
Juan Carlos Rois
Tortuga.
En diciembre otra vez le ha tocado la lotería al militarismo autóctono.
Así se desprende del compromiso de gasto que nuestro alegre gobierno progresista ha permitido para alimentar la voracidad de esa especie de dragón insaciable que siempre puede más y siempre exige más.
El Consejo de Ministros y ministras ha autorizado entre los días 7 y 14 de diciembre 2.504,72 millones de euros más en compromiso de gasto para la reparación de helicópteros NH90 (41 millones), una plataforma de investigación (27 millones), servicios de auditoría para hospitales militares (1,3 millones), plataforma logística “Predator” (80,76 millones) y para que la UME se compre detectores de gases (430.000 euros) y, cómo no, la autorización de 2.341 millones de euros más de gastos en programas de armamentos para 20 aviones de combate EF 2000 para ponerlos en Gando y la reprogramación del gasto de los submarinos S-80.
Podríamos sumar la compra de 150 pistolas Taser para la Guardia Civil por medio millón de euros más, pero este gasto, al margen de los efectos colaterales que pueda implicar en las costillas de quienes ejercen el sano deber de la protesta social contra los desmanes crónicos que padecemos, es una minucia, comparado con los antedichos.
Además de todo ello, ha autorizado a dos empresas extranjeras a participar en la jugosa industria militar española.
Por otra parte, la Dirección General de Armamentos está ultimando diversos contratos de adquisición de armas. Como la sustitución de los misiles TOW del ejército de tierra por los Spike Fase II, a punto de firmarse.
En los que respecta al colaboracionismo militar de comunidades autónomas y universidades contamos en este mes con convenios para prácticas con las comunidades de Madrid y la Universidad complutense (dos convenios), Comunidad de Navarra y su universidad, la de Andalucía y la universidad de Sevilla, y la Comunidad autónoma de Cataluña y la Universidad de Barcelona. No está mal, 6 convenios colaboracionistas en n mes y cuatro comunidades autónomas autorizándolos.
También han conseguido un convenio de colaboración con Iberdrola para actividades comunes. Conllevará un gasto de 50.000 euros más impuestos que asumirá Iberdrola.
Los consejos de ministros acostumbran a regalar los oídos del militarismo y se muestran muy ligeros en el gasto militar. Se nota lo barato que sale estar a bien con los militares y con sus ramificaciones civiles.
Por cierto, ¿se apuestan a que algún prócer se hace una foto de propaganda viejuna en alguno de los cuarteles en el exterior donde hay desplegadas tropas de injerencia humanitaria y aprovecha para lanzarnos una arenga sobre lo mucho que les debemos a los militares?
Nos quedan al menos dos (o tres) consejos de ministros más y otros siete u ocho días hábiles para acabar el mes, incluyendo el fatídico día de los inocentes, en el que nos pueden hacer la gran inocentada, y el de la lotería, que en cuestiones militares siempre toca.
¿Quién sabe cuánto más puede crecer el gasto militar en unos pocos días? Ya les digo yo que no se fíen y no se estresen si en lo que nos queda nos felicitan las fiestas con algún otro dispendio militar, eso sí, con bien de loas a la paz y al amor, como manda la tradición.