Contamos con nuevas estimaciones sobre la ejecución presupuestaria del gasto del Ministerio de Defesa. En concreto la IGAE ha publicado en su página web un avance del gasto ejecutado hasta el último día de septiembre de 2021.

Lo primero que destaca es que Defensa lleva gastado el 55% de su presupuesto previsto (es decir, les queda por ejecutar otro 45%) y ya llevan un exceso de gasto comprometido de 1.337,22 millones de euros. Se trata de gasto por encima de lo presupuestado que supone un 15,78 % de desvío respecto al crédito inicial con el que se despacharon al aprobar los presupuestos generales del Estado.

No es de extrañar. Todos los años el presupuesto de Defensa aumenta considerablemente respecto del anterior y no nos podemos llevar a engaño, pues los presupuestos vienen a ser para Defensa un instrumento más de la propaganda militar con el que quieren hacer creer que gastan mucho menos de lo que en realidad tienen previsto gastar cada año.

Un cuadro de la evolución del sobregasto desde 2002 a 2021 nos deja ver esta constante y pertinaz costumbre militar de inflar su presupuesto final por medio de ampliaciones de créditos y otras argucias para que, año tras año, siempre gasten mucho más de lo que presupuestan.

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Debemos añadir, además, que ningún otro ministerio tiene un comportamiento similar de desvío de su gasto presupuestario respecto al que finalmente comprometen y realizan. ¿Por qué a defensa se le permite? Si los misterios de la iglesia parecen poco creíbles, no les digo nada de los misterios militares.
Recordemos además que el gasto del Ministerio de Defensa no consigna todo el gasto militar español (refleja algo más de un tercio del mismo únicamente) y deja fuera tanto el que se encuentra en los Organismos Autónomos Militares, como las pensiones y clases pasivas militares, por una parte, y como el que se disfraza en otros ministerios y partidas presupuestarias, o la imputación de deuda pública necesaria para cubrir el déficit de ingresos presupuestarios, por otra.

algunas características del aumento

Pero sigamos con lo que tenemos, que aunque no es todo, no es poca cosa.
Los grandes aumentos se corresponden en parte con el enorme pellizco que se lleva de aumento el capítulo de personal, con 198,62 milloncetes del ala, gracias al aumento de emolumentos militares que el gobierno más progresista del mundo ha acordado para llevarse bien con lo militar. Digamos de paso que, dado que el aumento también ha alcanzado en el capítulo de personal a la Guardia Civil, el gasto militar español tendrá su correlativo aumento en la partida destinada a la benemérita en el Ministerio de Interior, si bien el avance que efectúa la IGAE, al no desagregar lo que se gasta en personal guardiacivilesco, no nos permite de momento establecer cuánto del aumento del gasto de personal del Ministerio del Interior (aumentó en 308,22 millones) debemos sumar como gasto militar indudable (porque el resto del gasto de Interior, dada la securitización y militarización de sus políticas, cada vez es mas evidente que debería consignarse probablemente también como gasto militar, aunque de momento nos conformamos con apuntar la tendencia).

El gasto de personal de Defensa, por otro lado, es algo errático. En realidad el capítulo ha aumentado en 401,45 millones de euros en el programa «Administración y servicios generales de la Defensa» pero ha descendido en 214,73 millones en el consignado en los «Gastos operativos de las FAS», demostrando, como venimos advirtiendo desde hace ya largo tiempo, que en realidad la actividad fundamental de nuestro desmesurado ejército consiste en pagar sueldos pero no en ejercer actividad alguna que se sepa.

Las «Inversiones Reales» del Ministerio de Defensa también aumentan en 452,83 millones de euros. En este capítulo debemos referirnos a los pagos de operaciones de mantenimiento de paz que se han efectuado por encima de lo presupuestado (111,08 millones más) y los aumentos en los pagos de programas especiales de armamentos (251,41 millones de sobregasto), así como el aumento concedido al Ejército del aire por importe de 67,72 millones de euros más.

También destaca el incremento de «Gastos Corrientes» del Ministerio de Defensa, por importe de 234,28 millones, curiosa subida cuando, el conjunto de los presupuestos del estado por este capítulo ha decrecido en 126,62 millones, un 4,5% de decrecimiento, creciendo únicamente en Defensa.

En este caso, el aumento de gastos corrientes el Defensa contrasta con la reducción por este mismo capítulo en el ministerio de sanidad en la cifra de 172,12 millones, porque, como se sabe, Sanidad necesita mucho menos de lo que presupuesta para gastos corrientes, mientras defensa siempre necesita mucho más de todo.
De nuevo Defensa sale muy bien tratada en la liquidación de gasto de septiembre de 2021 en comparación con los restantes ministerios: la segunda que más desvío ha sufrido, sólo por detrás de Asuntos Económicos que, en 2021 y en 2020, ha tenido un papel esencial por motivo del COVID.

Contemos también que tres ministerios, inclusión Social y la retahila que acompaña a su nombre, Ciencia y Tecnología y Transición Ecológica, han gastado por debajo de lo presupuestado y que otros diez han tenido incrementos inferiores a 70 millones de euros cada uno.

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Porcentualmente implica el segundo mayor aumento de todos los ministerios (15,78%) respecto de lo presupuestado, después del de Asuntos Económicos (15,8) y muy por encima del resto de ministerios que, de forma inédita y debido al COVID, crecieron de media un algo más del 10%, salvo los tres ministerios que decrecieron.

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Para los amantes de los números brutos, ofrecemos también la tabla de créditos finales a septiembre de 2020:

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Otro gasto incorporado al informe de IGAE

Nos hemos interesado por la partida de gasto militar oculta en el Ministerio de Industria, puesto que en dicho ministerio hay dos partidas expresamente consignadas que son de indiscutible gasto militar. La primera, el programa de apoyo a la industria militar consignado en el programa 464B, por importe de 676,54 millones de euros, que en septiembre se ha ejecutado por completo, aunque, al menos a dicha fecha, no se ha incrementado.

A este primer empujón del gasto militar desde el Ministerio de Industria debemos sumar el segundo con el que dopan al gasto militar desde este mismo ministerios: el apoyo al satélite militar (con doble uso civil, pero militar) por importe de otros 225 millones de euros, cantidad que tampoco sufre ningún incremento pero se ha mantenido intacta.

De modo que, a los 10.794,54 millones de euros gastados o comprometidos en el Ministerio de Defensa hasta septiembre de 2021 le podemos ir añadiendo los 901,54 millones de euros con los que Industria contribuye al poso sin fondo del gasto militar español.

La citada liquidación, al no desagregar el resto del gasto de los ministerios, no
permite tampoco comprobar si las partidas ocultas en los restantes ministerios se han incrementado, mantenido o disminuido, pero contamos con la liquidación correspondiente a los organismos autónomos.

Aquí se comprueba que no se han consignado aumentos del gasto presupuestado. En realidad ha descendido 0´8 millones de euros, desde los 1.055,2 millones presupuestados por este concepto a los 1.054,38 efectivamente gastados hasta septiembre de 2021.

De este modo contamos con otros 1.054,38 millones de euros de organismos autónomos, cantidad a la que hay que sumar los que el Ministerio de Hacienda transfiere por cuotas sociales del personal militar al ISFAS, otros 755,95 millones de euros.

De modo que, sumando, sumando, ya llevamos acreditado en septiembre de 2021 la cifra de 13.550,51 millones de euros consignados de gasto militar, 2.752,97 millones más de los prometidos.

Expurgando la propia liquidación aportada por IGAE; podemos añadir otro más: los organismos autónomos de la guardia civil, que recibieron lo prometido hasta septiembre, otros 942,64 millones de euros más.

De modo que ya llevamos un gasto fuera del presupuesto de defensa que se puede acreditar sin discusión del propio informe de liquidación de 3.695,61 millones de euros a sumar a los que se consignan en el Ministerio de Defensa. Ya vamos por 14.493,15 millones de gasto militar que podemos extraer del informe del IGAE, pero aún nos queda un último capítulo del que dicho informe nos habla.

Nos referimos a las clases pasivas militares, que arrastraban 3.583,81 millones de euros presupuestados. IGAE no desagrega la parte del gasto de clases pasivas referido a clases pasivas militares de la cantidad que reconoce de gasto liquidado de clases pasivas (incluyendo los funcionarios civiles, los jueces y las clases pasivas militares), que conlleva un total de 17.083,34 millones de euros y que no ha supuesto un incremento, lo que nos hace fijar la cuantía en la presupuestada, ortos 3.583,81 millones de euros más.

Hasta aquí lo que podemos revisar de los informes de IGAE: 18.076,96 millones de euros.

¿Y el resto del gasto militar oculto?

Nos falta por verificar el gasto militar detectado en los PGE de otra serie de organismos y ministerios, concretamente 12 ministerios , más la Casa Real, las Cortes y las trasferencias a los centros universitarios de la defensa, que suponían 3.810,27 millones de euros presupuestados y que no sabemos si se han mantenido o crecido, dado que IGAE no desglosa las partidas de cada ministerio lo suficiente como para detectarlos.

Además, falta por saber si la imputación de deuda calculada en su día, 7.231,26 millones de euros, también se mantienen o si han sufrido, en función de la suma total de gasto militar y del comportamiento de la deuda pública que ha habido que comprar para hacer frente al gasto público.

Una conclusión

En todo caso, el aumento del gasto militar en el Ministerio de Defensa de más de un 15,7 %, como se ha dicho, indica el aumento final del gasto militar por encima del presupuestado en su día y augura un final de año de traca. ¿Darán una cifra final real de gasto comprometido en 2021 para gastos militares? No, porque hacerlo desbarata el discurso que mantiene el Ministerio de que se gasta poco y porque darla revelaría la enorme complicidad de todos los ministerios en el gasto militar, lo cual no parece que tenga una acogida social nada favorable y prefieren mantenernos en la inopia que permitir que las preferencias sociales orienten el gasto público o pongan en duda la preferencia de nuestra casta política por el militarismo parasitario y que supone un enorme coste de oportunidad en detrimento de las necesidades sociales desatendidas y despreciadas por esta excrecencia de dirigentes apolillados que nos ha tocado en suertes.

Ahora están pactando los presupuestos. Me apuesto lo que quieran a que en materia de gasto militar repetiremos los mismos males y silencios, ahora aumentados en la medida en que se aumentará el gasto militar comprometido para 2022, con los mismos protagonistas sumisos y la misma desvergüenza de quienes dicen con la boca pequeña que quieren hacer (como siempre) los presupuestos más sociales y solidarios, mientras la otra mano (como siempre) la pasan por el lomo de la hidra militarista.

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