El juego es un instrumento para la educación de nuestros hijos e hijas.
Constituye una experiencia vital importante en el proceso de maduración
y en la comunicaciòn con otras personas, No es solamente una fuente de
transmisión de conocimientos, sino de valores sociales y culturales. Son
numerosos los organismos oficiales que lo proclaman como derecho
fundamental de la infancia.

Un valioso recurso para el juego es el juguete; conviene tener especial
cuidado cuando elegimos los juguetes, si pretendemos desarrollar un
espíritu de respeto, cooperación, solidaridad,… Para seleccionar los
juguetes es recomendable buscar aquellos que desarrollen y capaciten para:

– La cooperación en vez de la competición. Son juegos que estimulan la
capacidad de compartir y el trabajo en común.

– La resolucón de conflictos de forma no violenta y creativa. El juguete
bélico es el más opuesto a este planteamiento.

-La igualdad entre hombres y mujeres . El juguete sexista propicia el
aprendizaje de la discriminación.

-El respeto mutuo para las otras culturas, razas y estilos de vida.

Pueden servir de ayuda algunos catálogos de juegos multiculturales
disponibles en bibliotecas y librerías.

– La creatividad infantil. Seleccionar en funcion de la calidad, no de
una gran cantidad.

– El conocimiento de su identidad cultural. Los juegos tradicionales son
un buen punto de apoyo en este sentido.

Para hacer la compra responsable de juguetes intentaremos no adquirir
aquellos de dudoso origen , que puedan haber sido fabricados por
menores en condiciones de explotación infantil.

One thought on “Sobre los juguetes. ¿Que nos jugamos?”
  1. ¿Será este juguete bélico?
    Muñeco de Chávez causa furor Greg Morsbach BBC, Caracas

    Uno de los regalos que podría encontrar debajo del árbol de navidad este
    año en Venezuela es una pequeña versión del presidente, Hugo Chávez.

    El «Chavecito» es un muñeco del mandatario venezolano vestido con su
    boina roja y sus botas militares, que incluso lanza una frase política.
    Algunas tiendas aseguran que no tienen tiempo para reponer al Chavecito.

    En un país divido entre los que apoyan y los que se oponen al
    presidente, el juguete está causando furor. La venta de los muñecos se
    ha convertido en una mina de oro para las jugueterías en ese país.

    «En sólo unas semanas hemos vendido 1.500 muñecos de Chávez. Es decir,
    como unos 20 muñecos al día», señaló Douglas Bustamante, el propietario
    de una juguetería en Caracas. Bustamante asegura que el «Chavecito», de
    60 cm. de alto, se está vendiendo tan rápido que el juguete se agota
    incluso antes de que los nuevos pedidos del muñeco puedan llegar a la
    tienda.

    La versión de juguete del presidente Chávez también habla: «Yo llegué
    aquí para hacer todo lo humanamente posible para ser útil al pueblo
    venezolano en su sueño, en su esperanza y en su empeño de ser libres e
    iguales», dice el juguete.

    Sin embargo, el «Chavecito» no sólo es adquirido por los seguidores del
    presidente venezolano que quieren tenerlo en casa, sino también por
    quienes se oponen a él ya que le ven un lado divertido al muñeco.

    El presidente Chávez no ha dicho nada sobre el tema.

    Pero quizás el «Chavecito» pueda llegar al palacio presidencial a tiempo
    para Navidad.

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