
Sacado de El Cultural
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Obsesionada con el círculo,
las videoinstalaciones de Rist envuelven en un
giro ingrávido y psicodélico, en
espiral. Este formato, subrayado ya hace tiempo
en el estudio clásico de Rudolf Arnheim
El poder del centro como el más
apto para el placer sinestésico, domina
el movimiento de la cámara fluida de Pipilotti,
el remolino de elementos suspendidos y la disposición
de las colchonetas interconectadas por tuberías
de gomaespuma desde las que formar comunidad,
mientras se disfruta de los loop audiovisuales,
si es que no se está con amigos. “El museo
-me dice la artista mientras se ultima el montaje-
es un lugar de relación, de reunión,
de confluencia de energías”.
También
la creación. Desde su pertenencia al grupo
musical Les Reines Prochaines, antes de convertirse
en artista visual, ha ido acumulando colaboradores.
Su estudio siempre está repleto de gente,
sus producciones tienen largos títulos
de crédito y, ahora que es madre, me dicen,
no descuida que su bebé pinte sobre superficies
que no sean circulares. Todo fluye. Otras características
distintivas de su trabajo: la recreación
en el disfrute del color luminoso y las texturas,
su visión onírica indeclinablemente
optimista y la subversión descarada, utópica
y nunca exenta de humor, que siempre proponen
sus piezas (“problemas buenos”), la sitúan
en el centro del objetivo de los francotiradores
(ascetas) de la estética lúdica.
Sin que estas críticas hacia el disfrute
de la belleza le hayan hecho mella. Como cabía
suponer de su potencial creativo, la profusión
de recursos se ha multiplicado. Después
de la última invitación de Rafa
Doctor hace cinco años en las salas del
Reina Sofía, el trabajo reciente ahora
mostrado en el MUSAC es más sofisticado
y preciosista.
La muestra se abre con Supersubjektiv (2001),
enorme doble proyección en esquina fruto
de una estancia de Pipilotti en Japón.
Con una banda sonora absolutamente hipnótica,
en la que la canción en inglés de
la artista se intercala con una voz masculina
en japonés, la imagen sobrevuela al detalle
desde las gotas sobre las hojas y las protuberancias
de troncos a las rejas y ventanas de un edificio,
volviendo a salir por el desagüe de las tuberías
hasta el bosque, para iniciar un nuevo recorrido,
por instantes casi microscópico, con un
movimiento dúctil y maleable, como el agua,
y cuya perfección técnica hace olvidar
el misterioso y arduo proceso de montaje. Rist
consigue el éxito allí donde incluso
documentales científicos fracasaron: dar
cuerpo a las experiencias sólo antes narradas
por A. Huxley en Las puertas de la percepción,
o W. Benjamin en su paseo por Marsella, incluido
en sus relatos de Haschish.
Antes de iniciar esa caminata nocturna, todavía
en la habitación, Benjamin habla de la
riqueza formal de los encajes en los visillos,
que ahora encontramos largos y suspendidos, en
un orden concéntrico, en torno a la proyección,
en la siguiente instalación, Related
Legs (2001), propiedad del MUSAC. Mientras
giran las proyecciones de etéreos trapecios
azules, que nos iluminan por momentos, nos topamos
con la Pipilotti más transgresora (muchos
recordarán el alegato ecologista Ever
is Over All, con esa chica que destrozaba
lunas de automóviles con tulipanes y la
aprobación de la policía): una mujer
salta las vallas y una vez detrás de las
ventanas de una construcción corporativa,
con la cara aplastada en el cristal, nos hace
muecas infantiles y absurdas. En Apple Tree
Innocent on Diamond Hill (2003) el remolino
viene propiciado por el árbol suspendido
del techo del que cuelgan los cristales preferidos
de la new age sobre la proyección
invertida del planeo con gran angular de una costa
marina, con el efecto especial de simular el vuelo
sobre la esfera de nuestro planeta.
Se ha dejado para el final del recorrido la instalación
Homo Sapiens Sapiens (2005), obra estrella
para crítica y público en la última
Bienal de Venecia y que, realizada para la Iglesia
de San Stae, tiene aquí su primera adaptación.
Su visión del Paraíso tiene muy
poco que ver con nuestra Caída. La pareja
está compuesta por dos jóvenes mujeres
y la culpa heredada ha sido transformada en el
jugueteo sensual con frutos y testículos:
una fertilidad cenital con la que gozar, una vez
nos descalzamos y nos tendemos en esos divanes
redondeados y “enchufados” entre sí, porque
visionar el Edén es un deseo a compartir.
Admirada por sus coetáneos, para quienes
la moda psicodélica fue un resplandor de
color demasiado efímero en nuestra infancia,
y también por jóvenes nostálgicos
que consumen los divinos setenta como la alternativa
al presente, no es difícil augurar que
el CD con las bandas sonoras de estas instalaciones
editado por el propio MUSAC se codiciará
como lo último imprescindible en los parties
navideños.
Tras
el éxito rotundo en la Bienal de Venecia,
vuelve a España Pipilotti Rist (Grabs,
Suiza, 1962), que vive y trabaja en Zurich. Estudió
ilustración, fotografía y publicidad
en el Instituto de Artes Aplicadas de Viena, y
después, en la Escuela de Diseño
de Basilea, vídeo y animación. Desde
mitad de los noventa, entra en la escena internacional
a través de colectivas de vídeo
y feminismo. En 1997 recibió el Premio
2000 de la Bienal de Venecia. Entre sus individuales,
destacan las celebradas en el Institute of Art
de Chicago (1996), el Stedelijk en Ámsterdam
(1997) y el SFMOMA de San Francisco (2004).
> Vamos a verlo…
Buenas… Estoy pensando…. bueno no… Me voy el dia 2 o el 3 de Enero a Leon a ver el Musac, y en concreto a ver las instalaciones de Pipilotti Rist.
¿ Alguien se viene conmigo ?, la idea es pasar un par de dias en la ciudad.
Yo salgo desde Madrid.
David_30… 655.803.663
david
hola david yo sol de mexico y vi a pipilotti una vez en el museo tamayo, me interesa mucho su trabajo quisiera platicar con tigo sobre eso. mi correo es cosmoss_rosa@hotmail.com