
Boletín «Armas contra las guerras» nº 102.
– «VÍCTIMAS DE LA ERA NUCLEAR» Hasta 1.300 millones de personas asesinadas,
mutiladas, y enfermas por las pruebas y las centrales nucleares. Dra. Rosalie
Bertell.
– Precisiones y comentarios de la Dra. Rosalie Bertell sobre el artículo.
– Esbozo biográfico de la Dra. ROSALIE BERTELL y presentación de su centro de
documentación.
Alfredo Embid.
– «VÍCTIMAS DE LA ERA NUCLEAR».
Hasta 1300 millones de personas han sido
asesinadas, mutiladas o han enfermado por la energía nuclear desde sus inicios.
Las cifras de la industria menosprecian de manera increíble el coste real de la
energía nuclear, en un intento de esconder sus víctimas al mundo. Aquí, la
autora calcula el número real de víctimas de la era nuclear *. (ojo ver
comentarios de Bertell al final).
Por la Dra. Rosalie Bertell
En el décimo aniversario del desastre de Chernobyl, estaba participando en una
reunión pública en Kiev, Ucrania, escuchando la historia de uno de los bomberos
que estuvo trabajando en las labores de limpieza del lugar tras la explosión.
Estos trabajadores recibieron altas dosis de radiación durante esta tarea, y su
historia es terrible. Unos 600.000 hombres fueron reclutados como «liquidadores»
[también llamados bio-robots] de Chernobyl: granjeros, trabajadores de fábricas,
mineros, y soldados -además de profesionales, como los bomberos- provenientes de
todo Rusia. Algunos de estos hombres levantaron piezas de metal radiactivo con
sus manos desnudas. Tuvieron que pelear contra más de 300 fuegos creados por las
piezas de material ardiente expulsadas por el infierno. Enterraron camiones,
coches de bomberos, coches y todo tipo de pertenencias personales. Talaron todo
un bosque y lo enterraron completamente, quitaron la capa superior de tierra,
derribaron casas y llenaron las trincheras alineadas con barro de escombros
nucleares. El servicio mínimo de trabajo era de 180 días, pero muchos
permanecieron durante un año. Algunos fueron amenazados con castigos severos a
sus familias si no permanecían y cumplían con su deber.
Estos «liquidadores» han sido descartados y olvidados; muchos de ellos han
intentado en vano establecer que las malas condiciones de salud que la mayoría
han sufrido desde 1986 son el resultado de su exposición masiva a la radiación.
En el Centro de Investigación sobre Radiación a las afueras de Kiev, existe una
organización de ex-liquidadores. Este grupo informó que, ya en 1995, 13.000 de
sus miembros habían muerto -de los cuales casi el 20% de las muertes fueron por
suicidio. Se estima que unos 70.000 miembros sufren una incapacidad permanente.
Pero los miembros de esta organización son en realidad los afortunados. Porque
muchos de los antiguos liquidadores se encuentran ahora dispersos por Rusia, y
no tienen ni el beneficio del hospital especial de la organización, ni el poder
ser miembros de una organización de supervivientes. Se les conoce como los
«muertos vivientes».
El bombero cuya historia yo me encontraba escuchando parecía ser una excepción a
esta cruda letanía de enfermedad y muerte. Estaba diciendo en la reunión cómo de
alegre y excitado se encontraba, porque por primera vez en 10 años, sus análisis
de sangre se encontraban en el rango normal. Yo me encontraba junto a un
delegado de la Agencia Internacional de Energía Atómica [IAEA] -la organización
cuyo objetivo es la promoción del uso de la energía atómica. Al escuchar la
historia del bombero, se acercó a mi y dijo: «¡Ve usted! Ya dijimos que éstas
eran únicamente alteraciones temporales». Una traducción aproximada sería:
¿Chernobyl? ¿Cuál es el problema?
IGNORANDO A LAS VÍCTIMAS
La actitud del hombre de la IAEA se encontraba en perfecta consonancia con la de
su organización que, junto con la Comisión Internacional de Protección de la
Radiación [ICRP], existe en la práctica, fundamentalmente, para restar
importancia a los efectos de la radiación sobre la salud humana, y para escudar
a la industria nuclear de demandas de compensación por parte de la población. La
IAEA fue creada a finales de los años 50 por la ONU, para prevenir la expansión
de las armas nucleares y promocionar la utilización pacífica de la energía
atómica -irónicamente, dos objetivos contradictorios. La ICRP, que se desarrolló
del Comité Internacional de Rayos-X y Protección del Radio de 1928, fue creada
en los años 50 para explorar los efectos sobre la salud de la radiación y,
teoricamente, para proteger al público de ellos. En realidad, ambas
organizaciones han venido sirviendo a la industria más que a la población
general.
El caso de Chernobyl es un ejemplo clásico de la incompetencia y ciencia
cuestionable de la IAEA. A pesar de las abundantes pruebas en contra, entre
ellas los varios miles de víctimas, la IAEA insiste en que únicamente 32
personas han muerto hasta la fecha como resultado de Chernobyl -aquellos que
murieron en el ala de radiación del Hospital 6, en Moscú. Todas las otras
muertes relacionadas con el desastre y sus efectos posteriores [y ha habido más
de 10.000 sólo en Ucrania según él ministro de salud de allí] han sido
ignoradas. Bielorrusia sufrió la mayor cantidad de lluvia radiactiva, y todavía
hoy día existe un bloqueo internacional por parte de la IAEA y el resto de la
«comunidad de protección de la radiación» sobre el sufrimiento de su gente.
El problema básico es que tanto la IAEA como el ICRP no tratan de ciencia sino
de política y administración; no de salud pública sino del mantenimiento de una
industria cada vez más dudosa. Y sus intereses, y los de la industria nuclear,
son el restar importancia a los efectos que la radiación tiene sobre la salud.
La manera principal en el que la «industria de la protección de la radiación» ha
conseguido que se subestimen de forma increíble las enfermedades provocadas por
la energía nuclear, es insistiendo en un grupo de definiciones extremadamente
restrictivas, para determinar lo que son las estadísticas de enfermedades
provocadas por la radiación. Por ejemplo, bajo los criterios de la IAEA:
Si un cáncer provocado por la radiación no es fatal, no se tiene en cuenta en
las cifras de la IAEA.
Si un cáncer es iniciado por otro agente cancerígeno, pero es acelerado o
estimulado por la exposición a radiación, no se tiene en cuenta.
Si una enfermedad autoinmune o cualquier otra enfermedad distinta del cáncer es
provocada por la radiación, no se tiene en cuenta.
Los embriones o fetos dañados por la radiación que provocan abortos o niños que
nacen muertos no se tienen en cuenta.
Un niño que nace de ciego, sordo, o con malformaciones, cuyas enfermedades están
provocadas por la radiación, no es incluido en las cifras porque esto no es daño
genético, sino que es teratogénico, y no pasará más tarde a la descendencia del
niño.
El provocar una predisposición genética al cáncer de mama o enfermedades
cardiacas no es contabilizado ya que no es una «enfermedad genética grave» en el
sentido mendeliano.
Incluso si la radiación provoca un cáncer mortal o una enfermedad genética grave
en un bebé nacido con vida, éste es descontado si la dosis estimada de radiación
se encuentra por debajo del 100 mSv [mSv = milisievert, una medida de la
exposición a la radiación. Cien milisieverts es el equivalente en radiación de
unas 100 radiografías. (ojo ver comentarios de Bertell).
Incluso si la radiación provoca cáncer de pulmón, éste no es contabilizado si la
persona fuma -en realidad en cualquier caso en el que exista una posibilidad de
otra causa, no se puede culpar a la radiación.
Si todo lo demás falla, todavía es posible esgrimir el argumento de que la
radiación no provoca cáncer por debajo de una determinada dosis y, entonces,
efectuar un promedio sobre todo el cuerpo de la dosis de radiación que en
realidad ha sido recibida únicamente por una parte del cuerpo o incluso un
órgano, por ejemplo, como cuando del yodo radiactivo se concentra en la
tiroides. Esta dilución arbitraria de la dosis se asegurará que el punto de
corte de 100 mSv no se alcance jamás. Es una técnica utilizada para descartar la
enfermedad de los veteranos de la Guerra del Golfo que inhalaron pequeñas
partículas de uranio cerámico que permaneció en sus pulmones durante más de dos
años, y en sus cuerpos durante más de ocho años, irradiando y dañando células en
una parte determinada del cuerpo.
LAS VÍCTIMAS REALES
A pesar del intento de las autoridades de esconderlo, todavía podemos comenzar a
enumerar las víctimas reales de la era nuclear. Aunque los cálculos y las
estadísticas que desarrollo a continuación no incluyen todo el sufrimiento
humano provocado por la era nuclear, una mirada más atenta demuestra que la
metodología es adecuada para una primera estimación de los daños más
importantes. La magnitud del daño provocado hasta el momento es asombroso, y más
cuando nos damos cuenta de los muchos tipos de daños que ha sido omitidos de
esta primera estimación.
En mi estimación se incluirán las cifras del cáncer, ya sea mortal o no mortal
[excluyendo el cáncer de piel no mortal], el daño genético y las malformaciones
y enfermedades congénitas graves. Se reconocen otros daños, pero no han sido
estimados. Por último, el tema de si uno se preocupa por los daños provocados
por la exposición a la radiación, es en última instancia una cuestión humana, no
científica. El daño es daño, y el provocar un ataque no deseado sobre una
persona o su capacidad de reproducirse es una violación de los derechos humanos.
La importancia de dichos daños puede ser evaluada. Pero no puede ser ignorada de
manera arbitraria.
«Las estadísticas son las personas a las que se les han secado las lágrimas»,
dijo una de las personas Rongelap de las Islas Marshall, que fueron las
«anfitrionas» de las pruebas nucleares de Estados Unidos en las islas Bikini en
los años 50. Esta es una historia de muchos lágrimas, y de un modo de pensar
realmente duro que ignoró y ocultó el grado de sufrimiento y las enfermedades
que podrían suponer un precio «aceptable» que pagar para que el mundo se
«beneficiase» de la tecnología nuclear.
ESTIMACIONES DEL RIESGO UTILIZADOS EN ESTE ANÁLISIS
Para poder estimar las víctimas reales de la industria nuclear [en
contraposición a las cifras proporcionadas por el ICRP, la IAEA y otros que
hacen apología nuclear] adoptaré las estimaciones del riesgo habituales,
indicando su probable rango de error, y después extenderé la definición para
tener en cuenta eventos relacionados no reconocidos como «detrimentos» por los
reguladores. Por ejemplo, mientras que los reguladores nucleares sólo consideran
los cánceres mortales como «detrimentos» , otros, especialmente aquellos que
sufren un cáncer no-mortal, podrían considerar que su sufrimiento merece la
misma consideración. Y delimitar los efectos genéticos a la descendencia que
nace viva, no seca las lágrimas de una familia que ha sufrido un aborto
espontáneo o la que ha dado a luz a un niño sin vida.
ESTIMANDO LOS RIESGOS DE CÁNCER MORTAL Y CÁNCER NO MORTAL
En 1991, la ICRP concluyó que el riesgo proyectado durante toda una vida de un
cáncer mortal, para los miembros de la población expuestos a una radiación de
Sievert-en-todo-el-cuerpo en una dosis baja, era de un exceso de entre 7 y 11
cánceres mortales, y de un exceso de muertes entre 7 y 8 para la industria
nuclear con edades entre 25 y 64 años. Hemos extendido estas estimaciones para
los cánceres no mortales estimando el número total de cánceres que fue utilizado
por la ICRP para obtener el número de muertes. De esta manera hemos estimado 16
cánceres mortales y no mortales, si excluimos los cánceres de piel no mortales,
o 36 si los tenemos en cuenta. Si la estimación de los cánceres mortales estaba
equivocada en un factor 2, esto que quiere decir que podemos duplicar todas esas
cifras.
La estimación que yo he utilizado para el cáncer es de 16 por Persona-Sievert,
pero el lector puede ajustar esta estimación para adecuarse a otras inclusiones,
exclusiones o incertidumbres.
ESTIMANDO LOS DAÑOS A UN EMBRIÓN O FETO
Según el informe de 1990 del comité BEIR [Efectos Biológicos de la Radiación
Ionizante], una dosis de 150 mSv a los testículos de un macho humano provocará
una esterilidad temporal, y una dosis única de 3.5 Sv provocará una esterilidad
permanente. Según la ICRP en 1991, una dosis de, únicamente, 5 mSv en los
testículos provocará daños en los hijos – Y AÚN ASÍ ESTÁ DOSIS ERA PERMITIDA
ANUALMENTE A LOS MIEMBROS DE LA POBLACION, Y 10 VECES MÁS A LOS TRABAJADORES
NUCLEARES, EN TODOS LOS PAÍSES, ANTES DE 1990. Hoy día todavía continúa
permitiéndose anualmente para los trabajadores nucleares en la mayoría de los
países
Las mujeres llevan consigo desde el nacimiento todos los óvulos que van a tener
en su vida. El umbral para la esterilización femenina permanente disminuye con
la edad, pero en general se considera que 650 mSv es el umbral para la
esterilidad temporal en las mujeres. Tras el suceso Bravo -la detonación de una
bomba de hidrógeno en el Atolón Bikini, en el Pacífico, en marzo de 1954- las
mujeres del Atolón Rongelap experimentaron unos cinco años de esterilidad. Según
recuperaban su capacidad para concebir, experimentaron embarazos fallidos,
abortos, nacimientos de niños sin vida e hijos con daños. Debido a que algunos
radionucleidos pueden ser retenidos en los huesos o en los tejidos adiposos, son
capaces de cruzar la barrera de la placenta y alterar el desarrollo del embrión
o el feto. Lo radionucleidos del cuerpo de la madre también pueden ser
transferidos a la leche materna.
La definición oficial de «detrimentos» de la industria nuclear incluye
únicamente enfermedades genéticas graves, y las enfermedades teratogénicas
[aquellas que no se trasmiten a los hijos] no son tenidas en cuenta.
Recientemente, el comité BEIR 1990 hizo una pequeña concesión al reconocer el
retardo mental en los niños expuestos a la radiación desde la quinta a la
decimoquinta semana del embarazo de sus madres. La radiación mata las células
cerebrales, provocando un bajo un desarrollo cerebral [microencefalia] y retardo
mental. Para un niño individual, el BEIR estima que una dosis in utero de 100 a
500 mSv puede provocar una serie de problemas, desde un bajo rendimiento escolar
hasta un retraso mental grave.
DAÑOS GENÉTICOS
El Comité Científico sobre los Efectos de la Radiación Atómica [UNSCEAR] y el
BEIR concuerdan en que una población de un millón de nacimientos vivos expuestos
a 100 Personas-Sieverts provocará de uno a tres efectos de daños genéticos en
los hijos, y por lo tanto al patrimonio genético del ser humano. La dosis de
duplicación de los efectos genéticos [la dosis que provocará dos veces más
efectos genéticos] es más polémica, habiendo algunos genetistas que afirman que
es de 2.5 Sv, y otros que afirman que la sensibilidad es mucho mayor o una dosis
de duplicación de 0.12 Sv. Si esta última cifra fuera real, entonces el aumento
de los efectos genéticos sería de un 8.3% por cada 10 mSv y por lo tanto se
producirán 83 de dichos efectos por cada millón de nacimientos vivos, cuando la
dosis promedio total sea de 100 Personas-Sieverts, en vez de los 4 efectos que
mencionamos al principio. Actuando de manera conservadora, hemos tomado como
cifra el número de 10 efectos genéticos para los hijos expuestos.
ESTIMACIÓN DE LOS EFECTOS TERATOGÉNICOS
El daño que sufre un embrión en el vientre materno debido a la radiación
ionizante no se considera que sea genético. Dicha irradiación puede provocar
unas 30 anomalías congénitas diferentes, incluyendo daños permanentes al
cerebro, deficiencia mental, deformidades del cráneo, fisuras en el paladar,
espina bífida, pies deformes, deformidades genitales, retrasos del crecimiento y
cáncer infantil. El total de estos efectos, incluyendo la mortalidad, da la
cifra de 46, de los cuales 25 nacen con vida.
Cuando se resumen todas estas estimaciones de riesgos, obtenemos 16 cánceres, 10
efectos genéticos y 25 efectos congénitos por cada millón expuesto a 100
Personas-Sieverts. La tarea ahora es utilizar esas cifras para la población
global por efecto de las actividades nucleares industriales, incluyendo las
pruebas de armas nucleares de los años 50, 60 y comienzo de los 70, y la
producción de electricidad por parte de las centrales nucleares durante la
última mitad de siglo. Cuando hacemos estos cálculos encontramos que las pruebas
de armas nucleares han provocado casi 376 millones de cánceres, 235 millones de
efectos genéticos y 587 millones de efectos teratogénicos, dando un total de
aproximadamente 1.200 millones. Mientras tanto, la producción de electricidad
mediante centrales nucleares entre 1943 y el año 2000 ha provocado otro millón
de víctimas, de las cuales tantas como un quinto han sido muertes prematuras por
cáncer. Aunque oficialmente no se tengan en cuenta, unos 500 millones de fetos
habrán sido perdidos como niños que nacieron sin vida durante ese período por la
exposición a la radiación sufrida en el vientre materno.
Otro siglo de energía nuclear, y esta masacre continuará con más de 10 millones
de víctimas por año. Una industria que tiene el potencial de matar, dañar y
mutilar ese número de personas inocente -y todo en nombre de «beneficiar» a la
sociedad- es claramente inaceptable.
Rosalie Bertell, PhD, GNSH, es Presidenta del Instituto Internacional de Asuntos
de Salud Pública y Editora Jefe del Perspectivas Internacionales en Salud
Pública [IICPH]. Se puede contactar con la Dra. Bertell vía e-mail en la
dirección drbertell@home.com
Deberían emitirse órdenes de arresto internacionales por crímenes de guerra para
los perpetradores de estos crímenes. Los individuos de los Estados Unidos como
Jack Welch, director general de General Electric, Michael Jordan, director
general de Westinghouse, y la consabida letanía de tipos militares, sobre todo
soviéticos y norteamericanos. ¿Alguien sabe [Frances Boyle, ¿quizás?] cómo
iniciar procedimientos legales contra estos individuos?
– Notas/Correcciones para aclarar el artículo tal y como fue publicado en el
«Ecologist», de la autora.
Dra. Rosalie Bertell.
Se omitieron referencias importantes, como el hecho de que utilicé, únicamente,
datos de UNSCEAR sobre las dosis de radiación recibidas por la población debido
a armas o a asuntos nucleares civiles.
El texto no menciona la fuente de las estimaciones de las dosis a la población,
que es fundamental para la credibilidad. También puedo ser criticada por el
comentario (añadido por otra persona) de que 100 mSv es el equivalente en
radiación de unas 100 radiografías. Las dosis nucleares siempre vienen en dosis
de todo el cuerpo, mientras que la radiografías médicas emiten una dosis de
cuerpo parcial al órgano diana (dientes, tórax, riñón, etc.). Hablar de «100
radiografías médicas» es bastante difuso e inútil.
Intenté presentar los resultados en forma de tabla para que el lector pudiera
utilizarlos como le fuera conveniente, pero no consigo cuadrar los números
utilizados en el artículo con mis estimaciones originales.
El editor exageró ligeramente la contribución de las pruebas de armas nucleares
y disminuyó mucho la contribución de la energía nuclear. Ambos cálculos fueron
efectuados utilizando la misma metodología y ambos utilizaron los datos
oficiales de UNSCEAR.
Sin embargo, el texto dice: «Encontramos que las pruebas por armas nucleares han
provocado… aproximadamente 1,200 millones. Mientras tanto, la producción de
electricidad mediante centrales nucleares entre 1943 y el año 2000 ha provocado
otro millón de víctimas…»
Mis estimaciones son las siguientes:
Pruebas por armas nucleares: 1.138 millones
producción de armas nucleares: 3,2 millones (84% local o regional)
Producción de energía nuclear: 21 millones (76% local o regional)
producción y uso médico: 4 millones
Accidentes:
Militares – 16 millones
Civiles – 15 millones
Total militares: 1.156 millones
Total relacionado con la electricidad: 36 millones
Total médico: 4 millones
SUMA TOTAL: 1.200 millones
De estas cifras, aproximadamente el 31.4% son cánceres provocados por la
radiación, el 19.6% son efectos genéticos y 49% son efectos teratogénicos en
niños nacidos vivos.
Utilicé factores de riesgo oficiales excepto que no introduje el efecto del
ritmo de dosis que usa la gente nuclear para disminuir el número de cánceres.
Mis propias investigaciones dicen que las estimaciones de cáncer deberían
duplicarse, no dividirse entre 2. En el artículo I mantuve una posición neutral,
y no hice ninguna de las dos cosas.
Con mis mejores deseos.
Rosalie Bertell
drrbertell@home.com
Notas:
El artículo precedente fue publicado en la revista «The Ecologist» de noviembre
de 1999, volumen 29, nº 7, páginas 408-411
UK: Phone:0171-351-3578, Fax:0171-351-3617
E-mail: ecologist@gn.apc.org
Fuente del original :
http://www.geocities.com/mothersalert/victims.html
– Esbozo biográfico de la Dra. ROSALIE BERTELL y presentación de su centro de
documentación.
Alfredo Embid.
Reconocida internacionalmente por sus trabajos sobre el cáncer y particularmente
sobre la leucemia en relación con la contaminación radiactiva, la Doctora
Rosalie Bertell ha pasado su vida denunciando los efectos de la contaminación
radiactiva y trabajando para la promoción de la paz, de la justicia, y de un
mundo mejor.
Rosalie Bertell
Rosalie Bertell nació en 1929, en Búfalo, Nueva York , E.E.U.U.
Su salud era frágil de nacimiento pero Rosalie fue siempre una estudiante muy
activa y seria, con talento para las matemáticas y la música. Su madre,
canadiense, partidaria activa de la acción social, era su inspiración. De su
padre, estadounidense -el inventor del espejo nocturno del coche- desarrolló sus
capacidades científicas y prácticas.
Rosalie sabía desde joven que entraría en un convento y tomaría la vida
religiosa (a pesar de que gozó de su hogar, escuela y vida social), como de
hecho hizo en las monjas grises.
En su adolescencia, al final de la segunda guerra mundial WW2 fue cuando sucedió
el crimen atómico sobre Japón, que la marcó durante toda su vida.*
Rosalie ha hecho su carrera de científico y, a la vez, de activista preocupada
siempre por la salud de la humanidad, de todas las formas de la vida y por los
efectos destructivos de la radiactividad.
Ha ejercido como epidemiólogo ambiental durante más de 3 décadas,
Obtuvo un Doctorado en biometría en la Universidad Católica de América,
Washington, C.C., en 1966 , y ha estado trabajando desde entonces en
epidemiología ambiental.
Sirvió cuatro años como consejera científica en el programa de los efectos sobre
la salud del ecosistema de la Comisión internacional de los E.E.U.U. – Canadá
(IJC) en los Grandes Lagos, Ontario.
Trabaja para las víctimas de la contaminación industrial, tecnológica y militar.
La Dra. Bertell también ha trabajado con la gente indígena y de los países
subdesarrollados que lucha para preservar los derechos humanos, la salud y la
vida frente a la contaminación industrial, tecnológica y militar.
Formó parte de la Comisión médica internacional que investigó las consecuencias
del desastre de la Unión Carbide en Bhopal, la mayor catástrofe química de la
historia.**
También formó parte de la Comisión médica internacional sobre Chernobyl , que
convocó el tribunal en violaciones de los derechos humanos de víctimas en Viena,
abril de 1996. Este tribunal condenó la actuación criminal de la Agencia
Internacional de Energía Atómica y de otras agencias como la Organización
Mundial de la Salud, que han colaborado activamente en falsificar las evidencias
científicas y en ocultar los efectos de la catástrofe.***
Asistió a la gente de Filipinas con problemas que provenían la basura tóxica
dejada por los militares de ESTADOS UNIDOS en las bases de sus militares
abandonados de Subic y de Clark.
Trabajó con el gobierno de Irlanda para sostener que Gran Bretaña es responsable
de la contaminación radiactiva del mar irlandés.
Ha asistido a los veteranos de la guerra del Golfo y a los ciudadanos iraquíes
que se ocupaban de la enfermedad llamada síndrome de la guerra del Golfo.
Ha actuado como consultor a los gobiernos locales, provinciales y federales, y
de las organizaciones del ciudadano.
Ha colaborado en los análisis de contaminación radiactiva emprendidos en los
E.E.U.U. , Canadá, Japón, Malasia, India, Alemania, Ucrania y otros países.
Rosalie hizo de abogado para los grupos de la comunidad que se oponían el
desarrollo nuclear en los E.E.U.U. y Canadá; viajó por todo el mundo para ver,
para estudiar y para informar a la población sobre los efectos de la industria
nuclear.
Su trabajo se ha centrado siempre en los grupos que eran más vulnerables y
estaban más amenazados por la radiación que otros: mujeres y niños; gente
aborigen, trabajadores en las minas de uranio y en las instalaciones nucleares
como consultor independiente.
Cuando su vida fue amenazada en una carretera por «accidente», que de hecho
probablemente fue un atentado, se trasladó a Canadá, en donde todavía mantiene
ciudadanía.
Fundó el International Institute of Concern for Public Health (IICPH), un
instituto canadiense internacional de preocupación por la salud pública en 1984
, en Toronto:
www.iicph.org.
Actualmente es presidenta del (IICPH), y redactor jefe de la revista
Perspectivas Internacionales en Salud Pública .
El IICPH, es una tentativa de institucionalizar su preocupación cada vez mayor
por la supervivencia humana en el planeta .
Centro de Recursos de Rosalie BertellCalle De 141 Woolwich, Unidad 101Guelph,
Ontario, Canadá N1H 8M5Para obtener información y las horas de contacto: Norla
M. Antinoro, Ph.D.Teléfono: (519) fax 829-2491: (519) 821-8215email:
Norla@mytown.ca El centro del recursos de Rosalie Bertell es un centro no
lucrativo de recursos dedicado a la protección del ambiente y de la promoción de
la paz y de la justicia con la educación y la acción del ciudadano. Con los
trabajos de la Dra. Rosalie Bertell y otros disponibles para la comunidad, el
centro de recursos promueve la educación y la información sobre opciones
vitales.
«Nuestro trabajo intenta centrar la atención en la necesidad de la seguridad
para la aldea global, resolviendo su necesidad del aire limpio, el agua, los
alimentos y un hábitat sano, así como fomentar la transparencia en la
cooperación y el desarrollo.»
El centro de recursos es un centro para que la gente reúna los recursos
relacionados con el activismo de la paz, de la justicia y del medio ambiente de
todas las clases.
Con el interés de poner el centro y sus materiales a disposición de todas las
personas, ha creado una presencia en internet en MyTown
(http://www.mytown.ca/ev.php?URL_ID=88300&URL_DO=DO_TOPIC&URL_SECTION=201) y un
grupo de discusión en yahoo para reunir las contribuciones de los investigadores
y activistas de todo el planeta.
http://ca.groups.yahoo.com/group/RosalieBertellResourceCentre
Rosalie es también miembro fundador de la Comisión Internacional de los
Profesionales de Salud, y de la Asociación Internacional de Medicina
Humanitaria.
Ha recibido numerosos premios y cinco doctorados honoríficos. Entre ellos se
pueden enumerar: el premio Nobel alternativo de Un Modo de Vida Digno; el premio
de la Paz del Federalista del Mundo; el Premio de Innovador en Salud del Consejo
Principal de Notario sobre Salud; el Premio Global 500 del Programa
medioambiental de las Naciones Unidas, y el Premio Internacional de la Paz de
Sean MacBride.
Ha sido seleccionada recientemente para ser una de las mujeres 1000 de la paz
nominadas para el premio Nobel de la paz, 2005.
Este Nobel, desgraciadamente, se ha otorgado finalmente a la infame AIEA, la
Agencia Internacional de Energía Atómica, que promociona y encubre desde los
años 50 al lobby militar-industrial responsable de la creciente contaminación
radiactiva .
Una burla siniestra contra toda la población del planeta y contra las
generaciones futuras.
Rosalie es autora de varios libros y cientos de artículos y poemas.
«Manual para estimar los efectos de salud de la radiación ionizante» (1984,
1986). Este y el siguiente, «Ningún peligro inmediato», publicado en 1985,
fueron sus primeros libros para revelar los peligros de la radiación de bajas
dosis.
«Ningún peligro inmediato: El pronóstico para una tierra radiactiva»
(http://www.pleinelune.qc.ca/cgi/pl.cgi?titre=Sans%20danger%20imm%E9diat%20%3F).
Su ultimo libro, «Tierra del planeta: El arma más reciente del estudio crítico
de la guerra, de los militares y del medioambiente» ha sido publicado en América
por Black Rose Books, Toronto Canadá, en abril de 2001, y en Europa por The
Women’s Press, Londres, Inglaterra, en noviembre de 2000.
Es la síntesis de su experiencia como investigadora y activista.
Rosalie es uno de los miembros del ECRR cuyo libro sobre los efectos de las
bajas dosis de radiactividad hemos publicado en español.****
La revista «Perspectivas Internacionales en Salud Pública», y sus libros se
pueden obtener en IICPH.
Información del contacto: info@iicph.org o www.iicph.org
TELÉFONO 1-416-755-3685
Te invito a visitar este centro de información independiente el IICPH .
www.iicph.org
Las nuevas armas:
Muchos de sus últimos trabajos tienen que ver con el uso y los efectos del mal
llamado «uranio empobrecido», utilizado como otra arma en las guerras de Iraq,
Yugoslavia y Afganistán.
A medida que el armamento y la guerra se han convertido en más complejos y
sofisticados, los efectos a largo plazo son más insidiosos y mortales. La
contaminación radiactiva creciente, aumentada por las nuevas armas utilizadas
ampliamente desde 1991, es sin duda lo más grave, pero no el único peligro. El
programa militar del espacio, «la guerra de la estrellas», las armas
electromagnéticas amenazan con desestabilizar todavía más el ecosistema,
causando la devastación extensa en términos ambientales, económicos y sociales.
En los últimos años, la Dra. Rosalie Bertell, también ha publicado diversos
artículos sobre el proyecto Haarp y las armas climáticas.
Rosalie cree que la II guerra mundial nunca terminó. E.E.U.U. y la mayoría de
los países continúan armándose y creando una economía y una mentalidad de guerra
permanentes.
Considera que la militarización oculta e implacable es la amenaza más grande
para el ambiente y para la vida en la tierra.
En 2006, desafortunadamente, ésta y otras muchas de sus predicciones sobre el
desastre medioambiental, resultan ser cada vez más ciertas.
Sin embargo, a pesar de todo esto, Rosalie es optimista sobre la posibilidad del
cambio. Recuerda que nuestra sociedad ha cambiado sus valores básicos y también
las actitudes y legislaciones sobre muchas cosas, como los derechos de las
mujeres y de los niños. Cree que podemos cambiar y que cambiaremos nuestros
valores sobre el militarización.
Hace un llamamiento para un nuevo acercamiento a la seguridad, más allá de las
agendas nacionales, para buscar soluciones globales a un problema global.
En Beijing, en el foro de las mujeres de la O.N.U, invitó a todos a ser
transmisores responsables de la información y del conocimiento por sí mismos:
«Podemos ser nuestros propios medios», dijo.
Rosalie ilustra la posibilidad de una vida satisfecha y creativa como científico
a contra corriente y como activista fuera del sistema.
Rosalie concluye muy acertadamente: «la continuidad de la vida, la llamada para
hacer cosas mejores para las generaciones siguientes y siguientes, borra
cualquier vacilación… somos parte de algo más grande que nosotros mismos,
porque nuestros sueños son a menudo más grandes que nuestras vidas.» R. Bertell
, PhD, GNSH.
Notas:
* Sobre Hiroshima ver Boletín nº 85-86.
** Sobre Bhopal ver artículo en el nº 68 de la Revista de Medicina Holística
también a disposición pública en nuestra web.
*** Sobre Chernobyl ver varios boletines y artículos de la Revista de Medicina
Holística a disposición pública en nuestra web.
**** ECRR «Recomendaciones del ECRR sobre los riesgos de la radiación». AMC.
2004. www.amcmh.org
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Boletín «Armas contra las guerras»
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Rosalie Bertell: «Víctimas de la era nuclear»
me parece un articulo interesante con útil información pero creo también que carece de las posiciones de diferente estados ya sean afectados o no afectados ademas el titulo es victimas de la era nuclear así que porque solo resalta un caso.