciones habitacionales para personas en riesgo de exclusión, a lo que destina unos 19 millones de euros al año.
- O … La lista de prioridades y necesidades sociales es abrumadora, su desatención proverbial, el agravio comparativo monumental y ¿la indignación de la gente? … insignificante, entre otras cosas porque mucho se cuidan en ocultar los datos y en vendernos dosis de fatalismo para que pensemos (los que aún lo hacen y no están ensimismados en su ombligo) que es irremediable.
Y acabamos. El gasto militar se ha vuelto omnipresente, tan omnipresente como la mentalidad militarista que se expande y ofrece un tratamiento desde su lógica para abordar casi todos los problemas sociales, medioambientales o del tipo que sea.
De ahí que otro gran beneficiado que se une este año a la farsa de los presupuestos hiperventilados es el ministerio del Interior, que siguiendo la práctica ya secular del de Defensa, este año lleva gastados «de más» 1.063,36 millones de euros, aplicados a la securitización y el control de nuestras vidas.
¡Que oportunidad se nos brinda, en poco tiempo, para oponernos a estos desmanes des gasto militar!. La campaña de la objeción fiscal se acerca.
