
Juan Carlos Rois
Tortuga.
Nos hemos desayunado hace unos días con la sorprendente declaración del líder del Pe-Pé, vetando la propuesta hecha por los del PSOE-UP de varios vocales para el Consejo General del Poder Judicial, que se supone órgano independiente de los otros poderes del Estado. El Pe-Pé veta porque no quiere puertas giratorias en la justicia, han dicho.
Yo, que vivo de las leyes, soy de los que piensan que tanto monta, dado el nivel y la mentalidad uniforme de los togados, que pongan carne o verdura para esa olla, cuando parece que la olla tiene un agujero en el culo.
Pero es un debate que no me interesa ni ocupa mis preocupaciones, de acostumbrado que estoy a ver una justicia para cuellos blancos y otra para robaperas, las dos conviviendo bajo las mismas leyes que nos hacen iguales a todos (eso sí, cada cual en su «igualdad» de fábrica, con la que viene al mundo como con una cadena al cuello, como quien dice) y que proclaman los mismos derechos humanos (eso sí, como meras aspiraciones aún no realizadas porque no hay presupuesto).
Amén del ingrediente de la propia sensibilidad de jueces, fiscales, abogados y demás fauna leguleya, que da para lo que da y no es mucho que digamos, todo da lo mismo. O, mejor dicho, pasa y pasará lo mismo pongan a quien pongan en esa tribuna, que la ley es dura como palo de avellano y tiene forma de embudo, con su boca estrecha y su cabeza gorda, cada una apuntando a sus víctimas o beneficiarios.
Pero vayamos a lo que me importa en realidad.

Por qué hay consenso en admitir puertas giratorias en la industria militar?
¿Y por qué no quiere el Pe Pé jueces giratorios en la justicia? Pues muy sencillo, porque tiene intereses que defender.
Precisamente la misma razón que tiene para no decir nada cuando las puertas giratorias se dan en otros espacios, como la defensa y la industria militar.
Y es que, amén de la retahíla de ministros del PP y del PSOE que han sido, son y serán puertas giratorias en la industria militar, contamos con una panoplia de generales, comandantes y demás jerarquías, incluyendo a los más altos mandos y puede que también las más altas instituciones del estado en sus ratos libres, dispersos por el negocio de la guerra y llamando a la puerta de quienes quieran comprar armas o promover guerras.
Ahora es el ex-JEMAD Fernando Alejandre, nada menos que el que fue jefe del Estado Mayor de la Defensa desde 2017 (con Cospedal) a 2020 (con Robles), quien ficha como «consultor» por la empresa de armas SENER INTERNACIONAL, la empresa de defensa desgajada de SENER.
Se preguntarán que es un consultor. Según el diccionario una persona experta en una materia sobre la que asesora profesionalmente. Osease, lo que viene siendo un lobbista.

Y bien, ¿por qué el PP no veta esto? Pues por la misma regla de tres que antes hemos explicado: porque tiene intereses.
¿Y el PSOE? ¿Y podemos? Yo no leo mucha prensa generalista porque desde la muerte de Héctor a manos de Aquiles la verdad es que no sucede casi nada de nuevo y los escándalos, corruptelas, cabronadas y demás fintas son tan previsibles que leer amarillismo no incorpora más que cacofonía y ruido, pero ¿se han quejado en alto, bajo, o a las agachadillas las izquierdas nominales o subliminales? Que yo sepa no.
De hecho, un silencio tan sonoro debe ser un sí. Un sí afirmativo ya que no hay ni un solo pero. Debe ser así porque les parece fetén, y así se comprueba en el hecho probado que de la oficina de conflictos de intereses, dependiente del Ministerio de Política Territorial y Función Pública, probablemente con la ley que nos hace tan iguales en la mano, ha autorizado al ex-JEMAD el paso por la puerta susodicha, cuestión celebrada donde las haya por la industria militar.
Caramba, teníamos a una ristra de generales retirados y resentidos en el Parlamento, haciendo de puertagiratoria legislativa en VOX, y varios oficiales retirados dispersos en el PP y el PSOE, así como una pléyade de admiradores de los ardores guerreros, que más parece el Parlamento ocupado por el partido militarista que reflejo de la pluralidad de mentalidades que sucede en la sociedad. Y hasta un JEMAD teníamos metido a político de izquierdas pintorescas en Podemos.
Pero ahora tenemos a un JEMAD hecho y derecho (aunque despechado, que fue cesado inopinadamente) aconsejando políticas de una empresa militar para que aumente su cifra de negocio. Y el mundo sigue como si el susodicho se hubiera metido de monje del Carmelo.
Y es que la vocación es la vocación.
¿Qué es SENER?
Pero veamos quién es la empresa SENER, lo que nos permitirá ver de qué modo todo queda en casa.
Esta empresa aparece en el listado de contratistas del Ministerio de Defensa, el cual es, según parece, uno de sus principales clientes mundiales.
En el catálogo de la Industria española de Defensa que publica el Ministerio de Defensa cuenta con nada menos que 17 menciones.
También participa de otras empresas y proyectos del sector militar, como SINTERSA, y participa en proyectos militares internacionales de la mano de grandes empresas como AIRBUS, General Atomics, General Electrics, Lockheed Martins y otras). Y ello sin contar con la compra de empresas del sector, incluso al SEPI cuando cundió la idea de privatizar el sector público empresarial e industrial.
En el año 2019 segregó de la matriz la empresa SENER AEROSPACE, que agrupa la actividad de defensa y aeroespacial de SENER.
Si nos fijamos en la cifra anterior a la segregación, y acudiendo a declaraciones de sus responsables a la prensa, «Respecto a las datos económicos de 2017, Sendagorta, ha anunciado unos ingresos de explotación de 766,8 millones de euros. Dicha cifra supone un descenso del 15,8% respecto al ejercicio de 2016, lo que en buena medida está motivado por la disminución de las ventas en el mercado nacional. Ello sitúa en el 94% el porcentaje de ventas en el mercado exterior, cantidad que el vicepresidente de la compañía aspira a equilibrar “con el incremento progresivo de la facturación nacional».
Según su página web de SENER, en 2019 facturó 433,6 millones de euros, el 31% de sus ventas en España. No sabemos la facturación de SENER AEROSPACE en ese año porque su página web no ofrece este tipo de datos y no los he encontrado tampoco por ningún sitio .
La burguesía vasca (y el Opus Dei)
Pertenece a una familia de postín: la familia Sandagorta, de la alta burguesía vasca afincada en Neguri (otras familias del mismo paño son los Ybarra, los Sota, Lezama-Leguizamón, Ampuero, Aguirre, Delclaux, por hacernos una idea), de la que ya nos dejó algo escrito Gasteizkoak en su libro «Mercaderes de la muerte Made In Euskadi»” editado por Zapateneo en 2008.
En 2016 los Sandagorta, es decir, su empresa SENER, vendió ITP a Rolls Royce por nada menos que 720 millones de euros, cantidad algo justa, pero que da para tomarse unos zuritos después de salir de misa (porque son del Opus y van a misa a diario).
Contratos con Defensa
En cuanto al apego de SENER a los contratos públicos, la prensa informó el 2018 de que la Guardia Civil había entrado a registrar la sede de Vizcaya por presuntas comisiones del 3% a Convergencia Democrática de Catalunya (Cinco Días 20 de noviembre de 2018).
Ha participado en los programas del Ministerio de Defensa para la puesta en orbita de satélites y ministatélites militares españoles, sistemas integrados de vigilancia aérea, simuladores de carros y aeronaves, sensores ópticos, en el programa Coincidente del Ministerio de Defensa, así como en el diseño y componentes de los aviones A400, Eurofighter, misiles Taurus e Iris, y un largo etcétera. Quiero decir con ello que ha hecho un suculento negocio con el Ministerio de Defensa hasta la fecha y, por lo que parece, todo es poco.
Entre otros proyectos, actualmente desarrolla para el Ministerio de Defensa sistemas de comunicación inteligente y en concreto un demostrador de Inteligencia de Comunicaciones (COMINT) de altas prestaciones, embarcable en un sistema aéreo no tripulado (RPAS) tipo EuroMALE, que fue contratado en julio de 2020, en plena pandemia y cuyo contrato se venía fraguando desde antes, cuando Alejandre era JEMAD.
Conclusión
Pues ya lo ven: en defensa no hay vetos a las puertas giratorias por la misma razón que no los hay en otros oligopolios como el eléctrico o la banca. ¿Y por qué? Si está muy claro, porque les interesa a los que fabrican la cutre realidad que vivimos.
Porque les interesa, añado yo, contra nuestros intereses y contra los intereses de la paz en el planeta.